por APRA | May 11, 2016 | Crítica a las Religiones |
Por: Juan Carlos Bircann
ORIGINALMENTE APARECIDO EN SINDIOSES.ORG
Es una idea de aceptación general que la religión hace buenos y virtuosos a los hombres. Nadie se atrevería, excepto Bertrand Russell, a contradecir esta afirmación, que, escuchada cientos de veces desde la temprana infancia, ha calado en lo más profundo de nuestra conciencia. Goebbels, el célebre Ministro de Propaganda del Tercer Reich que se encargó de presentar una imagen positiva del régimen nazi a los alemanes, decía que una mentira repetida mil veces se convertía en una verdad. La experiencia es una fuente de conocimiento de primer orden. A través de ella vemos las cosas en su justa dimensión y pisamos el terreno de la realidad. En los 4 años que laboramos en la Procuraduría Fiscal de Santiago tuvimos la oportunidad de aprender cosas que no se enseñan en ninguna Escuela de Derecho ni se presentan en maestrías ni cursos de post-grado. La Fiscalía constituye una verdadera escuela; es un laboratorio criminológico en el que convergen los más variados y disímiles personajes, se plantean infinitud de situaciones y se escuchan los relatos más asombrosos. Una de las cosas que despertó nuestra curiosidad fue el “perfil religioso” de los procesados que a veces salía a flote en el curso de la instrumentación de los expedientes. Frases como “el verdadero juez es el que está allá arriba” (señalando hacia el cielo); “Yo sólo creo en la justicia de Dios” y una que otra cita bíblica alusiva al homicidio o al robo son comunes en los despachos judiciales. A veces se utiliza la religión como medio de defensa. El justiciable alega que no es capaz de cometer un delito porque es un hombre de “fe” o de la “iglesia”; que pertenece a la Junta de Vecinos, etc. La experiencia religiosa en el delincuente es muy rica y variada. En muchos de los allanamientos en que nos tocó participar verificamos que en las puertas de las casas era muy frecuente hallar litografías de santos, algunas veces acompañadas de una penca de sábila o un trozo de pan. El uso de medallas con la figura de San Lázaro es una constante. Dentro de las billeteras comúnmente se encuentran oraciones y postalitas, así como “resguardos”. A propósito del escándalo desatado hace unos meses en Santo Domingo tras la puesta en libertad de la denominada “Reina del Extasis”, la misma, tras ser entrevistada en E.E.U.U. atribuyó su liberación a la influencia de los “espíritus”. Investigaciones posteriores demostraron que los susodichos seres eran de carne y hueso y que actúan por móviles nada sagrados. Contrario a lo que pudiera esperarse el Hombre Delincuente es profundamente religioso. Leoncio Ramos, nuestro más destacado criminalista, nos dice al respecto: “Ferri no encontró sino un ateo entre 700 asesinos; Havelock Ellis afirma que en las prisiones es cosa rara entrar librepensadores, y que, según J.W. Horsley, Capellán de prisiones inglesas, sólo encontró 57 ateos entre la cifra de 28,351 delincuentes; Laurent afirma cosa igual; y asimismo Muller y Joli afirman que entre los ejecutados en París, en el curso de veinte años, sólo uno rechazó los auxilios espirituales en los últimos momentos…Por todo lo dicho, no creemos que pueda ponerse en duda que la delincuencia es menos común entre los no religiosos que entre aquellos que profesan un credo” (Notas para una Introducción a la Criminología p. 275-276). Lamentablemente esta obra no ha sido publicada formalmente y de ella sólo existen copias mimeografiadas. Gabriel García Márquez, en “Noticia de un Secuestro”, libro que narra uno de los episodios de mayor tensión en la narcoguerra que protagonizaron “Los Extraditables” y el Estado colombiano, nos relata la extraña coincidencia de pensamiento que tuvieron el General Miguel Alfredo Maza Márquez, Director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) y el Padrino de los narcos, Pablo Escobar Gaviria. El Premio Nóbel de Literatura nos dice: “Para él la guerra contra el narcotráfico era un asunto personal y a muerte con Pablo Escobar. Y estaba bien