Elena G. de White y los adventistas del Séptimo Día

Por: Ferney Yesyd Rodríguez

 

TOMADO DE SINDIOSES.ORG

Una de las diferencias de los adventistas del séptimo día respecto a los demás cristianos, es la creencia en el “don de profecía” de la señora Elena G. de White (cofundadora de la Iglesia Adventista del Séptimo Día). Sin embargo, tras una mirada racionalista podemos afirmar que no hay pruebas para admitir que las visiones de la señora Elena G. de White se puedan deber a una causa sobrenatural. El presente escrito tiene por finalidad mostrar algunos fallos de la señora White, que los pastores adventistas se esfuerzan por esconder o justificar vanamente. En algunas ocasiones la Iglesia Adventista distribuye artículos en sus revistas para hacer parecer a la señora White como una profeta. Por ejemplo, el mes de mayo de 2001 distribuyeron en su revista mensual El centinela un curioso artículo apologético sobre Elena G. de White. El artículo decía lo siguiente: “Ella escribió mayormente sobre la vida espiritual. Pero sus obras discuten también temas variados tales como educación, relaciones sociales y nutrición. Lo asombroso es que aunque murió en 1915 y la ciencia ha tenido un progreso enorme desde entonces en nuestra comprensión de los requisitos de la salud física, lo que ella escribió al respecto todavía es válido.” Para finalizar el autor dice: “Los miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día creen que sus nociones sobre la salud espiritual y física son más que el mero resultado de adivinar bien. Ven en ella un cumplimiento de la promesa bíblica de conducción profética poco antes del regreso de Jesús”. La anterior declaración me animó a buscar cuidadosamente en los escritos de la señora White (los adventistas los llaman “El Espíritu de Profecía”) para ver si en verdad ella había recibido consejos sobre la salud que eran ignorados por la ciencia de finales del siglo XIX y principios del XX. Los resultados en verdad fueron asombrosos, pero no de la forma como lo presentan los dirigentes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. El apologista adventista afirma en su artículo que Elena G. de White dijo que el fumar produce enfermedades. Esto es totalmente cierto, pero es necesario mencionar que la señora White nunca mencionó los tipos de cánceres que el uso del tabaco produce; jamás mencionó los productos cancerígenos presentes en el cigarrillo (alquitrán, radicales libres, etc.). La señora White tampoco habló concretamente sobre otros problemas de salud relacionados con el hábito de fumar, tales como la hipoxia fetal en madres fumadoras, o el riesgo de ataques cardíacos. Todo esto me lleva a la conclusión, en lo que a este punto se refiere, que la señora White no se adelantó en nada a la ciencia de esa época, y por tal razón tampoco hay indicio que su “fuente de información sobrenatural” fuese lo suficientemente inteligente como para adelantarse en la explicación sobre el daño del tabaco a los alvéolos pulmonares (enfisema pulmonar). Lo verdaderamente curioso es que la señora White realizó una serie de explicaciones a hechos naturales que resultaron ser totalmente falsos. Pero es extraño que los señores de El centinela no los mencionan. Por esta razón presento algunos de ellos aquí. Las equivocaciones de la profetisa Elena G. de White Antes de continuar debo advertir a los lectores que los Adventistas consideran a los libros citados como revelados por Dios mismo; algo así como lo es el Corán para los musulmanes. Estos son algunos errores: 1. Al enfriarse las extremidades, la sangre se acumula en los pulmones o en la cabeza “Cuando las piernas y los brazos se enfrían, la sangre se aleja de ellos y se acumula en los pulmones y la cabeza. La circulación queda entorpecida y la delicada máquina de la naturaleza no funciona adecuadamente” Mensajes selectos, tomo II, página 533 ¿Qué tan confiable es la fuente sobrenatural de Elena G. de White que no supo que los humanos tenemos circulación cerrada? ¡Toda nuestra sangre permanece siempre circulando en los vasos sanguíneos! 2. El vestido mojado y embarrado en contacto con los tobillos produce catarros y escrófula El vestido embarrado y húmedo se pone en contacto con los tobillos, que no están suficientemente protegidos, y los enfría pronto; esta es una de las grandes causas productoras de catarros y tumefacciones escrofulosas, y pone en peligro la salud y la vida. Mensajes selectos, tomo II, página 542 Era muy poco lo que sabía Elena G. de White sobre los virus y las bacterias. La escrófula es tuberculosis linfonodular y es producida por una bacteria. 3. El cáncer se produce por el consumo de carne con gérmenes de cáncer “… la práctica de comer mayormente carne hace que se contraigan enfermedades de todo género: cáncer, tumores, escrófula, tuberculosis y una cantidad de otras afecciones similares” “Continuamente sucede que la gente come carne llena de gérmenes de tuberculosis y cáncer. Así se propagan estas enfermedades y otras también graves” Consejos sobre el régimen alimenticio, página 464 Sólo unos pocos tipos de cánceres son producidos por un virus. Existen algunos tipos que son producidos por radiación ultravioleta, X, gamma, o por sustancias como la nicotina que causan una alteración en las mitosis celulares. No existen gérmenes de cáncer. A decir verdad, en los escritos revelados no encontré ninguno en que ella lograse distinguir entre bacteria, virus o protozoo. Todo lo que le “sonaba” microscópico ella lo llamaba germen. 4. La tuberculosis se propaga gracias al consumo de carne con gérmenes de tuberculosis Consejos sobre el régimen alimenticio, página 464 (Texto mencionado en el punto 2). En realidad el contagio de tuberculosis por alimentos es casi nulo. El Mycobacterium tuberculosis, agente infeccioso de la tuberculosis, se contrae principalmente por vía respiratoria, por ejemplo, si Ud. respira el mismo aire que haya sido contaminado poco tiempo después de haber tosido un tuberculoso. 5. La escrófula, (tuberculosis linfonodular) se debe al consumo de carne Consejos sobre el régimen alimenticio, página 464 (Texto mencionado en el punto 2). No es de extrañarse que la señora White se preocupara tanto por la tuberculosis, dado que esta enfermedad constituía una emergencia sanitaria por aquellos días. Como escéptico me pregunto ¿Por qué Dios nunca le reveló a la señora White algo sobre la acción de los antibióticos en los microorganismos? ¡Habría salvado muchas vidas! 6. Los tumores se producen principalmente por consumir carne “Por la luz que Dios me ha dado, sé que la prevalencia de carne y tumores se debe a un sistema de vida vulgar a base de carne”. Consejos sobre el régimen alimenticio, página 463 Un tumor es el desarrollo descontrolado de un grupo de células que se dividen casi sin parar. En los escritos de White no se nota que ella relacione tumor con neoplasia (desarrollo de tejido nuevo por mitosis desordenadas). ¡Las vacas no comen carne y también pueden desarrollar tumores! 7. La carne se descompone en el estomago a menudo, produciendo enfermedad “Muchas veces cuando se come carne, está se descompone en el estómago, y produce enfermedad” Consejos sobre el régimen alimenticio, página 458 Hay que recordar (también a los adventistas) que al finalizar la digestión, las carnes y todo alimento proteínico queda reducido a los componentes básicos de las proteínas: los aminoácidos. Cuando White dice “muchas veces”, debe entenderse estadísticamente como algo superior a un 50% de los casos. 8. Todas las enfermedades inflamatorias se deben principalmente al consumo de carne “El cáncer, los tumores y todas las enfermedades inflamatorias son producidas mayormente por el consumo de carne” (énfasis mío) Consejos sobre el régimen alimenticio, página 463. Aquellas enfermedades cuyo nombre termina en “itis” involucran algún tipo de inflamación; por ejemplo: bronquitis, gastritis, hepatitis, apendicitis, etc. No tengo nada en contra de los vegetarianos; lo inaceptable es engañar a la gente con supuestas “revelaciones divinas” como éstas. Al contrario de lo que dice Elena de White, y para poner un ejemplo, está comprobado que muchas gastritis son producidas por la infección de la bacteria Helicobacter pylori. 9. Dejar los niños recién nacidos con los brazos descubiertos altera la circulación sanguínea y esta afecta a los pulmones y al cerebro terriblemente “Otra gran causa de la mortandad de los niños y de los jóvenes es la costumbre de dejarles los brazos y los hombros desnudos. Ninguna censura es demasiado severa para esta moda. Ha costado la vida a miles. El aire que baña los brazos y las piernas, y que circula alrededor de las axilas, enfría estas partes del cuerpo tan cercanas a los órganos vitales y estorba la circulación saludable de la sangre produciendo enfermedad, especialmente de los pulmones y del cerebro.” Mensajes selectos, tomo II, página 532 Note que aquí no hace distinción de país o clima. Su recomendación resulta obvia si se refiere a dejar a los bebés con los brazos descubiertos en el invierno de Alaska o en plena Antártida… ¿Cómo puede haber gente tan crédula que siga creyendo en revelaciones y profetas? 10. Dar carne a los niños nerviosos los corrompe y los hace perder las prácticas virtuosas “Los efectos de que un régimen basado en carne tendrá sobre hijos nerviosos no tenderá a hacerlos de un temperamento dulce, sino malhumorados, irritables, apasionados e impacientes frente a las restricciones; se pierden las prácticas virtuosas, y la corrupción destruye la mente, el alma y el cuerpo.” Mensajes selectos, tomo III, página 331 11. El carbón y el petróleo se encienden bajo la Tierra y producen los terremotos y las erupciones volcánicas “…En ese tiempo (en el diluvio) inmensos bosques fueron sepultados. Desde entonces se han transformado en el carbón de piedra (…) y han producido también inmensas cantidades de petróleo. Con frecuencia el petróleo se enciende y arde bajo la Tierra. Esto calienta las rocas, quema la piedra caliza y derrite el hierro. La acción del agua sobre la cal intensifica el calor y ocasiona terremotos, volcanes y brotes ígneos” Historia de los patriarcas y profetas, página 99 ¡Qué curioso! En 1915 no se conocían las zonas de subducción en los lugares donde se encuentran dos placas tectónicas y una resbala por debajo de la otra; ni siquiera se conocía la tectónica de placas. Este caso hubiese sido una excelente oportunidad para adelantarse a su tiempo y demostrar que en realidad “algo inefable” le enviaba sus visiones. 12. Las caderas estrechas de las mujeres son producto de la herencia de caracteres adquiridos. Algunas mujeres poseen en forma natural cinturas pequeñas. Pero en lugar de considerar estas formas como hermosas, deberían ser consideradas defectuosas. Estas cinturas de avispa podrían haberle sido transmitidas de sus madres, como resultado de su indulgencia en la práctica pecaminosa de usar corsés apretados, y como resultado en una respiración imperfecta. Review and herald, 31 octubre 1971; “Words to christian mothers,” The health reformer, octubre 1871, página 121, y noviembre 1871, páginas 154-157; Healthful living, 1897, página 58 Hoy podemos decir, gracias a la genética, que esta declaración es contundentemente falsa. 13. La señora White afirmó que era posible la formación de nuevas especies, y razas de seres humanos por medio de la copula entre seres humanos y bestias. La afirmación iba encaminada a explicar las especies fósiles que se estaban descubriendo en el siglo XIX y que ponían en aprietos al creacionismo. Por otro lado estos textos han sido usados para explicar el origen de razas humanas diferentes a la caucásica (supuestamente la que dios creo en el Edén ) “Pero si hubo un pecado, por encima de cualquier otro, que requería la destrucción de la raza por medio del diluvio, fue el crimen degradante de la amalgama del hombre y la bestia, un crimen que desfiguró la imagen de Dios y causó confusión por todas partes.” Spiritual gifts (Dones espirituales), tomo 3, página 64, 1864 “Cada una de las especies de animales que Dios había creado fue preservada en el arca. Las especies confusas que Dios no creó, y que eran el resultado de la amalgama, fueron destruidas por el diluvio. Desde el diluvio, ha habido amalgama entre hombres y bestias, como puede verse en la interminable variedad de especies de animales y ciertas razas de hombres.” Spiritual gifts (Dones espirituales), tomo 3, página 75, 1864 Las anteriores declaraciones de la señora White han sido un verdadero dolor de cabeza para la Iglesia Adventista del Séptimo Día, ya que estos textos insinúan que toda raza humana, diferente a la caucásica, fue originada por entrecruzamiento entre humanos y bestias. 14. Declaró que la Biología y Geología se equivocan al sostener la teoría de la evolución Historia de los patriarcas y profetas, capítulos 2, 7 y 9 “No existe fundamento alguno para la suposición de que el hombre llegó a existir mediante un lento proceso evolutivo…” ¿Predicciones cumplidas? Cuando señalé uno de estos puntos a un adventista, me respondió: “Sabe una cosa, precisamente sé que Elena G. de White es la profeta de Dios porque ella dijo que en estos tiempos el enemigo (tradúzcase por Diablo) intentaría demostrar que sus revelaciones son inexactas.” ¡Me quedé de una sola pieza! Lo mismo pueden decir los mormones y los musulmanes respectivamente: “Los mormones sabemos que José Smith (cambiarlo por Mahoma si son los musulmanes) es el profeta de Dios porque él profetizó que los enemigos de este maravillosa obra lo refutarían”. Otro adventista me dijo en una ocasión que Elena G. de White profetizó el terremoto de San Francisco del 18 de abril de 1906. Decidí revisar el escrito y en él dice: “San francisco y Oakland están llegando a ser como Sodoma y Gomorra y el Señor las visitará con su ira” (El evangelismo, página 296) No dio datos de la fecha exacta; el terremoto bien podría haber ocurrido 30 días o 30 años después, y al fin y al cabo, los adventistas lo hubiesen achacado a la profecía de Elena G. de White. Es lo mismo que ocurre con Nostradamus (debería ser Nos-trabamos); siempre que hay un desastre natural o una guerra dicen: “¡Esto ya fue profetizado antes!” Vale la pena recordar que el terremoto afectó principalmente a San Francisco y poco a la ciudad de Oakland. Y si el terremoto de San Francisco fue el castigo de Dios a una ciudad corrupta, ¿por qué pagaron por igual rufianes y bebés inocentes? ¿No es más lógico, ya que hay pruebas, achacarle el terremoto de San Francisco del 18 de Abril de 1906 a la geología de esta zona? (recuerde la falla de San Andrés que surca California de Norte a Sur) Un pastor adventista me dijo que Elena G. de White habló de corrientes eléctricas en el sistema nervioso antes de que los médicos las descubriesen. Esto es totalmente falso. Desde 1780, Luis Galvani descubrió el efecto de la electricidad en el tejido muscular de animales muertos. Con descargas leves, y luego con descargas atmosféricas logró que las ancas de ranas muertas en su laboratorio tuvieran contracciones, de la misma forma como el sistema nervioso actúa sobre los músculos. Este descubrimiento fue tan famoso que la escritora inglesa Mary Shelley se basó en él para escribir su novela Frankenstein, de 1818. En ella, se resucita al monstruo usando electricidad proveniente de rayos. Decir que Elena G. de White se adelantó a su tiempo es pura ignorancia. No puedo desconocer que los adventistas al no fumar tabaco, ni consumir alucinógenos, ni embriagarse, disminuyen los riesgos de enfermedades cardiovasculares, entre muchas otras. Tampoco puedo negar que ellos promueven valores elevados como la honradez y la sinceridad; no obstante, dejan de practicar lo que predican al no revelar estos datos que demuestran que Elena G. de White no recibió nada “superior para los conocimientos de su época”, como lo afirman en la revista El centinela (mayo de 2001) que distribuyeron por toda Colombia. Es más, ellos dan información sesgada adrede y luego dicen campantemente que “lo que ella escribió al respecto todavía es válido” lo cual es completamente falso. Fue esto lo que me movió a escribir este artículo. Fueron ellos quienes mencionaron la palabra “ciencia” en su divulgación, sin embargo, lo que se encuentra es una montaña de mentiras para ganar creyentes. Esto se traduce en un mayor ingreso de diezmos y el hecho de que estén engañando a las personas pasa a un segundo plano.

