por APRA | May 10, 2016 | Pensamiento Crítico |
Por: Eric McMillan
Traducido por Ricardo Montanía
Los escépticos; ¿No saben nada? o, ¿Lo saben todo?
Hay varias acusaciones hechas constantemente a los escépticos. Las principales en mi experiencia son estas dos
1. Los escépticos no creen en nada.
2. Los escépticos piensan que saben todo.
Extrañamente estos cargos suelen provenir de las mismas fuentes.
El segundo cargo, que pensamos saber todas las cosas, suele ser puesto en otras palabras- que somos de mente cerrada a otros puntos de vista.
Que pensamos que nuestros métodos y filosofía nos han proveído de todas las respuestas.
Bien, permítanme hacer una pequeña confesión.
Somos de mente cerrada algunas veces.
Tenemos fe ciega en nuestros métodos muchas veces .
Algunas veces pensamos que lo sabemos todo.
Pero cuando actuamos así, no estamos siendo muy buenos escépticos.
Somos humanos y falibles y algunas veces fallamos así. Pero nuestro escepticismo no apoya esta clase de mentalidad. Existe una simple respuesta a ambos conceptos, el Escepticismo moderno del tipo que postulamos no está basado en tener un conjunto de creencias.
No hay credo, plataforma o línea que se pueda establecer como apropiada en el sentido de ser un escéptico. Solamente existe UN METODO y este método es el de la duda y la evaluación de evidencias, de examinar críticamente lo que se nos presenta como creencias a ser creídas y prácticas a ser practicadas.
Creyentes
Muchos escépticos sienten que hay suficiente evidencia y razones para justificar creer en una amplia variedad de cuestiones.
Dudo que haya un solo escéptico quien no crea en unos cientos de cosas. Se pueden encontrar escépticos que creen en Dios, mientras otros son ateos. Hay escépticos que creen que el universo está palpitante de vida extraterrestre y también unos pocos que dudan que haya muchas otras formas de vida tecnológicamente avanzadas en el universo. Se puede encontrar una variedad de posiciones políticas y diversidad de opiniones en asuntos sociales que son mantenidas por los individuos en las organizaciones escépticas.
También hay muchas creencias mundanas que son necesarias para que la gente pueda afrontar el día a día. Creemos que la gravedad continuará operando, que nuestros zapatos estarán donde los dejamos cuando nos los sacamos anoche, que nuestros seres queridos no han sido reemplazados por ingeniosos robots.
Algunos escépticos Paraguayos creen que el Club Cerro Porteño ganará alguna vez la copa Libertadores de América, (lo han hecho por muchos años). Sin embargo, es cierto que no se encontrarán muchos escépticos que crean que los extraterrestres han creado los círculos en los sembradíos, que existe el “Pie Grande” que los tumores pueden curarse por cirugía síquica, o que John Edward realmente comunica mensajes de los muertos.
Pero la razón por la cual no se encuentran esta clase de escépticos, no es sin embargo porque exista algún tipo de prohibición al respecto.
Más bien esto es porque existe un montón de fuertes evidencias que desacreditan totalmente estas creencias, que los escépticos han considerado.
Si alguien tiene alguna nueva evidencia o razones para apoyar estas creencias o prácticas, entonces los escépticos estarían encantados de verlas y, quién sabe?, quizás los convenza.
El escepticismo moderno no propugna ninguna creencia en particular, es una aproximación que conduce a tener creencias. Se puede afirmar que un requerimiento del escepticismo, aunque quizás requerimiento es una palabra muy fuerte, que;
LOS ESCÉPTICOS ESPERAN UNOS DE OTROS ES MANTENER LAS MENTES ABIERTAS Y ESTAR PREPARADOS PARA CONSIDERAR LAS EVIDENCIAS A FAVOR Y EN CONTRA
Quizás la palabra clave para los escépticos y sus organizaciones es la expresión“PENSAMIENTO CRITICO” que fue creada para sacar énfasis a la palabra ESCÉPTICO que tiene connotaciones negativas para mucha gente.
¿Escépticos del escepticismo?
Esto trae a colación una tercera mal interpretación o acusación que es usualmente oída.
La gente pregunta;
“Ah! …pero ustedes ¿son escépticos acerca del escepticismo?….
¿Somos escépticos del propio método científico?
La respuesta se puede ver en la mayoría de los estatutos de las organizaciones racionalistas donde se puede leer que están abocados a la constante evaluación del proceso científico como método para establecer la verdad.
Se preguntará entonces ¿cómo se puede sostener lo anterior y aún así apoyar el uso del método científico para evaluar las afirmaciones paranormales o de las seudo ciencias?.
Esto está implícito en la famosa cita de Carl Sagan; No hay otra especie en la tierra que haga ciencia, Esta es una creación enteramente humana, evolucionada por selección natural en la corteza cerebral por una simple razón, …funciona. No es perfecta. Puede ser mal usada. Es sólo una herramienta. Pero es y de lejos, la mejor herramienta que tenemos, auto correctiva, funcional, aplicable a todas las cosas. El método científico, es el mejor, el más potente, la más creíble herramienta disponible.
Nada más ha sido tan efectivo, nada trajo a la humanidad tanto entendimiento del mundo o lo han hecho avanzar tanto. Sin embargo, si hay algún defecto acerca de esta aproximación, queremos saberla de manera a mejorar nuestro trabajo.
O, incluso mejor, si existiera algún método más efectivo, nos encantaría escuchar acerca de él. Debemos señalar cuan difícil sería esto sin embargo. Para probar que otro método es mejor que la ciencia y el escepticismo, se deberán presentar comparaciones de resultados.
Se deberá abrir la mente a nuevas hipótesis, revisar y volver a revisar los estudios y determinar qué produce los mejores resultados.
¿Y como se llama ese proceso?….. ¡Exacto! La aproximación escéptica y el método científico.
por APRA | May 10, 2016 | Pensamiento Crítico |
Por: Bertrand Russell
La sexualidad, más que ningún otro aspecto de la vida humana, sigue siendo abordada de modo irracional aún por la mayoría de nosotros.
El homicidio, la peste, la locura, el oro y las piedras preciosas (todas esas cosas, en fin, que son objeto de la esperanza y las pasiones humanas) han sido contemplados en el pasado con ojos mágicos o mitológicos.
El sol de la razón ha logrado ya disipar muchas zonas nebulosas, pero no ha alcanzado aún algunos rincones. Los nubarrones más densos se concentran en el terreno de la sexualidad, algo que tal vez sea bastante comprensible si consideramos que el sexo es un aspecto que despierta las pasiones de la mayoría de las personas.
Pero cada vez es más evidente que las circunstancias actuales del mundo están provocando un cambio en la actitud de la gente hacia el sexo.
No se puede prever con certeza qué cambio o cambios van a producirse, pero sí podemos distinguir algunas de las fuerzas que ahora están actuando y discutir los posibles resultados que pueden provocar en la estructura de la sociedad.
En lo que respecta a la naturaleza humana, no puede asegurarse que sea imposible implantar una sociedad en la cual haya muy poco trato sexual fuera del matrimonio; sin embargo, en la vida moderna sería muy difícil conseguir las condiciones necesarias para alcanzar ese objetivo.
Consideremos cuáles son.
Un factor esencial que favorece la monogamia es la inmovilidad en una zona donde haya pocos habitantes. Si el hombre no tiene apenas ocasiones de salir, y rara vez ve a otra mujer que no sea su esposa, le resulta fácil ser fiel; pero si viaja sin ella o vive en una ciudad populosa, le será proporcionalmente mucho más difícil.
Otra influencia para lograr la monogamia es la superstición; quienes creen sinceramente que el pecado lleva al castigo eterno pueden intentar evitarlo, y lo consiguen hasta cierto punto, aunque no tanto como podría esperarse.
El tercer factor que favorece la virtud es la opinión pública; en las sociedades agrícolas, donde los vecinos saben todo lo que uno hace, hay motivos poderosos para no romper los convencionalismos.
Pero hoy en día estos motivos tienen mucha menos fuerza de la que solían tener: la gente no vive tan aislada, la creencia en el fuego del infierno ha ido desapareciendo y en las grandes urbes nadie sabe lo que hace su vecino.
De modo que no es tan sorprendente que, tanto los hombres como las mujeres, sean menos monógamos de lo que eran antes de la moderna era industrial.
Algunos afirmarán que, aunque un numero cada vez mayor de gente deje de observar estas leyes morales, eso no es motivo para que nosotros también alteremos nuestras normas, ya que de por sí ese código ético es igual de bueno, aunque se haya hecho más difícil de cumplir.
Yo respondería que un código ético es bueno o malo según fomente o no la felicidad humana.
Muchos adultos conservan en lo profundo de sus corazones las enseñanzas que recibieron en la niñez y se sienten pecadores cuando sus vidas no siguen el rumbo que les fue indicado en la escuela dominical. El daño que se produce no es únicamente la escisión que provoca entre la personalidad razonable consciente y la personalidad infantil inconsciente; reside también en el hecho de que, junto con las partes no válidas de la moral tradicional, se desacreditan también los aspectos válidos, y se llega a pensar, por ejemplo, que si el adulterio es excusable lo son también la ociosidad, la deshonestidad o la crueldad.
Este peligro está estrechamente relacionado con un sistema que enseña a los jóvenes un conjunto de creencias que tienen que desechar en bloque cuando son adultos; cuando entran en la fase de rebeldía social y económica es muy probable que desechen tanto lo bueno como lo malo.
El conflicto que existe entre los celos y la tendencia a la poligamia es una de las principales dificultades para alcanzar una ética sexual viable.
No hay duda de que los celos, aunque tengan algo de instintivo, son convencionales en muy alto grado.
En los grupos humanos donde el hombre es objeto del ridículo social si su mujer le es infiel, el marido se sentirá celoso aunque no la quiera.
De este modo, los celos van íntimamente unidos al sentido de propiedad, y disminuyen cuanto más se carece de dicho sentido; si la fidelidad no fuera convencional, los celos serían menos frecuentes.
por APRA | May 10, 2016 | Pensamiento Crítico |
Por: Ricardo Montanía
ADAPTADO DEL SKEPTICAL INQUIRER
Los racionalistas, en general, consideran al pensamiento crítico como una de las herramientas más importantes para el análisis de las diferentes situaciones, se intenta por tanto aquí hacer algunas clarificaciones acerca de Que Es y Que No Es el pensamiento crítico.
Aunque no se debería pontificar acerca de una definición de Pensamiento Crítico, sin embargo, es buena aquella que dice lo siguiente: “El Pensamiento Crítico es el uso de las habilidades racionales, cosmovisión y valores para llegar tan cerca como sea posible a la verdad.
Es decir, consta de tres dimensiones esenciales, habilidades, cosmovisión y valores.
Las Habilidades racionales
Las habilidades críticas consisten en las operaciones cognitivas de alto nivel envueltas en el procesamiento, antes que en la simple absorción, de la información; analizar, sintetizar, interpretar explicar, evaluar, generalizar, abstraer, ilustrar, comparar y reconocer falacias lógicas.
Esta parece ser la dimensión que la mayoría de la gente tiene en mente cuando habla de Pensamiento Crítico, en general, esto puede ser enseñado y se enseña en la mayoría de las escuelas, colegios y universidades en mayor o menor grado y de acuerdo a las deficiencias o excelencias de cada uno de ellos, pero esto sólo no basta para aquel que se define como un pensador crítico, tener estas habilidades por si solas no es suficiente, pues uno puede ser excelente en el razonamiento mientras falla en las otras dimensiones del pensamiento crítico, lo cual no es poco común.
Una concepción mas completa del pensamiento crítico, que incluya la cosmovisión y los valores, sin embargo, es más difícil de enseñar y sobre todo más peligrosa que aquella que sólo hace énfasis en el razonamiento lógico.
El reconocimiento que el mundo no es a menudo lo que parece es quizás la característica dominante de la cosmovisión del pensador crítico.
Desde esta perspectiva, el mundo es un lugar intrínsecamente engañoso.
Esta cosmovisión va más allá de los aspectos tradicionalmente sospechosos, como los anuncios en la TV o los círculos en los campos de maíz y amplia su visión de la naturaleza engañosa del mundo incluyendo cuestiones como:
1. Muchas veces somos inconscientes de los apremios impuestos a nuestro pensamiento por las fuerzas sociales, eso sin mencionar las fuerzas genéticas dentro de nosotros.
2. Algunos aspectos del mundo social parecen naturales, pero son realmente invenciones humanas. Y viceversa.
3. Los roles sociales que desempeñamos, muchas veces, moldean no sólo nuestro comportamiento sino nuestra propia identidad.
4. Somos a menudo ignorantes de nuestra ignorancia. Y cuanto más incompetentes somos, más probable es que sobreestimemos nuestra capacidad.
5. Es normal que cosas aparentemente contradictorias ocurran juntas.
6. Todas las cosas buenas tienen costes. Muchas cosas malas tienen ventajas.
7. Los hechos aparecen con frecuencia como blancos o negros cuando, en realidad, son generalmente grises.
8. Confundimos continuamente trozos de verdad con la verdad completa
9. Las verdades parciales pueden ser tan engañosas como las mentiras.
10. Es más probable que seamos engañados por la gente que cree sinceramente en lo que dice, que por los mentirosos.
11. El autoengaño puede ser un problema incluso más grande que el engaño por otros.
En fin, puesto que es tan fácil percibir mal la realidad, un pensador crítico está poco dispuesto tomar las cosas como se le presentan, sospecha de las certezas, no se adecua a la sabiduría convencional (o poco convencional) y es desconfiado de las fachadas y de las ideologías que sirven como cosméticos de la vida social.
Es decir, los pensadores críticos son necesariamente escépticos.
El escepticismo se puede resumir como:
1. Los escépticos no creen fácilmente. Han pasado la credulidad infantil (Dawkins 1995) a un nivel de credulidad menor que el que poseen la mayoría de los adultos
2. Cuando los escépticos toman una posición, lo hacen en forma provisional.
Entienden que su conocimiento en cualquier tema es falible, incompleto y pasible de cambio.
3. Los escépticos no adhieren a ninguna “vaca sagrada”. Ven a las ortodoxias como enemigas mortales del pensamiento crítico.
Convencer a la gente de que subestima el hecho que las cosas no son siempre lo que parecen, requiere una amplia gama de ejemplos tales como éstos:
* Desde el principio, el SIDA se ha exagerado como amenaza significativa para los heterosexuales en los EE.UU.
* Es más que aventurado afirmar que Abraham Lincoln estaba fuertemente dedicado a los problemas de igualdad social entre los blancos y los negros.
* Martin Luther King Junior, engañó en su disertación doctoral y también a su esposa.
* Perdemos el amor menos a menudo a nuestros hijos que a nuestros amantes / esposos porque nuestros hijos llevan nuestros genes.
* Aunque los profesionales del asesoramiento en la industria y la educación lo asumen como cierto, la autoestima no ha demostrado causa y efecto en relación con los resultados académicos y del comportamiento.
* Las pruebas de inteligencia se relacionan con muchos resultados académicos, ocupacionales, económicos y del comportamiento y es substancialmente heredable.
* No es nada claro que el abuso sexual del niño produce efectos devastadores y duraderos en casi todas sus víctimas.
* Los estudios han encontrado que muchos estereotipos del género contienen algún elemento de verdad.
* Puede haber avistamientos creíbles de OVNIS que la ciencia no puede actualmente explicar.
* Solamente la suerte hizo que la 46° palabra del principio del salmo 46 (en Ingles) fuera “shake” (“sacudida”) y la 46° palabra desde el final fuera”Spear” (“lanza”) en la biblia del rey James que fue publicada en el año en que Shakespeare cumplió 46 años (Myers 2002).
El desarrollar el pensamiento crítico perturba fuertemente las presunciones fundamentales de las personas, es de esperar que muchos se sientan ofendidos y molestos ante esto, pero aun falta mencionar el tema de los valores.
La dimensión de los valores.
Imaginemos a un Juez que tenga a su cargo impartir justicia en un caso tan terrible como el del incendio del supermercado Ycua Bolaños, en Asunción Paraguay, donde en un incendio murieron unas 400 personas el 1 de agosto de 2.004.
Se presentan ante él las fotos de los quemados, las filmaciones, los muertos …..el horror, los llantos de los familiares de las victimas y al abogado acusador explicando con todo detalle las culpabilidades del caso. A continuación, el Juez deberá realizar una proeza notable, “escuchar a la defensa en forma igual de perceptiva y desprejuiciada a como hizo con la parte acusadora”.
Para ello necesitará mas que buenas habilidades racionales y un robusto escepticismo apropiado para escuchar a dos abogados en pleno duelo, necesitará, también, cierto sistema de valores que lo motivarán para realizar las difíciles tareas necesarias para alcanzar un veredicto honesto.
Aún a una persona principista, toma tiempo forzar a un lado sus suspicacias y preferencias personales para poder determinar si la acusación ha probado su caso debidamente.
Tal cual el juez honesto, el pensador crítico ético confía en el concepto de la duda procesal-intelectual como la mejor manera de aumentar la probabilidad de encontrar la verdad. Este código de conducta requiere una gran atención a las ideas expuestas para poder dar un veredicto informado y razonado. Los rasgos requeridos para una persona así son algunos tales como estos:
* Estar poco dispuesto a subordinar su pensamiento a ortodoxias que exigen ser admitidas in-totum (en su totalidad) a riesgo de ser acusados de herejía.