correspondido. Escobar se gastó dos mil seiscientos kilos de dinamita en dos atentados sucesivos contra él: la más alta distinción que Escobar le rindió jamás a un enemigo. Maza Márquez salió ileso de ambos, y se lo atribuyó a la protección del Divino Niño. El mismo santo, por cierto, al que Pablo Escobar atribuía el milagro de que Maza Márquez no hubiera logrado matarlo”. Finalmente el Divino Niño se quedó con Maza y Escobar fue acribillado por miembros del Cuerpo Elite el 2 de diciembre de 1993, un día después de su cumpleaños, cuando se entretuvo hablando más de la cuenta por el teléfono y su llamada pudo ser triangulada por un GPS. Hace poco, cuando leíamos “Mi Confesión” nos enteramos que Carlos Castaño, jefe de los Paramilitares, tuvo participación en la producción de “inteligencia” en el operativo en que se le dio de baja al decano de los narcos. Alonso Salazar nos cuenta que cuando “El Patrón” formalizó su entrega ante el sacerdote García Herreros pidió que le bendijera una medallita de la virgen que llevaba puesta; en ese mismo acto los guardaespaldas que le acompañaban, algunos de los cuales tenían en su haber cientos de muertos, se arrodillaron y pidieron al Padre que los confesara y que les diera su bendición. Horas después ingresaban a la cárcel que denominaron “La Catedral”, de la cual Escobar terminaría escapando. Una anécdota curiosa es la de un tal Toño Molina, narcotraficante colombiano de la década del 70, quien tras cometer cada nuevo asesinato salía corriendo al confesionario a poner al cura al tanto de sus pecados. Cesare Lombroso nos dice acerca de los reclusos que “la mayor parte de ellos, sobre todo si se trata de campesinos, es creyente, aun cuando se haya formado una religión estrecha y acomodaticia, que hace de Dios una especie de benévolo tutor de los delitos… Tortora, que había dado muerte por su propia mano a doce soldados y también a un sacerdote, se creía invulnerable porque llevaba en el pecho la hostia consagrada… Religiosísimo, y de familia santurrona inclusive, era Verzein, estrangulador de tres mujeres” (Medicina Legal, vol. I. P.130-131). Todo lo cual se explica, según el padre de la Criminología, porque la religión “es la supervivencia de un sentimiento atávico y, salvo en la barbarie absoluta, crece tanto más cuanto más inculto y primitivo es el pueblo; y después, porque, como ha observado ingeniosamente Ferri, la religión no es por sí misma la moral sino la sanción de la moral” (Lombroso, op. cit. P.132). Años más tarde Freud daría a conocer ideas similares en “El Porvenir de una Ilusión” y “Moisés y el Monoteísmo”, obras que nos abstenemos de comentar por razones de espacio pero que sugerimos leer (recomendamos la edición de las Obras Completas, en tres volúmenes; traducción de Luis López-Ballesteros y prólogo de Ortega y Gasset. Biblioteca Nueva; Madrid, España, 1973). El perfil religioso del criminal se manifiesta además en el uso de tatuajes alusivos a cuestiones de fe. Es frecuente observar cruces, Biblias e imágenes de santos. En cierta ocasión tuvimos la oportunidad de apreciar una auténtica obra de arte tatuada sobre toda el área del tórax de un recluso. Se trataba de la figura de Jesucristo en cuyo centro había un corazón espinado y sangrante. La figura se destacaba aún más por el contraste que hacía con la piel blanca del sujeto, los efectos luminosos que le aplicaron y el hecho de que el artista se cuidó de que el corazón de ambos coincidiera en el mismo punto. Al tratar este tema no podemos pasar inadvertida la Oración del Santo Juez: “Señor, líbrame de mis enemigos. Si ojos tienen, que no me vean. Si manos tienen, que no me agarren. Si pies tienen, que no me alcancen. No permitas que me sorprendan por la espalda. No permitas que mi muerte sea violenta. No permitas que mi sangre se derrame. Tú que todo lo conoces, sabes mis pecados pero también sabes de mi fe. No me desampares. Amén”. Recientemente conocimos otra versión de esta plegaria en la obra “Confesiones de un Delincuente”, de la autoría del colombiano José Navia. En la República Dominicana tenemos una obra