por APRA | May 10, 2016 | Artículos de Ricardo Montanía, Pensamiento Crítico |
Por: Eric McMillan
Traducido por Ricardo Montanía
Las cuestiones que los escépticos examinan
El escepticismo, en el sentido que utilizamos la palabra, es una aproximación a la investigación crítica. No dice que no podemos saber nada. Ni se opone a las creencias. Todos necesitamos algunas creencias para la vida.
Pero el escepticismo moderno exige cuestionar lo que nos piden creer o practicar. Nos exige basar nuestras creencias y prácticas en la mejor evidencia disponible, y estar preparados a desecharlas cuando se demuestra que no tienen fundamento o son superadas por alternativas mejores. En fin, considera el mundo científicamente.
La investigación crítica se puede aplicar a todos los aspectos de la vida desde lo más mundano (qué marca de detergente debería comprar?) a lo más profundo (tiene algún propósito la vida?).
Sin embargo el movimiento escéptico se ha centrado en las afirmaciones paranormales y la seudo ciencia. Es por lidiar con estas cuestiones que los modernos escépticos son bien conocidos.
Para tener una idea de qué trata el escepticismo moderno, observemos algunas de las interesantes cuestiones que los escépticos han tratado. Los temas que los escépticos han investigado se pueden dividir en dos grupos principales:
A. CREENCIAS Y PRÁCTICAS PARANORMALES
Paranormal significa “al lado de lo normal” o “paralelo a la realidad normal”. Incluye los fenómenos que son supuestos supernaturales y se sostiene son inexplicados por la ciencia – a veces incluso inexplicables por la ciencia.
He aquí algunos ejemplos, sin ningún orden en particular:Fantasmas • Astrología • Contadores de fortuna • Síquicos • Curadores por la fé • Buscadores de agua• Comunicación con los muertos • Cristales • Doblado síquico de cucharas • Canalización • Vidas Pasadas • OVNIS • Abducciones por extraterrestres• Clarividencia • Auras•Telekinesis • Triángulo de las Bermudas • Estatuas que suspiran- • Profecías de Nostradamus • Experiencias cercanas a la muerte• Código de la biblia • Proyección astral •Poder de las pirámides •Efectos de la luna llena • Profecías • Cartas del Tarot• Detectives Síquicos • Mediums• I Ching • Hadas • Atlantis • Lectura de la palma de las manos • Círculos en el maíz • Cirugía síquica….
B. SEUDOCIENCIA
“Seudo” significa “falso” , así que esta categoría es acerca de ciencia falsa – cosas a las que se ha dado una aureola de legitimidad científica pero no obstante son ácientíficas, ilógicas, o no apoyadas por la evidencia:
Parasicología• Homeopatía • Naturopatía • Iridiología• Creacionismo •Criptozoología (pie grande, Nessie) • recuperación de la memoria • comunicación facilitada • Quiropraxia • Aromaterapia • Velikovsquismo • Máquinas de movimiento perpetuo• Grafología • Astronautas antiguos • Combustión humana espontánea •Biorritmos • Iridiología • Toque terapéutico • Cara en Marte • Mito del no aterrizaje en la luna• Reflexología.
Algunos de estas cuestiones, tales como las del fenómeno OVNI y los avistamientos de Nessie, pueden estar en ambas categorías dependiendo de cómo se están proponiendo. Algunos defensores de OVNIS, por ejemplo, demandan que los objetos voladores no identificados son extraterrestres que visitan la tierra en las naves espaciales, estas son afirmaciones dudosas pero son por lo menos científicamente posibles y empíricamente comprobables, mientras que otros sostienen que los OVNIS son manifestaciones psíquicas, lo que las pone en el campo paranormal.
Entonces hay algunas cuestiones que no encajan fácilmente en el campo paranormal o el de las seudo ciencias.
C. ÁREAS GRISES
En esta categoría, miscelánea, se incluye a los fenómenos que no son necesariamente paranormales o pseudo científicos que han sido escudriñados, así como cuestiones sobre las cuales los escépticos, como grupo, están indecisos acerca de si deben ser sometidos a investigación científica. Ejemplos:
Ciencia Nueva • Afirmaciones Religiosas • Cultos • Hipnosis • Asesinatos conspiraticios • Psicoanálisis • Drogas sico terapéuticas •Afirmaciones políticas• Efectos de la oración • Negación del holocausto • Racismo • Fusión fría• Efectos placebo • Vida después de la muerte • Moralidad….
Según algunos escépticos, toda creencia o práctica de los seres humanos puede debe ser sometida al escrutinio crítico. Otros escépticos hacen excepciones para las experiencias que consideran fuera de la esfera empírica, tal como experiencias religiosas o preguntas morales.
En cualquier caso, restringimos generalmente nuestra investigación a las afirmaciones que son testables. Es difícil ver, por ejemplo, cómo podríamos probar la hipótesis que existe un ser supremo, aunque podemos examinar ciertamente la evidencia que se propone para apoyar las demandas de la existencia de un dios.
Podamos o no encontrar evidencia concluyente a favor o en contra de las demandas, podemos por lo menos buscar cualquier evidencia disponible para ayudarnos tomar una decisión de manera informada. Tal es la aproximación escéptica.
por APRA | May 10, 2016 | Artículos de Ricardo Montanía, Pensamiento Crítico |
Por: James Lett
Traducido por Ricardo Montanía
Hay muchas razones para la popularidad de las creencias paranormales en los EE.UU. hoy, estas incluyen;
1.La irresponsabilidad de los medios masivos de comunicación
2. La irracionalidad de la cosmovisión norteamericana, la cual apoya insostenibles afirmaciones tales como la vida después de la muerte o la eficacia del polígrafo.
3.Lo inefectivo de la educación pública, la cual generalmente fracasa en enseñar a los estudiantes las habilidades esenciales del pensamiento crítico.
Como profesor universitario, estoy especialmente aludido en lo referente al tercer problema. La mayor parte de los estudiantes en mis clases, sencillamente no saben cómo crear conclusiones razonables a partir de la evidencia. Como máximo han sido enseñados en el colegio acerca de Qué pensar, pocos de ellos saben Cómo pensar. En un intento de poner algún paliativo a este problema en mi Universidad, desarrollé un curso optativo llamado “Antropología y lo Paranormal”.
El curso examina el campo completo de las creencias paranormales en la cultura Norteamericana contemporánea, desde la precognición y la sicoquinecis hasta la canalización y la Criptozoología y todo lo que se encuentra en el medio y más allá incluida la astrología, los OVNIS y el creacionismo. Enseñé muy poco de teorías antropológicas y menos aún de terminología antropológica.
En cambio, traté de comunicar la esencia de la perspectiva antropológica, enseñándola indirectamente a través de lo que es el método científico. Lo hago así enseñándoles cómo evaluar evidencia. Les doy seis simples reglas para seguir cuando se examina cualquier afirmación. Luego se enseña como aplicar las mismas para examinar las afirmaciones paranormales.Las seis reglas son mi propia simplificación y destilación de lo que es el método científico. Para hacerla más fácil de recordar he creado un acrónimo; La expresión “FaLo In HoReSu” (*) que principian las reglas de Falsabilidad, Lógica, Inclusividad, Honestidad, Replicabilidad y Suficiencia.Digo a mis estudiantes, Apliquen estas reglas a la evidencia que ofrece cualquier afirmación y nadie podrá enrollarles y robar sus creencias. Serán ustedes a prueba de timadores.