 

La experiencia religiosa en el hombre delincuente

Por: Juan Carlos Bircann

ORIGINALMENTE APARECIDO EN SINDIOSES.ORG

Es una idea de aceptación general que la religión hace buenos y virtuosos a los hombres. Nadie se atrevería, excepto Bertrand Russell, a contradecir esta afirmación, que, escuchada cientos de veces desde la temprana infancia, ha calado en lo más profundo de nuestra conciencia. Goebbels, el célebre Ministro de Propaganda del Tercer Reich que se encargó de presentar una imagen positiva del régimen nazi a los alemanes, decía que una mentira repetida mil veces se convertía en una verdad. La experiencia es una fuente de conocimiento de primer orden. A través de ella vemos las cosas en su justa dimensión y pisamos el terreno de la realidad. En los 4 años que laboramos en la Procuraduría Fiscal de Santiago tuvimos la oportunidad de aprender cosas que no se enseñan en ninguna Escuela de Derecho ni se presentan en maestrías ni cursos de post-grado. La Fiscalía constituye una verdadera escuela; es un laboratorio criminológico en el que convergen los más variados y disímiles personajes, se plantean infinitud de situaciones y se escuchan los relatos más asombrosos. Una de las cosas que despertó nuestra curiosidad fue el “perfil religioso” de los procesados que a veces salía a flote en el curso de la instrumentación de los expedientes. Frases como “el verdadero juez es el que está allá arriba” (señalando hacia el cielo); “Yo sólo creo en la justicia de Dios” y una que otra cita bíblica alusiva al homicidio o al robo son comunes en los despachos judiciales. A veces se utiliza la religión como medio de defensa. El justiciable alega que no es capaz de cometer un delito porque es un hombre de “fe” o de la “iglesia”; que pertenece a la Junta de Vecinos, etc. La experiencia religiosa en el delincuente es muy rica y variada. En muchos de los allanamientos en que nos tocó participar verificamos que en las puertas de las casas era muy frecuente hallar litografías de santos, algunas veces acompañadas de una penca de sábila o un trozo de pan. El uso de medallas con la figura de San Lázaro es una constante. Dentro de las billeteras comúnmente se encuentran oraciones y postalitas, así como “resguardos”. A propósito del escándalo desatado hace unos meses en Santo Domingo tras la puesta en libertad de la denominada “Reina del Extasis”, la misma, tras ser entrevistada en E.E.U.U. atribuyó su liberación a la influencia de los “espíritus”. Investigaciones posteriores demostraron que los susodichos seres eran de carne y hueso y que actúan por móviles nada sagrados. Contrario a lo que pudiera esperarse el Hombre Delincuente es profundamente religioso. Leoncio Ramos, nuestro más destacado criminalista, nos dice al respecto: “Ferri no encontró sino un ateo entre 700 asesinos; Havelock Ellis afirma que en las prisiones es cosa rara entrar librepensadores, y que, según J.W. Horsley, Capellán de prisiones inglesas, sólo encontró 57 ateos entre la cifra de 28,351 delincuentes; Laurent afirma cosa igual; y asimismo Muller y Joli afirman que entre los ejecutados en París, en el curso de veinte años, sólo uno rechazó los auxilios espirituales en los últimos momentos…Por todo lo dicho, no creemos que pueda ponerse en duda que la delincuencia es menos común entre los no religiosos que entre aquellos que profesan un credo” (Notas para una Introducción a la Criminología p. 275-276). Lamentablemente esta obra no ha sido publicada formalmente y de ella sólo existen copias mimeografiadas. Gabriel García Márquez, en “Noticia de un Secuestro”, libro que narra uno de los episodios de mayor tensión en la narcoguerra que protagonizaron “Los Extraditables” y el Estado colombiano, nos relata la extraña coincidencia de pensamiento que tuvieron el General Miguel Alfredo Maza Márquez, Director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) y el Padrino de los narcos, Pablo Escobar Gaviria. El Premio Nóbel de Literatura nos dice: “Para él la guerra contra el narcotráfico era un asunto personal y a muerte con Pablo Escobar. Y estaba bien correspondido. Escobar se gastó dos mil seiscientos kilos de dinamita en dos atentados sucesivos contra él: la más alta distinción que Escobar le rindió jamás a un enemigo. Maza Márquez salió ileso de ambos, y se lo atribuyó a la protección del Divino Niño. El mismo santo, por cierto, al que Pablo Escobar atribuía el milagro de que Maza Márquez no hubiera logrado matarlo”. Finalmente el Divino Niño se quedó con Maza y Escobar fue acribillado por miembros del Cuerpo Elite el 2 de diciembre de 1993, un día después de su cumpleaños, cuando se entretuvo hablando más de la cuenta por el teléfono y su llamada pudo ser triangulada por un GPS. Hace poco, cuando leíamos “Mi Confesión” nos enteramos que Carlos Castaño, jefe de los Paramilitares, tuvo participación en la producción de “inteligencia” en el operativo en que se le dio de baja al decano de los narcos. Alonso Salazar nos cuenta que cuando “El Patrón” formalizó su entrega ante el sacerdote García Herreros pidió que le bendijera una medallita de la virgen que llevaba puesta; en ese mismo acto los guardaespaldas que le acompañaban, algunos de los cuales tenían en su haber cientos de muertos, se arrodillaron y pidieron al Padre que los confesara y que les diera su bendición. Horas después ingresaban a la cárcel que denominaron “La Catedral”, de la cual Escobar terminaría escapando. Una anécdota curiosa es la de un tal Toño Molina, narcotraficante colombiano de la década del 70, quien tras cometer cada nuevo asesinato salía corriendo al confesionario a poner al cura al tanto de sus pecados. Cesare Lombroso nos dice acerca de los reclusos que “la mayor parte de ellos, sobre todo si se trata de campesinos, es creyente, aun cuando se haya formado una religión estrecha y acomodaticia, que hace de Dios una especie de benévolo tutor de los delitos… Tortora, que había dado muerte por su propia mano a doce soldados y también a un sacerdote, se creía invulnerable porque llevaba en el pecho la hostia consagrada… Religiosísimo, y de familia santurrona inclusive, era Verzein, estrangulador de tres mujeres” (Medicina Legal, vol. I. P.130-131). Todo lo cual se explica, según el padre de la Criminología, porque la religión “es la supervivencia de un sentimiento atávico y, salvo en la barbarie absoluta, crece tanto más cuanto más inculto y primitivo es el pueblo; y después, porque, como ha observado ingeniosamente Ferri, la religión no es por sí misma la moral sino la sanción de la moral” (Lombroso, op. cit. P.132). Años más tarde Freud daría a conocer ideas similares en “El Porvenir de una Ilusión” y “Moisés y el Monoteísmo”, obras que nos abstenemos de comentar por razones de espacio pero que sugerimos leer (recomendamos la edición de las Obras Completas, en tres volúmenes; traducción de Luis López-Ballesteros y prólogo de Ortega y Gasset. Biblioteca Nueva; Madrid, España, 1973). El perfil religioso del criminal se manifiesta además en el uso de tatuajes alusivos a cuestiones de fe. Es frecuente observar cruces, Biblias e imágenes de santos. En cierta ocasión tuvimos la oportunidad de apreciar una auténtica obra de arte tatuada sobre toda el área del tórax de un recluso. Se trataba de la figura de Jesucristo en cuyo centro había un corazón espinado y sangrante. La figura se destacaba aún más por el contraste que hacía con la piel blanca del sujeto, los efectos luminosos que le aplicaron y el hecho de que el artista se cuidó de que el corazón de ambos coincidiera en el mismo punto. Al tratar este tema no podemos pasar inadvertida la Oración del Santo Juez: “Señor, líbrame de mis enemigos. Si ojos tienen, que no me vean. Si manos tienen, que no me agarren. Si pies tienen, que no me alcancen. No permitas que me sorprendan por la espalda. No permitas que mi muerte sea violenta. No permitas que mi sangre se derrame. Tú que todo lo conoces, sabes mis pecados pero también sabes de mi fe. No me desampares. Amén”. Recientemente conocimos otra versión de esta plegaria en la obra “Confesiones de un Delincuente”, de la autoría del colombiano José Navia. En la República Dominicana tenemos una obra muy completa respecto a la relación entre religiosidad, superstición y delito. En ella se transcriben algunas versiones de oraciones muy conocidas, como la de la “Santa Camisa”. Se trata del libro escrito por M. R. Cruz Díaz en 1945 y que lleva por título “Supersticiones Criminológicas y Médicas”. En esta obra se complementa la teoría con vivencias propias del autor en ocasión de desempeñarse como Juez de Instrucción en Santiago y la Provincia Duarte (San Francisco de Macorís). Es un texto tan completo que incluso lleva anotaciones jurisprudenciales sobre el tema. En familias en que no existe la figura paterna y que por tanto la autoridad y responsabilidad recae sobre la madre se nota una mayor devoción por la Virgen. Así vemos que un recluso del penal de Bellavista (Colombia) expresa: “Nosotros le rezamos a Chuchito y a la Virgen, pero sobre todo a la Virgen porque ella es la Madre de Dios, y la madre es la madre, aquí y en cualquier parte”. Más adelante agrega: “Creo en Dios y en la santísima Virgen y siempre vamos es pa?delante. La Sagrada Escritura prohibe matar, yo entiendo que no se debe matar cristianos. Pero aquí no matamos cristianos sino animales. Porque una persona que tenga inteligencia no mata a un trabajador para robarle el sueldito y dejar aguantando hambre una familia. Ni los animales hacen esas maldades. Como cristianos creyentes nos defendimos y nunca me ha remordido la conciencia, a pesar de tanta sangre”. ( Alonso Salazar. “No Nacimos P?a Semilla”. P.76). En situaciones como estas la religión subsiste con fuerza extraordinaria. Sólo que en esta modalidad Dios ha sido destronado. La Virgen le ha dado golpe de Estado. Esta visión distorsionada de la religión no es exclusiva de los delincuentes. Muchos Criminaloides que pululan por la calle, gente aparentemente “normal”, tienen ideas parecidas, inculcadas por la educación que reciben. El buen comerciante reza para que le salga bien el negocio en que piensa engañar a alguien y el sicario lo hace para que no le fallen los tiros, para que el “trabajo” le salga bien y no lo descubran. Sobre este particular cabe destacar el uso de balas “rezadas”, las cuales se hierven en agua bendita previo a colocarse en el arma. En ” La Virgen de los Sicarios” (Fernando Vallejo, Alfaguara, 1994) y “Rosario Tijeras” (Jorge Franco Ramos, Plaza & Janés, 1999) se destaca la práctica de este ritual así como las oraciones a María Auxiliadora, patrona de los sicarios. Especialmente ilustrativa de este tema es la muy conocida obra de Germán Castro Caycedo, “La Bruja: coca, política y demonio”. Aquí se traza un bosquejo histórico de los orígenes del narcotráfico en Colombia y su relación con la alta política. Todo a la luz de una amalgama de catolicismo ortodoxo y hechicería. Este libro fue prohibido por los tribunales del Departamento de Antioquia, pero luego la Sala Plena de la Corte Constitucional revocó el fallo. Lleva más de 10 ediciones y las últimas contienen la sentencia como anexo y algunas glosas. Realmente vale la pena leerlo. Quienes leyeron “El Padrino” y “El Siciliano” de Mario Puzo recordarán la profunda devoción de la famiglia Corleone. Salvatore Giuliano antes de ejecutar al barbero que lo traicionó le concedió un minuto para que hiciera las paces con Dios. Del mismo autor es “Los Borgia”, su obra póstuma, la cual tuvo que ser concluida por su compañera Carol Gino. Antes de morir Puzo se refirió a esta novela de carácter histórico como “otra historia familiar”. En ella se recrean los pecadillos y travesuras del Papa Alejandro VI y sus hijos: Asesinatos, envenenamientos, traición, robo, usura, incesto, etc. Con razón el libro lleva el subtítulo “la primera gran familia del crimen”. En “Hannibal” Thomas Harris nos describe al Dr. Lecter con los ojos piadosamente cerrados mientras se bendice la cena y agrega que el apóstol Pablo no lo hubiera hecho mejor. A la luz del pensamiento criminológico la religiosidad del justiciable más que una atenuante a su favor constituye un estigma, y, en ciertos casos, puede considerarse como un indicio. (El autor es abogado.)

