por APRA | May 11, 2016 | Crítica a las Religiones |
Lo que ahora llamamos papas eran al principio los obispos de Roma (un obispo entre obispos hermanos de otras ciudades). Luego ellos se hicieron papas, con poder sobre toda la Iglesia.
Luego se hicieron tan poderosos que fueron capaces de destronar a reyes y emperadores. Se hicieron tan poderosos que fueron capaces de obligar a los reyes a usar su poder secular para hacer cumplir la Inquisición, que era conducida por sacerdotes y monjes Católicos.
En 1870, el Papa, fue declarado, infalible.
El proceso de aumentar el poder papal fue influenciado por documentos falsificados que cambiaron la percepción de la gente de la historia del papado y de la Iglesia.
Una de las falsificaciones más famosas es el ” Pseudo-Isidorian Decretals, ” que fueron escritos alrededor del 845 Año de Cristo. (También conocidos como ” Falso Decretos “.)
Consisten de 115 documentos que supuestamente han sido escritos por los primeros papas.
La Enciclopedia Católica admite que estas son falsificaciones.
Dice que el objetivo de estos documentos falsificados era permitir a la Iglesia ser independiente del poder secular, e impedir al laicado gobernar la Iglesia. En otras palabras, su objetivo era aumentar el poder del Papa y la Iglesia Católica. Además de los documentos que eran falsificaciones totales, han sido alterados documentos genuinos. (Ciento veinticinco documentos genuinos tienen material falso agregado) lo que aumento el poder del Papa. Muchos documentos tempranos han sido cambiados para decir lo opuesto a lo que decían al principio. Una de las falsificaciones es una carta que falsamente ha sido atribuida a San Ambrosio.
Decía que si una persona no está de acuerdo con la Santa Sede, entonces él o ella es un hereje.
Esto es un ejemplo de cómo el poder Papal ha sido promovido proclamando fraudulentamente la autoridad de los Primeros Padres sumamente respetados. Otra falsificación famosa del siglo noveno fue la “Donación de Constantino”.
Demandará que el Emperador Constantino diera las provincias occidentales del Imperio romano al Obispo de Roma. El Papa acostumbraba reclamar autoridad en asuntos seculares. Cuando los Cristianos griegos intentaban discutir cuestiones con la Iglesia de Roma, los Papas a menudo usaban documentos falsificados para destruir sus reclamos. Esto pasó con tanta frecuencia que durante 700 años los Griegos se referían a Roma como ” la casa de las falsificaciones “.
Durante trescientos años, los “Decretos Pseudo-Isidoros” y otras falsificaciones han sido usadas por los Papas Romanos para reclamar autoridad sobre la Iglesia en el Este.
El Patriarca de Constantinopla rechazó estos falsos reclamos de primacía. Esto terminó en la separación de la Iglesia Ortodoxa de la Iglesia Católica Romana. En medio del siglo veinte, un monje llamado Gracian escribió el “Decretum”, que se convirtió en la base para el Derecho canónico (el sistema legal para controlar la Iglesia Católica). Contenía numerosas citas de documentos falsificados.
Gracian sacó muchas de sus conclusiones de aquellas citas. Gracian sacó 324 pasajes que supuestamente habían sido escritos por los papas de los primeros cuatro siglos. De aquellos pasajes, sólo once son genuinos. Las otras 313 citas son falsificaciones.
En el decimotercer siglo, Tomás de Aquino escribió la ” Summa Theologica ” y numerosos otros trabajos. Sus escritos son la base para la teología escolástica. Aquino uso el “Decretum” de Gracian para las citas de los padres de la Iglesia y los primeros papas. [Note 9] Aquino también usó documentos falsificados que él pensó eran genuinos. [Note 10] La importancia de la teología de Tomás de Aquino puede verse en la encíclica del Papa Pío X sobre el sacerdocio.
En 1906, Pío dijo que en su estudio de filosofía, teología, y Escritura, los hombres que estudian para el sacerdocio deberían seguir las direcciones dadas por los papas y la enseñanza de Tomás de Aquino. [Esta encíclica papal está disponible en línea Nota 11 que da direcciones.]
William Webster es el autor ” de la Iglesia de Roma en el Foro de la Historia “. (Recomiendo este libro.) Su sitio web tiene un artículo titulado ” Falsificaciones y el Papado: la Influencia Histórica y el Empleo de Falsificaciones en la Promoción de la Doctrina del Papado “.
El artículo da información detallada sobre los ” Decretos Pseudo-Isidoros ” y otros documentos falsificados, mostrando su influencia sobre el papado y sobre la Iglesia católica.
Cuatro citas de su artículo están debajo.
” En medio del siglo noveno, comenzó un cambio radical en la Iglesia Occidental, que dramáticamente alteró la Constitución de la Iglesia, e instaló el trabajo fundamental para el desarrollo completo del papado. El papado nunca podría haber surgido sin una reestructuración fundamental de la Constitución de la Iglesia y de las percepciones de la gente de la historia de aquella Constitución. Mientras los hechos verdaderos de historia de Iglesia fueran bien conocidos, esto serviría como un parachoques contra cualquier ambición ilegal. Sin embargo, en el 9o siglo, ocurrió una falsificación literaria que revolucionó completamente el antiguo gobierno de la Iglesia Occidental. Esta falsificación es conocida como los “Decretos Pseudo-Isidoros, ” escrito alrededor del 845 Año del Señor.
Los “Decretos” son una completa fabricación de la historia de la Iglesia. Ellos exponen precedentes para el ejercicio de la autoridad soberana de los papas sobre la Iglesia universal antes del siglo cuarto y hacen parecer que los Papas siempre ejercieron el dominio soberano y tuvieron la autoridad final hasta sobre Concilios de Iglesia.
Los hechos históricos revelan que el Papado nunca fue una realidad en lo que se refiere a la Iglesia universal. Hay muchos historiadores Católicos eminentes que han declarado sobre ese hecho así como sobre la importancia de las falsificaciones, sobre todo los de “Pseudo-Isidoro”. Uno de esos historiadores es Johann Joseph Ignaz von Dollinger.
Él fue el historiador Católico más renombrado del siglo pasado, quien enseñó la historia de la Iglesia durante 47 años como Católico Romano (Webster cita extensamente de Dollinger) además de “Decretos Pseudo Isidoros” había otras falsificaciones que han sido exitosamente usadas para la promoción de la primicia de la doctrina Papal. Un caso famoso es el de Tomás de Aquino.
En 1264 Año del Señor. Tomas fue autor de un trabajo titulado ‘Contra los Errores de los Griegos’. Este trabajo se ocupa de las cuestiones de debate teológico entre las Iglesias griega y romana en aquellos días sobre tales asuntos como la Trinidad, la Procesión del Espíritu Santo, el Purgatorio y el Papado. En su defensa del papado Tomas basa prácticamente todo su argumento en las citas falsificadas de los Padres de la Iglesia…. Estas citas falsas tuvieron enorme influencia sobre muchos teólogos Occidentales en siglos sucesivos. Los reclamos de autoridad del catolicismo romano finalmente avanzan sobre la institución del papado.