muy completa respecto a la relación entre religiosidad, superstición y delito. En ella se transcriben algunas versiones de oraciones muy conocidas, como la de la “Santa Camisa”. Se trata del libro escrito por M. R. Cruz Díaz en 1945 y que lleva por título “Supersticiones Criminológicas y Médicas”. En esta obra se complementa la teoría con vivencias propias del autor en ocasión de desempeñarse como Juez de Instrucción en Santiago y la Provincia Duarte (San Francisco de Macorís). Es un texto tan completo que incluso lleva anotaciones jurisprudenciales sobre el tema. En familias en que no existe la figura paterna y que por tanto la autoridad y responsabilidad recae sobre la madre se nota una mayor devoción por la Virgen. Así vemos que un recluso del penal de Bellavista (Colombia) expresa: “Nosotros le rezamos a Chuchito y a la Virgen, pero sobre todo a la Virgen porque ella es la Madre de Dios, y la madre es la madre, aquí y en cualquier parte”. Más adelante agrega: “Creo en Dios y en la santísima Virgen y siempre vamos es pa?delante. La Sagrada Escritura prohibe matar, yo entiendo que no se debe matar cristianos. Pero aquí no matamos cristianos sino animales. Porque una persona que tenga inteligencia no mata a un trabajador para robarle el sueldito y dejar aguantando hambre una familia. Ni los animales hacen esas maldades. Como cristianos creyentes nos defendimos y nunca me ha remordido la conciencia, a pesar de tanta sangre”. ( Alonso Salazar. “No Nacimos P?a Semilla”. P.76). En situaciones como estas la religión subsiste con fuerza extraordinaria. Sólo que en esta modalidad Dios ha sido destronado. La Virgen le ha dado golpe de Estado. Esta visión distorsionada de la religión no es exclusiva de los delincuentes. Muchos Criminaloides que pululan por la calle, gente aparentemente “normal”, tienen ideas parecidas, inculcadas por la educación que reciben. El buen comerciante reza para que le salga bien el negocio en que piensa engañar a alguien y el sicario lo hace para que no le fallen los tiros, para que el “trabajo” le salga bien y no lo descubran. Sobre este particular cabe destacar el uso de balas “rezadas”, las cuales se hierven en agua bendita previo a colocarse en el arma. En ” La Virgen de los Sicarios” (Fernando Vallejo, Alfaguara, 1994) y “Rosario Tijeras” (Jorge Franco Ramos, Plaza & Janés, 1999) se destaca la práctica de este ritual así como las oraciones a María Auxiliadora, patrona de los sicarios. Especialmente ilustrativa de este tema es la muy conocida obra de Germán Castro Caycedo, “La Bruja: coca, política y demonio”. Aquí se traza un bosquejo histórico de los orígenes del narcotráfico en Colombia y su relación con la alta política. Todo a la luz de una amalgama de catolicismo ortodoxo y hechicería. Este libro fue prohibido por los tribunales del Departamento de Antioquia, pero luego la Sala Plena de la Corte Constitucional revocó el fallo. Lleva más de 10 ediciones y las últimas contienen la sentencia como anexo y algunas glosas. Realmente vale la pena leerlo. Quienes leyeron “El Padrino” y “El Siciliano” de Mario Puzo recordarán la profunda devoción de la famiglia Corleone. Salvatore Giuliano antes de ejecutar al barbero que lo traicionó le concedió un minuto para que hiciera las paces con Dios. Del mismo autor es “Los Borgia”, su obra póstuma, la cual tuvo que ser concluida por su compañera Carol Gino. Antes de morir Puzo se refirió a esta novela de carácter histórico como “otra historia familiar”. En ella se recrean los pecadillos y travesuras del Papa Alejandro VI y sus hijos: Asesinatos, envenenamientos, traición, robo, usura, incesto, etc. Con razón el libro lleva el subtítulo “la primera gran familia del crimen”. En “Hannibal” Thomas Harris nos describe al Dr. Lecter con los ojos piadosamente cerrados mientras se bendice la cena y agrega que el apóstol Pablo no lo hubiera hecho mejor. A la luz del pensamiento criminológico la religiosidad del justiciable más que una atenuante a su favor constituye un estigma, y, en ciertos casos, puede considerarse como un indicio. (El autor es abogado.)