Lo milagroso de los milagros

Por: Sharon Calderón Gordo

 La Iglesia de Roma sigue tolerando y aún favoreciendo, en pleno siglo XXI, que se introduzcan nuevos e increíbles cultos supersticiosos En enero de 2005 se adelantaron parte de las conclusiones de la «comisión de expertos» (o «consejo de sabios», que diría el otro) encargados de juzgar si la maravilla de la virgencita de Civitavecchia, esto es, que llore sangre, es un fraude bien tramado o una realidad inamovible. El afortunado propietario de la figura mariana, un electricista italiano llamado Fabio Gregori, sostuvo públicamente que, en febrero de 1995, la estatuilla que el sacerdote español Pablo Martín le trajo desde Bosnia-Herzegovina, había llorado sangre, y que no lo hizo sólo una vez, sino en varias ocasiones.

Curiosamente en el lugar del que procede la figura, Medjugorje, ya se daban desde 1981 supuestas apariciones de la Virgen, a las que Roma trataba con la prudencia y «mano izquierda» que ha caracterizado a la Iglesia Católica. El secretario de la Comisión para la Doctrina de la Fe (de la que era prefecto el Cardenal Joseph Ratzinger, alias Papa Benedicto XVI), Tarcisio Bertone, escribió en 1998, en respuesta al requerimiento del obispo francés Gilbert Aubry: CONGREGATIO PRO DOCTRINA FIDEI Pr. N. 154/81-06419 Ciudad del Vaticano, Palacio S. Oficio 26 de mayo, 1998 A Su Ecc. Mons. Gilbert Aubry, Obispo de Saint-Denis de la Reunión Excelencia, con la carta del 1º de enero 1998 Vd. somete a este Dicasterio diversas cuestiones concernientes a la posición de la Santa Sede y del Obispo de Mostar, con referencia a las llamadas «apariciones» de Medjugorje, a las peregrinaciones privadas y a la atención pastoral de los fieles que llegan a aquel lugar.

Al respecto y considerando imposible responder a cada una de las peticiones planteadas por vuestra Excelencia, debo ante todo precisar, que no es norma de la Santa Sede asumir, en primera instancia, una posición propia y directa sobre supuestos fenómenos sobrenaturales. Este Dicasterio, por lo que concierne a la credibilidad de las «apariciones» en cuestión, se atiene sencillamente a lo establecido por los obispos de la ex-Yugoslavia, en la declaración de Zadar del 10.4.1991.: «…En base a las indagaciones realizadas hasta hoy, no es posible afirmar que se trate de apariciones o de revelaciones sobrenaturales». Tras la división de Yugoslavia en diferentes naciones independientes, correspondería ahora a los miembros de la Conferencia Episcopal de Bosnia-Herzegovina, reemprender eventualmente el examen de la cuestión y emitir, si el caso lo requiere, nuevas declaraciones.

Cuanto afirma S. E. Mons. Peric en una carta al Secretario General de Famille Chretiénne, es decir que «Mi convicción y posición no es sólo `No consta la sobrenaturalidad`, sino igualmente aquella de `consta la no sobrenaturalidad de las apariciones o revelaciones de Medjugorje`», debe considerarse como expresión de una convicción personal del Obispo de Mostar, el cual, como ordinario del lugar tiene todo el derecho de expresar lo que sea, pero será siempre una opinión personal.

Finalmente y por lo que respecta a las peregrinaciones a Medjugorje realizadas privadamente, esta Congregación retiene que son permitidas a condición de que no sean consideradas como una autentificación de los acontecimientos en curso y que requieren aún, un examen por parte de la Iglesia. Mons. Tarcisio Bertone (secretario de la Congregación presidida por el Card. Ratzinger) La declaración de Zadar a la que se refiere el Secretario de la Congregatio pro doctrina fidei tuvo lugar durante la sesión ordinaria de la Conferencia episcopal de Yugoslavia, celebrada del 9 al 11 de abril de 1991 y ha servido como referencia de todas las declaraciones oficiales de la Iglesia en lo que a las apariciones de Medjugorje se refiere: Los obispos, desde el mismo comienzo, han venido siguiendo los acontecimientos de Medjugorje a través del Obispo de la diócesis (Mostar), la comisión de Obispos y la comisión sobre Medjugorje, de la Conferencia de Obispos de Yugoslavia. Basándose en las investigaciones hasta ahora realizadas, no puede afirmarse que se esté tratando de apariciones sobrenaturales y revelaciones.

Sin embargo, las numerosas reuniones de fieles que, desde diferentes partes del mundoacuden a Medjugorje, inspirados tanto por motivos de fe como por otros varios, requieren la atención y el cuidado pastoral, primeramente del Obispo diocesano, y con él, también de los otros Obispos, para que, en Medjugorje y en todo aquello que esté relacionado con ello, sea promovida una sana devoción a la bienaventurada Virgen María, de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia. Para este propósito, los Obispos darán directrices litúrgico-pastorales apropiadas. Asimismo, a través de su comisión, continuarán manteniéndose cercanos, e investigando todo cuanto acontece en Medjugorje. Los Obispos de Yugoslavia (10-04-1991) Sorprende saber que el actual Obispo de Mostar, Monseñor Ratko Peric, tal y como hiciera su antecesor en la diócesis, Mons. Pavao Zanic, sostiene que las apariciones de la Virgen no son auténticos milagros.

Según algunos la negativa de Ratko Peric respondería a cuestiones personales: las malas relaciones con la congregación franciscana, responsable de la parroquia de Medjugorje. De hecho, en la página «oficial» de las apariciones de Medjugorje se hace alusión a ese más que posible enfrentamiento entre el obispado y los franciscanos: A menudo sucede que los organizadores de las peregrinaciones, líderes de los Centros de Paz y de los grupos de oración plantean diversas preguntas sobre novedades espectaculares con respecto a las apariciones de la Virgen, a presuntas declaraciones de los videntes y a la posición de los franciscanos de Herzegovina. […] Todos los franciscanos que actualmente viven en la parroquia de Medjugorje, cumplen su función con el mandato del obispo local Mons. Ratko Peric, y tienen mandato canónico para el cumplimiento de su servicio sacerdotal. (http://www.medjugorje.hr) Sobra decir que esta página web, que se define como «voz oficial» de «todas las informaciones importantes y necesarias vinculadas a los acontecimientos de Medjugorje», está auspiciada por los frailes franciscanos de Medjugorge. Baste decir que, para lo que aquí nos interesa, esto es, ejemplificar la actitud de la Iglesia de Roma ante los milagros, las «apariciones de Medjugorge» suponen un «caso práctico» de incuestionable valor.

La respuesta de Roma es «clara»: no afirmamos, pero tampoco negamos. Y al amparo de esta prudente respuesta, lo cierto es que las apariciones de Medjugorge se han convertido, para miles de devotos seguidores, en apariciones verdaderas. Toda una maquinaria organizativa en torno a las «visiones» de seis adolescentes en 1981 que incluye una página web traducida a siete idiomas (croata, inglés, francés, alemán, italiano, polaco y español) en la que se puede estar perfectamente informado de todo lo relacionado con las apariciones marianas: últimas apariciones, actualidad de los «videntes», una descripción detallada de la virgen (aproximadamente 1,65 m. de altura, unos 60 kg. de peso, de entre 18 y 20 años, de piel blanca, siempre de pie…), los mensajes transmitidos, llamativas estadísticas (por ejemplo, más de 18 millones y medio de «santas comuniones distribuidas»), programación semanal de oraciones, guía del «santuario», programación de encuentros internacionales (el próximo mes de marzo se celebrará ya la décimo tercera edición de los «encuentros internacionales de líderes de centros de paz, grupos de oración, de peregrinos y de asociaciones caritativas de Medjugorje», al que se puede uno inscribir por el módico precio de 60 euros por persona). Todo un ejemplo de prudencia con unos acontecimientos que, si bien, no tienen por qué ser verdaderos, la cuestión sobre su «veracidad» es ya irrelevante.

La historia de los milagros o sucesos maravillos es cruel y no deja en muy buen lugar al crédulo prójimo que prefiere ver la intervención divina detrás de asuntos que más tienen que ver con el genio (o el ingenio) humano. De nada ha de servir que se muestre con hechos irrefutables las mentiras de los milagros, porque el milagro no es únicamente ese suceso increíble, que se sale fuera de la norma, el milagro es toda una nebulosa de creencias, normas, &c. tan difícil de penetrar y destruir que ni la realidad misma puede con ella. ¿Si no cómo explicar el caso de la sangre del santo Genaro? Cuando Nápoles se entrega a la licuación del contenido del relicario de plata, debería tener en cuenta que su amado santo no sólo resistió, según dicen, las llamas de la hoguera en la que le arrojaron, las fauces de las bestias salvajes a las que le entregaron, sino también a las conclusiones de L. Garlaschelli, F. Ramanccini y S. della Sala en la revista Nature, que proponen la tixotropía como explicación más que probable del fenómeno de la licuación.

Claro que, como dice el axioma escolástico, «argumento que prueba mucho, nada prueba», y los ardorosos intentos de feroces anticlericales por apartar la licuación del camino del milagro, han hecho que se tenga el mismo respeto por la hipótesis mentalista (aquella que otorga al deseo de los fervorosos napolitanos de ver licuada la sangre la causa del milagro; algo así como un concilio de mentes unidas con un mismo propósito: de sólido a líquido –totalmente ridícula, sobra decirlo–), que por el trabajo de los investigadores italianos, que concluyen: La naturaleza química de la reliquia de Nápoles sólo puede ser establecida abriendo el vial [en el que se encuentra la sangre del santo], pero un análisis completo está prohibido por la Iglesia Católica. Nuestra repetición de este fenómeno parece mostrar este sacrifico como innecesario. ¿Innecesario? Quizá abierto el vial y demostrado el engaño se fortifique la fe del napolitano, porque no se trata aquí de ir contra el hecho concreto, sino contra la creencia que lo sustenta.