El papado es el centro y la fuente de la que fluye toda autoridad para el catolicismo romano.
Roma hace mucho ha proclamado que esta institución ha sido establecida por Cristo y ha estado vigente en la Iglesia desde el principio mismo. Pero el registro histórico da una imagen muy diferente.
Esta institución ha sido promovida principalmente por la falsificación del hecho histórico por el extenso empleo de falsificaciones como lo demuestra el contrito Tomás de Aquino con el Papado.
por Ricardo Montanía | May 11, 2016 | Artículos de Ricardo Montanía, Crítica a las Religiones |
Por: Ricardo Montanía
EMAIL ANONIMO.
Ya desde los primeros tiempos del “cristianismo”, este fue muy bien definido por escritores romanos: “Una nueva y maléfica superstición”, “Una superstición desenfrenada y perversa”. Les escribo desde Costa Rica, un pequeño país de América Central, de “herencia española”, y por lo tanto, con “intelectualidad que huele a sacristía”, para robarle una expresión al escritor español Abel Paz. En Costa Rica se han dado una serie de sucesos que revelan la podredumbre de las sectas cristianas, como el tal Pastor Zacarías, un descarado estafador encarcelado por abusos sexuales contra feligresas, mientras que supuestamente les “sacaba el diablo”, les introducía el pene desvergonzadamente.
Otro caso, más sonado por tratarse de la “mayoritaria” secta católica, fué el del padre Minor Calvo, un fanaticoide de la peor especie y metido a “empresario radiofónico”. Llegó al atrevimiento de amenazar con violencia física si se exhibía la película ” La Ultima Tentación de Jesucristo”. A base de contribuciones de miles de babosos (majes en buen lenguaje costarricense), se daba una vida de lujos. Su desenmascaramiento empezó cuando en el programa radial de crítica política “La Patada”, se reveló un reporte policial en el cual se revelaba que el tal Padre Minor fue sorprendido a altas horas de la noche en un sitio solitario en compañero de un jovencito de claras inclinaciones homosexuales. La “explicación” del tal Minor merece un lugar en el Museo Mundial de las Salidas Estúpidas “Solo le estaba enseñando a manejar al jóven”, si claro, con el auto detenido, vidros polarizados y tremendo nerviosismo, al ser sorprendido por los policías.
Lo anterior desató la furia de Minor, por cuanto este Torquemada Televisivo, había basado su “mensaje” en un hipócrita ataque a cualquier liberalidad, por ejemplo atacaba modelos profesionales que ni siquiera han enseñado un seno. El tal Padre Minor no resultó más que un homosexual ebrio de poder, verdadero “genio del odio”, para utilizar una expresión nietzschiana, típico producto de una madre estúpida y dominante, igual que los casos probados de dos homosexuales perseguidores e inquisidores, Adolfo Hitler y Edgar J. Hoover, el fatídico Director del F.B.I. Adolfo Hitler fue monaguillo y sus actitudes antisemitas correspondían más a un antijudaismo no tanto político como típicamente cristiano, “al combatir a los judios cumplo con la tarea del Señor”, como escribió en Mein Kamp. Uno de los amantes de Hitler parece haber sido el pandillero Ernst Roehm, asesinado en la “Noche de los Cuchillos Largos ” por conveniencias políticas y también para encubrir el pasado homosexual del planeador del asesinato masivo, “industrial”, de 6 millones de judios y al menos unos tres millones de prisioneros de guerra soviéticos, la mayoría dejados morir de hambre.
Edgar J. Hoover engañó a la sociedad estadounidense con la imagen de “niño bueno que adoraba a su madre”, mientras montaba un sistema de espionaje esbirro y represión dentro de la “democracia de Estados Unidos”, digno de un Beria o un Himmler. Y tremendas orgías homosexuales armaba Hoover con su asistente, en realidad su amante, en hoteles de lujo, todo con los impuestos que los gringos idiotas pagaban mientras se maravillaban de las hazañas de los “Hoover`s Kids”, en su lucha contra la “nefasta penetración comunista” y otras conspiraciones imaginarias, pero muy útiles para mantener a la sociedad estadounidense en “la tensión de la lucha contra un enemigo extranjero poderoso y de esa forma justificar la tiranía interna”, como lo describe muy bien George Orwell en su “1984”.
Y volviendo al padre Minor, las revelaciones sobre sus inclinaciones homosexuales solo fueron el principio, al detectarse anomalías en el manejo financiero de las enormes sumas que diariamente recibía su estación radiofónica por las contribuciones de los ingenuos “fieles”, se empezó a crear un cerco en torno al valiente periodista Parmenio Medina Pérez, el corajudo denunciante, hasta que este fue asesinado el 7 de Julio del año pasado, y este crimen permanece en absoluto misterio y terminará en total impunidad, pues en Costa Rica, “democracia ejemplar”, los vividores de la politiquería, los curas y pastores parásitos, valga la redundancia, son una misma banda de gansters. Si es de interés de quienes editan la página WEB Herencia Cristiana, este escandaloso caso de corrupción politiquera-teocrática, puedo suministrarles más información. Como escribió Friedrich Nietzsche en su genial libro El Anticristo: “Contra el sacerdote no se tienen razones, se tiene el presidio”.
por APRA | May 11, 2016 | Crítica a las Religiones |
Por: Bernardo Gui. Inquisidor
UN INQUISIDOR EXPERIMENTADO DESCRIBE A LOS ALBIGENSES.
Sería demasiado largo describir con lujo de detalles la manera en que estos mismos herejes Maniqueos predican y enseñan a sus seguidores, pero hemos de considerarlo brevemente aquí. En primer lugar, ellos generalmente dicen de sí mismos que son cristianos buenos, que no juran, ni mienten, ni hablan la mal de otros; que no matan a hombre ni a animal, ni nada que tenga aliento de vida, y que tienen la fe del Señor Jesucristo y su evangelio tal como la enseñaron los apóstoles. Ellos afirman que ocupan el lugar de los apóstoles, y, por motivo de las cosas antes mencionadas, es que la Iglesia Romana, a través de los prelados, los clérigos, y los monjes, y especialmente los inquisidores de la herejía, los persigue y les llama herejes, aunque son buenos hombres y buenos cristianos, y que son perseguidos así como lo fueron Cristo y sus apóstoles por los Fariseos. Además, ellos hablan al laicado acerca de la perversa vida de los clérigos y prelados de la Iglesia Romana, indicando y exponiendo el orgullo, codicia, avaricia e inmundicia de sus vidas, y otros tales males a su entender.