Falsabilidad
Debe ser posible concebir la evidencia que probaría que la afirmación sea falsa.
Puede sonar paradójico, pero para que cualquier afirmación sea verdadera, ésta debe ser falsable. La regla de la falsabilidad es una garantía de que si la afirmación es falsa, la evidencia probará que es falsa y que si la afirmación es verdadera la evidencia no la desacreditará (en cuyo caso la afirmación es tomada tentativamente como correcta hasta que el tiempo y la evidencia nos traiga algo que la muestre como no correcta).
En forma breve, la regla de falsabilidad dice que la evidencia debe importar, y como tal es la primera, más importante y fundamental regla del razonamiento a base de evidencias.La regla de falsabilidad es esencial por esta razón: Sin nada concebible podrá nunca desbancar una afirmación, entonces la evidencia que exista no importaría. Sería inadecuado incluso examinar la evidencia, porque la conclusión es ya conocida—La afirmación es invulnerable a cualquier posible evidencia.
Esto no significa, sin embargo, que la afirmación sea cierta, en realidad significa que la afirmación carece de significado. Esto es así porque es imposible -lógicamente imposible- para cualquier afirmación ser cierta sin importar nada. Para cada afirmación verdadera, se puede siempre concebir evidencias que tornarían la afirmación en falsa.
En otras palabras-de nuevo-TODA AFIRMACIÓN VERDADERA ES FALSABLE. Por ejemplo la aserción verdadera de que la extensión de la vida humana es menor a 200 años, sería falsada por un solo humano que llegara a vivir 200 años. En forma similar la afirmación verdadera que a la presión atmosférica el agua se congela a 0 Celsius, sería falsada si encontráramos agua que se congele a 3 Celsius. Estos hechos están establecidos como “hechos” científicos y no es de esperar que sean falsados alguna vez, sin embargo el punto es que “pueden ser” falsados.
Cualquier afirmación que no pueda ser falsada se vacía de contenido proposicional, esto es, no hace una aserción fáctica, estaría haciendo, en cambio, una aserción emotiva, una declaración acerca de cómo se siente la persona acerca del mundo. Las afirmaciones NO Falsables comunican información, pero lo que describen son los valores de quien las hace. No se comunica nada de naturaleza fáctica y por tanto no son ni falsas ni verdaderas.
Las afirmaciones No Falsables son proposicionalmente vacías. Hay dos principales maneras en que el principio de falsabilidad puede ser violado—dos maneras, en otras palabras, de hacer afirmaciones no falsables.
La primera consiste en las afirmaciones no asertivas, un discurso que es amplio o vago que carece de contenido proposicional. Las afirmaciones no asertivas son básicamente ininteligibles y consecuentemente carentes de significado. Considérese, por ejemplo, la afirmación que hacen los que se dicen terapistas del Cristal, lo que afirman es que ellos pueden usar piezas de cuarzo para devolver el balance y la armonía a la energía espiritual de una persona. ¿Qué significa tener energía espiritual desbalanceada? ¿Cómo es reconocida y diagnosticada esta condición? La mayoría de las “maravillas” New Age, de hecho, consisten en este tipo de declaraciones no asertivas que se disuelven completamente cuando son expuestas a la solvencia del racionalismo.
Las declaraciones no asertivas tienen la ventaja de que virtualmente cualquier evidencia que pueda ser aducida puede ser interpretada como congruente con la no- afirmación. Por este motivo es especialmente popular entre los paranormalistas que dicen tener poderes precognitivos. Jeane Dixon (famosa síquica Norteamericana) predijo que 1.987 sería un año “lleno de cambios” para Caroline Kennedy. Dixon también predijo que Jack Kemp debería “enfrentar grandes desacuerdos con el resto de su partido” y que la “red mundial de narco-terrorismo sería desligada de los zares de las drogas. En el mismo año también reveló que Dan Rather “puede (o no)ser hospitalizado”, en 1.988, y que el principal problema de Whitney Houston en 1.986 sería “balancear su vida personal contra su carácter”.
Las declaraciones no asertivas tienden a convertirse en afirmaciones que establecen que “lo que será será”.
La segunda variedad de afirmaciones no falsables es aún más popular entre los paranormalistas, implica el uso de resultados múltiples, esto es, una interminable serie de excusas que intentan explicar porqué la evidencia no falsa la afirmación. Los Creacionistas, por ejemplo, afirman que el universo no tiene mas de 10.000 años.
Ellos no consideran el hecho de que se pueden observar estrellas que se encuentran a millones de años luz de la tierra lo que significa que la luz de esas estrellas deberían haber iniciado su viaje hace millones de años, lo que prueba que el universo tiene millones de años. ¿Entonces cómo responden los creacionistas a esto?. Sugiriendo que Dios debe haber creado la luz ya en camino en el momento de la creación.
Ninguna concebible evidencia puede, por supuesto, falsar esa afirmación. Ejemplos adicionales abundan en el mundo paranormal, Los propulsores del tema OVNI, ante la falta de evidencia física o fotográfica hablan de una “conspiración gubernamental” que evita la aparición de evidencia que prueba su caso.Los sanadores síquicos dicen que pueden sanar toda vez que uno tenga suficiente fé en sus poderes. Los sicokineticos dicen que pueden doblar cucharas con la mente, toda vez que no sean interferidos por energías negativas provenientes de observadores escépticos. Los Tarotistas pueden leer el futuro si usted es sincero en su deseo de conocimiento.
Lógica
Cualquier argumento ofrecido como evidencia de cualquier afirmación debe ser coherente.
Un argumento es válido cuando su conclusión proviene en forma unívoca de sus premisas, es coherente si es valido y todas las premisas son verdaderas. Las reglas de la lógica rigen la validez de las inferencias.
Aunque los filósofos han codificado y nombrado las variadas formas de argumentos válidos, no es necesario seguir un curso de lógica para aplicar las reglas de la inferencia consistente y correctamente.
Un argumento no válido puede ser reconocido por el simple método del contra ejemplo: si se puede concebir una instancia en la cual la conclusión no necesariamente se sigue de las premisas aunque estas sean verdaderas, entonces la afirmación es no valida: Considérese el siguiente silogismo. Todos los perros tienen pulgas, Javier tiene pulgas, por tanto Javier es un perro.
Esta conclusión es errónea porque cualquier felino portador de pulgas de nombre Javier proporciona un contraejemplo. Si un argumento es no valido entonces, por definición, incongruente. No todos los argumentos válidos son congruentes sin embargo, consideremos este ejemplo; Todos los perros tienen pulgas, Javier es un perro por tanto Javier tiene pulgas, este argumento no es congruente porque la primera premisa es falsa, no todos los perros tienen pulgas.
La determinación de un argumento congruente suele ser problemática, conocer si determinada premisa es falsa o no requiere conocimiento adicional que implica investigación empírica.