Bien sabe Roma que es difícil encontrar, en los tiempos que corren, un suceso maravilloso, y que éste antes que ayudar a la Santa Madre Iglesia, puede hundirla en el ridículo. Y el mismo Feijoo, tratando precisamente sobre «La multitud de milagros» así lo afirmaba, desde una ciudad con reliquias que no hacen milagros, desde Oviedo: «¡Cuántos Párrocos, por interesarse en dar fama de Milagros a alguna Imagen de su Iglesia, le atribuyen Milagros que no ha habido! … debiera tener presente para su observancia la sabia disposición del Santo Concilio de Trento, que manda no admitir milagro nuevo alguno, sin preceder examen, y aprobación del Obispo.» (Feijoo, Cartas eruditas y curiosas, 1:43.) Il portale de la cittá, www.civitavecchia.com, da cuenta del suceso «paranormal […] que ha suscitado la atención del Santo Padre», así dice, en la sección dedicada a «Atracciones de la ciudad», junto a otros indudables atractivos turísticos como Il mare, il porto turistico Riva di Traiano, un piccolo centro termale, y varios itinerarios turísticos por dentro y fuera de la cittá.

La cuestión está en conocer los motivos que han llevado a las portadas de los algunos importantes periódicos la noticia del milagro sin que éste haya sido reconocido por Roma. La primera de las razones quizá sea que el autor del famoso informe que confirmaría el suceso como de «naturaleza divina» ha sido elaborado por Vittorio Messori, periodista italiano que ya entrado en años abrazó la religión católica, y editor literario del best-seller, Cruzando el umbral de la esperanza, de Juan Pablo II. Otro de los nombres relevantes que figuran en el informe es el de Girolamo Grillo, Obispo de Civitavecchia-Tarquina, cuyo interés para la investigación, según lo que el periódico el Corriere della Sera ha filtrado, radica en su «escepticismo».

Dice Messori en sus papeles que la virgen lloró entre las manos de Grillo, ¿qué podía hacer el obispo? Un geólogo quizá hubiera sacrificado la figura y la hubiera roto en mil pedazos, para someterlos a un minucioso análisis, un químico quizá hubiera obtenido una muestra del líquido que brotaba de la figura para analizarlo… pero el obispo, ¿qué podía hacer el obispo?: «casi desmayado, me dejo caer en una silla, he podido morir del impacto; sufrí un shock tremendo, que me dejó trastornado también durante los días siguientes». Bien es cierto que la figura fue sometida a varios análisis, pero la duda vuelve a planear sobre el incauto escéptico cuando descubre que esos análisis fueron realizados en la conocida Clínica Gemelli (a causa de los continuos ingresos de Juan Pablo II), unida a la Universidad Católica del Sagrado Corazón, fundada en 1921, entre otros, por el franciscano Agustín Gemelli. Fray Gemelli fue un encendido defensor de los milagros de Lourdes «contra algunos círculos médicos ligados a la masonería, los cuales trataban de difundir entre el pueblo y la clase culta sus negaciones y su agnosticismo» (extraído de la biografía de Agustín Gemelli que las páginas de la Universidad Católica ofrece). Vitorio Messori, el que algunos llaman «confidente del Papa», Girolamo Grillo, el Obispo de Civitavecchia y el «prestigioso experto mariano», el teólogo Stefano de Fiores, son tres de los pilares sobre los que se sustenta la afirmación de que, efectivamente, estamos ante un milagro. ¿Se desvanecería el milagro si la investigación fuese llevada a cabo por budistas, musulmanes o, mejor, ateos? Seguramente alguna vocación tambalearía, pero, al igual que ocurre con la sangre de San Genaro, el milagro hunde sus raíces en una nebulosa tan espesa que aún demostrándose falso, seguirá figurando como attrazione de la cittá.

El mito de los 21 gramos

Por: Javier Garrido (Médico)

EL EXTRAÑO EXPERIMENTO DEL DR. MACDOUGALL

Tomado de Lucido numero 13 de la Asociación Racional Escéptica de Venezuela

UNO DE LOS TÓPICOS HABITUALES de los diletantes del misterio a la hora de confrontar la perfidia de los incrédulos, es un mítico experimento que demostró “científicamente” la existencia del alma humana.
En algún momento del impreciso pasado, un médico acucioso habría acometido la macabra tarea de pesar a personas agonizantes, encontrando que éstas perdían, en el preciso instante de la muerte, 21 gramos.

Los incrédulos suelen responder, por supuesto, con incredulidad. Para el sentido común semejante experimento linda con lo inverosímil, cuando no con lo grotesco o lo puramente literario.
Ejemplos de esto último no faltan: recordemos aquí ese extraordinario cuento de Edgar Allan Poe, La verdad sobre el caso del señor Valdemar, que fue leído en su momento como un reporte científico auténtico de la detención de la muerte por medio de la hipnosis. Y sin embargo, a pesar de lo extravagante que pueda parecer, ese experimento sí se llevó a cabo, y sus resultados incluso se publicaron en una revista médica. Su autor fue el Doctor en Medicina Duncan MacDougall, de Haverhill, Massachussets.

El año, 1907. En su artículo, el Dr. MacDougall comenzó esbozando una muy materialista hipótesis sobre la “sustancia del alma”, partiendo del supuesto de que “si las funciones psíquicas continúan existiendo como una individualidad o personalidad separada después de la muerte del cerebro y del cuerpo, entonces tal personalidad sólo puede existir como un cuerpo ocupante de espacio”. Y como se trata de un “cuerpo separado”, diferente del éter continuo e ingrávido, debe tener peso, igual que el resto de la materia. Esa sustancia, obviamente, se desprende del cuerpo en el momento de la muerte, y por lo tanto la pérdida de peso debe ser medible. A continuación, pasó a poner a prueba su hipótesis. Instaló un lecho sobre un marco ligero construido en una romana de plataforma “muy delicadamente balanceada”. Sus sujetos de experimentación fueron seis enfermos terminales, de los cuales solo señala su diagnóstico, su sexo, y que se encontraban agonizantes.

Cuatro pacientes habían sido diagnosticados como tuberculosos, uno sufría coma diabético y del último no se precisa dato alguno; cada uno de ellos fue mantenido en observación (garantizándose su comodidad) hasta que sobrevino la muerte. Durante ese lapso, MacDougall reajustó periódicamente el fiel de la balanza de acuerdo a la disminución de peso esperable por las pérdidas insensibles. Estos fueron (resumidamente) los resultados:

Paciente N° 1: pérdida de “tres cuartos de onza” (unos 21,3 gramos) “súbitamente coincidiendo con la muerte”.

Paciente N° 2: pérdida de “una onza y media y cincuenta granos” (o sea 45,84 gramos) en “los dieciocho minutos que transcurrieron desde el cese de la respiración hasta que estuvieron seguros de su muerte” (sic).

Paciente N° 3: pérdida de “media onza coincidiendo con la muerte, y una pérdida adicional de una onza pocos minutos mas tarde” (42,65 gramos en total).

Paciente N° 4: MacDougall consideró esta prueba sin valor, debido a que la balanza no pudo ser bien ajustada “por la interferencia de personas opuestas a su trabajo”.

Paciente N° 5: en este caso, se registró una pérdida inicial de “tres octavos de onza” (10,66 gramos) “simultáneamente con la muerte”, pero luego el fiel de la balanza regresó espontáneamente a su posición inicial y se mantuvo allí por quince minutos a pesar de retirar los pesos (!).

Paciente N° 6: esta prueba también resultó invalidada al fallecer el paciente antes de que la balanza fuera calibrada.

MacDougall también efectuó un experimento control, consistente en envenenar a quince perros sanos (!) para pesarlos en el momento de la muerte, con resultados uniformemente negativos. Pero antes de hacernos una mala imagen del doctor, reconozcamos que al menos se queja de su escasa fortuna para conseguir perros que estuvieran muriendo de alguna enfermedad. Objeciones Ante todo, evitemos las explicaciones fáciles, como sospechar que la pérdida de gas intestinal o del aire pulmonar da cuenta de la (supuesta) pérdida de peso que MacDougall observó en sus experimentos. La segunda posibilidad fue descartada por él mismo, pues verificó que inspiraciones y espiraciones forzadas no alteraban el equilibrio de la balanza. En cuanto a la primera, ya sean veintiuno o cuarenta y pico los gramos de gas, estos equivalen a un volumen de muchos litros, fácilmente detectables tanto pre como postmortem.

En realidad, es inútil pretender buscarle explicaciones “naturalistas” a la pérdida de peso que (supuestamente) se observó, por la sencilla razón de que todo el experimento está viciado por severas fallas. Empezando por una descripción en general confusa de los procedimientos y una muestra demasiado pequeña: se pudieron analizar los datos de apenas cuatro pacientes. Por otra parte, no se utilizó un criterio claro para definir “el momento exacto de la muerte”. Dadas las limitaciones de la época, este elemento crucial resultaba muy difícil de determinar, y esto queda bien patente en el caso del paciente N° 2: este siguió presentando espasmos faciales durante quince minutos después del cese aparente de la respiración, y solo tras cesar los espasmos se le auscultó para comprobar la ausencia de latidos cardíacos. ¿Cuál fue el “momento exacto de la muerte”?

Esta vaguedad conduce, además, a una insólita flexibilidad a la hora de registrar las variaciones del peso: en un caso se considera positiva una pérdida de peso “instantánea”, pero en otros se asumen como positivas las pérdidas ocurridas a lo largo de varios minutos, sin límite fijo ni relación clara con el deceso. ¿Pero podemos, al menos, confiar en la forma en que se hicieron las mediciones? Pues ni siquiera eso. MacDougall afirma que sus escalas eran sensibles a “dos décimas de una onza” (5,68 gramos), lo que no es óbice para que en un caso nos ofrezca una precisión de “50 granos” (3,2 gramos), lo que resulta tan poco serio como medir milímetros con una regla graduada solo en centímetros. Obviamente, la seguridad de las medidas ni de lejos se aproxima a la que se pretende.

Si seguimos adelante observamos también que los resultados ni siquiera resultan congruentes entre ellos. Uno de los pacientes presentó una pérdida de peso instantánea y nada más, dos a lo largo de varios minutos, y el último hizo malabarismos con la romana durante quince largos minutos.
Para conciliar esto con la hipótesis inicial es preciso tramar muchas explicaciones ad hoc, como la influencia del temperamento del paciente (ya cadáver para ese momento).
Conclusión ¿Qué queda, al final, de este experimento? Pues poca cosa: en realidad solo una colección de datos que se debaten entre la incongruencia y la anécdota, con una posibilidad inmensa de errores instrumentales.
Para poner esto en perspectiva, consideremos simplemente que MacDougall intentó medir variaciones de peso del orden del 0,05 %, lo que no resulta fácil en condiciones clínicas ni siquiera hoy en día. Habla en su favor que no pretendiera haber probado algo: expresamente reconoce que se requiere una gran cantidad de experimentos “antes de que este tema pueda ser zanjado más allá de cualquier posibilidad de error”.

Los consabidos “21 gramos” quedan reducidos a pura leyenda basada en un experimento mal hecho, que hasta la fecha nadie parece ansioso de repetir.

 

¿Quién tiene la verdadera Biblia?

Por: Frank R. Zindler

TRADUCIDO POR MALCOLM CARTAGENA.

Prólogo

En La Calle
Evangelista: Hermano, usted está en un apuro si pone su fe en la ciencia. La ciencia nunca le puede dar la verdad absoluta. La ciencia siempre tiene que corregir sus errores. ¡La ciencia no puede salvar!
Pagano: probablemente usted está acertado en que la ciencia no nos puede dar conocimiento absoluto. Pero en tanto nos dé información suficientemente sólida como para seguir sosteniendo nuestras vidas, ¿Qué más necesitamos? De todos modos, no parece haber ninguna otra fuente de información que sea más segura y gran cantidad que son mucho menos seguras que la ciencia del hombre. En cuanto a salvar, el récord de la penicilina no es demasiado malo.

El Evangelista: Amigo, hay algo más cierto que la ciencia. Hay una fuente de la verdad absoluta e indefectible. Usted no tiene que ir más con las adivinaciones de la ciencia. Usted puede ir directamente a la fuente de todo conocimiento.

Pagano: ¿Realmente? Qué es?
Evangelista: La Santa Biblia, hermano, el Libro de Libros!
Pagano: ¿Cuál Biblia es “La Santa Biblia “? Quiero decir, hay gran cantidad de Biblias diferentes que flotan alrededor. Está el Corán …
Evangelista: Pecador, yo hablo acerca de la Biblia Cristiana, no las Biblias falsas de los paganos supersticiosos.
Pagano: Bien, aún si admito que las Biblias cristianas son mejores que las Biblias musulmanas o mormonas, ¿cómo sabe usted cuál Biblia cristiana es la correcta? Las Biblias Católicas contienen setenta y tres libros, las Biblias protestantes tienen sólo sesenta y seis.
Evangelista: Los Católicos son esclavos del Diablo, hermano.
Ellos tienen algunos libros falsos junto con los verdaderos. La Biblia verdadera es la versión del Rey Jaime traducida sin error de las lenguas originales al propio inglés de Dios. Usted no creerá que Dios permitiría que cayésemos en un error con la transmisión de su propia palabra. ¿ No? La versión del Rey Jaime ha sido preservada sin errores para traer el mensaje de la salvación a los pecadores como nosotros.
Pagano: ¿No bromea? ¿Cómo justifica el hecho de que algunos de “nosotros” son Católicos? ¿ Por qué dios permitió que la transmisión de su palabra a los Católicos se corrompiera? ¿Por qué dios permitió que a los protestantes se les vendieran las primeras ediciones de la versión del Rey Jaime, que todavía contenía los setenta y tres libros encontrados en la Biblia Católica?

