Los testigos de Jehová: una secta particular. Parte 3.

¿Cómo puedo agradecer a Dios todas las cosas buenas que tengo mientras otras personas no tienen nada? ¿Cómo puedo darle gracias a Dios sin, por implicación, culparle del estado del mundo?

      Bart Ehrman, ¿Dónde está Dios? El problema del sufrimiento humano.

Preguntas como las de arriba son, digamos, “religiosamente” incorrectas, porque son incómodas y las explicaciones que nos venden, en nuestro fuero interno, nunca terminan por convencernos. Supongo que para personas razonables, preguntas así inician un paulatino proceso de descreimiento hacia la misma idea de un dios bíblico, uno que activamente participa en la historia humana. Preguntas así, abordadas con honestidad intelectual, deberían motivarnos a reflexionar sobre la improbabilidad (por no decir imposibilidad) de un dios amoroso que todo lo puede.

Me gustaría decir que mi salida de los testigos de Jehová fue así de aséptica y motivada por reflexiones elevadas. Fue aséptica, sí, pero no fue por cuestionar profundamente el sufrimiento humano actual. Al decir que fue aséptica me refiero a que no fue debido a “pecados”, que motivan la expulsión del testigo en cuestión. No, al contrario, me perfilaba para pastor de mi congregación incluso.

Como ya se mencionó, el manejo de la información es sumamente importante para mantener el control de las actitudes e ideas de la feligresía, es por eso que en su momento la iglesia católica se opuso a la educación pública, por ejemplo. Así también, los testigos de Jehová ven con recelo la educación académica, o seglar. Es aceptable que uno termine el colegio pero en el ideario de esta secta, lo que sigue debe ser un trabajo a tiempo parcial, a lo sumo de mando medio, para que el resto de la vida del testigo gire en torno a la predicación. No manejo cifras pero someramente puedo decir que a lo sumo un 10% o menos de los publicadores (testigos de Jehová con la posibilidad de predicar) optan por ello. O sea, muy pocos van (o iban en mi tiempo antes de la epidemia de universidades garage) a la universidad pero muy pocos optan por salir a predicar todos los días. O sea, se adaptan a lo mínimo requerido. Consecuencia de ello es que el grueso de los testigos de Jehová terminan subempleados en una situación laboral extremadamente precaria.

Mi primera desavenencia con los ancianos de mi congregación fue cuando iba a ingresar a la universidad. Pese a su insistencia, ingresé y seguí. Un evento en particular hizo que perciba la incoherencia de las afirmaciones de la organización (afirmaciones de las que se apropian los pobres testigos de a pie). Se supone que no se deben estudiar carreras universitarias (que duran seis años o más) porque, como secta milenarista, el fin del mundo y la segunda venida de Cristo, ya son inminentes. Se entiende la premura (desde 1870). A su vez, los testigos de jehovä, planean, construyen, reconstruyen, remodelan (y venden) edificios suyos, hechos con mano de obra gratuita, todo el tiempo. Para el momento en que empezaba la universidad, me tocó trabajar en una construcción que se proyectaba terminar EN 8 AÑOS. Iba a tener tiempo de sobra para la universidad (y por lo visto, el fin no estaba después de todo tan cerca). Por algún motivo, dejé pasar eso.

Más adelante, un pastor cuestionó mis gustos literarios. Recuerdo que me aconsejó piadosamente dejar de leer novelas de misterio y que redoble mi dedicación a lo que es provechoso, o sea, a leer la biblia e invitar a otros a leer la biblia. Eso me pareció una afrenta porque justamente fue la curiosidad y el hábito de leer lo que me motivaron a unirme a ellos y por lo visto ese hábito debe restringirse a ellos una vez que uno está adentro.

Los años pasaron y, finalmente, cuando la digitalización de la literatura de divulgación hizo mucho más accesible libros que de otro modo un estudiante no podría obtener, encontré en un cibercafé la copia de “El espejismo de Dios”, de Richard Dawkins. Obviamente el título era sugerente pero yo creía que si mi fe (o adoctrinamiento, que son la misma cosa) era fuerte, no importara lo que diga el libro, mi relación con dios no se afectaría. Al parecer era más honesto que devoto, así que luego de leer el libro, ya no pude seguir autoengañandome. Poco a poco deje de frecuentar la congregación y, finalmente, cuando me mude, perdi todo contacto con mis hermanos. Si sentí un “vacío espiritual” o crisis existencial, no duró mucho. Tal vez porque, acto seguido, leí todo cuanto pude de escepticismo y racionalismo. Luego llegó la adultez y el tiempo se hizo escaso de todos modos. Así fue mi salida, resumidamente.