Si la afirmación pasa estos dos tests sin embargo- ser valido y congruente- entonces la afirmación puede ser tomada con certeza.
La regla de la lógica es frecuentemente violada por los seudo científicos. Erich von Däniken quien popularizó el mito del astronauta antiguo en los 70, escribió muchos libros en los cuales se encuentran afirmaciones no validas e incongruentes como “Las carrozas de los dioses” no se limitaba a hacer sólo argumentos lógicamente no válidos sino también fácticamente inexactos, es decir afirmaciones doblemente incongruentes.
Por ejemplo; argüía que los mapas hechos por el almirante Piri , turco del siglo 16, era tan “extraordinariamente preciso”que sólo podría haber sido hecho con fotografías satelitales.
No solamente la premisa es inválida (muchas otras técnicas fuera de la fotografía satelital pueden resultar en mapas “extraordinariamente precisos”) sino que también los mapas de Piri, de hecho, contienen muchas gruesas inexactitudes.
Inclusividad.
La evidencia ofrecida en apoyo de cualquier afirmación debe ser exhaustiva—lo cual es Toda la evidencia disponible–debe ser considerada.
Por razones obvias, nunca es razonable considerar solo la evidencia que apoya una teoría y descartar la que la contradice.
Esta regla requiere cierta explicación, pues siempre es rota por los que adhieren a creencias paranormales.Por ejemplo, los proponentes de la teoría del biorritmo indican que los accidentes de avión ocurren en los días en que los tripulantes estaban pasando por puntos críticamente bajos en sus ciclos intelectuales, emocionales y/o síquicos.
La evidencia considerada por los apologistas del biorritmo sin embargo no incluye el número aún mayor de accidentes ocurridos cuando la tripulación estaba pasando puntos altos o neutros en sus ciclos de biorritmo. (Hines 1988:160).
En forma similar, cuando la gente cree que Jeane Dixon tiene habilidades precognitivas al haber pronosticado la elección, en 1.988, de George Bush (dos meses antes, cuando gran parte de los cientistas sociales, medios de comunicación y ciudadanos comunes del país hacían ese mismo pronóstico), típicamente ignoran los cientos de predicciones fallidas hechas por Dixon (tales como su predicción de que John F. Kennedy no ganaría la elección en 1.960, que la tercera guerra mundial comenzaría en 1.958. y que Fidel Castro moriría en 1.969.)Si se es selectivo en la evidencia que se considera, se puede razonablemente concluir que la tierra es plana.
Honestidad.
La evidencia ofrecida en apoyo de cualquier afirmación debe ser evaluada sin caer en la decepción.
La regla de la honestidad es un corolario de la regla de la inclusividad. Cuando se ha examinado toda la evidencia es esencial la honestidad acerca de los resultados de lo examinado.
Si el peso de la evidencia contradice la afirmación, entonces se debe abandonar la creencia en tal afirmación. Lo opuesto, la mantiene.
La regla de la honestidad, como la de la inclusividad es frecuentemente violada por los proponentes y adherentes de las creencias paranormales. Los parasicólogos la violan cuando concluyen, después que numerosos experimentos subsecuentes han fallado en replicar los resultados positivos iniciales de la percepción extrasensorial, que la percepción extrasensorial es un fenómeno muy elusivo. (Aplicando la navaja de Occam la conclusión más honesta sería que los resultados positivos originales deben haber sido coincidencia).
Creyentes en lo paranormal violan esta regla cuando concluyen, después de haber observado a un “ psíquico” repetitivamente doblar cucharas con sus manos, que solamente engaña algunas veces.En la práctica la regla de la honestidad significa básicamente un imperativo en contra de romper la regla de la falsabilidad tomando resultados múltiples.
Y aún hay más, la regla de la honestidad significa que se debe aceptar la obligación de llegar a una conclusión racional una vez examinada toda la evidencia. Si el peso insostenible de la evidencia nos muestra lo errado de la creencia entonces se debe concluir que la evidencia es falsa y se debe encarar las implicancias de tal conclusión abiertamente. En el aspecto de ser sobrepasados por evidencia negativa, la neutralidad y el agnosticismo, no son mejores que la credulidad y la fé. Negación, racionalización y todos los mecanismos familiares que se dan en la decepción constituyen violaciones de la regla de la honestidad.
En mi opinión, esta sola regla invalida toda la parasicología. Más de una centuria después de sistemática investigación, la hipótesis PSI permanece totalmente insustancial y sin soporte; los parasicólogos han fallado en sus intentos de producir “cualquier evidencia consistente” para lo paranormal que pueda resistir al escrutinio científico.
Por todas las indicaciones, el número de parasicólogos que observan la regla de la honestidad palidece en comparación con el número de aquellos que la eluden. Eric Dingwall, un investigador síquico veterano, resume su experiencia en la investigación parasicológica con esta observación “Después de sesenta años de experiencia y familiaridad con la mayoría de los parasicólogos más importantes de ese período, pienso que no podría nombrar media docena de ellos a los que pudiera llamar estudiosos objetivos quienes honestamente desean descubrir la verdad”
Replicabilidad
Si la evidencia de cualquier afirmación está basada en resultados experimentales, o si la evidencia ofrecida en soporte de cualquier afirmación puede ser lógicamente explicada como coincidencia, entonces, es necesario realizar otros experimentos para afirmar la evidencia.
La regla de la replicabilidad provee una guarda contra la posibilidad de error, fraude o coincidencia. Un solo experimento no es suficiente por sí mismo aunque el experimento concierna a la producción de fusión nuclear o la existencia de habilidades telepáticas. Cualquier experimento, sin importar cuán cuidadosamente diseñado y ejecutado haya sido, esta siempre sujeto a la posibilidad de sesgos implícitos o errores no detectados.
La regla de la replicabilidad, la cual requiere observadores independientes para seguir los mismos procedimientos y alcanzar los mismos resultados, es un método efectivo de corregir sesgos o errores, incluso si éstos permanecen permanentemente no reconocidos.
Si los resultados experimentales son producto del fraude deliberado, la regla de replicabilidad asegurará que el experimento sea hecho eventualmente por honestos investigadores.
Si el fenómeno en cuestión puede ser concebiblemente el producto de la coincidencia, entonces el fenómeno debe ser replicado antes de que la hipótesis de la coincidencia sea rechazada.
Si la coincidencia es, en efecto, la explicación del fenómeno, luego el fenómeno no será duplicado en pruebas subsiguientes y la hipótesis de coincidencia será confirmada; pero si no, entonces el fenómeno podrá ser duplicado y otra explicación distinta a la coincidencia tendrá que ser buscada.
Suficiencia
La evidencia ofrecida en apoyo de cualquier afirmación debe ser adecuada para establecer la verdad de tal afirmación, con estas estipulaciones.
1. La carga de la prueba de cualquier afirmación es del que hace la afirmación.
2. Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias.
3. Las evidencias basadas en autoridad y/o testimonio son siempre inadecuadas para cualquier afirmación paranormal.
La carga de la prueba siempre descansa en el que hace la afirmación por la simple razón que la ausencia de no-confirmación no es lo mismo que la evidencia confirmada.