* Rechazar el negar méritos a una determinada idea aunque esta pueda parecer repugnante y se corra el riesgo de aparecer como inmoral.
* Ser capaz de decir “no sé”, aun a costa de aparecer como falto de inteligencia.
* Estando dispuesto a juzgar el valor de verdad de las ideas patrocinadas por los grupos demográficos y culturales a los cuales uno no pertenece, bajo el riesgo de ser acusado de prejuicioso.
* Estando dispuesto a cambiar de opinión, a riesgo de aparecer caprichoso
* Estando abierto a opiniones adversas, a riesgo de parecer desleal
* Teniendo un claro conocimiento de los límites y falibilidad de su conocimiento, a riesgo de aparecer temeroso o con baja autoestima. En fin, este aspecto del pensamiento crítico puede ser el más difícil de todos.
Las ideas que sostienen al proceso intelectual adecuado pueden requerir más integridad, humildad, tolerancia a la incertidumbre y valor que el que la mayor parte de nosotros puede encontrar fácil de asumir.
Ventajas
El pensamiento crítico ¿Vale lo que cuesta?
Considérese por un momento cuán costoso puede ser el pensamiento acrítico.
Jay Gould, llama la atención sobre dos potenciales humanos que, juntos, considera “la más potente conjugación de valores para el bien que nuestro planeta haya conocido jamás”.
Solamente dos escapes posibles pueden librarnos de la mutilación organizada que el lado oscuro de nuestras potencialidades humanas nos depara aquel que nos ha dado cruzadas, cazas de brujas, esclavitud y holocaustos.
El primero es la decencia moral que proporciona un ingrediente necesario, pero no suficiente.
El segundo elemento debe venir del lado racional de nuestra mentalidad. A menos que rigurosamente utilicemos la razón humana, saldrán las fuerzas espantosas de la irracionalidad, del romanticismo, de la creencia “verdadera” inflexible y del fatalismo que resultan de las masas.
El escepticismo es el agente de la razón contra la irracionalidad organizada y es por lo tanto una de las llaves a la decencia social y cívica del ser humano.
Según esta llamativa declaración, el pensamiento crítico es uno de los recursos más importantes que una sociedad podría desarrollar.
Esto es porque las malas cosas no emanan solamente de la mala gente.
Las malas cosas pueden también ocurrir debido al pensamiento equivocado de la gente decente.
Además de los peligros de un mal pensamiento, el peligro verdadero se da cuando es aceptado por el entendido y perdonado por el sincero que tiene poco más que la comprensión de un niño de lo que exige el debido proceso intelectual.
Es probable que haya una relación importante entre el pensamiento crítico, definido ampliamenteç y la democracia en sí misma.
El jurista americano Hand describió esta conexión como sigue:
La libertad yace en los corazones de hombres y mujeres; cuando allí muere, ninguna constitución, ninguna ley, ninguna corte, puede preservarla.
El espíritu de libertad es el espíritu que no está demasiado seguro de estar en lo correcto; el espíritu de libertad es el espíritu que intenta entender las mentes de otros hombres y mujeres; el espíritu de libertad sopesa su interés y el de los demás sin estar predispuesto en algún sentido.
Cultivando el pensamiento crítico genuino, consolidamos los soportes cruciales de la democracia (Kuhn 2003). La gente que estima la verdad tiene menos probabilidades de ser engañada por las ideologías que justifican prácticas anti-liberales o prometen soluciones simples.
Además, tales personas reconocen mas probablemente el valor intelectual e ideológico de la diversidad, también entienden que la verdad normalmente viene en pedazos que son poco probables de ser encontrados todos juntos.. Son el mejor contrapeso contra los creyentes de todas las layas. Dentro de una democracia, el mundo social sigue siendo un lugar engañoso, tanto para el sofisticado, como para el inocente.
La tendencia de líderes y de una gran cantidad de ciudadanos a subestimar este hecho es una fuente enorme de miseria humana.
Aquí está un ejemplo.
En su libro y en el de Errol Morris, La Niebla de la Guerra, la secretaria anterior de Roberto S. McNamara secretario de defensa de USA se identifican las equivocaciones en que incurrieron él y otros, lo cual condujo a la calamidad en Vietnam.
Su historia, describe a hombres confiables, sobre todo decentes, que hicieron lo que pensaron que era lo mejor, pero que cayeron presa de una serie de errores que debieran figurar como capítulos de un libro de texto de pensamiento crítico: pensamiento dualista, optimismo a ultranza, ausencia de humildad intelectual, subestimación de la complejidad, pensamiento de grupo, credulidad infantil y adherencia rígida a la ortodoxia.
Éstos eran hombres inteligentes, educados en habilidades lógicas del razonamiento muy por encima del promedio.
Con todo, McNamara encuentra “increíble” que” hayamos fallado en analizar nuestras asunciones críticamente. ”
Quizás los arquitectos de la guerra de Vietnam fallaron porque cayeron en lo qué Thomas Sowell (2002) llama los “shibboleths” como substitutos para el pensamiento crítico.
Un shibboleth, es una creencia que responde al propósito de identificar al creyente con los “chicos buenos”, son figuras prominentes de carácter angélico.
Los Shibboleths, “transforman preguntas sobre hechos, causalidad y evidencia, en preguntas sobre identidad personal y dignidad moral”: Los meros hechos no pueden competir con shibboleths cuando hacen sentir bien a la gente.
Por otra parte, los shibboleths, evitan la cuestión dolorosa de cuan peligroso es tener políticas que afecten a millones de seres humanos sin un conocimiento cuidadoso de los duros hechos que se necesita para entender cuál ha sido ese impacto realmente.
Los Shibboleths son peligrosos, no sólo porque movilizan apoyo político para políticas que la mayor parte de sus partidarios no han deseado, sino también porque estas divisiones de identidad hacen más duro invertir esas políticas cuando resultan ser desastrosas. Como muchas otras formas de pensamiento no-crítico, los shibboleths derivan su poder del hecho de que los seres humanos están diseñados para ser animales sociales, más que para ser buscadores de verdad. Para todos los beneficios sociales del pensamiento crítico, a nivel individual, el pensamiento acrítico ofrece recompensas sociales y psicológicas propias.
Promover el pensamiento crítico
Si las ventajas sociales del pensamiento crítico multidimensional son tan grandes, entonces la tarea de levantar el nivel de tal pensamiento en nuestra sociedad: ¿En hombros de quién descansa?
Thomas Gilovich (1991, 193-194), ha discutido que los científicos sociales, en virtud de su “manera de mirar el mundo, y de los hábitos de la mente que promueven,” están en la mejor posición para educar a otros sobre la importancia de cuestionar nuestras presunciones y desafiar lo que pensamos saber.”
Esto no es especialmente estimulante porque los científicos aparecen como dados a promover ortodoxias, pensamiento deseoso, argumentos ad-hominem y a los shibboleths y a cualquier otro (Horowitz 1996; Berger 2002; Goldberg 2003).
Hojeando en los libros de sociología, encontramos que es difícil tratar de enseñar genuino pensamiento crítico en las ciencias sociales.
Las ciencias “duras”, ¿ lo estarán haciendo mejor?
En primer lugar, la educación científica no está produciendo altos niveles de instrucción científica en la población (National Science Foundation 2004). Además, aparece haber solamente una relación débil entre el conocimiento de la ciencia y la incredulidad en varias formas de absurdo (el Walker y Hoekstra 2002; Johnson y Pigliucci 2004).
Como muchos han observado, enseñamos ciencia como colección de hechos y de teorías sobre cierta categoría de fenómenos, más bien que como sistema de principios para entender el mundo.
Un curso en “ciencia, Pseudociencia, y Contra-ciencia” estimularía un pensamiento crítico más amplio que la típica clase de química 101. Pero el problema es más profundo que esto.
El verdadero pensamiento crítico no es colineal con el buen pensamiento científico.
El pensamiento crítico hace que el pensamiento científico sea proyectado a los hechos de vida diaria, con todas sus demandas y complicaciones.
Esta generalización expansiva del método científico es difícilmente espontánea o evidente en sí misma para la mayoría de la gente.
Así como aprender la verdad sobre Papá Noel no rompe la cosmovisión crédula del niño típico, aprendiendo los principios de la ciencia se puede fácilmente fallar en llegar a la visión extensa de la misma por parte de los estudiantes de ciencia y por tanto de los científicos.
Por sí mismas, las salas de clase de ciencia son una pobre competencia para los poderosos obstáculos existentes para llegar a un altamente desarrollado pensamiento crítico que se encuentran en la vida social humana y en el “cableado”del cerebro humano.
El pensamiento crítico multidimensional no es simplemente un subproducto más.
Debe ser enseñado.
¿Bien, entonces, qué hay sobre la tendencia del “pensamiento critico” que ha impregnado la educación americana a través del plan de estudios en todos los niveles? ¿Estos esfuerzos están teniendo éxito en la consolidación de la calidad del pensamiento crítico en toda la sociedad?
Una vez más, varios indicadores de pensamiento acrítico en nuestra sociedad sugieren no.
Es dudoso que lo que los estudiantes aprendan en esas salas de clase y esos textos haga mucho para modificar sus cosmovisiones y valores con respecto a la verdad.
Una causa primaria de este déficit es la naturaleza antiséptica del “pensamiento crítico” enseñado típicamente a los estudiantes.
O la mayoría de los profesores y los autores no poseen un concepto propio altamente multidimensional del pensamiento crítico, o son renuentes (quizás con buena razón) a acercarse a ese peligroso territorio
El resultado es la enseñanza de un cuasi- pensamiento crítico.
Es ingenuo contar con que la educación en sociología, en ciencias naturales, o la educación en general, al menos en su presente forma, eleva el pensamiento crítico a algo más que una moda pedagógica que todos aplauden, pero pocos conceptúan muy profundamente.
Esto nos deja solos a la comunidad escéptica.
Nos identificamos como campeones de la ciencia y de la razón.
Pero esto es un amplio mandato. Debemos evitar concentrar nuestro escepticismo en forma demasiado estrecha en los reinos de la superstición, la seudo ciencia y lo sobre natural, el desafío final a un pensador crítico no son las cosas extrañas sino las insidiosamente mundanas.
Si esperamos llegar al éxito del pensamiento crítico, es importante que los escépticos se reafirmen en una definición multidimensional del pensamiento crítico — las habilidades del razonamiento, cosmovisión escéptica, valores de un juez principista – sin eximir de todo eso a ningún aspecto de la vida social.
por APRA | May 10, 2016 | Pensamiento Crítico, Sin categoría |
El mago pone a su guapa asistente en una plancha debajo de una sierra eléctrica circular de más de un metro de diámetro que gira furiosamente.
Quizá corta algún trozo de madera para constatar el poder destructivo del gigantesco dispositivo. La sierra eléctrica baja de manera dramática hacia el vientre de la guapa asistente hasta que la toca.
La mujer trata de escapar pero está sujeta con cadenas. La sierra entra con una sacudida en el cuerpo, cortando el vientre. Es posible que se vea sangre. La guapa asistente parece morir, sus músculos se relajan, la cabeza cae hacia un lado y los espectadores miran cómo la sierra termina su corte y se ve sobresaliendo por la espalda de la asistente, convertida ahora en dos medias asistentes más o menos guapas, una del ombligo para arriba y la otra del ombligo para abajo.
El público que asiste a un suceso así, sin embargo, no grita con horror, no se siente espectador de un asesinato vil, no sale corriendo a buscar a la policía, no salta como una chusma desbocada a linchar al sonriente mago. Simplemente espera.
Lentamente, la gigantesca sierra se levanta, el mago mueve las manos estudiadamente, probablemente se arroja algo de humo en el escenario y suena música correspondiente a la emoción. De pronto, la asistente recobra la vida, es liberada, salta grácilmente de su plancha de tortura al escenario, sonriendo ampliamente, como un anuncio de pasta dental.
El mago la recibe tomándola delicadamente de la mano.
El público observa que ni siquiera el ajustado traje de lentejuelas de la proverbialmente guapa asistente muestra siquiera una desgarradura.
Los asistentes aplauden, el mago y la, sí, guapa asistente, se inclinan agradecidos, cambia la música y viene el acto siguiente. A ver, si yo veo de noche en un rincón oscuro a cualquier ciudadano serruchando a una mujer, guapa o no, trataré de impedirlo si el tamaño me ayuda, o llamaré a la policía, o gritaré pidiendo auxilio y alertando a los vecinos… no me quedaré ahí esperando a ver qué más pasa.
Pero el público, en este caso, se queda tan tranquilo.
Evidentemente, el astuto público sabe que está ante un truco de magia de escenario, un acto de ilusionismo. ¿Cómo lo sabe?
Vaya, la pregunta es tan tonta que responderla es difícil.
En serio, ¿cómo sabe usted que no ha asistido a un hecho asombroso de verdadera magia o brujería en el cual una persona ha sido cortada por la mitad y reconstruida debido a las energías del prana o el chi, la percepción extrasensorial, la hipnosis, la influencia de los espíritus o cualquier secreto milenario de los antiguos egipcios?
Piénselo.
Si viéramos este acto de ilusionismo con la estrechez de miras, la obtusa mente y la incapacidad racional de los charlatanes y su séquito, se nos podrían presentar argumentos sensacionales que resultaran en diálogos reveladores:
Gran Tragaembustes (GT): “No hay una explicación científica para lo que hemos visto: cortar a una mujer y pegarla de nuevo es un portento.
Debe ser un fenómeno paranormal que debemos estudiar con un zahorí, una cacerola desvencijada, una cámara de fotos y un balde bien abastecido de agua con su correspondiente fregona (o trapeador).”
Incrédulo remiso (IR): “Hombre, es un truco”.
GT: “Y ¿cómo lo sabes?”
IR: “Pues porque es imposible rebanar a una muchacha sin que haya cortes de nervios, destrozo surtido e intenso de multitud de órganos internos, cortes en la piel y la consecuente muerte. Sin contar con que el vestidito de tul con lentejuelas habría quedado como la fregona o trapeador que pides. Pegarla de nuevo es imposible, ni un equipo de los mejores cirujanos podría hacerlo.
Nunca se ha hecho, habría sido un notición.”
GT: “¿Quieres decir que lo sabes todo, altanero cientificoide?”
IR: “Ni todo ni mucho, apenas un poco. Pero esto es un truco.”
GT: “O sea, estás fanáticamente cerrado a considerar lo que has visto con tus propios ojos como una verdad que puede tener importantes consecuencias parapsicológicas.”
IR: “Pues ya puesto así, sí. Una cosa es tener la mente abierta y otra dejar que le entre cualquier trozo de basura. No es necesario precisamente un cociente intelectual de 140 para saber que esto es un truco. Un niño te lo podría decir.”
GT: “A ver, demuéstrame que es un truco o un fraude. Dime cómo se hizo.”
IR: “No tengo puta idea de cómo se hizo, pero no necesito conocer el truco para saber que es un truco, eso no tiene nada que ver.”
GT: “O sea que no puedes demostrar cómo se hace.”
IR: “Así, tomando una cerveza después del show, pues no.
Necesitaría que el mago me permitiera conocer el truco que él usa, estudiarlo, analizarlo o hacerlo confesar. Y como él vive honradamente de sus trucos y los llama trucos de ilusionismo, pues difícilmente me los va a revelar o a permitir que los revele. Y como hay muchas formas de hacer un efecto mágico, incluso un mago puede no saber cuál de las formas se usó en este caso particular.”
GT: “Pues yo, como hymbestygador parapsicológico afirmo que se trata de un fenómeno misterioso, paranormal y lo suficientemente interesante como para escribirme un libro sobre el tema y hacer una asociación de hymbestygadores (en la que por supuesto aceptaremos a todos los hymbestygadores que piensen lo mismo que yo) para ocuparnos del tema y conseguirnos un programa en la radio.
La primera frase de mi libro será: `no se ha podido encontrar una explicación científica al fenómeno`. Venderé carretadas de libros.”
IR: “Pero si es un truco, cualquier persona normal puede verlo.”
GT: “Cerrado, dogmático. Nunca te dejaré hablar con mi Zoociedad Nazi-o-nal de Hymbestygasyón Paranadológica. Y ya sabrás de mí y de mis abogados, infeliz.”
El hecho real es que en muchas ocasiones resulta muy difícil saber cómo hacen sus trucos los magos, especialmente si son buenos.
De eso depende su éxito ante el público. Pero todos los que estamos en el público sabemos que es un truco. La diferencia entre los trucos mágicos y muchos fenómenos paranormales es que el mago abiertamente dice que presenta “efectos” o “ilusiones”, que utiliza elementos bien conocidos como la distracción, la habilidad con los dedos (prestidigitación), aparatos, ilusiones visuales, espejos y toda una variedad de herramientas de su oficio que le permiten ser un actor que en el escenario interpreta el papel de mago.
Por su parte, los fenómenos paranormales se presentan como hechos reales aunque parezcan precisamente trucos. Cuando los magos se interesan por el nivel de superchería de los buhoneros del ocultismo, suelen hacer demostraciones asombrosas.
He hablado aquí de “El Místico Abadaba”, que hace unas cirugías psíquicas que son un primor. Se ha mandado hacer un dedo pulgar falso como el que usaba Tony Agpaoa, del que extrae disimuladamente sangre y tripitas de pollo que parecen surgir del vientre del “paciente” con una verosimilitud asombrosa. Cuando un curanderoide brasileño de nombre “Arigo” impresionaba a los ignorantes metiéndose un cuchillo entre el párpado superior y el globo ocular, James Randi aprendió a hacerlo, demostrando que ni es difícil, ni duele, ni tiene de paranormal más de lo que tiene la televisión o los acordes en Do mayor. Pero se ve impresionante.