Tengo que agradecer que no insistieron (tanto) que vuelva al redil. Eso siempre hace todo más difícil. De todos modos, salí sin rencores y sin la idea de que me arrebataron años de vida, con todas las limitaciones que imponen en temas de sexo o de consumo de drogas. Muchos testigos de Jehová son expulsados jóvenes, en su mayoría, se sobreentiende, porque inician su vida sexual obviamente fuera del matrimonio. Cuando los pastores se enteran, generalmente porque otro piadoso hermano acusa al pecador, se llama al acusado a aclarar la situación. Si confiesa lo ocurrido, se le expulsa y, hasta hace poco, nadie de los testigos de Jehová podía dirigirle la palabra hasta que sea readmitido.

El sentimiento de culpa, de vulnerabilidad y la rabia que experimentan jóvenes que pasaron por dicha experiencia explica que muchos expulsados terminen odiando a gente con quien anteriormente predicaba. Muchas veces también es porque se sienten reprimidos y privados de experiencias lícitas que sus congéneres  no testigos disfrutan. Entonces se sienten estafados y finalmente termina en un efecto rebote, en el cual el expulsado es víctima de sus pasiones reprimidas e, irónicamente, su caso es visto como una moraleja de lo que sucede con los jóvenes que dejan la organización. Parece una broma del mismísimo diablo (que tampoco existe).

No debe confundirse al adoctrinador con el adoctrinado. La secta es dirigida de forma jerárquica, en Estados Unidos, por gente que casi imperceptiblemente monetiza el trabajo de sus víctimas, que son las  personas que probablemente hayan tocado tu puerta o estén prestos para hablarte en alguna plaza. Sí, el grueso de los testigos de Jehová, los pastores de congregación, a quienes se los llama ancianos, sus esposas y sus hijos, los publicadores, precursores (que se dedican casi exclusivamente a predicar), todos ellos, son  gente honesta, de una fe robusta (que no hace más deseable el vicio de la fe) y con un interés sincero en ayudar al prójimo. No conozco a un solo anciano testigo de Jehová, con quien haya compartido, que se haya enriquecido a costa de sus hermanos. Al contrario, es gente que trabaja gratis para dicha organización. Es víctima de ella. Y lastimosamente también, el grueso de ellos tiene un nivel educativo bastante básico, lo cual impide que cuestionen a la jerarquía, sin hablar de todo ese fenómeno social que es propio de las sectas, por lo cual el que decide salirse, se expone al ostracismo incluso de su familia, si esta también es testigo de Jehová.

Debo decir que nunca más volví a tener contacto con un testigo de Jehová, o sea, nunca nadie me predicó pensando que yo no era testigo. Me queda el recuerdo de gente que alguna vez me tuvo en alta estima y me consideró ejemplar pero que hoy me considera “extraviado” y en el “mundo”, palabras propias de la nomenclatura de toda secta.

P.D. A modo de anexo, este video titulado “Cómo se financian los Testigos de Jehová” explica de manera bastante coloquial el negocio detrás de esta fe, que es mucho más complejo que la simple recolección de diezmo.

 

Los testigos de Jehová: una secta particular. Parte 2.

¿Qué tienen en común los cantantes Prince y Michael Jackson? Realmente muchas cosas: ambos eran estadounidenses, afrodescendientes, artistas, prodigios en la música, de fama descomunal, sexualidad ambigua, ambos murieron por abuso de sustancias: Michael a causa del Propofol y Prince a causa del fentanilo. Y sí, ambos eran testigos de Jehová. Esa es la explicación del porqué la aclaración en el video ‘’Thriller’’ de Michael Jackson, explicando que él no creía en zombies. Mencioné estos casos más notables, aunque hay más famosos (al igual que Tom Cruise y John Travolta en sus respectivas sectas) como la cantante de texmex Selena Quintanilla, las hermanas Williams, o el General, pionero del reggaetón, etc.