Esta regla es frecuentemente violada por los proponentes de lo paranormal, quienes afirman que, debido a que sus afirmaciones no han sido refutadas, por tanto estas han sido probadas. (Los proponentes de OVNIS, por ejemplo, argumentan que debido a que los escépticos no han explicado cada avistamiento OVNI, algunos de ellos deben ser naves extraterrestres).
Considérense las implicaciones de tal clase de razonamiento; Si digo que Hitler está vivo y bien, viviendo en Argentina ¿ cómo podría usted falsar mi afirmación? Dado que la afirmación es lógicamente imposible, lo mejor que podría hacer (en ausencia de evidencia forense contundente) es mostrar que la afirmación es altamente improbable—esto no probará que la afirmación es falsa.
El hecho que usted no pueda probar que Hitler no está bien, viviendo en Argentina no prueba que así sea. Sólo prueba que podría ser—pero eso significa muy poco; la posibilidad lógica no es lo mismo que la realidad establecida.
Si la ausencia de pruebas falsatorias fueran suficiente prueba de una afirmación, entonces podríamos “probar” cualquier cosa imaginable. Las creencias deben estar basadas no solo en la ausencia de no-refutaciones sino en la presencia de evidencia confirmatoria.
Es obligación del que hace la afirmación proveer de evidencia confirmatoria.Las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias por la obvia razón del balance. Si se afirma que llovió de ida al trabajo el martes, sería aceptable admitir tal cosa con base en mi reporte.
Pero si se reclama haber sido secuestrado por extraterrestres para ser llevado al lado oscuro de la luna y ser sometido a extraños procedimientos médicos, sería justificado demandar mas evidencia sustancial.
La evidencia ordinaria de mi testimonio, aunque suficiente para las afirmaciones ordinarias, no lo es para las afirmaciones extraordinarias. En efecto, el testimonio es siempre inadecuado para cualquier afirmación paranormal, aunque esta sea ofrecida por una autoridad o persona común, por la simple razón de que un humano puede mentir o cometer un error.
Ninguna especialización en cualquier campo es garantía contra la falibilidad humana, y la especialización no termina con la motivación para mentir, por tanto las credenciales personales, conocimiento y experiencia no pueden por si mismas ser tomadas como evidencias para establecer la verdad de una afirmación.
Más aún la sinceridad de una persona no presta nada a la credibilidad de su testimonio. Aún si la persona esta contando lo que sinceramente cree la verdad, es siempre posible que pueda cometer un error.
La percepción es un acto selectivo, dependiente del contexto de creencias, expectativas, estados bioquímicos y emocionales, y un sin número de otras variables.
La memoria es notoriamente problemática, dada a un amplio rango de distorsiones, olvidos, sustituciones y amplificaciones.
Por tanto el testimonio del que la ofrece acerca de lo que recuerda de haber visto u oído siempre debe ser tenido como provisional y aproximado; cuando la gente habla de lo paranormal, su testimonio nunca debe ser tenido como evidencia aceptable por sí misma.
La posibilidad de error es por mucho demasiado grande.
Conclusión
Las tres primeras reglas – Falsabilidad, Lógica e Inclusividad- son todas reglas lógicamente necesarias del razonamiento basado en la evidencia.
Si hemos de tener confianza en la veracidad de cualquier afirmación sea normal o paranormal, la afirmación debe tener contenido proposicional, y la evidencia ofrecida en su apoyo debe ser racional y exhaustiva.
Las últimas tres –honestidad, replicabilidad y suficiencia- son reglas pragmáticamente necesarias del razonamiento basado en evidencias.
Porque los seres humanos son a menudo motivados para racionalizar y mentir acerca de sí mismos, porque a veces están motivados para mentir a otros, porque pueden cometer errores, y porque la percepción y la memoria son problemáticas, debemos exigir que la evidencia para cualquier afirmación factual deba ser evaluada sin decepción, que sea cuidadosamente sometida a escrutinio en busca de errores y fraudes, y que sean substanciales e inequívocos.
Lo que digo luego a mis estudiantes, es que pueden y deben usar “FaLO In HoReSu” para evaluar la evidencia ofrecida para cualquier afirmación. Si la afirmación falla en cualquiera de estos seis tests, debe ser rechazada; pero si los pasa todos entonces estén justificados de poner considerable confianza en ella. Que apruebe los seis tests, por supuesto, no garantiza que la afirmación sea cierta (sólo por haber examinado toda la evidencia disponible al día de hoy no garantiza que no habrá nueva evidencia futura que falsee la afirmación), pero garantiza que se tengan buenas razones para creer la afirmación. Garantiza que se ha entregado la creencia por un precio justo, que no se ha robado la creencia.
Ser un adulto responsable significa aceptar el hecho de que casi todo conocimiento es tentativo, y aceptarlo de buen humor. También podría ser necesario cambiar nuestras creencias el día de mañana si la evidencia lo autoriza, y se debería tener el valor y la capacidad de hacerlo. Esto es, en esencia lo que el escepticismo significa: creer si, y sólo si, la evidencia lo autoriza.
Acerca del autor
James Lett es Profesor de antropología en el departamento de ciencias sociales de la Universidad, Indian River Community , 3209 Virginia Avenue, Ft. Pierce, FL 34981. Es el autor de The Human Enterprise: A Critical Introduction to Anthropologcal Theory y Science, Reason, and Anthropology: The Principles of Rational Inquiry (1997, Rowman y Littlefield Editores). Puede ser contactado por e-mail en: jlett@ircc.cc.fl.us
(*) En Inglés era FiLCHeRS, pero la C de “Comprehensiveness” debió cambiarse por la I de “Inclusividad” que fue la traducción más aproximada encontrada. El acrónimo nuevo FaLo In HoReSu es absolutamente menos feliz.
Nota del traductor
por APRA | May 10, 2016 | Pensamiento Crítico |
Por: Benedict Carey
De “The New York Times”
NUEVA YORK.- Los rezos ofrecidos por extraños no tendrían ningún efecto en la recuperación de las personas que han pasado por una operación del corazón, revela un estudio realizado en los Estados Unidos. Es más, los pacientes que sabían que se estaba rezando por ellos tuvieron una tasa más alta de complicaciones posquirúrgicas, como ritmos cardíacos anormales, quizá debido a las expectativas creadas por los que rezaban, sugirieron los investigadores.
El estudio en cuestión es la investigación científica más rigurosa sobre la posibilidad de que rezar pueda curar enfermedades: comenzó hace casi una década, abarcó a más de 1800 pacientes y ha sido, durante años, objeto de especulaciones. Los defensores han sostenido que rezar es quizá la respuesta más profundamente humana ante la enfermedad y que podría aliviar el sufrimiento mediante mecanismos aún no comprendidos. Los escépticos lo han refutado y sostienen que estudiar los efectos de rezar es una pérdida de dinero ya que es algo que se encuentra más allá del alcance de la ciencia.
Al menos diez estudios sobre los efectos de rezar han sido llevados a cabo en los últimos seis años con resultados dispares. El nuevo informe estaba programado para ser publicado en The American Heart Journal la semana próxima pero el editor de la publicación lo difundió online ayer. En una apresurada conferencia de prensa, los autores del estudio, dirigido por Herbert Benson, cardiólogo y director del Instituto Médico-Mente, afirmó que los descubrimientos no eran la última palabra sobre los efectos del llamado rezo mediador.