Como los magos viven del secreto de sus ilusiones, no son muy dados a contar cómo las hacen. De hecho hay toda una ética al respecto. Alguna vez, absolutamente confuso por un truco y aprovechando que estaba mostrándole México a Randi, le pregunté cómo se hacía. El viejo mago me preguntó “¿Te interesa simplemente saberlo o piensas practicar el truco?” Le dije que era pura y vil curiosidad y me informó que me iba yo a quedar con las ganas de saber. Tiempo después, ante otro truco “urigelleresco”, le dije que yo quería hacer eso, y con gusto me lo enseñó.
Es un efecto impresionante mediante el cual el espectador puede ver con sus propios dos ojitos suyos de su propiedad cómo uno de los dientes de un tenedor se va doblando solito de manera absolutamente inverosímil. Si los magos, que finalmente son gente del espectáculo, mantienen en secreto sus trucos, es de suponerse que quienes pretenden engañar a la gente presentando un truco como “fenómeno paranormal” son incluso más celosos de sus secretos. Eso dificulta que se pueda responder rápida y precisamente a la exigencia de los creyentes, crédulos o comerciantes: “A ver, dime cuál es el truco.” A veces, descubrir el truco cuesta trabajo y riesgos.
Los primeros estudiosos de los tales “cirujanos psíquicos” filipinos estuvieron en peligro real cuando se hicieron de trozos orgánicos que, diciendo que eran “tumores”, el charlatán “extraía del cuerpo del paciente”. Claro que no le hicieron gracia a los charlatanes, los trozos resultaron ser menudencias y sangre de pollo y cerdo, nada de tumores ni zarandajas similares. A veces, descubrir los trucos demanda de grandes conocimientos y valentía como los de exhibió Harry Houdini en numerosas sesiones “espiritistas” en las que su habilidad como mago le permitía ver de manera clara cómo se provocaban las “maravillas” que convencían a sus coetáneos de que los “médiums” tenían línea directa con el más allá.
Pero no faltó el que quisiera ponerle las manos encima al mago cuando los dejaba con el culo al aire, aunque la excelente condición físicoatlética de Houdini siempre impidió que las cosas llegaran a mayores. A veces, descubrir el truco no sirve de mucho, por las explicaciones verdaderamente fantásticas de los farsantes, como Uri Geller, que repite como guacamaya que si bien muchos magos pueden hacer trucos con los que obtienen los mismos resultados que Geller, los efectos que él, Uri, obtiene, son sin truco.
Es decir, ante dos efectos idénticos, y sabiendo que uno es una ilusión, se nos pide que creamos que el otro es producto de poderes rarísimos y sobrenaturales. A veces no se puede descubrir el truco porque los charlatanes no se dejan, simplemente, aduciendo todo tipo de argucias y distracciones. En tales casos, es necesario echar mano del sentido común (el menos común de los sentidos) y de la lógica más elemental para determinar si algo tiene o no visos de ser anormal, ya no digamos paranormal. Cuestionarse su verosimilitud, buscar casos parecidos, razonar desapasionadamente.
No hacer eso conlleva el riesgo de que usted, al no saber cómo hace sus trucos un mago, decida que lo que hace el mago no es un truco. Piénselo detenidamente: a lo largo de su vida ha visto muchísimas maravillas a cargo de los ilusionistas profesionales; se adivinan cartas, los objetos cambian de lugar misteriosamente, aparecen objetos e incluso animales de la nada, otros objetos o personas desaparecen, se destruyen y reconstruyen distintos materiales (cuerdas, periódicos, personas completas), parecen violarse las leyes de la naturaleza… y sin embargo usted sabe que eso es imposible, que es un truco, y siempre se hace la pregunta: “¿cómo lo hace?”, y aunque no tenga respuesta, no se inquieta pensando en que sea una real violación del orden del universo.
Por tanto, si alguien llega con otra aparente violación de las leyes naturales, del orden universal, y dice que no es un truco… ¿por qué vamos a creerle más a sus afirmaciones que a todo lo que sabemos sobre el mundo y su funcionamiento? Dicho de otro modo, si parece un truco, lo más probable es que sea un truco: caras que aparecen en el piso, aparatos supuestamente extraterrestres, comunicación con los muertos, profecías de las que siempre nos enteramos después de los acontecimientos… si alguien, contra toda lógica, dice que el fenómeno no es un truco, que realmente se han violado las leyes naturales y se ha roto en pedazos el orden del universo, más vale que tenga pruebas, pruebas sólidas. Pruebas al menos tan asombrosas como extravagante es su afirmación.
Porque los magos funcionan de buena fe, pero los charlatanes no. Así que, cuando le presenten alguna nueva maravilla, recuerde que usted sabe que lo que hacen los magos son trucos. Y generalmente mejores que las barbajanadas que nos venden los parapsicólogos y demás fauna desvergonzada.
por APRA | May 10, 2016 | Pensamiento Crítico |
Por: Por David Andrés Galeano
En la actualidad existen miles de embaucadores que por ganar un poco de prestigio y/o dinero engañan a personas poco instruidas en el tema de la magia y prestidigitación.
Esos personajes se mofan de sus habilidades para mover objetos con la mente (psicokinesis), adivinar el futuro, ver a través de la piel, prender papeles con su mente, transmitir pensamientos y un sinnúmero de situaciones más.
Esos actos, que para algunos pueden parecer verdaderos e irrefutables, son simples trucos hechos por personas altamente capacitadas en prestidigitación y magia. Supuestamente estos casos son evaluados por físicos, químicos, matemáticos, en fin, personas entendidas de la ciencia.
Tal es el caso de Charles Tart: Físico de la universidad de California en Davis, quien jura y perjura que nadie lo puede engañar en algún experimento que se le haga a algún psíquico, por su condición de “doctor en física”, en igual condiciones se encuentra Harold Puthoff, y John Taylor (Aunque este ultimo después de encuentros con James Randi, aceptó que había sido vilmente engañado por diversos farsantes de lo paranormal, entre ellos el ya muy desacreditado Uri Geller).
Ningún científico está en la capacidad absoluta de investigar un fenómeno paranormal; donde quizás pueda existir el fraude. Un científico no está preparado para las trampas, pues él investiga la naturaleza y esta es muy “honesta”, las personas en cambio si hacen trampas.
Para la investigación paranormal debe ser utilizado en primera medida otro tramposo como un mago o prestidigitador que maneje un pensamiento crítico. ¿Por qué?, Porque cualquiera con una buena preparación en magia, puede engañar a su publico argumentando que son poderes paranormales, sabiendo que solo son trucos.
A continuación expondré como se realizan algunos de los trucos de magia utilizados por los que dicen tener “poderes paranormales”: (Otros trucos pueden ser leídos en el artículo “Doblado psíquico de metales”)
• DETENER LOS LATIDOS DEL CORAZÓN: Este sencillo truco fue utilizado por Carlos, un médium preparado por James Randi, quien pretendía demostrar cuan fácil se engaña a los supuestos investigadores científicos en la investigación paranormal.
El truco consiste en meterse bajo la axila un elemento sólido, como un pequeño tarro donde vienen los rollos de cámara fotográfica. Al hacer presión del objeto contra el cuerpo se bloquea la arteria que lleva la sangre al radio (Donde se toma el pulso en la muñeca).
Cualquier “médium” que supuestamente entre en contacto con el “mas allá” solo es presionar su axila contra el cuerpo con un tarro dentro de ella, y de inmediato se le detendrán (aparentemente) sus pulsaciones.
• TRANSMISIÓN DEL PENSAMIENTO: Este truco puede tener muchas variantes según se quiera hacer El más común de todos, es utilizando las cartas SENER, las cuales fueron creadas precisamente para la investigación de la transmisión del pensamiento.
Las cartas sener, son cartas comunes y corrientes, solo que tienen como dibujos: *Circulo *Cuadrado *Tres líneas onduladas, *Estrella de 5 puntas *Cruz. De cada figura hay 5 cartas, o sea que en total son 25 cartas sener.
En el acto, el supuesto psíquico transmisor, se lleva las 25 cartas previamente mezcladas, a una habitación, donde hay alguien que lo vigila. En la otra habitación está el receptor con una hoja y un lápiz esperando que la figura (cruz, circulo, líneas onduladas, estrella o cuadrado) sea transmitida para anotar el orden en que le envía la información.
Cada uno, cuenta con un botón, que al oprimirlo se le enciende una luz en el otro cuarto, indicando que ya le transmitió la carta, posteriormente el receptor anota en el papel la carta que fue transmitida, para regresarle al emisor la señal oprimiendo otro botón, indicándole que recibió bien la señal y está preparado para recibir mentalmente otra carta.
El truco es conocido en la jerga de los magos como “retardo temporal” consiste darle a cada carta un tiempo determinado, por ejemplo: 1 segundo -> circulo 3 segundos -> cruz 5 segundos -> líneas onduladas 7 segundos -> cuadrado 9 segundos -> estrella Así por ejemplo cuando el emisor reciba de la baraja un cuadrado, contará mentalmente 7 segundo y oprimirá el botón que enciende la luz del receptor indicando que ya fue enviada la información.
El receptor también habrá contado 7 segundos, por lo cual entonces puede deducir que la carta enviada es un cuadrado. Este truco puede tener múltiples variaciones, con cartas de póquer, donde el retardo temporal debe ser más exacto, o con palabras, en fin, este método es muy versátil de utilizar.
• TRANSMISIÓN DE CARTAS POR TELEFONO: Un truco utilizado por psíquicos que intentan demostrar cuan lejos pueden llegar sus transmisiones del pensamiento. Ellos dicen que pueden transmitir mentalmente una carta de naipes a kilómetros de distancia. El supuesto psíquico llama telefónicamente a alguna parte donde le contestan, él espera unos segundos mientras le comunican con la persona a la cual le va a transmitir la carta previamente sacada al azar entre la baraja por un integrante del público.
Inmediatamente la persona contesta a la bocina, dice: La carta es XXX.
El truco es muy simple, y solo consiste en ponerse de acuerdo con un amigo, diciéndole que le hará una llamada a cierta hora del día y esté pendiente.
Le pide al público que saque una carta cualquiera. El psíquico la mira y se “concentra” para transmitirla a su amigo que está a kilómetros de distancia.
Imaginemos que la carta elegida es el 6 de trébol. Entonces coge el teléfono y marca a la casa de su amigo. La conversación transcurre de la siguiente forma, realmente:
Amigo: ¿aló?
Psíquico: (tose levemente para que el amigo sepa que es él).
Amigo: 1, 2, 3, 4, 5, 6 (Cada número lo dice lentamente)
Psíquico: ¡Aló!, Buenas tarde, ¿podría comunicarme con Jorge?
Amigo: diamantes, corazón, trébol.
Psíquico: Hola Jorge, te voy a transmitir una carta para que le digas al público cual es y poder demostrar mi poder de transmisión a distancia.(Se pone el altavoz del teléfono).
Amigo: la carta evidentemente es el 6 de trébol.
¿Ven cuan fácil es engañar al público que no conoce de magia?
• ENCENDER PAPELES CON EL PENSAMIENTO: Este es un truco químico, pero muchos embaucadores, insisten que realmente logran encender objetos con el poder de la mente.
Previamente se prepara un pedazo de papel higiénico con “permanganato de potasio” y se sella haciéndole un trenzado. Este rollo se guarda en la palma de la mano, sin dejarlo ver del público.
Se pasa incidentalmente la mano que tiene oculto el rollo con permanganato de potasio, por un lugar donde previamente se dejó caer “glicerina”, inmediatamente hace el empalme, para sacar a flote el papel que empezará a echar llamas de fuego.
El contacto entre el permanganato de potasio, y la glicerina en un medio carburante como lo es el papel higiénico, produce fuego.
De inmediato verá a toda la audiencia con la boca abierta creyendo que usted realmente es un psíquico que tiene poderes para prender papeles con la mente.
• VER A TRAVÉS DE SOBRE SELLADOS: Este truco es muy famoso entre los magos del mundo, y se puede hacer de muchísimas formas, cualquier libro bueno de magia enseña como hacerlo.
Sin embargo muchas de las personas que presencian a Uri Geller y otros “Psíquicos” quedan convencidos 100% de su capacidad para leer sobres sellados.
Una de las muchas formas de hacerlo es la siguiente:
Se preselecciona a alguien en el público quién nos ayudará con el truco, y se le dice que escriba un nombre, para nuestro ejemplo coloquemos “Carolina Ospina”.
Ya en escena; repartimos sobres y papel a varias personas, obviamente entre ellas está el ayudante dentro del público que escribirá de nombre: “Carolina Ospina”. Se recogen los sobres sellados que dentro tienen los nombres, teniendo en cuenta que el sobre que dice “Carolina Ospina” quede de ultimo. Así el primero que abra, será el de otra persona, pero yo digo: • Aquí en este sobre dice: Carolina Ospina.
Y el ayudante dentro del público se levante muy entusiasmado de que aya adivinado su nombre (el cual previamente había sido coordinado con el supuesto psíquico). Como el sobre de “Carolina Ospina” está de ultimo, el primer sobre que abrí tiene otro nombre, así que ya lo leí. En el segundo sobre digo el nombre que leí en el primer sobre, en el tercer sobre digo el nombre del segundo sobre y así sucesivamente.
Es un truco muy sencillo, sin embargo ha engañado a muchos que se mofan de ser expertos investigadores de lo paranormal.
Lastimosamente no conocen los más sencillos trucos y caen vilmente en ellos. Como puede notar el lector, engañar a las personas es realmente muy sencillo.
Existen cientos de miles de trucos con los cuales cualquier científico o persona ignorante en temas de magia y prestidigitación, puede quedar absolutamente impresionado y afirmar contra viento y marea que los fenómenos paranormales existen, cuando solo han sido víctimas de un embaucador que los engañó, con simples trucos conocidos por magos escépticos.
James Randi un famoso mago y uno de los escépticos más respetados del mundo ofrece 1 millón de dólares a quien le demuestre algún poder o fenómeno paranormal (Si está interesado en participar, visite: http://www.randi.org/research/index.html).
El gran premio lleva muchos años archivado a pesar que se han presentado cientos de personas, pero a todas se les demuestra fraude, o simple autoengaño.
por APRA | May 10, 2016 | Pensamiento Crítico, Sin categoría |
Por: Carl Sagan
DE “EL CEREBRO DE BROCA”
En la cuna de toda ciencia yacen teólogos extinguidos,
como las serpientes estranguladas junto a la cuna de Hércules.
T. H. HUXLEY (1860)
Hemos visto el círculo superior de la espiral de poderes.
Hemos llamado Dios a ese círculo.
Le hubiésemos podido dar cualquier otro nombre:Abismo, Misterio,
Oscuridad absoluta, Luz absoluta,Materia, Espíritu, Esperanza última, Silencio.
NIKOS KAZANTZAKIS (1948)
En estos días suelo dar conferencias científicas ante audiencias populares. En algunas ocasiones me preguntan sobre la exploración planetaria y la naturaleza de los planetas; en otras, sobre el origen de la vida y la inteligencia en la Tierra; en otras todavía, sobre la búsqueda de vida en cualquier lugar; y otras veces, sobre la gran perspectiva cosmológica. Como esas conferencias ya las conozco por ser yo quien las doy, lo que más me interesa en ellas son las preguntas.
Las más habituales son relativas a objetos volantes no identificadosy a los astronautas en el principio de la historia, preguntas que en mi opinión son interrogantes religiosos disfrazados. Son igualmente habituales, especialmente después deuna conferencia en la que hablo de la evolución de la vida o de la inteligencia, las preguntasdel tipo:
«¿Cree usted en Dios?».
Como la palabra Dios significa cosas distintas para distintas personas, normalmente pregunto qué entiende mi interlocutor por «Dios».Sorprendentemente, la respuesta es a veces enigmática o inesperada: «¡Oh! Ya sabe Vd.,Dios.Todo el mundo sabe quien es Dios», o bien, «Pues una fuerza superior a nosotros yque existe en todos los puntos del universo». Hay muchas fuerzas de ese tipo, contesto.Una de ellas se llama gravedad, pero no es frecuente identificarla con Dios. Y no todo elmundo sabe a lo que se hace referencia al decir Dios. El concepto cubre una amplia gama de ideas. Alguna gente piensa en Dios imaginándose un hombre anciano, de grandes dimensiones, con una larga barba blanca. sentado en un trono en algún lugar ahí arriba en el cielo, llevando afanosamente la cuenta de la muerte de cada gorrión. Otros —porejemplo, Baruch Spinoza y Albert Einstein— consideraban que Dios es básicamente la suma total de las leyes físicas que describen al universo. No sé de ningún indicio de peso en favorde algún patriarca capaz de controlar el destino humano desde algún lugar privilegiado oculto en el cielo, pero sería estúpido negar la existencia de las leyes físicas. Creer o no creer en Dios depende en mucho de lo que se entienda por Dios.