Ellos invocan con su propia interpretación y según sus habilidades la autoridad de los Evangelios y las Epístolas contra la condición de los prelados, eclesiásticos, y monjes, a quienes ellos denominan Fariseos y falsos profetas, quienes dicen, pero no hacen. Después atacan y vituperan, uno por uno, todos los sacramentos de la Iglesia, especialmente el sacramento de la eucaristía, diciendo que no es posible que contenga el cuerpo de Cristo, porque aunque fuese tan grande como el monte más alto, los Cristianos ya lo habrían consumido para esta fecha. Afirman que la hostia viene de la paja, que pasa por las colas de caballos, a saber, cuando la harina es limpiada por un cedazo (de pelo de caballo); y además, pasa por el cuerpo y tiene un fin vil, lo cual, ellos dicen, no podría acontecer si Dios estuviera allí. Del bautismo, afirman que el agua es material y corruptible y es por lo tanto la creación del poder malo, y que no puede santificar el alma, pero que los eclesiásticos venden esta por avaricia, tal como venden la tierra para enterrar a los muertos, y el aceite a los enfermos cuando los ungen, y tal como venden la confesión de pecados hecha a sacerdotes.
Por lo tanto ellos declaran que la confesión hecha a los sacerdotes de la Iglesia Romana es inútil, y que, puesto que los sacerdotes pueden ser pecadores, ellos no tienen potestad de soltar ni de atar, y, siendo impuros en sí mismos, no puede hacer limpios a otros. Afirman, además, que la cruz de Cristo no se debe adorar ni venerar, porque, según insisten, nadie venera ni adora el patíbulo sobre el cual un padre, pariente, o amigo ha sido colgado. Ellos también declaran que los que adoran la cruz deben, por razones semejantes, venerar todas las espinas y las lanzas, porque cuando el cuerpo de Cristo estaba en la cruz durante la pasión, así mismo estuvo la corona de espinas en su cabeza y la lanza del soldado en su costado, Ellos proclaman muchas otras cosas escandalosas con respecto a los sacramentos. Además ellos leen de los Evangelios y las Epístolas en la lengua vulgar, aplicándolas y exponiéndolas a su favor y contra la condición de la Iglesia Romana en una manera que lo tomaría demasiado tiempo describir con lujo de detalles; pero todo relacionado con este tema se puede leer de modo más completo en los libros que ellos han escrito e infectado, y pueden aprenderse de las confesiones hechas por aquellos de entre sus seguidores quienes se han convertido.
Del Manual del Inquisidor de Bernardo Gui [muerto en 1331], de principio del siglo XIV, traducido en Conferencias sobre la Historia europea, de J. H. Robinson (Boston: Ginn, 1905), págs. 381-383
por APRA | May 11, 2016 | Crítica a las Religiones |
Por: Pepe Rodríguez
TOMADO DEL CAPÍTULO 16 DE MENTIRAS FUNDAMENTALES DE LA IGLESIA
La «Inmaculada Concepción», un dogma de fe fundamental de la Iglesia católica… que no fue impuesto a los creyentes como tal hasta el año 1854.
El día 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX proclamó el decreto siguiente:
«Nos, por la autoridad de Jesucristo, nuestro Señor, de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y por la nuestra propia, declaramos, promulgamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santa Virgen María, en el primer instante de su concepción, debido a un privilegio y una gracia singulares de Dios Omnipotente, en consideración a los meritos de Jesucristo, el Salvador de la humanidad, fue preservada libre de toda mancha del pecado original, ha sido revelada por Dios, y por lo tanto ha de ser firme y constantemente creída por todos los fieles.»
Diecinueve siglos después de su nacimiento y de su parto prodigioso, la honra de María era definitivamente puesta a salvo de dudas y murmuraciones afirmando oficialmente que su pureza no era ninguna suposición teológica sino una revelación de Dios.
La tardanza quizá fuese excesiva, pero cabe recordar que a Jesús, base del cristianismo, no le declararon oficialmente como consustancial con Dios hasta el año 325. La religión católica, como el vino, ha ido aumentando su grado de divinidad gracias al paso del tiempo. Según el Catecismo católico, «para ser la Madre del Salvador, María fue “dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante” (LG 56). El ángel Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como “llena de gracia” (Lc 1,28).
En efecto, para poder dar el asentimiento libre de su fe al anuncio de su vocación era preciso que ella estuviese totalmente poseída por la gracia de Dios».364 Parece obvio que estar «llena de gracia» divina debe significar algo notable, pero carece absolutamente de fundamento el deducir de Lc 1,28 que María «fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción»365 Desde la pésima traducción de la Vulgata, los. católicos reproducen el pasaje de Lc 1,28 como: «Presentándose a ella [el ángel Gabriel], le dijo: Salve, llena de gracia, el Señor es contigo», pero la traducción correcta es la de: «… le dijo: ¡Te saludo, gran favorecida! El Señor esté contigo», que aporta un matiz bien distinto.
El sentido claro dc lo que la Iglesia ha traducido por «llena de gracia» es el dc mujer «muy favorecida» o especialmente escogida para lo que se le anunciará a continuación; y el ángel muestra su deseo cortés —habitual en los saludos hasta el día de hoy— de que el Señor «esté» con María, pero no afirma que ya «es» con ella. Leyendo todo el relato de la anunciación, no se encuentra en parte alguna que María «estuviese totalmente poseída por la gracia de Dios». Lucas prosigue: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios,366 y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo. (…) El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra,367 y por esto ci hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de Dios» (Lc 1,30-36). ¿Dónde se dice que concebirá sin mácula ninguna?
De hecho, el propio comportamiento de María después de parir a Jesús denota que ella misma fue la primera en creer que sí tenía mancha o pecado. «Así que se cumplieron los días de la purificación conforme a la Ley de Moisés, le lleva ron a Jerusalén para presentarle al Señor, según está escrito en la Ley del Señor que “todo varón primogénito sea consagrado al Señor”, y para ofrecer en sacrificio, según lo prescrito en la Ley del Señor, un par de tórtolas o dos pichones»(Lc 2,22-24); «al entrar los padres con el niño Jesús para cumplir lo que prescribe la Ley» (Lc 2,27) quedó demostrado que María fue al templo a ofrecer un sacrificio expiatorio porque se sentía impura según la Ley de Dios.368 Para analizar en su justa medida el personaje de María, hoy fundamental en la Iglesia católica, hay que tener en cuenta que su figura apenas tiene presencia en los textos del Nuevo Testamento. María sólo fue citada por su nombre 18 veces (dos en relatos referidos a la vida pública de Jesús y el resto en los episodios de su infancia) y en 35 ocasiones fue mencionada como «madre» de Jesús.
Eso es todo. Y, tal como ya mostramos en el capítulo 3, no hay nada sólido en las Escrituras que permita tan siquiera suponer que la madre del nazareno le concibiese milagrosamente y mantuviese su virginidad perpetuamente
¿Cómo es posible que Dios no inspirase la verdadera importancia y virtud de María a los redactores de los Evangelios?
En este sospechoso silencio de Dios se fundamentó la oposición a la doctrina de la «inmaculada concepción» que mantuvieron, entre otros, padres de la Iglesia tan importantes como san Bernardo, san Agustín, san Pedro Lombardo, san Alberto el Grande, santo Tomás de Aquino y san Antonio, o papas como León 1 (440)369, 369 Gelasio(492)370 o Inocencio III (1216).