Pero los resultados plantean dudas sobre si los pacientes deben ser informados de que alguien reza por ellos.
“Una conclusión es que la función de conciencia del rezo tendría que ser más estudiada”,
aseguró el doctor Charles Bethea, cardiólogo del Integris Baptist Medical Center, de Oklahoma City, y coautor del estudio.
Otros expertos dijeron que el estudio subrayó la cuestión de si el tema es apropiado para un estudio científico.
“El problema con el estudio científico de temas religiosos es que violenta el fenómeno al reducirlo a elementos básicos que pueden ser cuantificados y ello produce una mala ciencia y una mala religión”,
afirmó el doctor Richard Sloan, profesor de medicina conductista de Columbia.
El estudio costó 2,4 millones de dólares y la mayor parte del dinero provino de la Fundación John Templeton, que apoya la investigación sobre espiritualidad.
Por su parte, el gobierno de Estados Unidos ha invertido más de 2,3 millones de dólares en estudios sobre el rezo desde el año 2000.
Plegarias no atendidas
En el estudio, los investigadores monitorearon a 1802 pacientes de seis hospitales que recibieron by pass coronarios. Los pacientes fueron divididos en tres grupos, por dos de los cuales se rezaba; por el tercero, nadie lo hacía. La mitad de los que recibían rezos fueron informados del hecho, y a la otra mitad no se le dijo nada.
Los investigadores solicitaron a los miembros de tres congregaciones que rezaran utilizando los nombres de pila de los pacientes y la inicial de sus apellidos. Se les dijo que podían hacerlo a su manera, pero se los instruyó para que agregaran la frase
“para una operación exitosa y con una recuperación rápida y sin complicaciones”.
Al analizar las complicaciones a los 30 días de las intervenciones, se observó que no había ninguna diferencia entre los pacientes por los que se había rezado y por los que no.
Otro hallazgo fue que un número alto de pacientes que sabían que se había rezado por ellos ( 59%) sufrieron complicaciones, comparados con un 51% entre los que no tenían la certeza.
Los autores dijeron que saber que extraños estaban rezando por ellos podría haber causado en algunos pacientes una suerte de ansiedad.
“Puede haberlos hecho sentir inseguros y preguntarse: «¿Tan mal estoy que debe intervenir un grupo de rezos?»”, afirmó Bethea.
El estudio también encontró que en el grupo de los que no estaban informados hubo un 18% que sufrió complicaciones severas, como ataques al corazón o al cerebro, mientras que en el grupo que no recibió ningún tipo de rezo sólo fue del 13%.
En su informe, los estudiosos sugirieron que estos resultados podían ser casuales.
Aunque el estudio fue diseñado rigurosamente para evitar distintos problemas que surgieron en estudios previos, los expertos dijeron que no podía superar el mayor obstáculo: la cantidad de rezos no conocidos que cada persona recibía de amigos, familiares y congregaciones de todo el mundo que rezan diariamente por los enfermos y moribundos.
Bob Barth, director espiritual de una cngreación de Missouri, aseguró que los resultados no afectarían su misión.
“Una persona de fe diría que este estudio es interesante -dijo Barth-, pero hemos estado rezando durante mucho tiempo y hemos visto que funciona, sabemos que funciona y la investigación sobre el rezo y la espiritualidad recién comienza.”
por APRA | May 10, 2016 | Pensamiento Crítico |
Por: Esteban Magnani
EL 23 DE OCTUBRE DE 1996, EL MUNDO NO DESAPARECIÓ.
La novedad de la oración anterior es tan escasa como para calificarla de no-noticia.
Sin embargo, en esa fecha debería haber ocurrido el fin del mundo según un exhaustivo trabajo publicado en 1650 por el arzobispo de Armagh (Irlanda), James Ussher.
El estudio, que se aceptó durante siglos, ubicaba el nacimiento del Universo en el 23 de octubre del 4004 a.C. al mediodía y el de Cristo, paradójicamente, en el 4 a.C. (cosa probablemente cierta, ya que en ese año murió Herodes, quien quiso matar al recién nacido).
Ussher también interpretó de las sagradas escrituras que el regreso del hijo de Dios se daría 2000 años después de su primer nacimiento y en coincidencia, justamente, con el fin del mundo.
Pero el 23 de octubre de 1996 al mediodía, 6000 años después de su supuesto surgimiento, el Universo no desapareció.
El caso Ussher, en el que se aplicó una lógica inapelable a la Biblia, no es el único vaticinio fallido del fin del mundo. En los últimos siglos, con el surgimiento de un paradigma científico, los apocalipsis pasaron a tener una base un poco más verosímil, pero conclusiones forzadas.
Por ejemplo, en mayo de 1910, durante el último acercamiento del cometa Halley, hacía mucho que los astrónomos habían previsto que su “llegada” no revestiría el más mínimo peligro.
Sin embargo, ante la falta de certeza absoluta sobre lo que iba a ocurrir, un imposible científico, corrieron titulares insistentes que sostenían que la Tierra atravesaría su larga cola de gas cianuro y la humanidad moriría.
Incluso algunos precursores vieron el negocio en el miedo ajeno y vendieron píldoras para evitar la muerte por asfixia.
La combinación entre un método científico que no puede asegurar que tal o cual cosa ocurrirá sino que en el mejor de los casos puede prever probabilidades y un periodismo que ve en la más improbable de ellas un titular atractivo, puede ser explosiva.
Que un asteroide tenga una posibilidad en un millón de chocar contra nuestro planeta permite, sin faltar a la verdad (aunque sí a la ética) titular “Cometa podría chocar contra la Tierra” y asegurar unos cuantos oyentes/lectores/televidentes extra, objetivo fundamental e irresistible para los medios.
A su vez hay quienes gustan de sembrar miedo para cosechar poder y dinero.
Por otro lado parece evidente que el atractivo por los apocalipsis tiene una profunda raíz psicológica y social que permitió, por ejemplo, que algunas personas salieran despavoridas a la calle sin hacer más preguntas cuando Orson Welles anunció una falsa invasión marciana por radio.
Como sea, más allá de que los apocalipsis tuvieron bastante buena prensa a lo largo de la historia, muy pocos ocurrieron y ninguno, obviamente, lo hizo con una intensidad definitiva.
Un breve repaso por algunos de los mentados apocalipsis, que en algunos casos supieron ganar kilómetros de titulares, puede inmunizar con un poco de sentido crítico a los lectores… al menos por unas semanas.
Y2K: El año que no estuvimos en peligro
Seguramente quienes hayan usado una computadora en 1999 puedan evocar en alguna medida el miedo que generaba una pequeña sigla: Y2K.
Los más memoriosos recordarán que así se llamó al “Bug del año 2000”, el primer anuncio milenarista en formato digital. Los “expertos” explicaban que los chips de prácticamente todas las máquinas, desde las cafeteras hasta las computadoras de los bancos, almacenan sólo los dos últimos números del año.