Tres Problemas
Los verdaderos creyentes que desean poner toda su fe en la Biblia encaran tres problemas:

(1) ¿Cómo puede uno saber cuales libros están “inspirados” y deben formar parte del canon bíblico? (2) ¿Cómo pueda uno saber cuál, si cualquiera de los manuscritos contradictorios existentes (MSS) de un libro dado preserva la expresión “verdadera”?
(3) Suponiendo que uno tiene el manuscrito correcto (MSS) de un libro dado, ¿cómo puede uno saber lo que significan las palabras particulares en griego, hebreo, o arameo?

Como veremos, no hay manera de que estas preguntas se puedan contestar con absoluta certeza.
A lo sumo, los creyentes deben confiar en las probabilidades, no las certezas, que surgen de una investigación científica de los hechos circundantes a los textos y las tradiciones bíblicas. Los creyentes tendrán que enfrentar el hecho de que no hay ninguna manera de saber en cuál Biblia creer, ni mucho menos qué creer en ella.
Los creyentes todavía tienen que poner su “fe” en otros seres humanos. ¿Cuáles Libros?
Como recién se mencionó el primer problema que tienen que encarar los creyentes es el problema de cuáles libros pertenecen a la Biblia, cuáles no, y cómo decidir. Verdaderamente, es extremadamente raro para los individuos decidir, estos dilemas  por sí mismos.
Generalmente ellos heredan un conjunto de “libros santos” de las familias en las que nacieron.
Los niños católicos heredan un número algo más amplio que los niños protestantes, y los niños judíos obtienen todavía treinta y cuatro menos que los niños Católicos.
A los que menos se les da es a los niños Samaritanos. Ellos sólo obtienen el Génesis, El Exodo, Levitico, los Números, Deuteronomio, y si toman su sopa quizás Joshua. Si para ser “salvado” uno necesita encontrar información, digo, en la Revelación, 2 Paralipomenon, o Baruch, ¿no es raro que dios permita que nazca tanta gente en ambientes deficientes de libros necesarios para la salvación? ¿Cómo es entonces, que hay tal diversidad de opinión en cuanto a cuáles libros son “canónicos,” en otras palabras, deben formar parte de la colección oficial de escritura “inspirada”? ¿Qué principio divino ha dejado a los Samaritanos con Biblias que contienen sólo cinco o seis libros, a los judíos con treinta y nueve, a los protestantes con sesenta y seis, y a los Católicos con setenta y tres? ¿Por qué los cristianos antiguos tenían aún más libros en sus Biblias?

En el caso de los Samaritanos, el número pequeño de libros en su Biblia no refleja nada más significativo que el hecho que los samaritanos, que vivían en la parte septentrional de Palestina, fueron separados del centro principal de la evolución cultural judía el reino sureño de Judah antes que los profetas y otras escrituras fuesen consideradas “Escritura” por cualquiera. Hoy en día el resto lastimoso de creyentes que se llaman a sí mismos samaritanos reclaman que todo libro fuera del Pentateuco (los primeros cinco libros de la Biblia, los llamados Cinco Libros de Moisés) no son inspirados y, por lo tanto, son no canónicos.

Una excepción posible es el sexto libro de la Biblia, el Libro de Joshua, el que parece ser dado la posición cuasi bíblica. No sólo son los libros posteriores del canon judío “no escriturales,” en el punto de vista Samaritano aún la versión Hebrea del Pentateuco (el “Texto Masoretico,” el llamado Textus Receptus o ” texto recibido” del que nuestro Rey Jaime (King James) y Biblias posteriores traducidas) no es bueno tampoco. Difiere del texto Samaritano ¡En más de seis mil lecturas variadas! Pero ¡ay! para las creencias de los Samaritanos y los judíos, el tamaño pequeño de la Biblia Samaritana y las seis mil lecturas variadas del Texto Masoretico no son debidas a ningún principio divino discerniblemente de selección: Ellos son meramente accidentes de la historia y la guerra políticas.

A través de la historia judía hasta el Concilio de Jamnia (celebrado cerca de la actual ciudad de Joppa, cerca del fin del primer siglo A.D.), la lista de libros pensados para “ensuciar las manos” (en otras palabras, fueron inspirados) diferidos como una función de geografía y afiliación política. Por los tiempos en que se formó la iglesia cristiana, los judíos greco parlantes habían acumulado unos pocos libros más que ensucian las mano que los que tenían los que permanecieron en casa, primos arameo o hebreo-parlantes. Cuándo los cristianos adoptaron el “Viejo Testamento” Griego para si mismos (inclusive los libros novedosos que fueron con él), los judíos Palestinos tuvieron que defenderse. En el Concilio de Jamnia, los judíos eliminaron tales libros como Baruch, Ecclesiasticus, y tantos Libros como Maccabeos. Por un escaso voto, ellos evitaron estrechamente eliminar a Ezekiel, Proverbios, Ester, Eclesiastés, y Cantares de Salomón.

En el caso del Libro de Daniel, los judíos eliminaron los últimos dos capítulos, asentando una docena. ( El Libro Católico de Daniel contiene todavía catorce capítulos.) Kaine E Diatheke Figura 1. Una página de Kaine E Diatheke, un Nuevo Testamento griego publicado por la Sociedad Britanica y Extranjera de la Biblia (© 1958), mostrando el “texto preferido” y “aparato crítico” para Mateo1:11,16,18. A. El texto tradicional de verso 16 Dice: “Y Jacob engendró a José, esposo de María, de quien nació Jesús, el llamado Cristo.” B. El comienzo de las variadas lecturas para el verso 16, con símbolos para los varios manuscritos seguidos por sus lecturas diferentes. C. El símbolo para el manuscrito de Sinaiticus (s) Siríaco (sy), un documento del siglo tercero a cuarto que refleja el estado del texto bíblico en el segundo siglo, antes de que los creyentes en el mito del nacimiento de virgen hubiese triunfado en alterar todos los textos del evangelio. D. El griego magníficamente abreviado dice: “Y José engendró a Jesús, el llamado Cristo.

Así como la lista de libros santos difería de comunidad judía a comunidad judía, así la lista de libros considerados santos entre los cristianos tempranos difería de iglesia a iglesia, aunque los cristianos preferían generalmente el Viejo Testamento griego más grande al más pequeño Hebreo. Además de las escrituras judías, cada comunidad cristiana desarrolló sus propias escrituras del Nuevo Testamento, creando más de una docena de evangelios diferentes y un número incierto de epístolas y apocalipsis.

No sorprende saber que no se conoce ningún “Padre de la Iglesia” que declarara la canonicidad de los libros de la misma manera que el evangelio completo bautizado por el fuego de la Santa Iglesia Pentecostal de Dios en Cristo de hoy. El ilustre Ireneo (B. ca. Ac. 130), por ejemplo, consideraba al Pastor de Hennas como inspirado, pero rechazaba a Hebreos, Jude, David, 2 Pedro, y 3 Juan. Clemente de Alejandría (ca. Ac. 150-213) incluyó el Apocalipsis de Pedro, la Epístola de Barnabas, y el pastor de Hermas en su Biblia. Tertulliano (B. ca. Ac. 160) mejor recordado por su dictamen, Certum, est quia impossible est (“yo lo creo porque es imposible”) eliminó todos los libros del Nuevo Testamento menos los cuatro evangelios, hechos, trece epístolas de “Pablo”, Revelación, y Juan. Como ciertas iglesias (tales como las de Roma, Alejandría, Antioquía, y Constantinopla) ganaron en poder político, cada una hizo esfuerzos arduos para suprimir “la herejía,” y los concilios de la iglesia fueron convocados (a menudo por El Emperador Romano más que por Papas o Patriarcas) para votar sobre cuáles libros eran canónicos y para antemizar a los que no podrían comprar suficientes votos para estar en el lado ganador. La historia de estos concilios es tanto desorientadora como abominable.

El concilio de Laodicea (A. D. 363) incluyó Baruch en el Viejo Testamento, pero prohibió la Revelación del Nuevo. El Concilio de Cartago (ca. Ac 397) incluyó Ecclesiasticus, Sabiduría, Tobit, Judith, y 1 y 2 Maccabeos. La enumeración de la infalible más reciente del canon Católico sucedió en el Concilio de Trento (A. D. 1563), en el medio de la Reforma alemana. La Iglesia Ortodoxa griega cerró su canon en algún momento en el décimo siglo, cuando admitió finalmente el libro de La Revelación (aunque todavía no use las citas de este libro en sus leccionarios). La Iglesia Ortodoxa Siria adoptó a regañadientes La Revelación aún un siglo más tarde. Aunque no cada concilio de la iglesia debatiera qué libro pertenecía a la Biblia, es no obstante verdadero que las ediciones decididas por los concilios previos ayudaron a formar las decisiones que definieron el canon.

El contrario a la opinión ingenua que las deliberaciones de los concilios de la iglesia fueron infundidos por el poder de la guía divina, la mayor parte del los concilios y sus repercusiones eran asuntos bastante horrorosos. El concilio de Nicaea, por ejemplo, fue convocado en AC. 325 por El emperador romano Constantino el primer emperador cristiano. Después de convertirse al cristianismo, Constantino mato a su esposa, su hijo, un sobrino y su esposa, y estranguló a Licinius (su coemperor) y su hijo después de prometerles la vida. Cumplidas estas tareas convocó a los obispos y patriarcas del reino para definir la naturaleza de la Trinidad y decidir a cuál de las facciones en disputa de los creyentes debería darse la patente real para la ortodoxia.

La pregunta candente del concilio era el argumento entre Arius y el obispo Alexander de Alejandria. Arius proclamaba que Jesús era esencialmente distinto del Padre, habiendo sido creado ex nihilo por el último. Alexander, sin embargo, proclamaba “como Dios es eterno, así es su Hijo cuando el padre, entonces el Hijo está presente en Dios sin nacimiento, jamás engendrado, un engendrado no engendrado.” Por un voto areglado, Arius fue condenado como hereje, excomulgado, y exiliado. Tres años después, sin embargo, Constantino se suavizó con la herejía (o cambió de opinión en cuanto a quiénes eran los herejes) y volvió a llamar a Arius a Constantinopla.

En el mismo día en que Arius debía volver a entrar triunfante a la Catedral, sus intestinos estallaron repentinamente en un excusado, obviando cualquier necesidad de redefinir la ortodoxia. Los ortodoxos lo consideraron un milagro; los Arianos sabían que fue asesinato. Figura 2. ¡Ningún nacimiento virgen aquí! parte de la genealogía de Jesús en los manuscritos de Syriacus Sinaiticus se refirieron a él en Fig. 1 C. (Imprimió el texto © 1894 por Agnes Smith Lewis, los cuatro Evangelios en el Siríaco, Trascripción del Palimpsesto Sinaitico, Prensa de la Universidad de Cambridge). Siríaco se lee de derecha a izquierda. Los asteriscos marcan la palabra Siríaca `wld, ” engendrado” los subrayados muestran nombres repitiendose en la fórmula: A engendró a B, B engendró a C, C engendró a D, etc. Los versos quince a dieciséis leen dicen: ” Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matthan, Matthan engendró a Jacob, Jacob engendró a José; José, a quien era prometido una mujer joven, María, engendró a Jesús[ (l) yshw`, el apellido subrayado] que se llama Messiah.

El veneno no era la única manera de decidir las preguntas de la teología. En el Concilio ” ecuménico” de Ephesus (A. D. 431), San. Cirilo, el Papa de Alejandria, sobornó a suficientes obispos para poder convocar el Concilio antes de la llegada del Patriarca de Antioquía, cuya oposición él temía. Sin la oposición de la delegación de Antioquía era cuestión sencilla condenar a Nestorius como hereje, y proclamar a la Virgen María como theotokos, o “madre de dios.” En el Segundo Sínodo de Ephesus (A. D. 449), Dioscoros, el Papa de Alejandría (sucesor de Cirilo), condenó a Flavian, el Papa de Constantinopla, y luego pateó a su rival en Cristo tan severamente que él murió tres días después. Convocando una muchedumbre de monjes y soldados esgrimiendo palos, espadas, y cadenas, Dioscoros convenció a los obispos que habían planeado votar por Flavian a votar “correctamente.” Tales eran los medios por los cuales se determinaba la verdad en la Iglesia Católica ortodoxa.