La lenta carrera dc María hacia la gloria celestial tuvo su más poderoso y fundamental impulso en el siglo y, con la vehemente defensa que el patriarca Cirilo de Alejandría —tal como ya vimos en el capítulo 6— hizo de María como Theotákos —madre dc Dios o Dei genitrix—, una proposición que acabó siendo ratificada por la Iglesia católica al proclamarla como Mater Dei.
De modo oficial, sin embargo, María no fue «preservada libre de toda mancha del pecado original» hasta el año 1854, como ya señalamos, y no se aseguró su asunción a los cielos ¡hasta 1950! Casi un siglo después del celebrado pronunciamiento de Pío IX, otro pontífice homónimo, Pío XII, hablando ex cathedra, eso es de modo infalible, decretó, el 1 de noviembre de 1950, que:
«Por la autoridad de Jesucristo, nuestro Señor, de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y por la nuestra propia declaramos, promulgamos y definimos que es un dogma divinamente revelado: que la Inmaculada Madre de Dios, María siempre virgen, al terminar su vida terrenal, fue elevada a la gloria celestial en cuerpo y alma.
Por tanto, si alguno se atreve (Dios no lo permita) a negar voluntariamente o a dudar lo que ha sido definido por nosotros, sepa que ha apostatado completamente la fe divina y católica.»
Sin duda resulta chocante que Pedro y Pablo, cuya autoridad invocó Pío XII, no le dedicaran a María ni una sola línea —ya en la tierra como en el cielo— en sus escritos neotestamentarios.
Mircea Eliade y Joan P. Couliano, expertos mitólogos, han resumido el proceso evolutivo de la figura de María con estas palabras: «La posición que se impondrá está expresada, en el siglo u, por el Protoevangelio de Santiago:371 María permaneció virgo in partu y post partum, es decir, fue semper virgo.
En el conjunto de los personajes del escenario primordial cristiáno, María terminó asumiendo un papel cada vez más sobrenatural. Así, el segundo concilio de Nicea (789) la coloca por encima de los santos, a los cuales se les reserva simplemente la reverencia (douleia), mientras que a María se le debe tributar la “superreverencia” (hyperdouleia). Insensiblemente María se convierte en un personaje de la familia divina: la Madre de Dios. La dormitio virginis se transforma en Maria in caelis adsumpta; María, a quien los franciscanos excluyen del pecado original, termina convirtiéndose en Mater Ecclesiae, mediatrix e intercessor en favor del género humano ante Dios.
De esta manera el cristianismo instaura en ci cielo un modelo familiar mucho menos riguroso e inexorable que el patriarcado Solitario del Dios bíblico.»372 Pero este proceso no fue todo lo lineal ni limpio que parece sugerir el párrafo anterior. En el siglo ni los padres de la Iglesia le habían reprochado a María pecados tan graves como «falta de fe en Cristo», «orgullo», «vanidad», etc.
Durante el siglo iv se valoró a María por debajo del más insignificante de los mártires; así, por ejemplo, en las oraciones litúrgicas culturales se veneraba a los santos citándolos por su nombre, pero María sólo fue incluida en esas prácticas a partir del siglo V. La primera iglesia dedicada a María no se construyó hasta finales del siglo IV, en Roma -ciudad en la que actualmente hay más de ochenta consagradas a ella-, y no hubo señal alguna de culto mariano hasta pasado el concilio de Éfeso (431), donde el padre de la Iglesia Cirilo de Alejandría logró imponer el dogma de la maternidad divina de María mediante cuantiosos sobornos. El concilio de Éfeso fue convocado por el emperador Teodosio II en 373 pero, debido a los problemas de desplazamiento y enfermedad (incluso muerte) que afectaron a numerosos obispos, se retrasó quince días su fecha de comienzo.
Por fin, aún faltando por llegar obispos importantes y contraviniendo la voluntad gubernamental, Cirilo —a quien Teodosio II acusaba de ser «soberbio» y tener «afán disputador y rencoroso»— decidió inaugurar el sínodo por su cuenta, asegurandose con tal maniobra el tener una mayoría favorable a sus intenciones contrarias a Nestorio. El documento que salió de la primera sesión de ese sínodo fue una victoria rotunda para Cirilo, ya que se le hizo saber al obispo Nestorio, ausente del plenario, que: «El santo sínodo reunido en la ciudad de Éfeso por la gracia del más pío de los emperadores, santo entre los santos, a Nestorio, el nuevo Judas: Has de saber que a causa de tus impías manifestaciones y de tu desobediencia frente a los cánones del santo sínodo has sido depuesto este 22 de junio y que ya no posees rango alguno en la Iglesia.» Con la euforia del éxito contra la herejía nestoriana —que se celebró por las calles con gran pompa y alboroto—, los textos conciliares se olvidaron de mencionar lo que les adjudica la Iglesia y no aparece en ellos ninguna definición dogmática de María como Theotákos, como madre de Dios.
Pero el concilio tendría una segunda parte cuando, días después, al llegar por fin a Éfeso los obispos sirios —«los orientales»—, reclamaron la presencia de Candidiano —comisionado imperial y protector del concilio, que había sido imperiose et violenter expulsado del sínodod Cirilo— y se reunieron, junto con los prelados que se habían opuesto a Cirilo, en legítimo concilio. De sus deliberaciones salió la de-posición de Cirilo y del obispo local Memnón (cuyas hordas de monjes fanáticos obligaron a Nestorio a refugiarse bajo la protección militar) y la excomunión de los restantes padres conciliares hasta que no condenasen las doctrinas de Cirilo que habían aprobado, puesto que eran «frontalmente opuestas a la doctrina del Evangelio y de los apóstoles». Este decreto conciliar, emitido en campo contrario, encrespó los ánimos de las multitudes controladas por Cirilo y Memnón y la situación se volvió caótica. Inmediatamente se cruzaron decretos de uno y otro concilio en los que se deponían y excomulgaban mutuamente.
Finalmente tuvo que intervenir el tesorero imperial y, mediante un decreto del monarca, depuso y arrestó a Cirilo, Memnón y Nestorio. Fue precisamente en esta fase tan virulenta del concilio de Éfeso cuando Cirilo presentó oficialmente su dogma de María como Theotókos o madre de Dios..374 aunque, ciertamente, lo hizo después de dilapidar la fortuna de la Iglesia de Alejandría repartiendo eulogias —«donativos»— con el fin de lograr no sólo liberarse de su arresto sino ganarse las simpatías de la corte imperial hacia su propuesta. San Cirilo, que fue distinguido como Doctor Ecclesiae —el maximo título dentro de la Iglesia católica— hace apenas un siglo,375 «untó con gigantescas sumas a altos funcionarios, usando así sus “conocidos recursos de persuasión”, como dice Nestorio con sarcasmo —que no le duraría mucho, desde luego—, de sus “dardos dorados”.