En la era pre internet era muy difícil para un paraguayo de clase media baja (que forma el grueso de la feligresía de los testigos) enterarse de algo así, ya que, como toda secta, el manejo de la información es total. En la literatura oficial de la Organización ‘’Watchtower’’, o en castellano ‘’Torre del vigía de Sion’’ este tipo de hechos no se publican, porque se consideran raíz de posible disenso. Ya hoy día, en que el acceso a la información es hiperfacilitado y uno puede consultar libros, enciclopedias, sin contar con miles de videos, es imposible no enterarse de detalles  poco decorosos de dicha organización pero para un testigo de Jehová devoto, activo y sobre todo profundamente adoctrinado, toda información no oficial de los testigos de Jehová es mal vista, de manera que es poco probable que un testigo de Jehová lea estas líneas, ya que casi casi por definición se considerará ´”opositora” o “apóstata”, aunque ni siquiera la referencia en cuestión haga juicios o tome partido a favor o en contra de la secta. Esa es una característica fundamental, el manejo de la información, que distingue a las sectas.

Uno de los aspectos más resaltantes de la historia real, o sea, imparcial o extraoficial de los testigos de Jehová, o sea, que no va a ser conocida por los testigos de Jehová activos, es en relación a sus orígenes. La leyenda dice que Charles T. Russel era el predicador estadounidense, que por inspiración divina, en la década de 1880, junto con otros cristianos sinceros, formó un grupo llamado ‘’Estudiantes de la biblia’’ para poder adelantarse a las profecías bíblicas que daban a entender a todas luces, que el siglo XX por iniciar, no de balde era un número redondo. Acontecerían eventos de máxima importancia teológica, y por supuesto, recordemos que es una religión milenarista, la venida de Cristo.

Lo que no se cuenta de Charles T. Russel es que era un hábil hombre de negocios, que diversificó su cartera de negocios y de dedicarse a la venta de granos pasó a la imprenta, con la revista ‘’Watchtower’’ y los encargados de la distribución y venta eran justamente, los miembros de dicha agrupación. Muchas ‘’doctrinas básicas’’ adjudicadas a Russel, como la del ‘’esclavo fiel y discreto’’ eran autoría de la señora de Russel, antes de divorciarse de ella tras un no claro hecho de adulterio por parte de Russel con su secretaria. Este hecho no lo estoy usando como una crítica ad hominen sinó para ilustrar el punto que detalles no decorosos no son comentados (ni sabidos) por los testigos normales. Tenemos mucho más, como la del segundo presidente, el juez Rutherford, quien además de ser alcohólico y de carácter irascible, vivía en mansiones, como la de Beth Sarim, paseándose en Roll Royce mientras el mundo se sumía en la segunda guerra mundial. La mansión de Beth Sarim fue construida gracias a contribuciones voluntarias para albergar a los patriarcas hebreos que habían muerto antes que Jesús naciera, desde Abraham hasta David, que resucitarían antes de la segunda venida de Cristo. Obviamente, nadie resucitó y nadie volvió de nuevo, por lo que la mansión discretamente se vendió y el asunto de la resurrección de los patriarcas fue quedando en el olvido.

Y ese es, creo yo, el principal mecanismo que usa el ‘’Cuerpo gobernante’’, o sea, su comité directivo, para esconder bajo la alfombra las profecías fallidas o las doctrinas que no resistieron el paso del tiempo y detalles como los comentados arriba. Simplemente no se mencionan errores y se asume que fueron revelados ‘’nuevos entendimientos’’ de tal o cual profecía o respecto a la interpretación de textos de la biblia. Tanto es así que un libro publicado allá en la década de los cincuenta, de esos de 400 páginas, sin ilustraciones y con letras pequeñas, poco generosos con el lector, tendrá a ojos de un testigo veinteañero, tantas ideas desconocidas que pensará que son de otro grupo religioso. Para evitar esto, los libros son sacados de circulación tan pronto se percibe que dichas ideas ya no son populares o, para usar una frase de moda, no envejecieron bien.

Si les interesa conocer la historia verdadera, o secular de esta asociación, pueden empezar con ‘’Apocalipsis demorado’’, un libro excelente escrito por un historiador canadiense, M. James Penton, quien fue un testigo de Jehová devoto y sincero. Quedó profundamente sorprendido cuando encontró una enconada oposición de sus hermanos y de la sede central en Brooklyn cuando mencionó la idea de escribir la historia del grupo académicamente. Como suele pasar, mientras más información neutral recopilaba, menos convencido se volvía y terminó abandonando la organización. Fruto de esa experiencia es el libro mencionado.