Entre los protestantes estaba cada pecador por sí mismo cuándo vino a decidir que libros pertenecían a la Biblia. Entre los protestantes “reformistas,” eran comunes las opiniones que difieren en mucho de las sostenidas por los protestantes. Luther no pensaba que Ester pertenecia en la Biblia, pero pensaba, elevadamente de 1 Maccabeos y Sirach. Él tuvo una opinión baja de los Hebreos, y pensaba que la Revelación era de escaso valor, no siendo apostólica ni profética. La Epístola de Jaime la llamó “una epístola de paja.” El reformista suizo Zwingli decretó no Bíblica a la Revelación. John Calvin denunció ese libro de delirios como incomprensible, y prohibió a los pastores de Ginebra procurar interpretarlo. ¿Cuáles Manuscritos? Aunque fingiéramos que podríamos saber de algún modo con toda seguridad que el evangelio de Mateo, es sinceramente inspirado y, así, un libro legítimo para ser incluido en el canon, ¿cómo podríamos decir si cualquiera de los muchos MSS de Mateo contiene la expresión correcta e inspirada? La mayoría de los creyentes verdaderos no saben nada de nada acerca de este problema, porque es un secreto bien mantenido entre los eruditos de la Biblia que ninguno de los dos MSS de Mateo ni ningún otro libro bíblico son parecidos.

Peor todavía, para cada libro existen familias diferentes de tipos MS, a menudo de antigüedad aproximadamente igual, pero difiriendo uno de otro en maneras típicas. Para tratar de seguir todas el las diferentes expresiones en Mateo y otros libros de la Biblia, las ediciones eruditas del Nuevo Testamento griego contienen un llamado aparatus criticus, un sistema complicado de notas a pie de página que indican las mayores lecturas variadas para cada pasaje en el ” texto preferido” [ve Figs. 1 y 3].

Con respecto al texto preferido de la Biblia griega, los lectores pueden preguntarse ¿Quién decide y cómo las lecturas preferidas? El espacio no permite una discusión de los principios científicos (y a veces muy no científicos) implicados. Podemos sólo observar que es tanto irrisorio como triste ver a los fundamentalistas más inteligentes aprendiendo diligentemente griego para “leer la palabra de Dios en la lengua original.” Ellos poco sospechan, al mirar fijamente las paginas libres de notas a pie de página de sus testamentos griegos Westcott Hort, las miles de decisiones científicas y no-tan científicas que se tuvieron que tomar para que ellos vean o no vean lo que hay en cada página.

Los apologistas de la Biblia tratan de eliminar los centenares de miles de variadas lecturas en el existente MSS diciendo que las diferencias son triviales y no afectan los pasajes esenciales para la doctrina cristiana. “Meramente diferencias ortográficas,” dicen. La falsedad de esta afirmación puede verse no sólo en los ejemplos dados en Figs. 1-3 ( variaciones que afectan la doctrina del nacimiento virgen, así como también la doctrina de que discípulos verdaderos pueden beber veneno y acariciar cobras), sino también en los pasajes que golpean en el corazón de la doctrina de la Trinidad. Cuando Erasmo de Rotterdam publicó primer Nuevo Testamento griego de Europa en 1516 él omitió el texto Trinitario de la prueba, 1 Juan 5:7: Porque hay tres que se registran en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo: y estos tres son uno.

Es innecesario decir, Erasmo fue criticado robustamente por la omisión. Él se defendió declarando que él habría incluido el verso ( muy conocido en la Biblia latina) si hubiese sido capaz de encontrar un solo MSS griego que lo contuviera. Poco después a Erasmo se le presentó ¡una Biblia Griega que contenía el verso! Sospechando un fraude, pero incapaz de probarlo, Erasmo agregó el verso,a ediciones posteriores de su Biblia, el libro destinado a llegar a ser el Textus Receptus el libro del que los traductores del Rey Jaime derivarían la versión inglesa “autorizada” de 1611. dura suerte para la Trinidad, ` la intuición de Erasmo era correcta. Hasta hoy ningún MS Griego más viejo que el siglo quince a dieciséis ha sido jamás encontrado conteniendo el pasaje.

Ahora se sabe que el verso fue un invento español del siglo cuarto, apareciendo finalmente en el MSS de la Vulgata latina (la Biblia oficial de la Iglesia Católica romana) alrededor del año 800. El descubrimiento de que las Biblias más viejas omiten a 1 Juan 5:7 deja a los cristianos sin “la prueba de la Trinidad Bíblica”. Mientras que hay todavía otros versos que son compatibles con la doctrina trinitaria, ninguno es la prueba de ello. A menos que los apologistas cristianos consideren la Trinidad como trivial, ¡ellos deben admitir que las diferencias en MSS son importantes! La magnitud de las diferencias entre diferentes MSS del mismo libro, pueden ser asombrosas. Uno de los rollos del Mar Muerto, el rollo Jeremías 4QJer-b es un octavo más corto que el texto Masoretico de ¡Jeremías! Aún en tiempos antiguos existían las diferencias salvajes en el MSS de los libros individuales.

El Padre de la Iglesia Irenaeus nos dice que el MSS del el evangelio de Mateo usado ca. Ac. 185 por los Ebionites (Los cristianos judíos originales de Jerusalén) careció de los primeros dos capítulos los capítulos conteniendo la genealogía imaginaria de Jesús, la historia del nacimiento virgen, los hombres sabios, y la matanza de los inocente de Herodes. Ahora se entiende porque los cristianos primitivos no creían en el cuento de María y el ángel. Figura 3. El fin del Evangelio de Marcos, de la Biblia griega usado en la Fig. 1, mostrando el estado de confusión total en que finaliza el Evangelio. A. El texto latino del manuscrito la antigua versión latina, Africana del siglo cuarto al quinto, el Codex Bobbiensis (k) que añade al verso 3 de Marcos. 16 los versos: “Repentinamente en la tercera hora del día había oscuridad sobre la tierra entera, y los ángeles descendieron del cielo y se pararon con el dios vivo, [y] subieron [al cielo] junto con él, y e inmediatamente hubo luz.

Entonces ellas [mujeres] se acercaron a la tumba.” B. La nota diciendo que el verso 8, así como también los versos 9-20, son omitidos por un manuscrito egipcio Fayumico temprano (fa). C. La nota diciendo que el verso 8 es el verso concluyente los manuscritos más viejo y mejores, inclusive los famosos Codex Sinaiticus, Codex Vaticanus, y el Syriacus Sinaiticus mostrados en Fig. 2. Esto significa todos los cuentos de post Resurrección de la “conclusión larga” tradicional, están ausentes, junto con Marcos. 16:18 el pasaje tan amado del manejo de la serpiente, beber veneno por creyentes verdaderos en el Sur. Los manuscritos más viejos finalizan su cuento con las mujeres que huyen del sepulcro, “ya que ellas tenían miedo.” Verdaderamente, las notas a pie de página que se relacionan al fin de Marcos continúan dos páginas más después de la que se muestra.

Una de las notas posteriores nos dice que, algunos manuscritos contienen un fin alternativo “corto” a Marcos. 16: 9-20 que dice: “Pero ellos informaron brevemente a Pedro y a ésos con él todo lo que se les había dicho. Y después de esto, Jesús mismo envió por medio de ellos, del este al oeste, la sagrada e imperecedera proclama de la salvación eterna.” ¡Otra nota a pie de página nos dice que hay varios manuscritos que incluyen ambos finales! Podemos notar otra rareza con respecto al “texto recibido” usada para producir la Biblia del Rey Jaime: Porque el Libro de la Revelación nunca fue popular en la Iglesia Ortodoxa griega, fue difícil para Erasmo encontrar MSS del libro. Verdaderamente, él no pudo encontrar un solo MS que contuviese los últimos seis versos.

Consecuentemente, ¡él tuvo que componer su propio griego traduciendo los últimos seis versos al griego del latín vulgar! Hasta hoy no se encontró jamás ningún texto griego que reproduzca la versión de Erasmo` de los últimos seis versos de la Biblia. Asi de fuerte es la traducción de la Biblia del Rey Jaime. Mientras discutimos el Libro de la Revelación el libro amado del presidente Reagan y de los gematriastas (numerologistas bíblicos; la palabra rima con “pederastas”) que le aconsejan que deberíamos notar que “el número del nombre de la bestia” [Rev. 13: 18] no puede ser 666 después de todo. ¡En algunas fuentes muy antiguas el número es 616! Indudablemente para consternación de los gematriastas, que procuran guiar la política exterior nuclear Americana sobre bases de indicios bíblicos, ni solo ni en combinación los nombres “Madalyn,” “Murray,” o “O Hair” suman a 616 ó 666 al escribirlos en el alfabeto griego.

En 651, “Murray” se acerca a 666: ¡cerca pero no justo! Finalizaremos esta discusión de variedad de MSS considerando el problema de versiones traducidas de la Biblia. El problema de saber qué significados dar a las palabras en idiomas extranjeros se considerará en la próxima sección de este ensayo. Lo qué nos concierne aquí es un problema de interés aún mayor a los que quieren saber lo que el “texto original” de la Biblia dijo una vez. Entre el tercer siglo A.C. y el primer siglo D.C, los eruditos judíos greco parlantes en Alejandría y en otra partes tradujeron las escrituras hebreas al griego, produciendo una serie de ediciones del Viejo Testamento griego conocido colectivamente como el Septuagésimo (Abreviado LXX). Una comparación del LXX con el texto Hebreo Masotérico muestra diferencias fundamentales en diferencias de contenido que no pueden renunciarse como errores de traducción, sino se pueden ver como evidencia de que el texto hebreo usado por los traductores difirió profundamente del texto hebreo hoy conocido.

Entre las muchas diferencias entre el LXX y el texto de Masoretico estan las discrepancias numéricas. Enoch tenía sesenta y cinco años de edad cuando él engendró a Matusalén en Hebreo, pero tenía 165 cuando él lo hizo en griego. Después del nacimiento de Lamech, Matusalén.Vivió 782 años en Hebreo, pero 802 en griego. No sólo hay diferencias numéricas entre los textos el griego y Hebreos versos y párrafos se agregan o son borrados y, en el caso de Jeremías, las profecías individuales son dispersadas tan diferentemente en las dos versiones que es muy difícil comparar las dos en absoluto. El problema para los creyentes verdaderos es este: La versión griega refleja un texto hebreo más de mil años más viejo que el texto Hebreo usado como estándar para el Rey Jaime. ¿No deberíamos seguir al griego aún si es una traducción en vez del hebreo? Se debe notar que los autores del Nuevo Testamento, al citar el Viejo Testamento, lo citaron en griego pareciéndose al LXX mucho mas a menudo que el Masoretic Textus Receptus.

Si el LXX fue suficientemente bueno para Jesús, ¿No debería ser suficientemente bueno para los Presbiterianos?. El descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto ha confundido además el asunto. Estos Rollos Hebreos y Arameos desplazan la fecha a un tiempo tan distante atrás como al tiempo en que comenzó la traducción del LXX y temporalmente superpuso el período en el cuál la traducción se completó. ¿Estos rollos asientan el asunto de cual es mejor, el LXX o el Texto Masoretico? ¡De ninguna manera! Algunos de los rollos, tal como el Rollo Magnífico de Isaiah, están extremadamente cerca del Texto Masoretico. Es por eso que los fundamentalistas nunca parecen cansarse de contarnos acerca de este rollo y de cómo justifica su Biblia (ellos no le contarían acerca del Rollo Corto de Jeremías, mencionado arriba, que se parece al LXX).

En el caso de Jeremías, se han encontrado rollos semejantes a ambos: el LXX y los textos Masoreticos se han encontrado MSS del éxodo que se asemejan no sólo a LXX, sino también a la versión samaritana.Apenas por añadidura, algunos rollos reflejan todavía a otras, hasta desconocidas tradiciones textuales. ¿Cuál es el MS correcto? La pregunta en si misma ha llegado a no tener sentido en esta etapa en la comprensión científica de los textos bíblicos. Las tradiciones orales diferentes fueron reducidas gradualmente a escribir en tiempos diferentes y en lugares diferentes. Difiriendo una de otra en el momento que fueron puestas por escrito, las varias formas escritas de una historia dada continuaron diferenciandose mientras los textos individuales se copiaban y recopiaban, y los escribas cometían errores y “correcciones” Periódicamente los escribientes descubrian MSS contradictorios relacionados con el mismo cuento. Entonces entraba en juego la “armonización” combinando el escribiente los textos contradictorios en una narrativa ” armoniosa”. Un ejemplo extremo de esto se ve en cierto MSS posteriores de los evangelios de Mateo y Lucas, donde las dos genealogías de Jesús en el Textus Receptus difieren una de otra y han sido “armonizadas” casi totalmente en una identidad cien por ciento.