Dinero, mucho dinero: dinero para la mujer del prefecto pretoriano; dinero para camareras y eunucos influyentes, que obtuvieron singularmente hasta 200 libras de oro. Tanto dinero que, aunque rebosante de riqueza, la sede alejandrina hubo de tomar un empréstito de 1.500 libras de oro, sin que ello resultase a la postre suficiente, de modo que hubo que contraer considerables deudas. (…) En una palabra, cl doctor dc la Iglesia Cirilo se permitió, sin detrimento de su santidad sino, más bien, al contrario, poniéndola cabalmente así de manifiesto, “maniobras de soborno de gran estilo” (Gaspar), pero, al menos, maniobras tales —escribe complacido cl jesuita Grillmeier— “que no erraron en sus objetivos”. Disponemos de inventario de aquellas maniobras constatables en las actas originales del concilio. Una carta de Epifanio, archidiácono y secretario (Synce/lus) de Cirilo al nuevo patriarca de Constantinopla, Maximíano, menciona los «regalos”, una lista adjunta los desglosa exactamente, y el padre de la Iglesia Teodoreto, obispo de Ciro, informa como testigo ocular.
El dogma costó lo suyo, no cabe duda. A fin de cuentas ha mantenido su vigencia hasta hoy y el éxito santifica los medios».376 En relación con el pasado mítico pagano en el que tanto y tan bien se ha inspirado todo lo que es fundamental en el cristianismo, Karlheinz Deschner señala con razón que «de seguro que también jugó su papel el que el dogma de la maternidad divina de María tomase cuerpo precisamente en Éfeso, es decir, en la sede central de la gran deidad madre pagana, de la Cibeles frigia, de la diosa protectora de la ciudad, Artemisa, cuyo culto, rendido por peregrinos, era algo habitual desde hacía siglos para los efesios. Artemisa, venerada especialmente en mayo, como Intercesora’, “salvadora” y por su virginidad perpetua, acabó por fundir su imagen con la de María»377 Regína Vírginum. Amén. 364 Cfr. Santa Sede (.1992>. Op. cit., p. 115, párrafo 490. 365 Ibíd,p. 115, párrafo 491. 366
La traducción más correcta del original es «has hallado favor a los ojos de Dios». 367 La traducción más correcta del original es «y el poder del Altísimo te envolverá en [con] su sombra». 368 La Ley se contiene en el capítulo 12 del Levítico. «Cuando dé a luz una mujer y tenga un hijo, será impura durante siete días. (…> El octavo día será circuncidado el hijo, pero ella se quedará todavía en casa durante treinta y tres días en la sangre de su purificación; no tocará nada santo ni irá al santuario hasta que se cumplan los días de su purificación. (…) Cuando se cumplan los días de la purificación. (…) presentará ante el sacerdote (…) un cordero primal en holocausto y un pichón o una tórtola en sacrificio por el pecado (…> Si no puede ofrecer un cordero, tomará dos tórtolas o dos pichones» (Lev 12,1-8). 369 «Sólo el Señor Jesucristo entre los hijos de los hombres nació inmaculado», afirmó León 1 (Cfr. Sermón 24 de Nativ. Dom.). 370 Corresponde sólo al Cordero Inmaculado el no tener pecado alguno (Cfr. Gelassi Papae Dicta, vol. 4 Colosenses 1241. 371 En este texto apócrifo (considerado falso por la Iglesia), que se ocupa exclusivamente de la historia de María, se relata que: «cl Gran Sacerdote (1..) oró por María. Y he aquí que un ángel del Señor se le apareció, diciéndole: Zacarías, Zacarías, sal y convoca a todos los viudos dcl pueblo, y que éstos vengan cada cual con una vara, y aquel a quien el Señor le envíe un prodigio, de aquél será María la esposa. (…) Y José, abandonando sus herramientas, salió para agruparse a los demás viudos, y todos congregados, fueron a encontrar al Gran Sacerdote.
Este recogió las varas dc cada cual (…) penetró en cl templo y oró, (…> salió, se las devolvió a sus dueños respectivos, y no notó en ellas prodigio alguno. Y cuando José tomó la última, he aquí que una paloma salió de ella, y voló sobre la cabeza dcl viudo. Y el Gran Sacerdote dijo a José: Tu eres cl designado por cl Señor, para tomar bajo tu guarda a la Virgen dcl Altísimo. Más José se negaba a ello diciendo: Soy viejo, y tengo hijos, mientras que ella es una niña. No quisiera servir dc irrisión a los hijos de Israel. (…) Y José, lleno dc temor, recibió a María bajo su custodia… » (Cfr. Protoevangclio dc Santiago, capítulo IX, párrafos 1 a 3). En los capítulos siguientes se cuenta cómo José, tras seis meses de ausencia de su casa, se encontró a María embarazada y se planteó denunciarla por su infidelidad, pero tras ser «confortado» por un ángel aceptó su concepción por obra del Espíritu Santo (capítulos X a XXII).
De este texto procede buena parte dc las leyendas que rodean cl nacimiento de Jesús tal como se lo conmemora aún mediante los belenes navideños. 372 Cfr. Eliade, M. y Couliano, I.P. (1992). Diccionario de las religiones. Barcelona: Paidós, p. 118. 373 Este sínodo, tal como fue la norma en los ocho primeros «concilios ecuménicos», fue convocado por el emperador, no por el papa. Por esta razón, el papa Pío XI, en su encíclica Lux Veritatis (25 de diciembre (le 1931), faltó a la verdad cuando dijo que el concilio se reunió por mandato del papa Celestino 1 (»Iussu Romani Pontificis CaeLestini 1»). 374 «Ita non dubitaverunt sacram virginem Deiparam appeIlare (Cfr. De incamatione, en Denzinger, H. (1957). Op. cit., pp. 57). 375 Por decreto de la Sagrada Congregación para los Ritos fechado el 28 de julio de 1882. 376 Cfr. Deschner, K. (1992). Op. Cit., pp. 51 – 52 377 Ibíd,p.52.
por APRA | May 11, 2016 | Crítica a las Religiones |
Por: Sanjuana Martínez
LA IGLESIA CATÓLICA SANTIFICA A ESCRIVÁ DE BALAGUER.
Proceso
Durante el papado de Juan Pablo II hay un beneficiario: el Opus Dei.
Su estatus de “diócesis supranacional” institucionalizó su poder y radicalizó la guerra intestina en el Vaticano. Los ejemplos concretos son contados por el grupo Los Discípulos de la Verdad en el libro A la Sombra del Papa enfermo.
Los escándalos en el pontificado de Juan Pablo II y la lucha por la sucesión, publicado por Ediciones B. En el capítulo “Los pecados del Papa Wojtyla” el libro hace un recorrido por los escándalos de corrupción, los negocios ilegales y los apoyos del Vaticano a los regímenes dictatoriales de, entre otros, América del Sur.
En el apartado titulado “El obispo 007” detalla las responsabilidades de Juan Pablo II en el escándalo financiero del banco pontificio IOR-Ambrosiano, dirigido por Monseñor Paul Marcinkus, confirmado en su puesto por Wojtyla. “La quiebra del Banco Ambrosiano fue una colosal estafa que costó a los acreedores y a los contribuyentes italianos 287 millones de dólares y a los fieles de la Iglesia al menos 241 millones de dólares.