por APRA | May 11, 2016 | Crítica a las Religiones |
Por: Sharon Calderón Gordo
La Iglesia de Roma sigue tolerando y aún favoreciendo, en pleno siglo XXI, que se introduzcan nuevos e increíbles cultos supersticiosos En enero de 2005 se adelantaron parte de las conclusiones de la «comisión de expertos» (o «consejo de sabios», que diría el otro) encargados de juzgar si la maravilla de la virgencita de Civitavecchia, esto es, que llore sangre, es un fraude bien tramado o una realidad inamovible. El afortunado propietario de la figura mariana, un electricista italiano llamado Fabio Gregori, sostuvo públicamente que, en febrero de 1995, la estatuilla que el sacerdote español Pablo Martín le trajo desde Bosnia-Herzegovina, había llorado sangre, y que no lo hizo sólo una vez, sino en varias ocasiones.
Curiosamente en el lugar del que procede la figura, Medjugorje, ya se daban desde 1981 supuestas apariciones de la Virgen, a las que Roma trataba con la prudencia y «mano izquierda» que ha caracterizado a la Iglesia Católica. El secretario de la Comisión para la Doctrina de la Fe (de la que era prefecto el Cardenal Joseph Ratzinger, alias Papa Benedicto XVI), Tarcisio Bertone, escribió en 1998, en respuesta al requerimiento del obispo francés Gilbert Aubry: CONGREGATIO PRO DOCTRINA FIDEI Pr. N. 154/81-06419 Ciudad del Vaticano, Palacio S. Oficio 26 de mayo, 1998 A Su Ecc. Mons. Gilbert Aubry, Obispo de Saint-Denis de la Reunión Excelencia, con la carta del 1º de enero 1998 Vd. somete a este Dicasterio diversas cuestiones concernientes a la posición de la Santa Sede y del Obispo de Mostar, con referencia a las llamadas «apariciones» de Medjugorje, a las peregrinaciones privadas y a la atención pastoral de los fieles que llegan a aquel lugar.
Al respecto y considerando imposible responder a cada una de las peticiones planteadas por vuestra Excelencia, debo ante todo precisar, que no es norma de la Santa Sede asumir, en primera instancia, una posición propia y directa sobre supuestos fenómenos sobrenaturales. Este Dicasterio, por lo que concierne a la credibilidad de las «apariciones» en cuestión, se atiene sencillamente a lo establecido por los obispos de la ex-Yugoslavia, en la declaración de Zadar del 10.4.1991.: «…En base a las indagaciones realizadas hasta hoy, no es posible afirmar que se trate de apariciones o de revelaciones sobrenaturales». Tras la división de Yugoslavia en diferentes naciones independientes, correspondería ahora a los miembros de la Conferencia Episcopal de Bosnia-Herzegovina, reemprender eventualmente el examen de la cuestión y emitir, si el caso lo requiere, nuevas declaraciones.
Cuanto afirma S. E. Mons. Peric en una carta al Secretario General de Famille Chretiénne, es decir que «Mi convicción y posición no es sólo `No consta la sobrenaturalidad`, sino igualmente aquella de `consta la no sobrenaturalidad de las apariciones o revelaciones de Medjugorje`», debe considerarse como expresión de una convicción personal del Obispo de Mostar, el cual, como ordinario del lugar tiene todo el derecho de expresar lo que sea, pero será siempre una opinión personal.