A lo largo de la historia, ha habido posiblemente miles de religiones distintas. Hay tambiénuna piadosa creencia bien intencionada, según la cual todas son fundamentalmente idénticas. Desde el punto de vista de una resonancia psicológica subyacente, puede haber efectivamente importantes semejanzas en los núcleos de muchas religiones, pero en cuantoa los detalles de la liturgia y de la doctrina, y en las apologías consideradas autenticantes,la diversidad de las religiones organizadas resulta sorprendente. Las religiones humanasson mutuamente excluyentes en cuestiones tan fundamentales como: un dios o muchos, el origen del mal, la reencarnación, la idolatría, la magia y la brujería; el papel de la mujer,las proscripciones dietéticas, los ritos mortuorios, la liturgia del sacrificio, el acceso directo o indirecto a los dioses, la esclavitud, la intolerancia con otras religiones y la comunidad de seres a los que se debe una consideración ética especial.
Si despreciamos esas diferencias,no prestamos ningún servicio a la religión en general, ni a ninguna doctrina en particular.Creo que deberíamos comprender los puntos de vista de los que hacen las distintas religiones e intentar comprender que las necesidades humanas quedan colmadas con esas diferencias.
Bertrand Russell fue arrestado en una ocasión por protestar pacíficamente en ocasión del ingreso de Gran Bretaña en la Primera Guerra Mundial. El funcionario de la prisión preguntó a Russell cual era su religión, lo que era una pregunta rutinaria por aquel entonces en todoslos ingresos.
Russell respondió «Agnóstico» y tuvo que deletrearle la palabra. El funcionario sonrió afablemente, movió la cabeza y dijo: «Hay muchas religiones distintas, pero supongo que todos adoramos al mismo Dios». Russell comentó que esa observación le mantuvo alegre durante semanas.
Y no debía haber muchas cosas que lo alegraran en la cárcel,aunque consiguió escribir toda laIntroducción a la filosofía matemática y empezó a leer para su trabajo El análisis de la mente, todo ello dentro de sus limitaciones.
Muchas de las personas que me preguntan por mis creencias lo que en realidad quieren es confirmar si su sistema de creencias particular es coherente con el conocimiento científico moderno.
La religión ha salido dañada de su confrontación con la ciencia, y mucha gente —pero no todo el mundo— se muestra reacia a aceptar un cuerpo de creencias teológicas que entre en conflicto frontal con lo que conocemos.
Cuando el Apollo 8 cumplía la primera navegación tripulada alrededor de la Luna, en un gesto más o menos espontáneo losastronautas a bordo leyeron el primer versículo del Génesis en un intento, a mi criterio, de tranquilizar a los contribuyentes norteamericanos en cuanto a que no existía incoherencia entre las consideraciones religiosas tradicionales y un vuelo tripulado a la Luna.
Los musulmanes ortodoxos, por su parte, se sintieron ultrajados por los astronautas del Apollo11, ya que para el Islam la Luna posee un significado especial y sagrado. Después delprimer vuelo orbital de Yuri Gagarin, y en un contexto religioso muy distinto, Nikita Kruschev, presidente del Consejo de Ministros de la URSS, afirmó que Gagarin no había encontrado ni dioses ni ángeles allá arriba; es decir, Kruschev tranquilizó a su “feligresía”en el sentido de que el vuelo orbital tripulado no entraba en contradicción con suscreencias.En los 50 una revista técnica soviética llamada Vo-prosy Filosofii (Problemas de Filosofía) publicó un artículo que sostenía —muy poco convincentemente, a mi criterio— que el materialismo dialéctico exigía la existencia de vida en todos los planetas.
Algo más tarde, apareció una triste refutación oficial en la que se marcaban las distancias entre el materialismo dialéctico y la exobiología.
Una predicción clara en un área que está siendo estudiada a fondo permite que las doctrinas sean objeto de refutaciones. La situación en la que menos desea encontrarse una religión burocrática es la de la vulnerabilidad ante larefutación, es decir, que pueda llevarse a cabo una experiencia en la que la religión pueda tambalearse. Así, el hecho de que no se haya encontrado vida en la Luna no ha modificado en nada las bases del materialismo dialéctico. Las doctrinas que no hacen predicciones son menos consistentes que las que hacen predicciones correctas; éstas a su vez tienen más éxito que las doctrinas que hacen predicciones falsas.Pero no siempre. Una prominente religión norteamericana predicaba resueltamente que el mundo finalizaría en 1914. Ahora bien, 1914 ha llegado y se ha ido y, aun a pesar de que los acontecimientos de ese año fueron verdaderamente importantes, el mundo no parece haberse acabado. Son tres las respuestas que pueden ofrecer los seguidores de una religión organizada ante un fracaso profético tan notorio como ése. Podrían haber dicho: «¿Dijimos1914? Lo sentimos, queríamos decir 2014. Un pequeño error de cálculo; esperamos que no les haya causado ningún perjuicio». Pero no lo hicieron. Podrían haber dicho: «El mundo se habría acabado en 1914, pero rogamos tan intensamente e intercedimos tanto ante el Señor, que eso evitó el fin de la Tierra». Pero tampoco lo hicieron. En lugar de ello, hicieron algo más ingenioso. Anunciaron que el mundo se había acabado realmente en 1914 y que si los demás no nos habíamos dado cuenta, ese era nuestro problema.
Ante tamañas evasivasresulta sorprendente que esa religión tenga todavía adeptos, pero las religiones son duras de roer.
O bien no hacen ninguna propuesta que pueda refutarse, o bien revisan rápidamente la doctrina después de una refutación. El hecho de que las religiones sean tan descaradamente deshonestas, tan despreciativas de la inteligencia de sus adeptos y de que a pesar de ello todavía florezcan no dice nada bueno en favor del vigor mental de suscreyentes. Pero también pone de manifiesto, como si ello necesitase una demostración, que cerca del núcleo de la experiencia religiosa existe algo que se resiste a la racionalidad.
Andrew Dickson White fue la fuerza intelectual motora, el fundador y el primer presidente de la Universidad Cornell. Fue también uno de los autores de un libro extraordinario titulado The Warfare of Science with Theology in Christendom, que levantó un gran escándalo en la época de su publicación, hasta el punto de que el coautor solicitó que su nombre fuese omitido. White era un hombre de sólido sentimiento religioso.(*)
Pero escribió sobre lalarga y penosa historia de las erróneas posiciones que las religiones habían sostenido acerca de la naturaleza del mundo, y de cómo fueron perseguidos aquellos que investigaron y descubrieron que era distinta a los postulados doctrinales, y cómo sus ideas fueron suprimidas. El viejo Galileo fue amenazado por la jerarquía católica con ser torturado por elhecho de proclamar que la Tierra se movía. Spinoza fue excomulgado por la jerarquía judía. En realidad, difícilmente se encontrará alguna religión organizada, con un amplio cuerpo dedoctrina, que no se haya erigido en perseguidora, en algún momento, del delito deinvestigar abiertamente.
La misma devoción de Cornell por la investigación libre y no sectaria fue considerada tan objetable en el último cuarto del siglo xix que los sacerdotesrecomendaban a los graduados de la escuela secundaria que era preferible no recibireducación universitaria antes que matricularse en una institución tan impía. De hecho la capilla Sage fue construida para apaciguar a los píos, aunque es una satisfacción decir que,de vez en cuando, se han realizado serios esfuerzos en favor de un ecumenismo abierto..
–(*) White habría sido también el responsable de la ejemplar costumbre de no otorgar grados de doctor honoris causa por la Universidad de Cornell; le preocupaba un abuso potencial: la posibilidad de que esos grados honoríficos fuesen intercambiados por legados o donativos económicos. White era un hombre de convicciones éticas profundas y valientes.–
Muchas de las controversias descritas por White son discusiones sobre los orígenes. Se solía pensar que hasta el más trivial acontecimiento del mundo —la eclosión de una flor, por ejemplo— se debía a una microintervención directa de la Deidad. La flor era incapaz de abrirse por sí sola; Dios tenía que decir: «¡Eh, flor, ábrete!». Al aplicar esta idea a losasuntos del hombre, las consecuencias sociales han sido a menudo muy variables. Por un lado, pareciera indicar que no somos responsables de nuestras acciones. Si la representación teatral que es el mundo está producida y dirigida por un Dios omnipotente y omnisciente, ¿no puede deducirse acaso que cualquier mal que se produzca es una acciónde Dios? Me consta que esta idea resulta embarazosa para Occidente; los intentos por evitarla pretenden que lo que parece ser obra del demonio en realidad forma parte del PlanDivino, demasiado complejo para que podamos comprenderlo en toda su extensión; o que Dios prefirió ocultar su propia visión de la causalidad cuando se dispuso a hacer el mundo.
No hay nada totalmente imposible en esos intentos filosóficos de rescate, pero parecen tener un fuerte carácter de apuntalamiento de una estructura ontológica tambaleante.(*)
Además, la idea de una microintervención en los asuntos del mundo ha sido utilizada para prestar apoyo al statu quo social, político y económico. Por ejemplo, estaba la idea del«Derecho Divino de los Reyes», que fue teorizada por filósofos como Thomas Hobbes. Si alguien tenía pensamientos revolucionarios con respecto a Jorge III, por poner un ejemplo, entonces era condenado por los delitos religiosos de blasfemia e impiedad, así como porotros delitos políticos más vulgares, como la traición.-
—(*)Los teólogos han hecho muchas afirmaciones sobre Dios en materias que hoy nos parecen, como poco, engañosas. Tomás de Aquino pretendía demostrar que Dios no puede crear otro Dios, o suicidarse, o fabricar un hombre sin alma, o incluso fabricar un triángulo cuyos ángulos interiores no sumen 180 grados. Pero Balyai y Lobachevsky fueron capacesde hacer esto último (sobre una superficie curva) en el siglo XIX y ni siquiera se acercaban a ser dioses. Curioso concepto éste, el de un Dios omnipotente con una larga lista de cosas que le está prohibido hacer por mandato de los teólogos…—
Hay muchos debates científicos legítimos relacionados con orígenes y finales.
¿Cuál es elorigen de la especie humana? ¿De dónde vienen las plantas y los animales? ¿Cómo surgió lavida? ¿Y la Tierra y los planetas, el Sol y las estrellas? ¿Tiene origen el Universo y, en esecaso, cuál? Y también una pregunta más fundamental y poco frecuente, de la que muchos son como son?
La idea de que es necesario un Dios (o varios) para producir esos orígenes ha sido atacada en repetidas ocasiones en los últimos mil años. Gracias a nuestros conocimientos acerca del fototropismo y de las hormonas vegetales, podemos explicar hoy la eclosión la flor sin recurrir a una microintervención divina. Lo mismo pasa con la causalidad en el origen de las cosas.
A medida que vamos comprendiendo mejor eluniverso, van quedando menos cosas para Dios. La visión que tenía Aristóteles de Dios era la de un ser capaz de producir el primer movimiento sin moverse, un roi faineant, un rey perezoso que crea primero el universo y se sienta luego para observar cómo van tejiéndose las intrincadas y entremezcladas cadenas de la causalidad a lo largo de los tiempos. Pero esa idea parece abstracta y alejada de la experiencia cotidiana.
Es un tanto perturbadora ya viva la vanidad humana. Los seres humanos parecen tener una aversión natural hacia la progresión infinita de las causas, y ese desagrado es precisamente el fundamento de las demostraciones más famosas y más efectivas de la existencia de Dios, formuladas por Aristóteles y Tomas de Aquino. Pero esos pensadores vivieron mucho antes de que las series infinitas se convirtiesen en un lugar común de las matemáticas. Si en la Grecia del siglo v a. J.C. se hubiese inventado el cálculo diferencial e integral o la aritmética transfinita, y no hubiesensido desestimados posteriormente, la historia de la religión en Occidente hubiese podido sermuy distinta, o por lo menos no hubiera existido la pretensión de que la doctrina teológica puede demostrarse mediante argumentos racionales a quienes rechazan la revelación divina, como intentó Tomas de Aquino en su Summa Contra Gentiles.Cuando Newton explicó el movimiento de los planetas recurriendo a la teoría de la gravitación universal, dejó de necesitarse que los ángeles empujasen los planetas. CuandoPierre Simon, marqués de Laplace, propuso explicar el origen del sistema solar —aunque noel origen de la materia— también mediante leyes físicas, la necesidad de un dios para losorígenes de las cosas empezó a ser profundamente cuestionada.
Se cuenta que Laplace presentó una edición de su trabajo matemático Mecanique céleste a Napoleón, a bordo delbarco que a través del Mediterráneo los llevaba a Egipto en su famosa expedición de 1798.Unos días más tarde, siempre según la misma versión, Napoleón se quejó a Laplace de queen el texto no apareciese ninguna referencia a Dios.(*) La respuesta fue: «Señor, nonecesito esa hipótesis». La idea de que Dios es una hipótesis en lugar de una verdadevidente es una idea moderna en Occidente, aunque ya fue discutida seria y torcidamentepor los filósofos jónicos hace unos 2.400 años.–
(*)Resulta encantadora la idea de que Napoleón se pasase realmente unos cuantos días abordo repasando un texto de matemáticas avanzadas como Mecanique céleste. Seinteresaba verdaderamente por la ciencia e hizo un intento serio por conocer los últimosdescubrimientos (ver The Society of Arcueil: A view of French Science at the Time ofNapoleon I, de Maurice de Laplace; Crosland, Cambridge, Harvard University Press, 1967).Napoleón no tuvo la intención de leer toda la Mecanique céleste y escribió a Laplace en otraocasión: «Los primeros seis meses que pueda, los dedicaré a leerlo». Pero también hizo lasiguiente observación, con motivo de otro libro de Laplace: «Sus libros contribuyen a lagloria de la nación. El progreso y la perfección de las matemáticas están íntimamenteligados a la prosperidad del estado».
–Normalmente se cree que al menos el origen del universo necesita de un Dios, según laidea aristotélica.(*) Vale la pena detenemos un poco más sobre este punto.
En primer lugar, es perfectamente posible que el universo sea infinitamente viejo, eterno, y por tantono requiera ningún Creador. Esta idea concuerda con nuestros conocimientos cosmológicos actuales, los que permitirían un universo oscilante en el que los acontecimientos desde el Big Bang no serían sino la última encarnación de una serie infinita de creaciones y185destrucciones del universo. Pero, en segundo lugar, consideremos la idea de un universo creado de la nada por Dios. La pregunta que aparece inmediatamente (de hecho, muchoscríos de diez años piensan espontáneamente en ella antes de ser disuadidos por losmayores) es: ¿de dónde viene Dios?
Si la respuesta es que Dios es infinitamente viejo y haestado presente en cualquier época, no hemos resuelto nada. Con ello nos habremoslimitado a retrasar un poco más el afrontar el problema. Un universo infinitamente viejo yun Dios infinitamente viejo son, a mi entender, misterios igualmente profundos. No hayevidencia de que uno de ellos esté más solidamente establecido que el otro. Spinoza pudohaber dicho que las dos posibilidades no se diferencian en nada en absoluto.–
(*)Sin embargo, a partir de consideraciones astronómicas, Aristóteles dedujo que en eluniverso existían varias docenas de seres capaces de producir el primer movimiento sin necesidad de moverse. Esos argumentos de Aristóteles parecen tener consecuencias politeístas que algunos teólogos occidentales pueden considerar peligrosas.–
Cuando se trata de afrontar misterios tan profundos, considero prudente adoptar unaactitud humilde. La idea de que los científicos y los teólogos, con el bagaje actual de conocimientos,todavía raquítico, acerca de este cosmos tan amplio y aterrador, puedencomprender los orígenes del universo es casi tan absurda como la idea de que losastrónomos mesopotámicos de hace 3.000 años —en quienes se inspiraron los antiguosHebreos, durante la invasión babilónica, para explicar los acontecimientos cosmológicos enel primer capítulo del Génesis— hubiesen comprendido los orígenes del universo.Sencillamente no lo sabemos. El libro sagrado Hindú, el Rig Veda (x: 129) presenta una visión mucho más realista sobre este asunto:¿Quién sabe con certeza? ¿Quién puede declararlo aquí?¿Desde cuándo ha nacido, desde cuándo se produjo la creación?Los dioses son posteriores a la creación de este mundo;¿Quién puede saber entonces los orígenes del mundo? Nadie sabe desde cuando surgió lacreación;Ni si la hizo o no;Aquel que vigila desde lo alto de los cielos, Solo él sabe —o tal vez no lo sabe.Pero la época en la que vivimos es muy interesante. Algunas preguntas sobre los orígenes,incluso algunas preguntas relacionadas con el origen del universo, pueden llegar a teneruna comprobación experimental en las próximas décadas. No existe una posible respuestapara las grandes preguntas cosmológicas que no choque con la sensibilidad religiosa de losseres humanos. Pero existe la posibilidad de que las respuestas desconcierten a muchasreligiones doctrinales y burocráticas. La idea de una religión como cuerpo de doctrina,inmune a la critica y determinado para siempre por algunos de sus fundadores, es a micriterio la mejor receta para una larga desintegración de esa religión, especialmente en losúltimos tiempos. En cuestiones de orígenes y principios, la sensibilidad religiosa y lacientífica tienen objetivos muy parecidos. Los seres humanos somos de tal forma quedeseamos ardientemente conocer las respuestas a esas preguntas —a causa quizá delmisterio de nuestros propios orígenes individuales. Pero nuestros conocimientos científicosactuales, aún siendo limitados, son mucho más profundos que los de nuestros antecesoresbabilonios del año 1000 a. J.C. Las religiones que no muestran predisposición poracomodarse a los cambios, tanto científicos como sociales, están sentenciadas de muerte.Un cuerpo de creencias no puede ser vivo y consistente, vibrante y creciente, a menos deser sensible a las criticas más serias que Le puedan ser formuladas.La Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos contempla la diversidad dereligiones, pero no prohibe la crítica religiosa. De hecho, protege y alienta la critica186religiosa. Las religiones tienen que estar sujetas, por lo menos, al mismo grado deescepticismo que, por ejemplo, las opiniones sobre visitas de OVNIs o sobre el catastrofismo de Velikovsky. Creo aconsejable que sean las propias religiones las quefomenten el escepticismo sobre los puntales fundamentales de sus propias bases. No secuestiona que la religión proporcione alivio y ayuda, que sea un baluarte siempre presentepara las necesidades emocionales y que pueda tener un papel social extremadamente útil. Pero eso no significa en absoluto que la religión tenga que ser inmune a la comprobación, alescrutinio critico, al escepticismo. Resulta sorprendente el bajo nivel de discusión escépticade la religión que se da en el país que Tom Paine, el autor de The Age of Reason,contribuyo a fundar. Sostengo que los sistemas de creencias que no son capaces de aceptarla critica no merecen ser. Aquellos que son capaces de hacerlo posiblemente tengan en suinterior importantes parcelas de verdad.La religión solía proporcionar una visión, normalmente aceptada, de nuestro lugar en eluniverso. Ese ha sido, con toda seguridad, uno de los objetivos principales de los mitos ylas leyendas, de la filosofía y la religión, desde que han existido los seres humanos. Pero laconfrontación entre las distintas religiones y de la religión con la ciencia ha desgastado esospuntos de vista tradicionales, por lo menos en la mente de muchos.(*) La forma deencontrar nuestro lugar en el universo se consigue examinando el universo yexaminándonos a nosotros mismos —sin ideas preconcebidas, con la mente lo más abiertaque podamos. No podemos empezar totalmente de cero, ya que afrontamos el problemacon ciertas inclinaciones, debidas a nuestro origen hereditario y ambiental; pero, una vezcomprendidos esos prejuicios artificiales, ¿no es posible arrancar de la Naturaleza nuestrosconocimientos?