Después de todo su estudio, los eruditos de la Biblia han llegado a una sencilla conclusión: Tratar de encontrar la “correcta lectura” de la mayoría de los MSS bíblicos es tan desesperado y tan sin sentido como tratar de encontrar el “votante promedio”. ¿ Cuál Diccionario usar? Uno de los problemas más desconcertantes que enfrenta un creyente es uno que casi nunca se reconoció aún que exista. Cómo puede uno saber lo que una palabra dada significa . ¿Un antiguo MS? No es suficiente tener un buen diccionario griego o hebreo. El mas brillante de los escritores de diccionario no puede estar segurodel significado de cada palabra como se usa en cada cultura y subcultura , en cada período en la historia. Si encontramos la palabra hebrea zabach, “sacrificio,” por ejemplo, en una oración antigua que dice “Rey Ishkibibbel sacrificó mucho y Jahweh lo protegió a él y a su orinal” ¿significa lo mismo que la oración en un moderno periódico de Jerusalén que dice: “Shmuel sacrificó mucho y tuvo sus niños en el colegio”? No se necesita ir a textos antiguos para ver la magnitud de este problema. Las obras de William Shakespeare (1564-1616) datan de tiempos relativamente modernos y ellos están en inglés. Aún es a menudo bastante imposible saber con toda seguridad qué quiso decir Shakespeare con ciertas líneas.

En el tercer acto de Hamlet, apenas después del famoso “ser, o no ser”el soliloquio, Hamlet dice a Ofelia, “vete a un convento.” (go thee to a nunnery) ¿Qué podría ser más sencillo de entender? Fue bastante impactante, hace treinta años, cuando supe que el término del Argot ¡ Isabelino para el burdel era convento(nunnery)! En todos los años desde entonces He sido incapaz de decidir si Hamlet quería que Ofelia fuera a un convento o a un burdel. Cualquier significado se adecua al contexto. Hamlet podría estar preocupado de que Ofelia pudiese llegar a ser “una procreadora de pecadores” y debería retirarse de las tentaciones del mundo retirándose a la religión. O considerando de la presencia de palabras tales como ramera, y obseno en el contexto inmediato, y considerando que Hamlet denigra el “libertinaje” de Ofelia es plausible que Hamlet, en repugna, diga a Ofelia que se uniera a la profesión más vieja del mundo.

Mientras la ambigüedad de este pasaje meramente entretiene o molesta, dependiendo de cuánto uno desea entender a Shakespeare ,la situación sería gravemente mortal si Hamlet fuera un libro de la escritura en vez de un trabajo del arte. ¿Qué si una creyente verdadera trató de imitar a Ofelia y fue al lugar incorrecto? Ella podría pasar la eternidad en “un lugar incorrecto,” verdaderamente, si ella fue a un convento, digamos, en vez de una ¡casa de gatas! Aunque sea a menudo difícil de discernir el significado de palabras en las escrituras inglesas de Shakespeare, puede ser bastante imposible literalmente saber el significa de ciertas palabras en antiguos MSS bíblicos.

En la (NEB) nueva Biblia inglesa, una traducción de modulador/producida por un panel reputado de eruditos de Oxford Cambridge, no es en absoluto raro encontrar páginas con notas a pie de página diciendo “lectura Probable” o “Hebreo incomprensible,” o con pasajes salvajemente diferentes de los del Rey Jaime. En la traducción del Rey Jaime de Job 39:13-14, por ejemplo, leemos: ¿Diste tu las buenas alas a los pavos reales? O alas y ¿plumas al avestruz? Que dejará sus huevos en la tierra y los calentará en el polvo… En la Nueva Biblia inglesa leemos: Las alas del avestruz son raquíticas * sus alas y plumaje son tan escasos** que ella abandona sus huevos en el suelo, permitiéndolesseguir siendo entibiandos por la arena. Las dos notas a pie de página asociadas dicen: * Son raquíticas: la lectura probable; Hebreo incomprensible. **Probable Lectura; Hebreo [significa] santa o cigüeña. Aunque ni Oxford ni Cambridge sobrellevaran el problema de Job 39:13-14, la Nueva Versión Internacional (NIV), una producción fundamentalista, decidió de algún modo traducir nuestro verso: Las alas del avestruz se agitan alegremente, pero no pueden compararse con las alas y plumas de la cigüeña…. Mientras la falta de notas a pie de página podría dirigirnos a suponer que los fundamentalistas nunca dudan en cuanto a lo que “la palabra de dios” significa,

En la introducción a la Nueva Versión Internacional nosotros encontramos la admisión, como en otros documentos antiguos, el significado preciso de los textos bíblicos es a veces incierto. Esto es más a menudo el caso con los textos hebreos y arameos que con el texto griego. Aunque los descubrimientos arqueológicos y lingüísticos en este siglo ayudan a la comprensión de los pasajes difíciles, algunas incertidumbres permanecen…. [Oxford Biblia Internacional Nueva Versión internacional de estudio Scofield de Oxford, E. Schuyler inglés, Presidente, Comité Editorial de Revisión, la editorial de la Universidad de Oxford, 1984, P. xix] ¿Cómo puede ser esto? Parte del problema deriva del hecho que el hebreo y el arameo antiguo esta escrito con un alfabeto defectuoso, en otras palabras, un alfabeto en que la mayoría de las vocales no se escriben.

Fue solo mucho mas tarde en la historia de la escritura de la biblia hebrea (emtre los siglos V al IX) que los puntos de las vocales (llamadas “pizcas y particulas”) se añadieron a los textos consonánticos. Desgraciadamente, no hay manera de saber que las vocales correctas se suministraron. De hecho, durante el siglo IX y X, había una larga enemistad heredada entre dos familias de eruditos judíos, los Ben Ashers y los Ben Naphtalis, sobre la vocalizacion de las escrituras. Desgraciadamente, los Ben Ashers vencieron a los Ben Naphtalis tan completamente que casi toda historia de ellos fue expurgada, y quedamos con un sentido falso de seguridad con respecto a la uniformidad aparente de puntos de vocales en el texto Hebreo hoy.

Es fácil de ver qué lío nosotros tendríamos en el inglés si no indicaramos las vocales al escribir. Si nos encontramos con la palabra de dos letras “By”, por ejemplo, cómo sabriamos si la palabra pensada era “By,” “Bay,” ” boy,” “buoy,” “buy,” o “obey”? Por supuesto el contexto si hubiera Uno, ayudaría a resolver vocalizaciones y significados. Pero lo qué si en el caso de By, la verdadera palabra destinada fuera una palabra rara tal como¿ “Bey”? Las dificultades causadas por la falta de letras de vocales en hebreo son compuestas por el número increíble de legomena hapax, palabras que ocurren sólo una vez en la Biblia entera. Una prueva rápida del vocabulario hebreo y arameo del Viejo Testamento revela que hay más de 1,500 palabras (aproximadamente veinte por ciento del vocavulario entero del Viejo usado sólo una vez.

Esto incluye la palabra dibyonim, traducida como “excremento de paloma” en el Rey Jaime, pero que la Concordancia Analítica de los jóvenes a la Biblia nos asegura que significa “guisante del polluelo asado” aunque la Nueva Biblia inglesa lo traduce como “frijoles de cigarra,” y la Nueva Versión Internacional traduce “vaina de semillas”! Imagínese la perplejidad de un erudito de la Biblia por no decir nada de un verdadero creyente encontrándose con una oración tal como “a menos que usted pusiera el shnurq sobre el altar antes de abandonar pan , usted morirá seguramente.” Suponiendo que la palabra shnurq no aparece en ningún otro contexto, nosotros podemos concluir sólo que un shnurq es probablemente algo más pequeño que un hipopótamo. La incertidumbre espantosa que resulta de no saber que poner en el altar podría forzar a un creyente verdadero a abandonar el pan! ¿ Por qué Molestarse? Aunque fuimos sólo capaces de discutir unos pocos de los problemas encarados por personas que quieren creer en la Biblia, debería ser obvio que los problemas son insuperables.

Cuándo las votaciones se lanzaron en los grandes concilios eclesiásticos que asentaron el canon, ¿qué certeza tenemos que Jahweh no estaba contando gorriones caídos en algún lugar en vez de contar los votos antes de ser emitidos – o ver si los obispos correctos fueron envenenados antes del voto? Qué certeza tenemos que el falsificador que deslizo la Trinidad en la tercera edición de Erasmo hizo su ¿Falsificación bajo la inspiración de una contradicción triple en aritmética? ¿Qué certeza tenemos de que la gente que escribe los diccionarios ¿De griego y hebreo biblico sabe qué definiciones poner en ellos? ¿Cómo sabremos si leemos acerca de garbanzos o excremento de paloma? Es claramente inútil tratar de encontrar la Biblia en qué creer, y de cuál obtener “la verdad.” por lo tanto ¿porque molestarse en probar? La búsqueda de la verdad absoluta es pueril, un remanente de un período precientifico de la evolución cultural. Aunque las “verdades” de la ciencia no sean absolutas, lo hacen agradablemente en un pellizco.
Y en cuanto a la salvación, ¡el récord de la Penicilina no es demasiado mala aunque pueda causar urticaria!

¿Existe Dios?

Por: *Dr. Serafín Mercado* Investigador de la Facultad de Psicología de la UNAM

CONSIDERACIONES ACERCA DE SU IMPROBABLE EXISTENCIA

Todas las culturas han creado religiones, han creído en algún tipo de seres sobrenaturales; los dioses, e incluso algunas de estas religiones han sido monoteístas, planteando la existencia de un solo dios. Sin embargo, si en lo general las religiones, todas, tienen mitos que les son comunes, como la explicación del origen del mundo y el universo, el origen de la vida y, fundamentalmente, el origen y naturaleza del hombre y, hasta donde yo se, todas han postulado un alma y una vida más allá de la muerte como forma de dar cuenta de la conciencia y para explicar y atenuar la terrible experiencia de la muerte; en lo específico han sido muy disímiles tanto en la naturaleza y número de los dioses como en los atributos de estos, su ubicación y sus poderes; siendo así que la explicación de los orígenes del universo, de la tierra, de la vida y del hombre han sido distintas una de otra, siendo cada una un relato particular, surgido de la peculiar solución lograda por la cultura en cuestión.

En este artículo me centraré en la versión de origen judaico que predomina en occidente, es decir, el cristianismo en todas sus variantes y el judaísmo mismo, con objeto de analizar la naturaleza de estas creencias y de su compatibilidad con el conocimiento científico y la reflexión filosófica actuales; aunque este análisis es válido en principio para cualquier otra religión. El centrarnos en este subconjunto es por ser más conocido tanto para los lectores como para el autor. Tenemos evidencia arqueológica e histórica de que el hombre siempre ha querido hacer sentido del mundo. La conciencia expandida que evolucionó al desarrollarse el gran y complejo cerebro que tenemos, la conciencia ampliada de uno mismo, del tiempo presente, pasado y futuro y la posibilidad de manejar la realidad en términos de categorías y relaciones categóricas, entre ellas, sobresaliendo las relaciones de causa y efecto, hizo que no sólo buscara adaptaciones y soluciones a los problemas de supervivencia, sino explicaciones a todo lo existente, incluyéndose a sí mismo.

La cultura, hija del lenguaje y madre de la historia humana, hizo posible la acumulación de observaciones, explicaciones y prácticas sociales que permitieron un cierto grado de consenso en cada cultura acerca de la naturaleza y origen de las cosas, consenso que quedó imbricado en la estructura político-económica de esos pueblos. Ciertas versiones de la explicación quedaron sancionadas por las autoridades políticas y religiosas, las cuales frecuentemente eran las mismas o estaban muy relacionadas entre sí. Con la aparición de la escritura en sus diferentes formas aparecieron los libros sagrados: La Biblia, el Popol Vú, los Vedas, el Corán, etc., aunque en la mayoría de los pueblos la transmisión de estas “verdades” fue simplemente oral. La interrogación que me planteo aquí es, dado lo reiterativo de la pregunta y la similitud de la respuesta, ¿habrá algún tipo de verdad detrás de las explicaciones religiosas?.

Evidentemente, estas explicaciones son todas dadas antes del descubrimiento del método científico y de su aplicación masiva al análisis de la realidad en todos sus ámbitos. Este método es quizá el aporte cultural más importante de occidente, descansa en la capacidad analítico sintética de Homo, en su lenguaje y en el descubrimiento de los multiplicadores de este: la escritura, la imprenta y ahora la computadora y las redes de cómputo. Su fundamento es simplemente el requerimiento de un análisis crítico de las ideas ante la realidad y en relación a su coherencia. Se busca lograr métodos precisos, cuantitativos y un lenguaje sin ambigüedades; así como procedimientos que permitan ahondar en la naturaleza de los fenómenos, más allá de la apariencia superficial.

En la actualidad la aplicación del método científico ha permitido dar explicaciones congruentes con la evidencia acumulada y coherente tanto internamente como con otras teorías científicas, en términos de la lógica, lo que ha permitido dar respuesta a casi todas las preguntas abordadas por las diferentes religiones, siendo este conocimiento el modo de descalificar los mitos religiosos, no sin lucha y sangre, por la enorme reacción político religiosa a las implicaciones de estas nuevas visiones. Ahora contamos con una teoría heliocéntrica muy bien sustentada empíricamente y con enorme coherencia interna con otros cuerpos de conocimiento. De acuerdo con ella la tierra no es el centro del universo, sino tan solo un humilde planeta de tamaño intermedio que gira alrededor de una estrella no muy espectacular. Esta teoría esta contenida en una visión más general del universo, su naturaleza, su dinámica y su evolución formado de un número nunca soñado por los antiguos judíos de estrellas y galaxias.