La estafa fue posible por la objetiva connivencia de la banca papal, y el IOR sólo pudo ser cómplice gracias a la anuencia –implícita o explícita– de Juan Pablo II.
El escándalo del IOR-Ambrosiano costó la vida a Roberto Calvi. Si se trató de un suicidio, “monseñor Marcinkus estuvo entre quienes empujaron a Calvi a su desatinado gesto”.
En cualquier caso, “el pontífice polaco no pronunció una sola palabra de cristiana congoja ni de humana piedad por la muerte violenta del banquero católico-masón, que durante tantos años había negociado en nombre y por cuenta de las finanzas vaticanas.
“Tampoco tras la bancarrota y la muerte de Calvi (en junio de 1982) el Papa Wojtyla estimó oportuno renovar la cúpula, los métodos y las finalidades de, a todos los efectos, su banca personal. Es más: atribuyó a monseñor Marcinkus el nuevo cargo de gobernador del Estado vaticano.
Un amigo del Santo Padre, entretanto, se afanaba para impedir que salieran a la luz nuevas pruebas de las responsabilidades de la banca papal en el asunto del IOR-Ambrosiano”.
Luego, en el capítulo “La telaraña del Opus Dei”, el libro detalla casos ilustrativos de la expansión del poder del Opus Dei en el Vaticano. “La facción masónico-curial tenía cada vez mayores dificultades a causa del asunto del IOR- Ambrosiano (banco del Vaticano). La Iglesia de Roma había sido arrastrada a un escándalo de los que marcan época: una bancarrota de mas de mil millones de dólares, un escenario de masonería y criminalidad financiera internacional, un banquero ahorcado en Londres con una puesta en escena paraesotérica.
Un drama cuyo principal protagonista había sido el arzobispo Paul Marcinkus, banquero personal de Juan Pablo II y representante destacado de la facción “masónica” de la Curia vaticana… “También el escándalo del petróleo, que estalló en Italia en el otoño de 1980, con el arresto del general comandante de los `carabinieri` Raffaele Giudice, afiliado a la P2 (Logia masónica) y artífice de una estafa petrolera a la Hacienda Pública de más de dos billones de liras, acabó por rozar a comienzos de 1983, al Vaticano a través de uno de los presuntos jefes de la ente masónico-curial, el vicario de la diócesis de Roma, cardenal Ugo Poletti.
“En diciembre de 1982 el vicario de Juan Pablo II había sido interrogado por los magistrados de la fiscalía de Turín en la basílica de San Juan en Laterano (es decir, en territorio vaticano), en relación con una carta que había enviado años antes el presidente del Consejo de Ministros, Giulio Andreotti, para solicitar el nombramiento del general Giudice al mando de los `carabinieri`.
El purpurado negó haber escrito semejante misiva y se proclamó del todo ajeno a los hechos. “De la fiscalía de Turín trascendió la noticia de que los magistrados estaban en posesión tanto de la carta de Poletti como de la respuesta del honorable Andreotti, y la prensa se hizo eco de la filtración. Entonces el purpurado dispuso difundir a través de la Vicaría de Roma un desmentido oficial.
“El desmentido de la Vicaría era una ostensible mentira. En efecto, en el curso de un segundo interrogatorio, el 13 de enero de 1983, los magistrados enseñaron al desfachatado vicario del Papa una copia de las dos cartas (tanto la manuscrita de Poletti como la respuesta del honorable Andreotti) y el purpurado no pudo más que admitir su autenticidad”.
Según los autores, en el verano de 1974 Giudice recibió el nombramiento de comandante general de los “carabienieri”. “(…) El frente central del desencuentro entre las dos facciones eran los nombramientos de obispos y cardenales, así como los distintos cargos cúrales.
También aquí el nuevo poder del Opus Dei se manifestó con decisión, discreto pero inexorable, sellado por las periódicas audiencias, públicas y privadas concedidas por el pontífice al prelado de la Obra, monseñor Álvaro del Portillo. “Juan Pablo II, durante el consistorio del 2 de febrero de 1983, nombró cardenal a monseñor Alfonso López Trujillo, arzobispo colombiano, enemigo jurado de la Teología de la Liberación y muy próximo al Opus Dei.
El 12 de abril designó arzobispo de Madrid al prelado de origen vasco Ángel Suquía Goicoechea, muy cercano al Opus Dei y el siguiente 20 de agosto nombró obispo al sacerdote peruano del Opus Juan Antonio Ugarte Pérez, con el cual ascendían a cinco los obispos oficialmente miembros de la Obra (y todos hispánicos)”.
El incidente en Nicaragua
El libro describe la posición de la Iglesia sobre los sacerdotes Miguel d`Escoto y Ernesto Cardenal, los dos miembros del gobierno sandinista, en ocasión de un viaje del Papa a Managua en 1979: “Mientras ejerzan sus funciones públicas (los dos sacerdotes) se abstendrán en público y en privado del ejercicio del ministerio sacerdotal”, decía la Santa Sede en abierta oposición a los cargos desempeñados por ambos hombres. “La facción opusdeísta quería que la peregrinación papal a Managua fuera una ejemplar cruzada antimarxista, en tanto que la masónico-curial estaba empeñada en tutelar la realpolitik en un país cuya situación sociopolítica y religiosa era compleja e incandescente.
Este enfrentamiento había comportado la llamada al Vaticano del nuncio apostólico en Managua, el arzobispo Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, para consultas.
“En la capital nicaragüense, el 4 de marzo, Juan Pablo II fue recibido por el gobierno sandinista, que dirigía Daniel Ortega. Frente al Santo Padre el ministro sacerdote Ernesto Cardenal se arrodilló, pero el pontífice le reservo un estallido de ira: “¡Ponga en orden su situación con la Iglesia!”.
Lo intimidó con evidente brusquedad al tiempo que lo señalaba con el dedo.
“Poco después, durante la solemne misa al aire libre en la plaza Diecinueve de julio de 1979, Juan Pablo atacó frontalmente a la Iglesia Popular y a la Teología de la Liberación (`compromisos ideológicos inaceptables`, `opciones temporales`, `concepciones de la Iglesia que suplantan a la verdadera`), y reclamó tanto del clero como de los fieles la obediencia a los obispos y al Papa.
Desde la multitud se elevaron exclamaciones de desacuerdo, que el pontífice acalló con un imperioso `¡Silencio! ¡Silencio!` Alguien vociferó: `¡Queremos la paz, la queremos en esta vida!` y Juan Pablo II repuso con impaciencia: `¡La Iglesia es la primera en querer la paz!`.
El discurso del pontífice se vio interrumpido una y otra vez por otros gritos y protestas.
Eran muchos los católicos nicaragüenses que sostenían a la Junta sandinista y a la Iglesia Popular, pero el Santo Padre se mostraba inflexible…
La “restauración”
“El 6 de noviembre (de 1984), el prefecto del exSanto Oficio, cardenal Joseph Ratzinger, salió a la luz. Lo hizo de una manera inusual: mediante una entrevista realizada por el periodista afín al Opus Dei, Vittorio Messori, y sus palabras cayeron en el pantano curial como piedras.
El jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe anunció que la “primavera conciliar” de la Iglesia debía darse por concluida. “Atento a distinguirse de las posiciones más reaccionarias, el Panzerkardinal no llegaba a la osadía de abjurar abiertamente del espíritu innovador del Concilio Vaticano II, pero opinaba que había dado lugar a degeneraciones ya inaceptables… “La facción opusdeísta acogió como una liberación el expeditivo diktat restaurador del heredero de los inquisidores, pero sin ninguna sorpresa.
En efecto, se trataba de una inflexión ampliamente acordada tres años antes (cuando se había confiado al Panzerkardinal el neuráligco sillón de prefecto del exSanto Oficio), y en curso desde hacía algún tiempo.
Una restauración que, por un lado, asumía plenamente las posiciones anticonciliares del Opus Dei contra los denominados `desórdenes` y `decadencia modernista` de la Iglesia, y por el otro ponía fin a las volubles incertidumbres doctrinarias del pontificado wojtyliano provocadas por la facción masónico-curial.
Una coincidencia integrista que permitirá al cardenal Ratzinger permanecer pegado al sillón de prefecto del exSanto Oficio durante todo el largo pontificado wojtyliano, y ser uno de los candidatos fuertes de la Obra para la sucesión del Papa polaco.
“Después de la `restauración` sancionada y oficializada por el cardenal Ratzinger, la escalada del Opus Dei al poder vaticano inició una nueva etapa decisiva el 4 de diciembre de 1984, cuando Juan Pablo II nombró como nuevo director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede —y, por tanto, único portavoz papal —a un periodista español licenciado en medicina: el laico Joaquín Navarro-Valls, miembro numerario de la Obra.
“Esta designación, deseada por el Opus (el anterior director de la Oficina de Prensa vaticana, el padreRomeo Paniciroli, estaba ligado a la coreada curial) provocó fortísimas tensiones en el interior de los Sagrados Muros, porque en aquel punto la `cercanía` del Opus Dei al Papa Wojtyla se había convertido en una verdadera tutela cotidiana.
“La reforma mediática”
“El poder vaticano de la facción masónico-curial, afectado otra vez de manera marginal, se veía agredido por la Obra mediante una estrategia envolvente: el pontífice mediático de los viajes pastorales se dirigía al mundo a través de un portavoz del Opus Dei.
“En efecto, la Oficina de Prensa de la Santa Sede se transformó enseguida por obra de Navarro- Valls en un gabinete de dirección mediática. “Además de aportar a la Oficina de Prensa del Vaticano comprensión de los medios de comunicación occidentales que había escapado a los miembros del clero que le habían precedido, Navarro-Valls se ganó enseguida la confianza del Papa, con quien mantenía contactos más frecuentes que cualquier otra persona, a excepción de monseñor Dziwisz. “El responsable del nombramiento de Navarro-Valls como portavoz del Papa había sido monseñor Martínez Somalo, apoyado por el secretario del pontífice, monseñor Dziwisz.
Las denodadas resistencias del cardenal Casaroli y de monseñor Silvestrini habían resultado vanas. La facción curial intentó ponerse a la radical “reforma mediática”, pero sin éxito. La Oficina de Prensa, en manos del Opus Dei, se separó de la entonces Pontificia Comisión para las Comunicaciones Sociales y se convirtió en un departamento autónomo de la Secretaría de Estado, bajo las directas órdenes del pontífice. “Joaquín Navarro-Valls reestructuró los dicasterios y potenció las estructuras de la Oficina de Prensa, que transformó en un supereficiente megáfono opusiano dedicado a la mistificación y a las `verdades oficiales`.
“El portavoz papal del Opus Dei se convirtió en la sombra parlante de Juan Pablo II en el Vaticano, y sobre todo en sus giras por el mundo, durante esos frenéticos viajes pastorales de los cuales el teólogo Raimundo Panikkar dijo que no eran explosiones populares espontáneas, sino manifestaciones organizadas mediante acuerdos tecnológicos y políticos con la ayuda de millones de dólares y de todo el aparato organizativo de la Iglesia… “La facción opusdeísta lanzó un nuevo ataque antimasónico el 23 de febrero de 1985, desde las páginas de L`Observatore Romano. Tenía como diana implícita a la facción curial y a sus sectores `progresistas`… “Junto con la `primavera conciliar`, la facción opusdeísta había puesto una losa también sobre el deshielo Iglesia-masonería y devuelto la doctrina vaticana a los tiempos de León XIII, el pontífice que en 1892 había escrito: `Recordemos que el cristianismo y la masonería son inconciliables, de modo que inscribirse en una significa apartarse de la otra…` “Teología segura” “A mediados de los años 80 el creciente poder del Opus Dei en el Vaticano constituía sólo un aspecto del expansionismo de la organización integrista –no por casualidad definida como el “pólipo de Dios”– dentro de la Santa Iglesia Romana.
“La lenta labor de la Obra avanzaba silenciosa e inexorable, tanto en el interior como en el exterior de los Sagrados Muros, con la partícipe bendición de Juan Pablo II”.
El libro recoge, un artículo del vaticanólogo Giancarlo Zizola sobre la Obra: “Con el favor del Papa Wojtyla, en los últimos tiempos el Opus Dei se ha enriquecido con nuevos campamentos base a partir de los cuales proseguir su escalada hacia más sólidas posiciones de poder.
El Papa ha autorizado, por ejemplo, la fundación de una nueva facultad de Teología en Roma, el Centro Superior de Estudios Eclesiásticos, filial de la Universidad de Navarra, la más poderosa institución cultural de los rectores de las universidades pontificias existentes: la Gregoriana de los jesuitas, la Angelicum de los dominicos, la Antonianum de los franciscanos, las universidades Salesiana, Urbaniana y Lateranense. Todos respondieron de manera negativa.
Sin embargo, la decisión papal fue positiva. Como título académico el Opus Dei había propuesto la licenciatura. Juan Pablo II hizo aún más: ordenó el doctorado, el máximo.
El objetivo de la nueva fundación universitaria era institucionalizar, en el paisaje `pluralista` de las teologías desarrolladas y enseñadas en Roma, una `teología segura` de estilo tradicionista, pero con el lenguaje modernizador del `estilo Opus`. El Opus Dei no tiene problemas financieros. En noviembre consiguió organizar un encuentro internacional sobre Iglesia y mundo económico en el Vaticano, junto con elcardenal Joseph Höffner de Colonia, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, que ha confiado al Opus una parroquia de la ciudad, el Instituto de Economía Alemana (órgano científico de la patronal alemana), la Fundación Adenauer y la Unión Internacional Cristiana de Directivos de Empresas.