–(*)El tema no deja de tener su ironía. Agustín nació en África en el año 354 a. J.C. y en sujuventud fue maniqueo, un adepto de la visión dualista del universo según la cual el bien yel mal están en conflicto en términos de igualdad, visión que más tarde fue condenada porherética por la ortodoxia cristiana. La posibilidad de que el maniqueísmo no estuvieseacertado se le ocultó a Agustín cuando estudiaba astronomía. Descubrió que incluso lasfiguras principales de la fe no podían justificar sus misteriosas nociones astronómicas. La contradicción entre teología y ciencia en materia astronómica constituyó el impulso inicialque le condujo hacia el catolicismo, la religión de su madre, la misma religión que siglosmás tarde persiguió a científicos como Galileo por mejorar nuestros conocimientosastronómicos. Agustín se convirtió posteriormente en San Agustín, una de las principalesfiguras de la historia de la Iglesia católica y su madre se convirtió en Santa Mónica, enhonor de la cual recibió su nombre uno de los suburbios de Los Angeles. Bertrand Russell sepreguntó cuál hubiese sido el punto de vista de Agustín en cuanto al conflicto entreastronomía y teología si hubiese vivido en tiempos de Galileo.–
Los que propugnan religiones doctrinales —aquellas que priman un determinado cuerpo de creencias y que desprecian a los infieles— están amenazados por el valiente afán deadquirir conocimientos. Dicen que puede ser peligroso profundizar demasiado. Mucha gente ha heredado su religión al igual que el color de sus ojos: la consideran algo sobre lo que nohay que pensar con detenimiento y, en cualquier caso, algo que escapa a nuestro control.Pero aquellos que sienten en lo más profundo de su ser una serie de creencias, que han idoseleccionando, sin excesivos prejuicios, de entre los hechos y las alternativas, han desentirse atraídos por los interrogantes. El disgusto hacia las dudas relativas a nuestrascreencias es la señal de alerta del cuerpo: ahí se encuentra un bagaje doctrinal noexaminado y posiblemente peligroso.Christian Huygens escribió en 1670 un interesante libro en el que hacia una serie deespeculaciones atrevidas y premonitorias sobre la naturaleza de los demás planetas delsistema solar. Huygens era muy consciente de que muchos consideraban objetables susespeculaciones, así como sus observaciones astronómicas. «Pero tal vez dirán», pensabaHuygens, «que no nos corresponde a nosotros ser tan curiosos e inquisitivos en esas Cosasque el Supremo Creador parece haber conservado para su propio Conocimiento: Ya que alno haber deseado llevar más allá el Descubrimiento o Revelación de ellas, no parece sino187presunción investigar en aquello que ha considerado oportuno esconder. Pero hay que decira esos caballeros», proseguía atronadamente Huygens, «que es mucha su pretensión dedeterminar hasta que punto, y no más allá, debe caminar el Hombre en sus Búsquedas y lade imponer limites a la Actividad de los demás Hombres; como si conociesen los Limitesque Dios ha impuesto al Conocimiento; o como si los Hombres fuesen capaces de superaresos Limites. Si nuestros Antecesores hubiesen sido hasta ese punto escrupulosos, todavíaseriamos ignorantes de la Magnitud y la Figura de la Tierra, o de que existe un sitio llamadoAmérica.Si consideramos el universo como un todo, encontraremos algo sorprendente. En primerlugar, encontramos un universo que es excepcionalmente bello, construido de formaintrincada y sutil. Sobre si nuestra apreciación del universo se debe o no a que formamosparte de él —sobre si lo encontráramos bello, independientemente de como estuvieseconstituido el universo— no pretendo dar una respuesta. Pero no existe la menor duda deque la elegancia del universo es una de sus propiedades más notables. Al mismo tiempo, no puede cuestionarse que existen cataclismos y catástrofes que se repiten periódicamente enel universo y a la escala más temible. Se dan, por ejemplo, explosiones de quásares que posiblemente arrasen los núcleos de las galaxias. Parece probado que cada vez que explosiona un quásar, saltan por los aires más de un millón de mundos y que innumerables formas de vida, algunas de ellas inteligentes, quedan brutalmente destruidas. No es ese eluniverso tradicionalmente benigno de la religiosidad convencional de Occidente, construidopara el provecho de los seres vivos y, en particular, de los hombres. De hecho, las enormes dimensiones del universo —mas de cien mil millones de galaxias, cada una de las cuales contiene más de cien mil millones de estrellas— ponen de manifiesto la inconsecuencia de los acontecimientos humanos en el contexto cósmico. Vemos al mismo tiempo un universomuy bello y muy violento. Vemos un universo que no excluye al dios tradicional de Oriente u Occidente, pero que tampoco requiere uno.Creo intensamente que si existe un dios o algo por el estilo, nuestra curiosidad y nuestrainteligencia han de ser proporcionadas por ese dios. Seriamos desagradecidos para conesos dones (así como incapaces de emprender ese tipo de acción) si suprimiésemos nuestrapasión por explorar el universo y a nosotros mismos. Por otro lado, si ese dios tradicional no existe, nuestra curiosidad y nuestra inteligencia son las herramientas fundamentalespara procurarnos la supervivencia. En ambos casos la empresa del conocimiento es coherente tanto con la ciencia como con la religión y resulta esencial para el bienestar de la especie humana.
por APRA | May 10, 2016 | Artículos de Ricardo Montanía, Pensamiento Crítico |
Por: James Alcock
Traducido por Ricardo Montanía
Nuestro sistema nervioso constituye una máquina de generación de creencias que ha evolucionado no para buscar la verdad, la lógica o la razón sino para sobrevivir. La máquina de creer tiene siete componentes principales.
James Alcock
Las siguientes creencias son fuertemente mantenidas por un gran número de personas. Cada una de las cuales ha sido debatida ardientemente.
* A través de la hipnosis, se puede acceder a vidas pasadas.
* Los horóscopos proveen información útil acerca del futuro.
* Las curaciones espirituales algunas veces tienen éxito donde la medicina convencional falla.
* Una conspiración Satánica trans generacional ampliamente extendida está en marcha en la sociedad.
* Algunas personas con ciertos dones especiales tienen poderes síquicos que ayudan a la policía a resolver crímenes.
* Podemos, a veces, comunicarnos unos con otros a través de telepatía.
* Algunas personas han sido abducidas por OVNIS y luego vuelta a la tierra.
* Elvis Presley vive.
* La vitamina C puede prevenir o curar el resfriado común.
* Los inmigrantes roban el trabajo de los nacionales.
* Ciertos grupos raciales son intelectualmente inferiores.
* Ciertos grupos raciales son atléticamente superiores, al menos en algunos deportes específicos.
* El crimen y la violencia están relacionados con la ruptura de la familia tradicional.
* La capacidad nuclear Coreana plantea una amenaza para la paz mundial.
A pesar de la gran confianza por parte de ambas partes, creyentes y no creyentes, en la mayoría de los casos ninguna parte tiene mucha, en realidad ninguna, evidencia objetiva para cambiar su posición.
Algunas de estas creencias tales como telepatía y astrología, están en abierta contradicción con la cosmovisión científica y por tanto es considerada por muchos científicos como “irracional”.
Otros no son inconsistentes del todo con la ciencia, y aunque se basen en hechos o no, nadie los consideraría irracionales.
Los racionalistas del siglo diecinueve predijeron que la superstición y la irracionalidad serían vencidas por la educación universal.
Sin embargo, eso no ha sucedido.
Los altos niveles de instrucción y la educación universal han hecho muy poco para disminuir tales creencias, y encuesta tras encuesta indica que una gran mayoría del público cree en la realidad de los fenómenos ocultos o paranormales.
¿Porqué es así esto?
¿ Porque en esta era tecnológica y científica la superstición y la irracionalidad abundan tanto?
Es que nuestro cerebro y nuestro sistema nervioso constituye una máquina de generar creencias, un mecanismo que produce creencias sin ningúna preferencia en particular por lo que es verdad o no lo es.Esta maquinaria de creencias selecciona información del medio, le da forma la combina con información de la memoria y produce creencias que son generalmente consistentes con las que ya posee.
Este sistema es capaz de generar creencias que son falaces así como tambien creencias que son veraces. Estas creencias guían las futuras acciones y, sean correctas o no, pueden ser funcionales para los que las sostengan. El hecho de que haya o no un cielo para las almas afortunadas no hace nada en contra de la utilidad de dicha creencia para la gente en busca de significados para sus vidas. Nada es fundamentalmene diferente en lo que podríamos pensar es una creencia “irracional” –estas spm generadas en la misma manera que las otras creencias.
Podemos no tener bases para creer en conceptos irracionales pero tampoco las tenemos para la mayoría de nuestras creencias.
Por ej. Usted probablemente cree que cepillarse los dientes es bueno para sus dientes, pero sería extraño que tenga alguna evidencia que apoye esta creencia, a menos que sea usted un dentista. A usted se le ha enseñado esto, tiene algún sentido, y nunca le han hecho cuestionar esto.Si conceptualizaremos el sistema nervioso y al cerebro como una máquina de generar creencias, será necesario distinguir varios componentes, cada una reflejando algún aspecto básico de la generación de creencias, las siguientes son importantes
1. La unidad de aprendizaje.
2. La unidad de pensamiento crítico.
- La unidad de deseos.
- La unidad de entrada.
- La unidad de respuesta emocional.
- La unidad de memoria.
- La unidad de retroalimentación ambiental.
La unidad de aprendizaje
Esta unidad es la clave para entender la máquina de creer. Es inherente a la arquitectura del cerebro y del sistema nervioso, y debido a su naturaleza estamos condenados a un proceso virtualmente automático de pensamiento mágico.
“Pensamiento mágico” es la interpretación de dos eventos que han ocurrido con cierta proximidad temporal como si uno de ellos hubiera ocasionado el otro, sin tener en cuenta la relación causal.
Por ejemplo si usted cree que cruzar su dedos le traerá buena fortuna, usted ha asociado el acto de cruzar los dedos con el evento subsecuente e introducido una relación causal entre ambos.
Nuestros cerebros y sistemas nerviosos han evolucionado a lo largo de millones de años. Es importante entender que la selección natural no selecciona directamente en el sentido de la razón o la verdad, lo hace en el sentido de el éxito reproductivo. Nada en nuestro aparato cerebral confiere un estatus particular a la verdad.
Considere un conejo en la hierba alta, y démosle un momento de conciencia e intelecto.
Detecta un crujido en la hierba y habiendo en el pasado aprendido que a veces eso es señal de la presencia de un zorro hambriento, el conejo se pregunta si realmente se encuentra allí un zorro, o si es solo la acción del viento sobre la hierba, espera por más evidencia conclusiva, aunque esté motivado por la búsqueda de la verdad el conejo no vivirá mucho más.
Comparemos a el escéptico conejo anterior con uno que al oir el crujido responde con un fuerte y autonómico impulso, reacciona y corre lejos tan rápido como puede. Este tendrá mayores probabilidades de sobrevivir y reproducirse.
Por tanto, la búsqueda de la verdad no siempre promueve la supervivencia, y mantenerse en una creencia errónea no es siempre algo negativo.
Sin embargo aunque tal proceder puede ser útil en el monte podría ser peligroso en la era nuclear. La unidad de aprendizaje esta dispuesta de manera a aprender muy rápidamente de la asociación de dos eventos significativos-tales como tocar un horno caliente y sentir dolor– el apareamiento de eventos produce un efecto final pero el no apareamiento no es tan influyente como lo anterior.
Si un niño tocara un horno caliente una vez y recibe quemaduras, luego si el niño vuelve a tocarlo sin recibir quemaduras la asociación entre tocar el horno y el dolor no será automáticamente desechada.
Esta asimetría básica, que un par de estímulos significativos tienen un importante efecto mientras que cuando no esten apareados el efecto es muy poco significativo es muy importante para la supervivencia.
Esta asimetría en el aprendizaje también subyace en muchos de los errores que colorean nuestros pensamientos acerca de eventos que han coincidido. Los humanos somos muy poco precisos para juzgar las relaciones entre los eventos que solo algunas veces coinciden.
Por ejemplo, si pensamos en el tío Enrique y luego inmediatamente llama él por teléfono esto parecería necesitar una explicación en términos de telepatía o precognición. Sin embargo solo podemos evaluar esto si consideramos el número de veces que pensamos en el tío sin que él llame, o cuando no pensamos en él y llamó de todos modos.. Este tipo de cosas tienen poco impacto en nuestros sistemas de aprendizaje. Porque estamos muy influenciados por los acontecimientos apareados, inferimos asociaciones e incluso relaciones causales entre dos eventos aunque no haya ninguna. Así, los sueños pueden corresponderse a menudo con posteriores eventos sólo por casualidad, y aún este apareamiento de sucesos tener un efecto dramático en las creencias. O cuando sintamos un resfriado manifestarse y tomemos vitamina C, cuando el resfriado no resulta ser tan fuerte después de todo inferimos una relación causal.
El mundo a nuestro alrededor abunda en coincidencias, algunas de las cuales son muy significativas, pero no así de la gran mayoría. Esto provee un campo fértil para el desarrollo de creencias falaces. Rápidamente creemos que existen asociaciones entre eventos, incluso cuando no es así. Somos llevados por eventos concurrentes en el tiempo a inferir que el suceso que ocurrió primero de alguna manera ocasionó que ocurra el segundo suceso.
Somos todos incluso más dados al error cuando eventos raros o emocionalmente sesgados están involucrados. Estamos siempre a la búsqueda de explicaciones causales, y tendemos a inferir causalidad cuando esta no existe. Usted quedará inquieto y tenso si escucha un fuerte ruido en su dormitorio y no puede hallar la fuente.
La Unidad de Pensamiento Crítico
La unidad de pensamiento crítico es el segundo componente de la máquina, y es adquirida—adquirida a través de la experiencia y de la educación implícita. Debido a la arquitectura del sistema nervios, antes descripta, nacemos daddos al pensamiento mágico.El niño que sonríe justo antes que una brisa mueva alguna cosa en su campo visual sonreirá una y otra vez, como si la sonrisa hubiera mágicamente causado el movimiento.
Debemos trabajar para superar esta predisposición mágica, pero no lo hacemos debidamente. Es a través de la experiencia y la enseñanza directa que comenzamos a entender los límites de nuestras interpretaciones intuitivas mágicas.
Se nos enseña la lógica y cuando nos sirve la usamos cuando parece apropiado. . De hecho, el paralelo cultural de este proceso es el desarrollo del método formal de la lógica y de la investigación científica. Venimos realizar que no podemos confiar en nuestras inferencias automáticas sobre co-ocurrencia y causalidad. Así encontramos que no podemos creer en nuestras inferencias automáticas de concurrencia temporal y causalidad.
Aprendemos a usar simples exámenes de de razonamiento y evaluación de eventos de nuestro alrededor, pero también aprendemos que cierta clase de eventos no deben estar sujetos a la razón sino que deben ser aceptados por fé.
Cada sociedad enseña acerca de cosas transcendentales –fantasmas, dioses , espíritus y cosas así; y a menudo se nos enseña explícitamente a ignorar la lógica y aceptar las cosas basados en la fé o en la experiencia de otras personas. Para cuando somos adultos podemos responder a un evento en forma lógica y crítica o de un modo intuitivo basado en la experiencia.
Depende de cuál evento sea para que respondamos de una u otra manera.
-Si yo le dijera que anoche fui a casa y encontré una vaca en mi sala, usted estaría tentado más bien a reirse que otra cosa, esto aún cuando no hay nada imposible en tal evento.