Esta explicación, apoyada en un mar de evidencia acumulada durante siglos de observación y experimentación, no sólo astronómica, sino física, química y de ciencias de la Tierra misma, la cual le da una enorme credibilidad. Esta perspectiva está en desacuerdo con las explicaciones mitológicas de todas las religiones que conozco y en específico con la tradición judaico-cristiana de occidente. El origen del universo data de unos miles de millones de años, cuando se da el Big Bang (La Gran Explosión) y se supone que la Tierra, al igual que el Sol y los otros planetas se formaron de polvo interestelar hace unos 4600 millones de años. Hay dudas acerca de si el Big Bang no implica colapsos previos de la materia, de los cuales los hoyos negros (concentraciones de materia tan densos que ni la luz puede escapar) son tal vez el principio de uno nuevo o si la materia solamente explotó una vez. La vida empieza hace unos 3500 millones como un proceso químico en el que por azar se llega a formar una molécula capaz de reproducirse a sii misma, usando componentes más básicos.

Desde ese momento empieza la evolución de la vida hasta llegar a como la conocemos ahora. La vida ha quedado elucidada como un proceso fundamentalmente químico y su evolución, explicada por el proceso de selección natural, lo que se ve atestiguado por la enorme acumulación de evidencia de fósiles que han podido ser fechados con muy diversos métodos, pudiéndose seguir con bastante detalle el rastro de los cambios evolutivos de las especies hasta nuestros días. El origen del hombre es un caso especial, pues en todas las mitologías religiosas él ocupa un lugar privilegiado, distinto al de plantas y animales y que implica un estatus diferente, ignorando las características similares entre nosotros y otros animales y el increíble parecido que tenemos con gorilas y chimpancés, no sólo anatómico, fisiológico y conductual, sino genético. Estas propuestas van contra la sólida evidencia acumulada acerca de la evolución del hombre mismo, la cual hace patente nuestra procedencia animal y nuestra pertenencia a la naturaleza, sin un estatus especial; así pues las cuestiones fundamentales relacionadas a los orígenes quedan explicadas por la ciencia; exégesis que en nada coincide con el Génesis bíblico, por ejemplo.

Por otra parte, la vida queda aclarada como un fenómeno físico-químico, más químico que físico. También vemos que la ciencia aporta evidencia contundente de que la mente es un producto de la actividad del sistema nervioso y que el tamaño y complejidad del cerebro humano da cuenta de sus extraordinarias capacidades cognoscitivas. Vemos como se han ido develando los procesos de percepción, memoria, consciencia, pensamiento, emociones, deseos, volición y conducta. Actualmente la evidencia es impresionante en el sentido de que nuestra experiencia y conducta son consecuencia de la función de integración ecológica del sistema nervioso animal. De esta manera se da un golpe letal a las teorías del alma inmortal y su relación con la vida eterna y la idea de un dios o dioses. La sociedad humana y la cultura vienen a ser explicadas como consecuencia de la peculiar forma de evolución de Horno Sapiens, y las implicaciones éticas de la religión pasan a ser formas de imposición política de normas vigentes para un período y convenientes para un grupo hegemónico.

Esto ha contestado la pregunta del origen del universo, del origen y naturaleza de la vida y del origen del hombre. El documentar esto con mayor acuciosidad no es tarea de un artículo, sino de muchos volúmenes muy gruesos; pero el lector se puede remitir a una gran variedad de síntesis para la divulgación científica que le podrían dar un cuadro más detallado y repleto de evidencias para secundar lo aquí aseverado. También encontramos que hay un factor que hace sumamente atractiva la religión, como es el hecho de que al crear almas inmortales y una cohorte de dioses, santos (politeísmo disfrazado) y sacerdotes, los que hacen posible invocar el poder divino. Es muy reconfortante para Homo creer que hay una fuente externa de poder que lo protege de los males y peligros y que le concede privilegios si se le propicia adecuadamente. Sin embargo no hay evidencia de que los creyentes estén más protegidos del mal que los no creyentes, sino al contrario y de que la mediación de Dios y su cohorte de santos, ángeles, etc., en realidad rompa las leyes de la naturaleza. La credulidad implica un rezago respecto a la inteligencia científica contemporánea y una actitud acrítica que permite aceptar como hechos meros accidentes y patrañas.

Así, de la amplia cobertura explicativa de la idea de Dios como creador y manipulador del universo y sus habitantes, queda tan solo el problema de los orígenes de todo. El problema de los orígenes radica en una limitación cognoscitiva producto de la peculiar experiencia humana. Homo produce una gran cantidad de artefactos, los cuales tienen su origen en la extraordinaria capacidad planeadora y transformadora de nuestra especie. Una mesa, por ejemplo, es producida al cortar el tronco de un árbol (o de varios), del cual se sacan tablas, las cuales son cortadas y rebajadas para conformar las diferentes partes de una mesa,las cuales, unidas entre sí con taquetes, clavos, tornillos y pegamentos, forman el mueble como un todo, para después ser lijado y pintado o barnizado con objeto de darle la apariencia que nos apetece. La mesa como tal tiene origen en la idea y actividad de su o sus creadores. Sin embargo, en realidad la mesa no es más que un tronco de árbol modificado y adicionado de otros elementos, una reorganización espacial de la madera del tronco de un árbol. A pesar de ello, nosotros generamos una expectativa de que todo lo que vemos tuvo que ser creado por alguien.

Un principio básico de la naturaleza es que materia y energía no se crean o se destruyen, solo se transforman, incluso entre sí. Así la idea creacionista viene de la miope perspectiva de observar que nosotros manufacturamos objetos múltiples y que los animales y plantas nacen y consideramos que el origen de todo es una manufactura inicial por un ser especial. No se toma en cuenta que la creación natural de nuevos seres es tan solo transformaciones espacio temporales de materia y energía ya existentes, todo dentro del marco de las leyes naturales. Además, esta solución tiene un problema fundamental, que si atribuimos a un creador el origen del universo y de todo lo en el existente, incluyendo las leyes que le rigen y hemos descubierto, entonces, surge la pregunta de ¿quien creó al creador? Las soluciones han sido diversas a este dilema. Una es que el creador se autocreó; pero esta no resuelve nada, ya que no es concebible que algo que no existe cree algo. A lo más considero esta solución como una tomadura de pelo de uno de los sistemas religiosos más autoritarios. La segunda es que Dios es infinito. Sin embargo es más simple y sin complicaciones considerar la posibilidad de que el universo en sí sea infinito y no necesitamos agregar una complicación más como la de implicar a Dios.

Aunque es necesario explicar el Universo y sus leyes, si metemos a dios, es mucho más complejo explicarlo a él a su vez. El cerebro humano es el ente más complejo que hemos descubierto en el universo, superado solo por la sociedad, que es una estructura de cerebros en interacción y por el Universo mismo, que los contiene a los dos; podríamos suponer que Dios es mucho más complejo que eso. Un problema en esta visión es el hecho de que equiparamos las leyes científicas a las leyes de la sociedad humana. Estas últimas son el producto de la imposición de normas emergidas de la necesidad de regular las relaciones sociales, a través de los sistemas jurídicos, que hacen posible la preservación del grupo y su funcionamiento y el estado de cosas actual en la sociedad, generalmente conservando el estatus y privilegios de los grupos en el poder.

Las leyes naturales en realidad son simplemente conjeturas acerca de las regularidades causales que se dan en la naturaleza, y estas no tienen por que haber sido dictadas por nadie ni impuestas, simplemente son y nosotros las descubrimos. Ante estos argumentos, la idea de Dios no sólo no resuelve el problema del origen, que sin lugar a dudas no está resuelto aún, sino que lo dificulta más, creando un problema de regresión infinita (El creador que crea al creador, que crea al creador, … ), o la introducción de elementos que en realidad no aportan nada a la solución y que, por lo tanto, son inútiles. Vemos la naturaleza esencialmente irracional de esta postura al obtener una respuesta contundente a este tipo de reflexiones: “Todo es cuestión de fe”, es decir, se exige creer acríticamente. Podemos ver que la idea de Dios es un atavismo cultural que se mantiene por lo pequeño o nulo que es el conocimiento y comprensión por la población mundial en general de la ciencia y sus implicaciones, siendo el conocimiento científico compartido tan sólo por élites académicas, incluso muchas veces aún a esos niveles, parcializado por la especialización.

Esto hace ver lo necesario de la formación de una cultura científica general en la población como base de una inteligencia social. Esto es básico, pues es perfectamente reseñado en la historia el surgimiento de prácticas irracionales, autoritarias e incluso genocidas en ciertas épocas de la historia de los pueblos, que fueron razón de conflictos, derramamiento de sangre y para el estancamiento del progreso cultural. También vemos a los diferentes mitos religiosos y sus textos como la preservación de un pensamiento que ha sido superado contundentemente por el método crítico de la ciencia y por la evidencia que la sustenta. Mitos como los de la creación y de Adán y Eva se enfrentan fútilmente a lo que conocemos acerca de la naturaleza y el origen de la vida y en especial del hombre. Vemos que la Biblia, a pesar de ser la supuesta revelación de Dios al hombre, no menciona nunca la existencia de otros continentes, de muchas especies animales y vegetales desconocidos para los judíos de esa época, de la naturaleza atómica de la materia, de las partículas subatómicas, de energías desconocidas como el magnetismo y la electricidad, por no mencionar la energía atómica. No se mencionan virus y bacterias ni su papel en la patología o el papel del sistema nervioso en la consciencia, la conducta y las emociones.

Podemos tomar un ejemplo más, aunque en realidad toda la Biblia se encuentra plagada de casos similares. En la Biblia se menciona el caso de un “Diluvio Universal”, del cual, por cierto, no existe evidencia geológica. Después de cierto tiempo de la creación y todo lo demás que siguió, Dios está muy enojado porque los hombres son muy malos. El omnisapiente Dios, que no puede cometer error alguno, se arrepiente de haber creado al hombre y la vida. Sin embargo, en un arranque de piedad, él recurre a Noé y su familia para salvar la vida en el mundo. Dios ordena a Noé que construya un arca y que la llene con una pareja de animales de cada especie.. Si Noé construyó el arca de las dimensiones especificadas en la Biblia, trescientos codos de longitud, cincuenta de anchura y treinta de altura, sin duda no habrían cabido allí todas las especies terrestres que hoy conocemos y de las cuales no tenían idea los judíos en esa época.. Su lista es sorprendentemente: 20 de las aves, de las bestias (supongo mamíferos) y de los reptiles según su especie; no menciona batracios, insectos, gusanos y especialmente los microbios, que sin duda desconocían.

Tan sólo de los mamíferos existen alrededor de 6,000 especies conocidas. El problema no es solo del tamaño, en la Biblia no solo no se menciona que se salvaran las plantas terrestres, las cuales hubiesen perecido, lo cual muestra la ignorancia biológica de la época, sino que no se considera lo que los animales comerían y beberían en el transcurso, el que los carnívoros habrían devastado a sus presas habituales y, por supuesto, no se consideró el efecto de la reproducción de las especies. Por lo tanto, Noé y su arca no son más que una hermosa leyenda y una forma muy efectiva de inducir el temor a Dios, pero no corresponde en lo más mínimo a la realidad. En conclusión, las ideas de las religiones y de Dios (o los Dioses) son el producto de una etapa de desarrollo cultural de la humanidad, completamente invalidado por los desarrollos de los cuatro o cinco últimos siglos de ciencia. Que la idea de Dios no aporta nada a la solución de los problemas, sin duda aún irresueltos, acerca de los orígenes del universo. Creo que podemos prescindir de la idea de Dios con grandes ventajas para el pensamiento filosófico y el avance del conocimiento científico.

La religión, en su época, fue un buen intento para explicar el mundo, el universo, la naturaleza, la vida y al hombre, su sociedad y su cultura. Ahora no se sostiene ante el embate del conocimiento científico. Las explicaciones religiosas fueron adueñadas por las clases en el poder y distorsionadas para detentar, justificar y legitimar ese mismo poder. También ha sido origen de muchos conflictos humanos, incluyendo innumerables guerras en la historia humana. Creo que es un buen momento para tratar de rebatirlo, idea de algunos de los pensadores tras las Revoluciones Francesa y Marxista. Sin embargo, creo que esto no se logrará sin una buena educación científica como respaldo y un gran valor ante las fuerzas e intereses reaccionarios detrás de la religión. La educación elemental y media son el pilar sobre el cual hay que erigir la nueva consciencia, la nueva inteligencia social.