Por eso, una vez comenzado el 2000, para ellas en realidad se retrocedería al 1900, generando un caos que llevaría a la bancarrota a los países, a un sinnúmero de accidentes aéreos por fallas en los controles, hectolitros de café quemado y muchos otros males.
Para darse una idea de la seriedad que se daba al tema se puede recordar que en octubre de 1999 en el Senado de los Estados Unidos se especulaba sobre el riesgo de visitar el extranjero a principios de 2000, mientras que un miembro de la Secretaría de Defensa de ese país aseguraba que “el problema del Y2K es el equivalente electrónico de El Niño y habrá sorpresas desagradables alrededor del globo”.
La paranoia prendió tan fuerte que diarios de todo el mundo relataban sobre quienes almacenaban comida, previendo el enloquecimiento de las máquinas de las fábricas de pastas y los bancos que gastaban cientos de millones de dólares para reparar sus sistemas.
En el barrio, en cambio, todo pareció seguir como antes. En realidad, lo más preocupante que pasó el 1º de enero de 2000 fue que Meteo France, el servicio meteorológico nacional de Francia, mostró en una de sus páginas web el pronóstico para el 01/01/19100.
Difícil es saber si la escasa envergadura de los problemas se debió al excelente manejo preventivo de los informáticos o a que el problema en realidad creció de la mano de la atracción mediática por los apocalipsis y del negocio que generaban los paranoicos.
Por lo pronto, lo que sí se sabe es que países como Italia, Rusia o China, que prácticamente no tomaron medidas contra el Y2K, gozaron de sistemas tan saludables como los Estados Unidos, donde las consultoras embolsaron miles de millones de dólares “resolviendo” el defecto.
En la boca del miedo
En las últimas décadas, los títulos catástrofe que anunciaban o al menos insinuaban el fin de la humanidad llegaron sobre todo de la mano de las epidemias.
Una de las primeras, anunciada con bombos y platillos, fue la del ébola. La enfermedad se detectó por primera vez en 1976, en Zaire, a orillas del río Ebola, pero alcanzó su verdadera categoría de apocalipsis con algunos titulares a fines de los ‘80 cuando 100 monos llegaron a Estados Unidos infectados de una nueva cepa de la enfermedad que finalmente no afectaba a humanos.
Su reputación la redondearon varias películas (como Outbreak con Dustin Hoffman), libros (uno del best seller Tom Clancy llamado Executive Orders) e incluso videojuegos.
A casi 30 años de su aparición, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha verificado 1287 casos fatales de la enfermedad, todos ellos en Africa.
Los menos memoriosos pueden no recordar al Ebola, pero seguramente sí podrán evocar algún recuerdo sobre esta sigla: SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo).
Se trata de una forma de neumonía que puede llegar a ocasionar la muerte.
En febrero de 2003, en el sur de China, un vendedor de pescado se sintió mal y fue llevado al hospital donde contagió a 90 miembros de su personal.
Uno de los médicos luego se alojó en un costoso hotel de Hong Kong de esos donde se hospedan ejecutivos de todo el mundo. Como resultado el SARS llegó rápidamente a Vietnam, Singapur, Irlanda, Estados Unidos y Canadá.
La primera enfermedad de la globalización en tiempo real hacía irrupción en el mundo, una noticia de un atractivo irresistible que inundó los diarios de todos los rincones, incluso la Argentina.
La respuesta fue el aislamiento de los pacientes, un control exhaustivo de los vuelos que venían del sudeste asiático, el traslado del Mundial de Fútbol femenino que se iba a jugar en China en 2003 a los Estados Unidos, una buena dosis de paranoia y menos de 300 muertes comprobadas por la OMS, posiblemente porque los controles fueron terriblemente efectivos o, tal vez, porque en realidad la enfermedad no implicaba un riesgo tan profundo como el que se presagiaba.
Cabe aclarar que si bien 300 muertes en rápida sucesión indican un potencial peligro, puestas en perspectiva están muy lejos de alcanzar a realidades concretas como la que provoca la malaria, una epidemia que mata a 3 millones de personas por año en el mundo (en 13 años terminaría con los argentinos, por dar un ejemplo).
Existen medicamentos razonablemente efectivos para tratar y prevenir la malaria, pero los pacientes viven en las zonas más pobres del mundo, lo que les quita atractivo como negocio y los medios ya no lo consideran noticia.
Pero la estrella más reciente ha sido sin duda la gripe aviar, a la que la OMS ha atribuido 157 muertes humanas comprobadas, pero que ha generado millones de dólares para los laboratorios que venden las vacunas a países que compiten por hacerse un stock preventivo.
Pocos recuerdan ya al “mal de la vaca loca” o encefalopatía espongiforme bovina que con sus menos de 200 casos, que ocurrieron en el corazón de Europa (sobre todo en Reino Unido), ha logrado generar cambios alimentarios en el continente como el abandono masivo de carnes rojas o el aumento abrupto del vegetarianismo.
Pero el apocalipsis no sólo viene de agencias de prensa internacional.
En la Argentina pareció por un tiempo que llegaría de la mano de las ratas que transmiten el hantavirus, una enfermedad pulmonar con complicaciones cardíacas.
Su particularidad, como la de la mayoría de estas enfermedades, es su rápida expansión: unos minutos en el mismo ambiente que ratones infectados puede desencadenarla y fue en la Argentina donde se reportaron los primeros casos de transmisión de persona a persona.
Ya existían antecedentes del hantavirus en otros lugares del mundo, pero su nombre asaltó los titulares a partir de 1995, cuando en El Bolsón se inició una epidemia. Incluso una variedad nueva, el hantavirus Andes, hizo suponer que sería más difícil aún encontrar una cura.
En total se detectaron menos de 100 casos confirmados con casi un 50 por ciento de mortalidad. Mientras tanto, el mal de Chagas, con el que tanto se machacó a los escolares de los años ‘80 pero que actualmente parece sumido en el olvido, ha infectado a unas 2 millones de personas.
Cerca de un tercio de los afectados tiene síntomas y un quinto muere por problemas cardíacos, pero la enfermedad sigue invisible para los medios más grandes, los cuales se especializan en un público urbano y de clase media.
Mensajeros del fin
Del cielo también llegan, con cada vez menos credibilidad, anuncios del fin del mundo.
Los protagonistas suelen ser presentados con un titular dramático e irresistible para cualquier lector con un mínimo sentido de la curiosidad: “Asteroide rozará la Tierra”.
Más abajo se detalla que “si impacta sobre la Tierra, la vida desaparecerá instantáneamente”, aunque sobre el final se aclara que la NASA o algún otro organismo espacial “aseguró que pasará a 40 mil km de distancia, una distancia que a escala cósmica es insignificante” o que “según los expertos las posibilidades de colisión son de 1 en 900 mil”.
Ese es el caso del 2004 MN4 que en febrero de 2005 levantó algunos titulares que indicaban que tenía el tamaño de “3 canchas de fútbol” y podía impactar sobre la Tierra… en 2029.
Una vez atraído el ojo del lector, se aclaraba que los estudios más precisos indicaban que ese año, en realidad, lo más probable es que transite entre la Tierra y la Luna, a unos 36 mil km del humano más cercano.