Leer parte 3.

Los testigos de Jehová: una secta particular. Parte 1.

Los testigos de Jehová son una secta. No sé si secta peligrosa o inofensiva pero cumple con los criterios básicos para ser considerada una.

La palabra secta en sí misma, aunque tenga una connotación siempre negativa o peyorativa, abarca tantos matices que no caben en una sola palabra. Hoy día gracias al diluvio de información en el que vivimos, en el que este escrito es también una gota, conocemos como nunca antes la historia de sectas que marcaron épocas, como la del esquizofrénico Charles Manson y “La familia” así como David Koresh y sus davidianos en los 90 o Marshal Applewhite, con su “Heaven’s gate” y el infame Jim Jones, que no necesita reseña. Quedan cientos por nombrar. Si uno no los conoce (creo difícil) sólo están a un click de distancia.

El nivel de dramatismo o la grandilocuencia de las expresiones apocalípticas de estos líderes considero es inversamente proporcional a la vigencia de sus respectivas sectas. Es gente que arrastra a sus seguidores todo el tiempo en que ellos permanecen vivos, luego no se suele ver continuidad.

Las sectas más longevas son, diríase, comparativamente más discretas en sus anhelos y “profecías”, además de crecer de forma más conservadora y de establecer vínculos mucho más fijos con elementos ajenos a ella, a veces incluso, llamativamente se asocian íntimamente con gente foránea. El arquetipo de secta que ejemplifica esto es el cristianismo del siglo primero, fundado por el apóstol Pablo, no por Jesús, como se cree. Después de cientos de años de luchas ideológicas entre varios cristianismos, finalmente emergió una victoriosa cuando se alió con Roma. El resto, son historia de 1700 años. Pero no se nos olvide que es una secta (o spin off) del judaísmo, así como lo es el islamismo.

Volviendo al tema, los testigos de Jehová son hermanas generacionales por así decirlo, del mormonismo, ya que sus bases se anclan en el seno de una sociedad cristiana protestante estadounidense, que a su vez, surge de los adventistas. Como quiera que se las llame, todas estas son milenaristas, así como hipotéticamente también lo es la iglesia católica,  aunque esta finja demencia en los últimos siglos respecto al tema.

Aunque mucha gente en esta época haya oído hablar de los testigos de Jehová de forma indirecta en los medios (sobre cuestiones como la sangre, festejar cumpleaños, el celoso proselitismo o sus asambleas), si un testigo de Jehová le alcanza a predicar a uno, el tema central de su mensaje es la venida de un paraíso terrenal (no celestial) en muy breve tiempo, ya pronto, muy pronto. Este paraíso es el medio que el dios Jehová utilizará para resolver todos los males de la humanidad que empezaron desde que Adán y Eva fueron echados del Jardín del Edén. A excepción de la idea de un paraíso terrenal, todos los demás aspectos de la mitología salvífica le son terriblemente familiares a cualquier paraguayo medianamente informado: que Jesús murió por todos nosotros, que a través de él tenemos esperanza, que va a volver y va a separar a sus ovejas de las cabras, que ese juicio será con fuego y demás y Satanás junto con sus demonios y la humanidad que está de su lado, o sea, contra Cristo está, va a ser primeramente “amarrado” (o “cancelado” digamos) por mil años . Y todo va a ser muy muy pronto.

Ese mensaje de salvación se ornamenta con la esperanza de ver en ese paraíso a nuestros seres queridos que ya hayan fallecido, resurrección mediante. Además, tanto nuestros seres queridos como nosotros mismos, vamos a volver a ser jóvenes y vamos a permanecer jóvenes por lo menos durante esos primeros mil años. En un día normal, en donde estamos inmersos en la rutina y con un nivel digamos moderado de felicidad, este mensaje por supuesto que choca con el escepticismo hasta del más crédulo católico, ni qué decir de una persona no religiosa pero hay días y días. Y hay días en los que vivimos tragedias personales que directamente nos invitan a pensar en un alivio, por más mágico que sea. En esos días, si un testigo de Jehová toca a la puerta, muchos van a querer creer que fueron enviados de dios. Es gente vulnerable, ya sea por diversos factores, la que cae presa, la que cree en esa esperanza y la que será eventualmente adoctrinada. Es esa gente la que será víctima y luego, si continúa, victimaria.

Fin de la primera parte.

Segunda parte