Un simposio faraónico, que concluyó con una teologización de la economía de mercado, también como modelo para los países en vías de desarrollo, y con un ataque frontal a la Teología de la Liberación (estaban invitados el cardenal Eugenio Sales y los obispos Karl Romer y Boaventura Kloppenburg,adversarios de esa corriente en América Latina)”. “La expansión de la telaraña opusdeísta sobre la Iglesia acentuaba la preocupación y la alarma en vastos sectores de la jerarquía eclesiástica. “En realidad, las evidentes ambigüedades del Opus Dei eran tantas y tales que suscitaban alarma, como demostró Giancarlo Rocca al publicar 53 documentos secretos de la Obra fechados de 1934 a 1983. “Las revelaciones publicadas por Rocca que más han irritado al Opus conciernen, probablemente, a las pruebas del control jerárquico interno sobre todas las actividades económicas, aunque ocultadas bajo diferentes etiquetas. El Opus siempre había negado esta responsabilidad.
Los documentos atestiguan, en cambio, que hasta las sociedades auxiliares (incluidos los bancos) propiedad de grupos de afiliados al Opus están bajo control de la autoridad jerárquica del instituto y deben ser visitadas al menos cada cinco años por el administrador general. “El Opus siempre ha negado tener el secreto como vínculo básico. Ahora se sabe que en 1974 Álvaro del Portillo, entonces procurador general del Opus, pidió al Vaticano la posibilidad de cubrir con el secreto `casas, obras y afiliados`, incluso en relación con los obispos, y que obtuvo una respuesta favorable de la Congregación de los Religiosos. Se hacía creer que los miembros del Opus gozan de la más absoluta libertad. En cambio, revela Rocca, “para ellos existe la obligación, sancionada por un juramento particular, de pedir consejo a su superior en cuestiones de cierta gravedad que afectan al ejercicio de su profesión o sobre otros asuntos, aunque no sean materia directa del voto de obediencia”.
Otro punto: los miembros están constreñidos al secreto de su número, ni siquiera pueden revelar a sus propias familias de origen que han entrado en el Opus. Incluso el reglamento, el ceremonial y la ordenación están cubiertos por el secreto.
“El artículo 7 de las constituciones de 1950 establece que, a pesar de que el Opus no tenga una específica forma de acción externa colectiva, actúa con los socios “mediante el ejercicio de funciones o cargos públicos, o a través de asociaciones legítimamente constituidas”. “Dichas asociaciones –precisa el art.9– pueden ser `culturales, artísticas o pecuniarias` y se llaman `sociedades auxiliares`, las cuales están sujetas `a la autoridad de la jerarquía del instituto`…
“El creciente poder `secreto` laico-eclesiástico del Opus Dei no sólo provocaba turbación en la jerarquía de la Iglesia. El 25 de febrero de 1986, los parlamentarios Franco Bassanini y Stefano Rodotá dirigieron una interpelación al presidente del Consejo de Ministros y al ministerio del Interior italianos para saber `si responden a la verdad las noticias de la prensa sobre la pertenencia al Opus Dei de funcionarios civiles y militares del Estado, así como de directivos de entes y empresas públicos, y si es cierto que dicha asociación está regida por estatutos o códigos secretos”…
por APRA | May 11, 2016 | Crítica a las Religiones |
Por: De la columna de James Randi.
LA ENFERMEDAD ES CAUSADA POR EL PECADO (…)
El arzobispo Paul Cordes, la cabeza alemana de la agencia para ayuda humanitaria del Vaticano, ahora nos dice confidencial y oficialmente que las “autoridades sobre las sagradas escrituras” dicen que la enfermedad es el “resultado del pecado” y que las personas poseen un deseo natural de “estar saludables y ser atractivos”.
Léanlo otra vez. Sip, en eso es lo que cree este dinosaurio intelectual: la primera es un absurdo y la segunda un hecho evidente.
Pero, inmediatamente después que el Monseñor emitiera esta increible declaración, el Padre Georges Cottier, el jefe teólogo del Papa, se apresuró en asegurarle a esos que están enfermos que ellos, en realidad, no están “pagando por sus pecados”.
No consigo seguir esta línea de pensamiento para nada. Pero tengo que admitir que no he sido entrenado en el razonamiento retorcido.
Aparentemente, Cottier lo tiene muy claro.
“El deseo del Hombre de estar saludable, ser atractivo y fuerte es justificado porque anticipa nuestra salvación futura. No podemos negar que la muerte, de la cual, la enfermedad es una anticipación, siempre ha sido vista como una consecuencia del pecado”, dijo Cordes.
¿En serio? Maldición, y yo que pensaba que la herencia, las bacterias y los virus, podrían ser sacados a colación aquí, por algún lado.
Y, ¿qué es esta basura de “Uno no puede negar”? ¡Yo lo niego, fuerte y claramente! Me importa un rábano si Cordes está seguro en el Evangelio de San Juan, al que cita para validar su noción.
Yo no sé – nadie lo sabe – quien escribió el material para estos evangelios, aunque quizá haya habido alguien llamado Juan ahí dentro en algún lugar. Y un muchacho llamado Gasparín y otro llamado Pierre y, probablemente, una pareja de Federicos y Josefinas también. Simplemente no lo sabemos.
El Padre Cottier, el otro gigante intelectual envuelto en el asunto, se refirió al “pecado original cometido por Adán y Eva en el Jardín del Edén”, que, según él “introdujo el pecado y el sufrimiento dentro de la condición humana”.
¡Hey, Cottier! ¡Sé un poco más realista! ¡Madura! Nos estamos enfureciendo aquí con toda esta actitud puritánica que dice que la sexualidad es malvada. Si, la historia cuenta que Adán y Eva hicieron “La Cosa Mala” y, eso hizo que todo fuera Malo.
Pero, otra historia tiene a Ricitos de oro hablando con osos, los osos cocinando y comiendo avena y, un Príncipe que la despierta de un coma con un beso, luego de que convirtiera el agua en vino.
¿O es que se me han confundido las mitologías aquí? Es muy confuso… Al mismo tiempo llega un, obviamente, mal informado hombre, el teólogo Bruno Moriconi, quien entra en la discusión al declarar ingenuamente que la enfermedad no es “ni una bendición ni una maldición, pero que simplemente es el resultado del malfuncionamiento del organismo humano”.
¡Bueno! ¿De dónde saca él su información? No puedo creer que ha estado leyendo esos libros de ciencia.
Los que están llenos del trabajo del Demonio, ¡negando verdades Bíblicas! “No tiene caso buscar una explicación en la Biblia”, dice este valiente hombre volando frente a la misma cara del Vaticano. Como me escribe nuestro lector Brian Buckeye de Akron, Ohio, “Por lo menos ALGUIEN ha abierto un libro de texto en los pasados 200 años…”
Comentando sobre este disparate, el periódico italiano La Repubblica dijo que la idea de que esos llenos de vigor y atractivos están bendecidos, mientras que el feo y el enfermo están malditos, es tan antigua que le ganaba al cristianismo.
Y el periódico La Stampa escribió que si la enfermedad realmente fuese el resultado del pecado y el crimen entonces “los grandes dictadores y criminales del mundo estuvieran todos muertos o enfermos“. En mi opinión, ése es un buen pensamiento.
Andrew Harter de la JREF sugiere que llevemos esta noticia de que la enfermedad es el resultado del pecado, al más cercano hospital de niños… Tengo que cortar este hábito malvado de pensar por mí mismo e ignorar las verdades medievales.
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