El tiempo de anuncio de estas visitas permite, por suerte, preparar una recepción.
Por ejemplo, se espera que el asteroide Apofis, de cerca de medio kilómetro de ancho, pase cerca de la Tierra entre los años 2024 y 2028, por lo que la NASA anunció que si para 2013 sigue habiendo alguna posibilidad de colisión empezará a estudiar cómo desviarlo.
Tampoco fueron escasos los medios que optaron por hablar de “marcianos”, con la carga de toneladas de ciencia ficción que tiene la palabrita, a la hora de mencionar que había alguna posibilidad de que se encontraran bacterias congeladas en rocas de Marte, insinuando que, tal vez, al experimentar con ellas revivieran y que… cuestiones todas que la mayoría de los científicos calificaba de una probabilidad casi inexistente.
Una parte del periodismo eligió quedarse con el “casi”.
Solitario y final
Lo único seguro es que la Tierra algún día desaparecerá, pero las probabilidades de que lo haga de forma espectacular y repentina no son tantas.
Una posibilidad es una guerra atómica que termine con la humanidad, pero que difícilmente logre hacer lo mismo con todas las formas de vida. El calentamiento global, la más simple contaminación, la falta de agua potable o algún otro fenómeno, son candidatos también probables.
En cambio las enfermedades difícilmente lleguen a tener la capacidad de poner en peligro a toda la humanidad: una de los peores casos fue el de la peste negra del siglo XIV, que en sucesivas oleadas se cree llegó a matar un tercio de una población europea mal alimentada y sin antibióticos.
Otras catástrofes naturales como los terremotos, tsunamis, inundaciones, olas de calor y sequías difícilmente logren tener un alcance mundial; pueden a lo sumo, y cuando afectan a millones en el tercer mundo o a unos pocos ciudadanos de los países con medios de comunicación transnacionales, alcanzar reputación global.
En el mejor de los casos la fecha de caducidad cierta del planeta y probablemente de nuestra especie junto a él, es el final del Sol dentro de 5000 millones de años, un espectáculo que de tener testigos humanos no sólo será impresionante por sí mismo sino también porque demostrará que ningún apocalipsis de manufactura propia o ajena ha logrado terminar con las mujeres y hombres de este maltratado planeta.
por APRA | May 10, 2016 | Pensamiento Crítico |
Por: Robert Ingersoll
Entonces me dicen:
“¿Qué propone usted?
Usted ha destruido esto, ¿qué nos propone para reemplazarlo?”
No he destruido lo bueno. Sólo me he esforzado para salir con paso firme de los fuegos crueles e ignorantes del infierno. No destrocé el pasaje “Dios será misericordioso con el misericordioso”. No destruyo la promesa “Si perdonas a otros, Dios te perdonará”. Por nada del mundo macularía la más débil estrella brillando en el horizonte de la desesperación humana, ni en el cielo de la esperanza humana, pero haré lo que pueda para remover esa sombra infinita del corazón del hombre.
“¿Qué propone en lugar de esto?”
Bien, en primer lugar, propongo un espíritu de paz y concordia: hacer buenos amigos en todas partes.
No importa en qué creamos, estrechemos nuestras manos y dejémoslo así. Esta es tu opinión, ésta es la mía: seamos amigos.
La ciencia crea amigos; la religión y la superstición crean enemigos.
Se dice: “Creer es importante”.
Yo digo: No, son importantes las acciones. Juzga por los actos, no por las creencias. Paz y concordia, buenos amigos, hombres y mujeres sinceros, tolerancia mutua, surgida del respeto mutuo… No creo en el perdón como lo predica la iglesia. No necesitamos el perdón de Dios, sino el de los otros y el nuestro.
Si le robo al señor Smith y Dios me perdona, ¿en qué ayuda eso al señor Smith? Si yo, calumniando, cubro con la lepra de algún crimen a alguna pobre niña, y ella se marchita como una flor en decadencia y luego yo obtengo el perdón de Dios, ¿en qué la ayuda eso? Si hay otro mundo, tendremos que compensar a la gente que hemos perjudicado en éste. No hay convocatorias de acreedores allí. Hay que pagar cada centavo… En esto creo. Y si me trae problemas, lo sostendré, y me afirmaré en mi lógica, y lo aceptaré como un hombre.
Y también creo en el evangelio de la Libertad, en dar a otros lo que pedimos para nosotros.
Creo que hay lugar en todas partes para el pensamiento, y mientras más libertad demos, más libertad tendremos. En libertad, la extravagancia es economía.
Seamos justos. Seamos generosos el uno con el otro…
Dicen: “¡Ah!, pero eso no alcanza. Debe usted creer”.
Yo digo: No. Mi evangelio de salud traerá vida. Mi evangelio de inteligencia, mi evangelio de buen vivir, mi evangelio de concordia cubrirá al mundo de hogares felices. Mi doctrina pondrá alfombras en sus pisos, cuadros en sus paredes. Mi doctrina pondrá libros en sus repisas, ideas en sus mentes. Mi doctrina librará al mundo de los monstruos anormales nacidos de la ignorancia y la superstición. Mi doctrina nos dará salud, bienestar y felicidad.
Esto es lo que quiero. En esto creo. Démosnos inteligencia. En poco tiempo un hombre descubrirá que no puede robar sin robarse a sí mismo. Descubrirá que no puede asesinar sin asesinar su propia felicidad. Descubrirá que cada crimen es un error…
Me dicen: “Ah, pero eliminas la inmortalidad”.
No lo hago. Si somos inmortales, eso es un hecho natural, y no se lo debemos a los sacerdotes, y no puede ser destruido por el descreimiento. Mientras amamos esperamos vivir, y cuando muere el ser amado, diremos: “Espero que podamos encontrarnos de nuevo”, y lo hagamos o no, no es obra de la teología.
Será un hecho de la naturaleza.
Por mi vida, no destruiré un ápice de la esperanza humana, pero quiero que, cuando una pobre mujer mece la cuna y canta un arrullo al adorable niñito de los hoyuelos, no se la haga creer que noventa y nueve veces de cada cien está criando astillas para arder en el infierno.
“Hay mal bastante para un día”, y yo digo: “Hay mal bastante para un mundo”.
Y supongamos que, después de todo, la muerte es el fin. Cercano al goce eterno, cercano a estar para siempre con los que amamos y nos han amado, cercano a ello, está el ser envuelto en el lienzo sin sueños de la paz eterna.
Cerca de la vida eterna está el sueño eterno. En las costas sombrías de la muerte, el mar de los problemas no agita ninguna ola. Los ojos que han sido cubiertos con la oscuridad permanente no volverán a conocer jamás el roce ardiente de las lágrimas. Los labios rozados por el silencio eterno no volverán a emitir jamás las quebradas palabras de la congoja. Los corazones de polvo no sufren. Los muertos no lloran. Dentro de la tumba no yacen penas veladas y sollozantes, y en la penumbra sin luz no se esconde ningún tembloroso temor. Prefiero pensar que aquellos que he amado y perdido han vuelto a la tierra, se han convertido en una parte de la riqueza elemental de la tierra.