-Si, por el contrario le comentara que entre a la habitación de mi abuelo y fui sorprendido por un resplandor sobre su armario mientras la habitación se enfriaba usted quizá estará menos propenso a no creerme y más a prestar oídos a los detalles de mi relato, suspendiendo el análisis crítico que posiblemente aplicaría a mi historia de la vaca.
Algunas veces las emociones fuertes interfieren con la aplicación del pensamiento crítico. La racionalidad esta a menudo en desventaja con respecto al pensamiento intuitivo.
El sicólogo Graham Reed nos da el ejemplo de la “falacia del jugador”; suponga que observa una ruleta. Ha venido negro en diez ocasiones seguidas y un poderoso sentimiento intuitivo crece dentro suyo de que prontamente saldrá rojo. No puede salir negro por siempre. Aunque su mente racional le dice que la rueda no tiene memoria, que cada resultado es independiente de los que lo anteceden. En tal caso la lucha entre la intuición y la racionalidad no siempre es ganada por la racionalidad. Nótese que podemos prender o apagar la unidad de pensamiento crítico.
Como indiqué antes podemos apagarla totalmente si tratamos con creencias religiosas u otras cuestiones transcendentales.
Algunas veces deliberadamente la prendemos: “Esperen un momento, dejenme pensar esto” podríamos decir cuando alguien intenta sacarnos dinero para una causa aparentemente digna.
La unidad de deseos
El aprendizaje no ocurre en el vacío, no somos receptores pasivos de información. Activamente buscamos información para satisfacer nuestras necesidades. Podemos desear encontrar un sentido a la vida, o un sentido de identidad. Podemos desear recobrarnos de una enfermedad, o entrar en contacto con muertos muy queridos.
En general deseamos reducir nuestra ansiedad. Las creencias. Sean estas falsas o verdaderas, pueden calmar estos deseos. Usualmente creencias que pueden ser categorizadas como irracionales por los científicos son las que más atenúan estos deseos.
La racionalidad y la verdad científica tienen poco que ofrecer a la mayoría de la gente como remedio para las ansiedades existenciales. Sin embargo, creer en la reencarnación, la intervención sobrenatural y la vida eterna pueden aumentar aún más la ansiedad.Cuando deseamos más, cuando estamos en la mayor necesidad, somos también más vulnerables a las creencias falaces que pueden servir para satisfacer esos deseos.
La unidad de entrada
La información entra en el dispositivo de creencias a veces bajo la forma de experiencia sensorial cruda y otras veces bajo la forma de información organizada, codificada, presentada oralmente, en libros, o películas. Somos detectores maravillosos del patrón, pero no todos los patrones que detectamos son los significativos.
Nuestros procesos perceptivos actúan de manera a encontrar sentido del ambiente alrededor de nosotros, pero tienen sentido — la opinión no es una reunión pasiva de información, sino una construcción activa de una representación de qué está entrando en nuestro mundo sensorial.
Nuestro aparato perceptivo selecciona y organiza la información del ambiente, y este proceso está conforme a muchas presunciones bien conocidas que pueden conducir a creencias distorsionadas. De hecho, es menos probable que seamos influenciados por la información entrante si no corresponde a la creencia profundamente asumida.
Así, el cristiano muy espiritual puede estar muy preparado para ver a la Virgen Maria; información o experiencia perceptiva que sugiera que ella haya aparecido puede ser aceptada más fácilmente sin escrutinio crítico que lo que sería por alguien que sea un ateo. Es similar con respecto a las experiencias que se consideran paranormales en la naturaleza.
La unidad de respuesta emocional.
Las experiencias acompañadas por una fuerte emoción, pueden crear inconmovibles creencias en cualesquiera explicaciones al evento aparezcan ante el individuo en ese momento. Si uno queda sobrecogido por un aparente caso de telepatía o un caso de OVNIS, luego pensamientos posteriores pueden quedar dominados por la falta de advertencia que la reacción emocional sería intensa , llevando a la conclusión de que algo inusual realmente pasó. Y la emoción puede directamente influenciar en la percepción y el aprendizaje. Algo puede ser interpretado como extraño o inusual debido a la respuestas emocionales. Hay evidencia de que nuestra respuesta emocional es accionada por información externa incluso antes de que seamos conscientes que algo haya pasado.Tómese este ejemplo proveído por LeDoux (1.994) en su artículo publicado de Scientific American (1.994. 270,pp.50-57).
Una persona va caminando entre árboles cuando capta información, tal vez audible, como hojas rozando, o visual como la vista de un objeto curvo en el suelo—que ocasionan una respuesta temerosa. Esta información aún antes de alcanzar el cortex cerebral es procesada en las amigdalas que lleva al cuerpo a emprender una veloz carrera. Un poco más tarde, cuando el cortex ha tenido tiempo de decidir si el objeto en cuestión era o no una serpiente, esta información aumentará la respuesta temerosa y comportamiento evasivo o servirá para no proceder de esa manera
Esto es relevante para comprender la experiencia paranormal, muy a menudo una experiencia emocional acompaña las experiencias paranormales.
Una coincidencia muy grande puede producir un disparo emocional que nos lleve a una explicación paranormal, porque eventos normales no suelen producir tales emociones.
Nuestros cerebros son también capaces de generar maravillosas experiencias perceptivas para las cuales raramente estamos preparados.
Experiencias fuera del cuerpo, alucinaciones, experiencias cercanas a la muerte, experiencias extremas, a estas es atribuible alguna explicación, no en alguna realidad externa transcendental, sino en el cerebro.No siempre somos capaces de distinguir lo que se ha originado en el cerebro de algo del exterior al mismo.
Por tanto podemos atribuir falsamente al mundo exterior percepciones y experiencias creadas en el cerebro Tenemos poco entrenamiento en relación a tal experiencial. Como los niños aprendemos a no creer, la mayoría, en sueños y pesadillas. Nuestros padres y nuestra cultura nos dicen que son productos de la actividad de nuestros cerebros.
Pero no estamos preparados para las alucinaciones, experiencias cercanas a la muerte y experiencias extremas y a tal grado que que somos sobrepasados por las emociones y llegamos a ver tales experiencias como profundamente significativas y reales sea esto así o no.
Ray Hyman siempre ha advertido a los escépticos que no les sorprenda que un día tengan una fuerte experiencia emocional que paresca exigir una explicación paranormal. Dada la manera en que nuestro cerebro trabaja, es de esperar tales experiencias de tiempo en tiempo. Los no preparados pueden convertir esas experiencias en fuertes creencias. Cuando yo era un estudiante graduado, otro estudiante con quien compartía mi oficina, y que también era un escéptico como yo acerca de lo paranormal, vino a la universidad sobrecogido por el realismo y la claridad de un sueño que había tenido la noche anterior. En este, su tío en Connecticut había muerto, había sido un sueño tan emocional que Jack me dijo que si su tío moría pronto el no sería capaz de mantener su escepticismo acerca de la precognición – la experiencia fue así de fuerte. Diez años después, su tío aún vive, y el escepticismo de Jack también se encuentra intacto.
La unidad de memoria
A través de nuestra experiencia, llegamos a creer en la confiabilidad de nuestra memoria y en nuestra habilidad para juzgar si un recuerdo es confiable o no. Sin embargo, la memoria es un proceso constructivo antes que una representación literal de experiencias pasadas, y los recuerdo están sujetos a sesgos y serias distorsiones. No solamente la memoria se involucra ella misma en el procesamiento de la información entrante y en el moldeo de las creencias; sino que ella misma es fuertemente influenciada por las percepciones y creencias. Es muy difícil para un individuo rechazar los productos de su propio proceso de memoria, para la memoria todo parece tan real.
La unidad de retroalimentación ambiental
Las creencias nos ayudan a vivir.
Guian nuestras acciones e incrementan o reducen nuestras ansiedades. Si actuamos basados en las creencias, y esto “funciona” para nosotros, aunque sean fraudulentas, porqué estariamos inclinados a cambiarlas? La retroalimentación exterior, refuerza o debilita nuestras creencias , pero como las propias creencias influencian como es percibida la realimentación , las creencias pueden ser muy resistentes a informaciones contradictorias con nuestras creencias y experiencias. Si usted realmente cree en las abducciones por alienígenas, luego cualquier evidencia en contra será racionalizada, se dirá en jerga conspiraticia que “es la ignorancia de la gente” o cualquier otra cosa. Como fue mencionado antes, las creencias falaces pueden ser incluso más funcionales que aquellas basadas en la realidad.
Por ejemplo Shelley Taylor, en su libro Ilusiones Positivas, nos muestra una investigación que indicando que gente con depresiones no muy fuertes son con frecuencia más realistas acerca del mundo exterior que las personas más felices.
La gente emocionalmente sana, lo es hasta cierto punto por erigir falsas creencias –ilusiones—que reducen la ansiedad y aumentan el bienestar, así como los individuos deprimidos hasta cierto punto ven el mundo con mayor precisión. La gente feliz puede subestimar la posibilidad de enfermar de cáncer o de ser asesinados, y pueden evitar pensar acerca de la realidad última de la muerte, mientras que los deprimidos pueden ser mucho mas realistas en relación a estos asuntos.
na manera importante de buscar la realidad consiste en comparar nuestras creencias con las de otros.
Si yo soy el único que interpretó un resplandor extraño como una aparición, entonces es más posible que revea mi interpretación que si muchas personas compartan la misma. A menudo buscamos gente que esté de acuerdo con nosotros, o elegimos literatura que apoye nuestras creencias.
Si la mayoría pone en duda nuestra creencia. Entonces, aunque partes de una minoría, podemos trabajar colectivamente para disipar dudas y encontrar certeza. Podemos invocar conspiraciones y ocultamientos para explicar la ausencia de evidencia confirmatoria. Podemos trabajar para inculcar nuestras creencias en otros, especialmente en niños.
Creencias compartidas pueden promover solidaridad social e incluso un sentido de importancia para el individuo y el grupo.
En conclusión.
Las creencias son generadas por la máquina de creer sin una particular preocupación por la verdad. La búsqueda de la verdad es una orientación adquirida de orden mayor, que refleja una subyacente filosofía que presupone la existencia de una realidad objetiva que no siempre es percibida por nuestros sentidos.
La maquina de creer funciona siempre, fortaleciendo creencias, creando nuevas, raramente descartando cualquiera.
Podemos a menudo ver la tontería las creencias ajenas. Es muy difícil ver lo mismo en las nuestras. Creemos en todo tipo de cosas, abstractas y concretas—en la existencia del sistema solar, los átomos, las pizzas y los restorants de cinco estrellas en París. Tales creencias no son diferentes, en principio, de las creencias en hadas en el jardín, en los fantasmas, en hombres lobo, en conspiraciones satánicas, en curas milagrosas y otras. Tales creencias son similares en su forma, todas productos del mismo proceso, aun cuando varíen ampliamente en su contenido. También pueden, contener mayores o menores influencias de las unidades de pensamiento crítico y de respuesta emocional.El pensamiento crítico, la lógica, la razón, la ciencia—son términos que se aplican de una manera u otra para intentar superar los enredos en que caemos debido a la intuición, percepción distorsionada y memoria.
El auténtico pensador crítico acepta lo que poca gente acepta—que uno no puede rutinariamente creer en sus percepciones y en su memoria. Elaboraciones falaces de nuestra imaginación y reflexiones provenientes de nuestras necesidades emocionales pueden a menudo interferir o suplantar la verdad o la realidad.
A través de la enseñanza y la promoción del pensamiento crítico nuestra sociedad se alejará de la irracionalidad, pero no debemos esperar tener éxito en abandonar completamente nuestras tendencias irracionales debido a la naturaleza básica de nuestra máquina de creer. La experiencia es a menudo una pobre guía hacia la realidad.
El escepticismo nos ayuda a cuestionar nuestra experiencia. Deberíamos tratar de recordar las palabras de P.J. Bailey(en Festus: Una ciudad rural):
“Donde hay duda hay verdad”—o su sombra.
por APRA | May 10, 2016 | Análisis de Textos Sagrados, Crítica a las Religiones, Pensamiento Crítico |
Por: Francisco Viturro
Hola, queridos niños.
Lo primero que quiero hacer es presentarme: Mi nombre es Dios.
Así es como me llaman ahora y aquí, porque como sabréis, en otras épocas tenía otros nombres (Yavé, Jehová, Zeus) y en otros lugares también (Alláh, Manitú…).
Pero lo importante es que todo el mundo me conoce.
Para que todos los hombres tuvieran noticias mías, se me ocurrió el método del “libro sagrado”.Consiste básicamente en hacerles creer a algunos pobres infelices que les estoy hablando.
De esa manera, se tragarán cualquier cosa que les cuenten, porque es una “revelación”.
Acordaos bien, ya que la revelación es el único modo en que dicto mis normas a los humanos.
Podría hacerlo de otras formas -como sabéis soy omnipotente- pero encuentro que así es muy divertido. Además, en cada tiempo y lugar imparto normas diferentes, para que se peleen entre ellos intentando averiguar quién tiene razón.
No sabéis qué bien me lo paso cuando se matan en mi nombre… A veces, algunas personas se niegan a creer en la “revelación” de otras. Quizá porque me paso en lo absolutamente estúpido de las normas que les dicto (¡y aún así las cumplen!), je, je, el caso es que se me rebelan contra la revelación.
Pues bien, nunca he tenido problemas con eso. Si tenéis curiosidad, leed las vidas de los Papas (mis representantes oficiales, como dicen ellos), o de muchos santos.
Veréis cómo hay que hacer para “convencer” a los que se muestran un tanto escépticos.
Pero eso es otra historia. Estamos aquí para que veáis quién soy en realidad, porque desde que envié a mi hijo –todos lo conocéis, se llama Jesús- la religión se ha convertido en cosa de flojos y debiluchos, todo el tiempo predicando chorradas como lo del amor al prójimo, la bondad, la piedad, la misericordia, y cosas así.
Es la parte de la Biblia que menos me gusta, el Nuevo Testamento.
Por culpa de esas ideas se me ha perdido totalmente el respeto.
Ya no se me teme, no se me hacen sacrificios decentes, ni se condena al infierno hasta el fin de la eternidad.
Así no hay quien gobierne un Universo.
Los viejos tiempos eran otra cosa. El Antiguo Testamento, ¡eso sí era orden divino!. Teníais que ver cómo se me obedecía, con qué fe. Y rapidito, no como ahora, que todo se pone en duda y se piensan las cosas dos veces (ay, esos ateos…).
Qué tiempos aquellos, en que exterminaba naciones enteras: [1] Yavé, tu Dios, te introducirá en la tierra adonde vas y que pasará a ser tuya; arrojará delante de ti a muchos pueblos, al heteo y al guergaseo, al amorreo y al cananeo, al fereceo, al jeveo y al jebuseo, siete naciones mucho más numerosas y poderosas que tú. [2] Cuando las entregue en tus manos y tú las derrotes, los exterminarás según la ley del anatema. No harás alianza con ellas ni les tendrás compasión. (Dt. 7) ¿Qué os parece?.
El problema era que yo les había prometido a mis elegidos (los judíos de entonces) unas determinadas tierras, y resulta que ya estaba ocupadas. Así que hubo que exterminar a unos cuantos miles de inocentes. ¿Y qué? Al fin y al cabo yo los creé, ¿no?.
Y Moisés, qué gran hombre. Los militares de ahora deberían aprender de él: Moisés les dijo: «¿Así, pues, han dejado con vida a las mujeres? [16] Precisamente ellas fueron las que, siguiendo el consejo de Balaam, indujeron a los hijos de Israel a que desobedecieran a Yavé (en el asunto de Baal-Peor) y una plaga azotó a la comunidad de Yavé. [17] Maten, pues, a todos los niños hombres, y a toda mujer que haya tenido relaciones con un hombre. [18] Pero dejen con vida y tomen para ustedes todas las niñas que todavía no han tenido relaciones. (Núm. 31)
En ocasiones, tenía que asesinar a tanta gente, que me era prácticamente imposible hacerlo en persona.
Menos mal que tengo ayudantes: [36] Esa misma noche el Angel de Yavé hirió de muerte a ciento ochenta y cinco mil hombres del campamento asirio. A la hora de levantarse, en la mañana, no había más que cadáveres. (Is. 37)
Es posible que a estas alturas os estéis preguntando: Pero ¿qué Dios es éste, que mata a sus hijos como si fueran cucarachas?. ¿No era el Dios padre bueno, amoroso, misericordioso, bla, bla, bla?.
La respuesta es obvia: NO.
A ver si os enteráis de una vez, queridos niños.
Soy la creación de un grupo de nómadas primitivos, apenas unos criadores de cabras, que plasmaron en unos cuantos libros todas las leyendas que durante miles de años les contaron sus antepasados, que a su vez eran también criadores de cabras. Y me hicieron así de sanguinario, feroz, cruel, injusto, mentiroso y prepotente.