Prefiero pensar en ellos como polvo inconsciente, prefiero soñar con ellos gorgoteando en las corrientes, flotando en las nubes, estallando en espuma de luz en las costas de los mundos, prefiero pensar que son las visiones perdidas de una noche olvidada, antes que tener el más mínimo temor de que sus almas desnudas han sido atrapadas por un dios ortodoxo.
Dejaré a mis muertos donde los deja la naturaleza.
Atesoraré cualquier flor de esperanza que florezca en mi corazón, le daré aliento con mis suspiros y la regaré con mis lágrimas.
Pero no puedo creer que haya algún ser en el universo que haya creado el alma humana para el dolor eterno.
Antes preferiría que cada dios se destruyera a sí mismo; preferiría que todo se convirtiera en caos eterno, en noche negra y sin estrellas, antes que siquiera un alma sufriera agonía eterna. He decidido que si hay un dios, será misericordioso con los misericordiosos.
Sobre esa roca me afirmo.
Que no torturará a los que perdonan.
Sobre esa roca me afirmo.
Que cada hombre debe ser fiel a sí mismo, y que no hay mundo, no hay estrella, donde la honestidad sea un crimen.
Sobre esa roca me afirmo.
El hombre honesto, la mujer buena, el niño feliz, no tienen nada que temer, en este mundo o en el venidero.
Sobre esa roca me afirmo.
por APRA | May 10, 2016 | Pensamiento Crítico |
Por: Eric McMillan
Traducido por Ricardo Montanía
Los escépticos; ¿No saben nada? o, ¿Lo saben todo?
Hay varias acusaciones hechas constantemente a los escépticos. Las principales en mi experiencia son estas dos
1. Los escépticos no creen en nada.
2. Los escépticos piensan que saben todo.
Extrañamente estos cargos suelen provenir de las mismas fuentes.
El segundo cargo, que pensamos saber todas las cosas, suele ser puesto en otras palabras- que somos de mente cerrada a otros puntos de vista.
Que pensamos que nuestros métodos y filosofía nos han proveído de todas las respuestas.
Bien, permítanme hacer una pequeña confesión.
Somos de mente cerrada algunas veces.
Tenemos fe ciega en nuestros métodos muchas veces .
Algunas veces pensamos que lo sabemos todo.
Pero cuando actuamos así, no estamos siendo muy buenos escépticos.
Somos humanos y falibles y algunas veces fallamos así. Pero nuestro escepticismo no apoya esta clase de mentalidad. Existe una simple respuesta a ambos conceptos, el Escepticismo moderno del tipo que postulamos no está basado en tener un conjunto de creencias.
No hay credo, plataforma o línea que se pueda establecer como apropiada en el sentido de ser un escéptico. Solamente existe UN METODO y este método es el de la duda y la evaluación de evidencias, de examinar críticamente lo que se nos presenta como creencias a ser creídas y prácticas a ser practicadas.
Creyentes
Muchos escépticos sienten que hay suficiente evidencia y razones para justificar creer en una amplia variedad de cuestiones.
Dudo que haya un solo escéptico quien no crea en unos cientos de cosas. Se pueden encontrar escépticos que creen en Dios, mientras otros son ateos. Hay escépticos que creen que el universo está palpitante de vida extraterrestre y también unos pocos que dudan que haya muchas otras formas de vida tecnológicamente avanzadas en el universo. Se puede encontrar una variedad de posiciones políticas y diversidad de opiniones en asuntos sociales que son mantenidas por los individuos en las organizaciones escépticas.
También hay muchas creencias mundanas que son necesarias para que la gente pueda afrontar el día a día. Creemos que la gravedad continuará operando, que nuestros zapatos estarán donde los dejamos cuando nos los sacamos anoche, que nuestros seres queridos no han sido reemplazados por ingeniosos robots.
Algunos escépticos Paraguayos creen que el Club Cerro Porteño ganará alguna vez la copa Libertadores de América, (lo han hecho por muchos años). Sin embargo, es cierto que no se encontrarán muchos escépticos que crean que los extraterrestres han creado los círculos en los sembradíos, que existe el “Pie Grande” que los tumores pueden curarse por cirugía síquica, o que John Edward realmente comunica mensajes de los muertos.
Pero la razón por la cual no se encuentran esta clase de escépticos, no es sin embargo porque exista algún tipo de prohibición al respecto.
Más bien esto es porque existe un montón de fuertes evidencias que desacreditan totalmente estas creencias, que los escépticos han considerado.
Si alguien tiene alguna nueva evidencia o razones para apoyar estas creencias o prácticas, entonces los escépticos estarían encantados de verlas y, quién sabe?, quizás los convenza.
El escepticismo moderno no propugna ninguna creencia en particular, es una aproximación que conduce a tener creencias. Se puede afirmar que un requerimiento del escepticismo, aunque quizás requerimiento es una palabra muy fuerte, que;
LOS ESCÉPTICOS ESPERAN UNOS DE OTROS ES MANTENER LAS MENTES ABIERTAS Y ESTAR PREPARADOS PARA CONSIDERAR LAS EVIDENCIAS A FAVOR Y EN CONTRA
Quizás la palabra clave para los escépticos y sus organizaciones es la expresión“PENSAMIENTO CRITICO” que fue creada para sacar énfasis a la palabra ESCÉPTICO que tiene connotaciones negativas para mucha gente.
¿Escépticos del escepticismo?
Esto trae a colación una tercera mal interpretación o acusación que es usualmente oída.
La gente pregunta;
“Ah! …pero ustedes ¿son escépticos acerca del escepticismo?….
¿Somos escépticos del propio método científico?
La respuesta se puede ver en la mayoría de los estatutos de las organizaciones racionalistas donde se puede leer que están abocados a la constante evaluación del proceso científico como método para establecer la verdad.
Se preguntará entonces ¿cómo se puede sostener lo anterior y aún así apoyar el uso del método científico para evaluar las afirmaciones paranormales o de las seudo ciencias?.
Esto está implícito en la famosa cita de Carl Sagan; No hay otra especie en la tierra que haga ciencia, Esta es una creación enteramente humana, evolucionada por selección natural en la corteza cerebral por una simple razón, …funciona. No es perfecta. Puede ser mal usada. Es sólo una herramienta. Pero es y de lejos, la mejor herramienta que tenemos, auto correctiva, funcional, aplicable a todas las cosas. El método científico, es el mejor, el más potente, la más creíble herramienta disponible.
Nada más ha sido tan efectivo, nada trajo a la humanidad tanto entendimiento del mundo o lo han hecho avanzar tanto. Sin embargo, si hay algún defecto acerca de esta aproximación, queremos saberla de manera a mejorar nuestro trabajo.
O, incluso mejor, si existiera algún método más efectivo, nos encantaría escuchar acerca de él. Debemos señalar cuan difícil sería esto sin embargo. Para probar que otro método es mejor que la ciencia y el escepticismo, se deberán presentar comparaciones de resultados.
Se deberá abrir la mente a nuevas hipótesis, revisar y volver a revisar los estudios y determinar qué produce los mejores resultados.
¿Y como se llama ese proceso?….. ¡Exacto! La aproximación escéptica y el método científico.
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