Las madres tuvieron que comerse a sus hijos, a sus niños de pecho. Fueron asesinados en el santuario de Yavé sacerdote y profeta. [21] Por tierra yacen en las calles niños y ancianos; mis vírgenes y mis jóvenes cayeron a cuchillo; mataste en el día de tu cólera, mataste sin compasión. (Lam. 2)
Qué le vamos a hacer. Claro que no todo va a ser enfados, cabreos y mala leche. Si queréis una prueba de mi sentido del humor, mirad lo que le hice a Abrahán, el padre de la patria israelita:
[1] Tiempo después, Dios quiso probar a Abrahán y lo llamó: «Abrahán.» Respondió él: «Aquí estoy». [2] Y Dios le dijo: «Toma a tu hijo, al único que tienes y al que amas, Isaac, y vete a la región de Moriah. Allí me lo ofrecerás en sacrificio, en un cerro que yo te indicaré.» [3] Se levantó Abrahán de madrugada, ensilló su burro, llamó a dos muchachos para que lo acompañaran, y tomó consigo a su hijo Isaac. Partió leña para el sacrificio y se puso en marcha hacia el lugar que Dios le había indicado. [4] Al tercer día levantó los ojos y divisó desde lejos el lugar. [5] Entonces dijo a los muchachos: «Quédense aquí con el burro. El niño y yo nos vamos allá arriba a adorar, y luego volveremos donde ustedes.» [6] Abrahán tomó la leña para el sacrificio y la cargó sobre su hijo Isaac. Tomó luego en su mano el brasero y el cuchillo y enseguida partieron los dos. [7] Entonces Isaac dijo a Abrahán: «Padre mío.» Le respondió: «¿Qué hay, hijito?» Prosiguió Isaac: «Llevamos el fuego y la leña, pero, ¿dónde está el cordero para el sacrificio?» [8] Abrahán le respondió: «Dios mismo proveerá el cordero, hijo mío.» Y continuaron juntos el camino. [9] Al llegar al lugar que Dios le había indicado, Abrahán levantó un altar y puso la leña sobre él.
Luego ató a su hijo Isaac y lo colocó sobre la leña. [10] Extendió después su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo, [11] pero el Ángel de Dios lo llamó desde el cielo y le dijo: «Abrahán, Abrahán.» Contestó él: «Aquí estoy.» [12] «No toques al niño, ni le hagas nada, pues ahora veo que temes a Dios, ya que no me has negado a tu hijo, el único que tienes.» (Gn. 22)
¿Os dais cuenta?.
Le pido al tío que mate a su hijo para ofrecérmelo en sacrificio (algo que me encanta) y ni siquiera protesta.
Eso es obediencia, y lo demás son tonterías.
Reconozco que ahí estuve sentimental y le paré la mano, pero os juro que su idea era matarlo para mí. Gran persona, este Abrahán… y muy leal.
Hasta hizo cargar a su hijo con la leña!!!.
Como veis, el asesinato y la masacre no es algo extraño ni anómalo en mi comportamiento.
Que los hombres me teman es muy productivo en determinadas circunstancias. Y no importa si son amigos o enemigos míos, todos deben estar bajo un horror tan agudo que les impida siquiera pensar en rebelarse contra Dios.
Una costumbre muy extendida entre las religiones actuales es sostener que las calamidades que ocurren en el mundo se deben a los hombres, que son pecadores, imperfectos, etc.
Cuando los ateos les dicen a los creyentes: ¿Porqué Dios no evitó tal o cual desgracia, siendo como es, omnipotente?, éstos responden muy serios algo referente al “libre albedrío” (o sea, la libertad de hacer lo que se quiera, bueno o malo).
Pues bien, recordad lo que dije hace ya muchos años: [7] Yo soy Yavé, y no hay otro más; yo enciendo la luz y creo las tinieblas, yo hago la felicidad y provoco la desgracia, yo, Yavé, soy el que hace todo esto. (Is. 45)
Después de haber provocado tantas muertes, exterminios, pestes y enfermedades en la antigüedad, no me importa nada seguir machacando a la humanidad, por mí creada. Los pobres judíos todavía se creen el pueblo elegido, y mira que les mando desgracias (lo de los nazis aún está reciente). ¿Qué tengo que hacer para que se decidan a repudiarme de una vez?.
Yo creo que son masoquistas, les gusta sufrir un montón. Y ante eso nada puedo hacer, la estupidez humana es lo único infinito de este Universo mío.
Si no, ved lo que dicen de mí, incluso después de achicharrarlos con azufre, matarlos y despedazarlos sin miramientos a miles, a millones: [8] El Señor es ternura y compasión, paciente y lleno de amor. [9] El Señor es bondad para con todos, sus ternuras están en todas sus obras. (Sal. 145)
¿Os dais cuenta, queridos niños?.
Mmmm, niños.
Eso me recuerda aquello que dijo Jesús: “Dejad que los niños se acerquen a mí”.
Deberíais tener en cuenta que yo no soy tan indulgente con vosotros, pequeñas criaturas indefensas.
Esto les pasó a los egipcios, por tener a los judíos como esclavos: [29] Sucedió que, a media noche, Yavé hirió de muerte a todo primogénito del país de Egipto, desde el primogénito del Faraón que está sentado en el trono, hasta el del preso que está en la cárcel, y a todos los primeros nacidos de los animales. [30] Faraón se levantó de noche, y con él toda su gente y todos los egipcios. Se oyó un clamor grande por todo Egipto, pues no había casa donde no hubiera algún muerto. (Ex. 12)
Una gran hazaña, lo reconozco.
Maté a todos los primeros hijos de cada familia y de cada animal en una sola noche.
Desde aquél día, los judíos celebran la Pascua sacrificando un cordero en mi nombre.
¡Sólo un cordero, con lo que me agrada un buen sacrificio de un niño pequeño, o de una virgen!. Pero las buenas costumbres se van perdiendo, como podéis ver.
Otro botón de muestra de cómo me las gasto yo con los niños, lo tenéis en la orden que le di a Samuel: Esta es la palabra de Yavé de los Ejércitos: [2] He decidido castigar a Amalec por lo que le hizo a Israel, puesto que no lo dejó seguir su camino cuando regresaba de Egipto. [3] Ahora, vete y castiga a Amalec; tú lo declararás anatema con todo lo que le pertenece. No le tendrás compasión, sino que matarás a todos, hombres y mujeres, jóvenes y niños, bueyes y ovejas, camellos y burros.» (I Sam 15)
¿Qué os parece?.
Impresionante, ¿verdad?.
Si es que no hay nada como ser Dios Todopoderoso, ya que nadie te protesta.
Y si lo hace, lo matas y “a otra cosa, mariposa”.
A él y a toda su descendencia, por supuesto.
Y para terminar con el asunto de los niños (que, reconocedlo, a veces sois muy pesaditos), leed este pequeño detalle de cómo reacciono cuando me enojo: [23] De allí subió a Betel. Iba subiendo (Eliseo) por el camino cuando unos niños pequeños salieron de la ciudad y se burlaban de él, diciendo: [24] «¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!» El se dio la vuelta, los vio y los maldijo en nombre de Yavé. Salieron dos osas del bosque y destrozaron a cuarenta y dos de ellos. [25] De allí Eliseo partió para el monte Carmelo, y regresó a Samaria. (II Re. 2)
Como si tal cosa.
Así que tened cuidadito de lo que decís y sobre todo de lo que pensáis sobre mí, vuestro Dios.
Porque si algo tengo claro, es que la mejor forma de que los niños aprendan respeto y buenas costumbres, es gracias al castigo duro.
Y no me refiero a quedaros sin postre, o no ver la tele. Mirad, mirad…
[24] No usar la vara es no amar al hijo: el que lo ama no demora en corregirlo.
(Pr. 13) [13] No vaciles en corregir a un niño: el haberlo azotado no lo hará morir.
(Pr. 23) [15] Los azotes y las correcciones llevan a la sabiduría, el niño que lo dejan hacer todo será la vergüenza de su madre.
(Pr. 29) [6] Una palabra dicha en mal momento es como música en momentos de duelo, pero los azotes y las sabias reprensiones convienen en cualquier momento.
(Ecl. 22) [1] El que ama a su hijo no le escatima los azotes, más tarde ese hijo será su consuelo. [2] El que educa bien a su hijo, tendrá sus satisfacciones; se sentirá orgulloso de él delante de sus parientes.
(Ecl. 30) [9] ¿Quieres mimar a tu hijo? un día te hará temblar; juguetea con él, y te causará tristeza. [10] No te rías con él si no quieres un día afligirte con él y tener al fin que rechinar los dientes. [11] No le des rienda suelta en su juventud, [12] Pégale en las costillas cuando sea pequeño, no sea que se empecine y se te rebele. (Ecl. 30)
Pero a veces, los golpes no son suficientes.
Por ello doy el siguiente consejo:
[18] Si un hombre tiene un hijo rebelde y desvergonzado, que no atiende lo que mandan su padre o su madre, ni los escucha cuando lo corrigen, [19] sus padres lo agarrarán y llevarán ante los jefes de la ciudad, a la puerta donde se juzga, [20] y les dirán: «Este hijo nuestro es rebelde y desvergonzado, no nos hace caso, es un vicioso y un borracho.» [21] Entonces todo el pueblo le tirará piedras hasta que muera. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti, y todo Israel, al saberlo, temerá. (Dt. 21)
Creo haber dejado claro cuál es mi actitud con relación a la infancia.
En otro orden de cosas, para que podáis comprobar cómo cambian los tiempos, ahí va un ejemplo de legislación en materia de derechos humanos:
[44] Si quieres adquirir esclavos y esclavas, los tomarás de las naciones vecinas: de allí comprarás esclavos y esclavas. [45] También podrán comprarlos entre los extranjeros que viven con ustedes y de sus familias que están entre ustedes, es decir, de los que hayan nacido entre ustedes.
Esos pueden ser propiedad de ustedes, [46] y los dejarán en herencia a sus hijos después de ustedes como propiedad para siempre. (Lv. 25)
Con relación a la venta de esclavos, no hace falta que sean extranjeros. ¡Los familiares valen!.
[7] Si un hombre vende a su hija como esclava, ésta no recuperará su libertad como hace cualquier esclavo. [8] Si la joven no agrada a su dueño que debía tomarla por esposa, el dueño aceptará que otro la rescate; pero no la puede vender a un extranjero, en vista de que la ha traicionado. (Ex. 21)
Es posible que a estas alturas, después de lo que habéis leído (y que seguramente, nunca nadie os había contado) estéis algo asustados y confusos.
¿Dónde está aquél Dios bueno y justo del Catecismo?.
Si vuestro desasosiego os lleva a dirigiros a un cura, una monja, o un profesor cristiano practicante para preguntar si todo esto es cierto, con casi total seguridad os responderán:
“Si, pero eso eran otros tiempos, otras gentes y hoy en día las cosas son de otra manera…”.
O bien: “Bueno, la Biblia no hay que tratar de entenderla literalmente…”
Ni que decir tiene que tanto una cosa como la otra son falsas.
Mis leyes son eternas e inmutables, valen para allí y para aquí, para entonces y para ahora.
Y podéis estar seguros de que si digo “todo el pueblo le tirará piedras hasta que muera”, no quise decir “todo el pueblo le dirá que fue malo, malísimo”… ¿me habéis entendido?.
Ya para finalizar, os recomendaré que leáis mucho la Biblia –al fin y al cabo es mi Palabra- y que seáis muy buenos.
Aunque después de leer esto, entenderé que no deseéis estar conmigo en el cielo toda la eternidad…
por APRA | May 3, 2016 | Ciencia, Sin categoría |
Por: Mónica Salomone, de EL PAIS, España.
LOS NEURÓLOGOS DETECTAN EN EL CEREBRO LA `FIRMA` DE LA IDEOLOGÍA Y DE LA ESPIRITUALIDAD

Déjame ver tu cerebro… y te diré quién eres. Te diré, en concreto, a quién votas; si eres sincero o mentiroso; o si, como Enrique Iglesias, eres capaz de tener una experiencia religiosa. Y si además de ver tu cerebro me dejas tocarlo, podré inducirte desde un orgasmo a un viaje astral. Cantantes y metáforas aparte, los propios neurocientíficos advierten de que conviene tomarse en serio las posibles consecuencias derivadas del hecho de que empiezan a investigarse en el cerebro las bases biológicas, elhardware, de cuestiones tan íntimas y en apariencia intangibles como la ideología o la personalidad. No en vano la neuroética es un área en auge.
Con las nuevas técnicas la intimidad empieza a emerger como un concepto borrosoLos autores de un trabajo publicado recientemente en la revista Nature Neuroscienceaseguraban haber hallado diferencias en el funcionamiento de un cerebro liberal frente a otro conservador. En pocas palabras: el primero reacciona mejor ante los cambios, mientras que el segundo es más rígido.Los investigadores hicieron electroencefalogramas a 43 hombres y mujeres diestros mientras reaccionaban ante un estímulo que solía repetirse, pero a veces cambiaba. Cuando ocurría esto último, en la gran mayoría de los sujetos que previamente se habían declarado liberales se detectaba una actividad más intensa en un área de la corteza cerebral relacionada con los conflictos, lo que sugiere “una mayor sensibilidad neurocognitiva” a los cambios, escriben David Amodio y su grupo en su artículo. Se ve, por tanto, la firma de la ideología en el cerebro.“Esta investigación demuestra que se empieza a dilucidar cómo un producto abstracto, aparentemente inefable de la mente, como la ideología, tiene su reflejo en el cerebro humano”, dice Amodio.
¿Alguien se escandaliza por esta afirmación? ¿Alguien piensa que es absurdo que pueda verse algo así en un escáner cerebral? No los neurocientíficos, desde luego. Para ellos está clarísimo, y es perfectamente esperable, que cerebros que piensan distinto, que reaccionan distinto ante un mismo estímulo, funcionen de forma diferente; medir esa diferencia es sólo cosa de tener el instrumento adecuado.“Todo, y todo es todo, está en el cerebro”, dice Alberto Ferrús, director del Instituto Cajal de Neurociencias del CSIC, en Madrid. “La sensación de estar enamorado o enfadado, la religión… todo se traduce en moléculas, en algo físico que hay en el cerebro”.En los años noventa, cuando aparecieron las primeras técnicas para estudiar el cerebro humano en vivo y en directo -en acción-, se supo que la corteza cerebral de muchos ciegos muestra diferencias apreciables respecto a la corteza de personas que ven; que el cerebro de los taxistas tiene más sitio para información espacial; o cómo actúa el cerebro de los ajedrecistas al jugar.
¿Qué hay de raro en dar un paso más y buscar la marca de la mentira o la espiritualidad? Nada de nada, dice Ferrús.Pero volvamos al trabajo sobre los cerebros políticos. En él se hacen las siguientes analogías: pensamiento menos rígido equivale a ideología liberal; pensamiento menos rígido equivale a más actividad en áreas cerebrales implicadas en afrontar conflictos; y, por tanto, más actividad en áreas cerebrales implicadas en afrontar conflictos equivale a ideología liberal.Puestos a analizar, dicen los expertos, el eslabón frágil del razonamiento no es que un estilo de pensamiento tenga su sustrato biológico, sino lo no absoluto del término liberal. En el trabajo de Nature Neuroscience la mayoría de los autodefinidos liberales votaron por John Kerry, y los conservadores por Bush. ¿Se puede sustituir eso por Zapatero versus Rajoy? Y en un país musulmán, ¿quiénes tienen el cerebro flexible y quiénes rígido? Y los liberales del Trienio Liberal en España, entre 1820 y 1823, ¿qué cerebro tenían?
Ahora bien, no hay que equivocarse: que haya un sustrato biológico no implica ni que esehardware nos ha sido transmitido genéticamente, ni que es inmutable. “Nosotros no examinamos si la orientación política se hereda, si nos viene dada de nacimiento”, explica Amodio. “El cerebro es maleable, así que incluso si nacemos con un sistema neural más sensible a información conflictiva, es posible que este sistema neural cambie con el tiempo”. Y ¿es fácil de cambiar el hardware que nos viene de fábrica? En otras palabras, ¿Qué pesa más, lo heredado o el ambiente?“Puede que esa no sea la manera correcta de formular la pregunta”, responde Amodio. “Los genes proporcionan unos mecanismos de base para la supervivencia. Pero lo bonito es que la expresión génica es muy sensible al ambiente”.
Otra posible pregunta sobre este trabajo es si los cambios sociales globales -el cambio de postura respecto a la homosexualidad, el divorcio o el trabajo femenino-, implican un cambio colectivo en el funcionamiento del cerebro. ¿Tenemos todos un cerebro más liberal? “Tal vez”, responde Amodio, para quien sin embargo la sociedad tiende ahora hacia un mayor conservadurismo -una prueba más de lo confuso de estos términos-. Pero “no está claro si estos cambios a gran escala tienen algo que ver con cambios heredables. Podrían estar más relacionados con la globalización y los cambios culturales”.
En cualquier caso, lo cierto es que a la luz de los tentáculos que está desarrollando la neurociencia la intimidad empieza a emerger -también- como un concepto de lo más borroso. Con lo que ello implica, como señala Carlos Belmonte, director del Instituto de Neurociencias de Alicante: “Los problemas éticos que plantea la capacidad de analizar la actividad del cerebro vinculada a conductas, o la capacidad de modular desde fuera esa actividad cerebral, de encender o apagar genes, la neuro-estimulación, son importantes”. Se podría llegar a descubrir cómo es el cerebro de un maltratador, por ejemplo, y entonces “¿Estaría bien tratarle para que no llegue a serlo? ¿Hasta dónde podemos llegar? Se van a plantear debates muy serios, y vamos a una velocidad espeluznante”, dice.
por APRA | May 3, 2016 | Ciencia |
Los dos máximos sistemas del mundo ptolemáico y copernicano
Por: Galileo Galilei
SAGREDO.
Me parece que ya ha sido hallado. Haced que la Tierra sea el primer móvil, es decir hacedla girar sobre sí misma en veinticuatro horas del mismo modo que todas las demás esferas de manera que, sin participar tal movimiento a ningún otro planeta o estrella, todas tendrán sus ortos, ocasos y, en definitiva, todas las demás apariencias.
SIMPLICIO. Lo importante es poderlas mover sin mil inconvenientes.
SALVIATI. Todos los inconvenientes serán eliminados a medida que los propongáis. Y lo dicho hasta aquí son sólo las razones primeras y más generales por las que parece que no resulta del todo improbable que el giro diurno sea más bien de la Tierra que de todo el resto del universo.
Yo no os las propongo como leyes inquebrantables, sino como razones que tienen alguna verosimilitud. Y puesto que comprendo perfectamente que una única experiencia o demostración concluyente que se tuviese en contra, bastaría para echar por tierra estos y otros cien mil argumentos probables, por ello no hay que detenerse aquí, sino avanzar y oír lo que responde el Sr. Simplicio, y qué posibilidades mejores o qué argumentos más firmes aduce en contra.
SIMP. Primero diré algo en general sobre todas estas cosas en su conjunto, después pasaré a lo particular. Me parece que, en general, os basáis en la mayor simplicidad y facilidad para producir los mismos efectos, cuando consideráis que respecto al modo de causarlos, tanto da mover sólo la Tierra como todo el resto del mundo excepto la Tierra, pero respecto al modo de obrar, consideráis mucho más fácil la primera posibilidad que la segunda. A lo cual yo os respondo que también a mí me parece lo mismo si yo considero mi fuerza, no ya finita, sino debilísima.
Pero respecto a la potencia [virtù] del Motor, que es infinita, no es menos fácil mover el universo que la Tierra o que una paja. Y si la potencia es infinita, ¿por qué no debe ejercerse más bien una parte grande que una pequeña? Por tanto, me parece que el argumento en general no es eficaz.
SALV. Si yo hubiese dicho alguna vez que el universo no se mueve por falta de potencia del Motor, habría errado y vuestra corrección sería oportuna. Y os concedo que a una potencia infinita le es tan fácil mover cien mil como uno. Pero lo que yo he dicho no tiene que ver con el Motor, sino sólo con los móviles, y de éstos no sólo tiene que ver con su resistencia, que indudablemente es menor en el caso de la Tierra que en el del universo, sino con los otros movimientos particulares que acabamos de considerar.
Cuando después decís que de una potencia infinita es mejor ejercer una gran parte que una pequeña, os respondo que una parte del infinito no es mayor que otra si ambas son finitas; como tampoco puede decirse que el cien mil sea una parte mayor del infinito que el dos, aunque aquél es cincuenta mil veces más grande que éste.
Y si para mover el universo se requiere una potencia finita, por más que grandísima en comparación con la que bastaría para mover sólo la Tierra, no por ello se requeriría mayor parte de la infinita, ni la que quedara ociosa sería menos infinita. De modo que el aplicar un poco más o menos de potencia, para un efecto particular, no importa nada. Además está el hecho de que la actividad de tal potencia no tiene como término y fin sólo el movimiento diurno, sino que en el mundo existen otros movimientos bien conocidos y otros muchos pueden sernos desconocidos.
Así pues, habiendo observado los móviles no dudando que la operación más breve y expedita es el mover la Tierra en lugar del universo, y pensando además en las muchas otras simplificaciones y facilidades que se consiguen con este único movimiento, un axioma de Aristóteles muy verdadero que nos enseña que Frustra fit per plura quod potest fieri per pauciora [«En vano se hace con más medios lo que puede hacerse con menos medios», un caso particular del principio general de que la naturaleza no hace nada en vano], hace que resulte más probable que el movimiento diurno sea sólo de la Tierra, que del universo excepto la Tierra. SIMP.
Al citar el axioma habéis dejado una cláusula que lo afecta todo, especialmente en el presente caso. La partícula olvidada es un aeque bene. Así pues, es necesario examinar si todo se puede satisfacer igualmente bien con uno u otro supuesto.
SALV. Si una y otra disposición resulta igualmente satisfactoria se comprenderá a partir del examen detallado de las apariencias que deben satisfacerse. Porque hasta ahora se ha razonado, y se razonará, ex hipothesi, suponiendo que respecto a la satisfacción de las apariencias ambas disposiciones son igualmente adecuadas. Además, sospecho que la partícula que decís que he descuidado, más bien la habéis añadido vos de modo superfluo.
Porque el decir «igualmente bien» es una relación que necesariamente requiere al menos dos términos, no pudiendo una cosa tener relación consigo misma y decirse, v.g., el reposo es igualmente bueno que el reposo. Porque cuando se dice «En vano se hace con más medios lo que puede hacerse con menos medios», se entiende que aquello que ha de hacerse tiene que ser lo mismo, y no dos cosas distintas.
Y porque la misma cosa no puede llamarse igualmente bien hecha que sí misma. Luego el añadido de la partícula «igualmente bien» es superflua y una relación que tiene un único término.
SAGR. Si no queremos que nos ocurra lo mismo que ayer, por favor volvamos al tema, y que el Sr. Simplicio empiece a plantear las dificultades que le parece que contradicen esta nueva disposición del mundo.
SIMP. La disposición no es nueva, al contrario es antiquísima. Y que sea verdadera lo refuta Aristóteles y sus refutaciones son éstas. «En primer lugar, si la Tierra se moviese sobre sí misma, estando en el centro, o en círculo estando fuera del centro, sería necesario que con tal movimiento se moviese violentamente, porque éste no es su movimiento natural.
Puesto que si fuese suyo, lo poseería también cada una de sus partículas, pero todas ellas se mueven hacia el centro en línea recta. Siendo, por tanto, violento y preternatural, no podría ser sempiterno.
Pero el orden del mundo es sempiterno, por tanto, etc. «En segundo lugar, parece que todos los demás móviles de movimiento circular se quedan atrás y se mueven con más de un movimiento, excepto el primer móvil. Por tanto, sería necesario que también la Tierra se moviera con dos movimientos.
Y si eso fuera así, sería necesario que se diesen cambios en las estrellas fijas, lo cual no se ve. Antes bien, las mismas estrellas salen y se ponen siempre por los mismos lugares sin variación alguna. «Tercero, el movimiento de las partes y del todo es naturalmente hacia el centro del universo, y precisamente por ello permanecen en él. «Después plantea la duda de si el movimiento de las partes se da para ir naturalmente hacia el centro del universo o bien hacia el centro de la Tierra.
Y concluye que su instinto propio es el de ir hacia el centro del universo, y por accidente hacia el centro de la Tierra. De esta duda se habló ayer extensamente. «Finalmente confirma lo mismo con el cuarto argumento tomado de la experiencia de los graves que, al caer de arriba abajo, caen perpendicularmente sobre la superficie de la Tierra.
E igualmente, los proyectiles lanzados perpendicularmente hacia arriba, vuelven perpendicularmente por las mismas líneas hacia abajo, incluso aunque hubieran sido lanzados a alturas inmensas. Argumentos de los que necesariamente se concluye que su movimiento es hacia el centro de la Tierra que, sin moverse en absoluto, los espera y recibe. Menciona, por último, que los astrónomos han proporcionado otros argumentos en confirmación de las mismas conclusiones, quiero decir de que la Tierra está en el centro del universo e inmóvil.
Y menciona sólo una, que consiste en que todas las apariencias que se ven en los movimientos de las estrellas, responden a la posición de la Tierra en el centro, y esa correspondencia no se daría si no lo estuviera.» Los otros argumentos, presentados por Ptolomeo y los otros astrónomos, los puedo sacar a colación ahora si así lo deseáis, o después de que hayáis dicho lo que se os ocurra como respuesta a éstos de Aristóteles.
SALV. Los argumentos que se presentan en este tema son de dos clases: unos tienen que ver con los accidentes terrestres, sin relación alguna con las estrellas, y otros se sacan de las apariencias y observaciones de las cosas celestes. Los argumentos de Aristóteles en su mayoría están sacados de las cosas que están en nuestro entorno, y deja los otros a los astrónomos.
Por ello estaría bien, si os parece, examinar los que están tomados de las experiencias de la Tierra, y después veremos los de la otra clase. Y puesto que Ptolomeo, Tycho y otros astrónomos y filósofos, además de los argumentos que han tomado de Aristóteles, confirmándolos y fortaleciéndolos, han presentado otros, se podrían unir, para no tener que dar las mismas respuestas o similares dos veces. Por ello, Sr. Simplicio, si queréis exponerlos vos, o preferís que yo os libere de esta molestia, estoy dispuesto a complaceros.
SIMP. Será mejor que los expongáis vos que, por haberlos estudiado más, los tendréis más presentes y en mayor número.
SALV. Todos plantean como el mejor argumento el de los cuerpos graves que, cayendo de arriba abajo, llegan por una línea recta y perpendicular a la superficie de la Tierra. Lo que se considera un argumento irrefutable de que la Tierra está inmóvil.
Porque si ésta tuviese la rotación diurna, una torre desde cuya parte superior se deja caer una piedra, al ser transportada por la rotación de la Tierra, en el tiempo que la piedra tarda en caer, recorrería muchos cientos de brazas hacia oriente, y la piedra debería caer a tierra lejos de la base de la torre en un espacio correspondiente.
Dicho efecto lo confirman con otra experiencia, esto es dejando caer una bola de plomo desde la cima del mástil de una nave que está quieta, anotando la señal de donde percute, que está próximo al pie del mástil. Pero, si desde el mismo lugar se dejara caer la misma bola mientras la nave avanza, su punto de percusión estaría lejos del otro por tanto espacio cuanto la nave se hubiera deslizado hacia adelante en el tiempo de caída del plomo.
Y eso es debido únicamente al hecho de que el movimiento natural de la bola liberada a sí misma es en línea recta hacia el centro de la Tierra. Se fortalece este argumento con la experiencia de un proyectil lanzado hacia lo alto a una distancia enorme, como sería el caso de una bala lanzada por un cañón levantado perpendicularmente sobre el horizonte, que en la subida y el retorno tarda tanto tiempo que en nuestro paralelo, el cañón y nosotros juntos seremos desplazados por la Tierra muchas millas hacia levante, de modo que la bala, al caer, no podrá volver nunca al cañón, sino tan lejos hacia occidente cuanto la Tierra haya avanzado. Añaden, además, la tercera y muy eficaz experiencia que es la siguiente.
Si se disparase con una culebrina una bala con gran elevación hacia levante, y después otra con igual carga y con la misma elevación hacia poniente, el tiro hacia poniente llegaría mucho más lejos que el disparado hacia levante, puesto que mientras la bala va hacia occidente, y la artillería, llevada por la Tierra, hacia oriente, la bala tocaría tierra lejos de la pieza de artillería por tanto espacio cuanto es la suma de los dos viajes, uno hecho por sí misma hacia occidente y el otro por la pieza llevada por la Tierra hacia levante.
Por el contrario, del viaje hecho por la bala disparada hacia levante habría que restar el que hubiese hecho la artillería siguiéndola. Así pues, suponiendo, por ejemplo, que el viaje de la bala por sí misma fuese de cinco millas y que la Tierra en ese paralelo, en el tiempo del vuelo de la bala, recorriese tres millas, en el tiro hacia poniente la bala caería a Tierra ocho millas lejos de la pieza, esto es sus cinco hacia poniente y las tres de la pieza hacia levante.
Pero el tiro hacia oriente no llegaría más allá de dos millas, que es lo que queda una vez restado de las cinco del tiro, las tres del movimiento de la pieza hacia la misma parte. Pero la experiencia muestra que los tiros son iguales. Por tanto, la artillería está inmóvil y, en consecuencia, también la Tierra lo está.
Pero los disparos hacia el sur y hacia el norte confirman, no menos que los anteriores, el estatismo de la Tierra, puesto que, en éstos, nunca se daría en el blanco al que uno hubiera apuntado, sino que los disparos siempre serían desviados hacia poniente, por el desplazamiento que tendría el blanco llevado por la Tierra hacia levante mientras la bala está en el aire. Y no sólo los disparos por las líneas de los meridianos, ni siquiera los disparados hacia oriente o hacia occidente serían precisos, sino que los orientales resultarían altos y los occidentales bajos, siempre que se disparase horizontalmente.
Porque al realizarse el viaje de la bala en ambos disparos por la tangente, esto es por una línea paralela al horizonte, y dándose el caso de que en el movimiento diurno, si fuese de la Tierra, el horizonte siempre va descendiendo hacia levante y elevándose por poniente (por eso nos parece que las estrellas orientales se elevan y las occidentales descienden), en consecuencia el blanco oriental iría quedándose por debajo del disparo, por lo que éste resultaría alto, y la elevación del blanco occidental dejaría bajo el disparo hacia occidente. De modo que nunca podría dispararse con precisión. Y puesto que la experiencia muestra lo contrario, es forzoso afirmar que la Tierra está inmóvil.
SIMP. ¡Oh!, estos sí son buenos argumentos a los que es imposible encontrar respuesta que valga.
SALV ¿Acaso los oís por primera vez?
SIMP. Realmente sí. Y ahora veo con cuán bellas experiencias ha querido la naturaleza ser cortés con nosotros para ayudarnos a conocer la verdad. ¡Oh, qué bien concuerdan una verdad con otra y cómo conspiran todas para resultar inexpugnables!
SAGR. ¡Qué pecado que la artillería no existiese en tiempos de Aristóteles! Con ella habría derrotado la ignorancia y habría hablado sin titubear en absoluto de las cosas del mundo.
SALV. Me parece muy bien que estos argumentos os resulten nuevos, así no seréis de la opinión de la mayor parte de los peripatéticos, que creen que si alguien se aparta de la doctrina de Aristóteles es porque no ha entendido ni penetrado bien sus demostraciones.
Pero con toda seguridad oiréis otras novedades, y veréis cómo los seguidores del nuevo sistema plantean contra sí mismos observaciones, experiencias y argumentos de bastante mayor fuerza que los planteados por Aristóteles y Ptolomeo u otros impugnadores de las mismas conclusiones, con lo que os darán la seguridad de que no han sido llevados a seguir tal opinión por ignorancia o inexperiencia.
SAGR. Llegados a este punto, tengo que contaros algunas cosas que me ocurrieron desde que empecé a oír hablar de esta opinión. Siendo bastante jovencito -apenas había acabado el curso de filosofía, abandonado después por haberme dedicado a otras ocupaciones- ocurrió que cierto extranjero de Rostock, creo que su nombre era Cristiano Vurstisio [Christian Wursteisen, teólogo y matemático, escribió diversos comentarios a obras importantes de astronomía, en alguna de las cuales hace grandes alabanzas de Copérnico], seguidor de la opinión de Copérnico, estuvo por estos lares y, en una academia, dio dos o quizás tres conferencias sobre el tema en una academia, con un concurrido público, creo que más por la novedad que por otra cosa.
No obstante, yo no asistí porque tenía la firme convicción de que tal opinión no podía ser más que una solemne insensatez. Habiendo preguntado después a algunos que habían estado presentes, oí que todos se burlaban excepto uno que me dijo que la cuestión no era tan ridícula.
Y puesto que yo le consideraba bastante inteligente y circunspecto, arrepentido de no haber ido, desde entonces, cada vez que encontraba a uno que defendiese la opinión copernicana, le preguntaba si siempre había sido del mismo parecer. A pesar que he interrogado a muchos, no he encontrado ni uno sólo que no me dijese que había sido mucho tiempo de la opinión contraria, pero que había pasado a ésta movido por los argumentos que la hacen convincente.
Habiéndoles examinado después uno a uno, para ver hasta los argumentos de la otra parte, descubrí que todos los manejaban con toda facilidad, de modo que ciertamente no he podido decir que se hayan lanzado a esta opinión por ignorancia o por vanidad o, como suele decirse, para hacerse el listo. Por contra, de entre todos los peripatéticos y ptolemáicos que he interrogado (y por curiosidad he interrogado a muchos) acerca de si habían estudiado el libro de Copérnico, he encontrado poquísimos que apenas si lo habían visto, pero ninguno que yo crea que lo hubiera entendido.
Y he tratado de averiguar si alguno de los seguidores de la doctrina peripatética ha mantenido alguna vez la otra opinión, y tampoco he encontrado ninguno. Por ello, considerando que no hay nadie que siga la opinión de Copérnico que antes no haya sido de la contraria y que no esté perfectamente informado de los argumentos de Aristóteles y de Ptolomeo y que, por el contrario, no hay ningún seguidor de Aristóteles y Ptolomeo que haya sido anteriormente de la opinión de Copérnico y la haya abandonado para abrazar la de Aristóteles, considerando digo, estas cosas, empecé a creer que el que deja una opinión que bebió con la leche materna y que es seguida por tantos, para pasar a otra por seguida por poquísimos, negada por todas las escuelas y que realmente parece paradoja grandísima, era forzosamente necesario que estuviese movido, por no decir forzado, por argumentos más eficaces.
Por eso he llegado a tener una enorme curiosidad por tocar, como suele decirse, el fondo de la cuestión, y considero una gran suerte para mí haberos encontrado a ambos, de este modo, sin esfuerzo podré oír todo lo que se ha dicho, y quizás lo que pueda decirse, en este tema, seguro de que gracias a vuestros razonamientos me sacaréis de dudas y pasaré a la certidumbre.
SIMP. Con tal que la opinión y la esperanza no se os vean frustradas y al final no os encontréis más confuso que antes.
Comentarios recientes