Finalmente y por lo que respecta a las peregrinaciones a Medjugorje realizadas privadamente, esta Congregación retiene que son permitidas a condición de que no sean consideradas como una autentificación de los acontecimientos en curso y que requieren aún, un examen por parte de la Iglesia. Mons. Tarcisio Bertone (secretario de la Congregación presidida por el Card. Ratzinger) La declaración de Zadar a la que se refiere el Secretario de la Congregatio pro doctrina fidei tuvo lugar durante la sesión ordinaria de la Conferencia episcopal de Yugoslavia, celebrada del 9 al 11 de abril de 1991 y ha servido como referencia de todas las declaraciones oficiales de la Iglesia en lo que a las apariciones de Medjugorje se refiere: Los obispos, desde el mismo comienzo, han venido siguiendo los acontecimientos de Medjugorje a través del Obispo de la diócesis (Mostar), la comisión de Obispos y la comisión sobre Medjugorje, de la Conferencia de Obispos de Yugoslavia. Basándose en las investigaciones hasta ahora realizadas, no puede afirmarse que se esté tratando de apariciones sobrenaturales y revelaciones.
Sin embargo, las numerosas reuniones de fieles que, desde diferentes partes del mundoacuden a Medjugorje, inspirados tanto por motivos de fe como por otros varios, requieren la atención y el cuidado pastoral, primeramente del Obispo diocesano, y con él, también de los otros Obispos, para que, en Medjugorje y en todo aquello que esté relacionado con ello, sea promovida una sana devoción a la bienaventurada Virgen María, de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia. Para este propósito, los Obispos darán directrices litúrgico-pastorales apropiadas. Asimismo, a través de su comisión, continuarán manteniéndose cercanos, e investigando todo cuanto acontece en Medjugorje. Los Obispos de Yugoslavia (10-04-1991) Sorprende saber que el actual Obispo de Mostar, Monseñor Ratko Peric, tal y como hiciera su antecesor en la diócesis, Mons. Pavao Zanic, sostiene que las apariciones de la Virgen no son auténticos milagros.
Según algunos la negativa de Ratko Peric respondería a cuestiones personales: las malas relaciones con la congregación franciscana, responsable de la parroquia de Medjugorje. De hecho, en la página «oficial» de las apariciones de Medjugorje se hace alusión a ese más que posible enfrentamiento entre el obispado y los franciscanos: A menudo sucede que los organizadores de las peregrinaciones, líderes de los Centros de Paz y de los grupos de oración plantean diversas preguntas sobre novedades espectaculares con respecto a las apariciones de la Virgen, a presuntas declaraciones de los videntes y a la posición de los franciscanos de Herzegovina. […] Todos los franciscanos que actualmente viven en la parroquia de Medjugorje, cumplen su función con el mandato del obispo local Mons. Ratko Peric, y tienen mandato canónico para el cumplimiento de su servicio sacerdotal. (http://www.medjugorje.hr) Sobra decir que esta página web, que se define como «voz oficial» de «todas las informaciones importantes y necesarias vinculadas a los acontecimientos de Medjugorje», está auspiciada por los frailes franciscanos de Medjugorge. Baste decir que, para lo que aquí nos interesa, esto es, ejemplificar la actitud de la Iglesia de Roma ante los milagros, las «apariciones de Medjugorge» suponen un «caso práctico» de incuestionable valor.
La respuesta de Roma es «clara»: no afirmamos, pero tampoco negamos. Y al amparo de esta prudente respuesta, lo cierto es que las apariciones de Medjugorge se han convertido, para miles de devotos seguidores, en apariciones verdaderas. Toda una maquinaria organizativa en torno a las «visiones» de seis adolescentes en 1981 que incluye una página web traducida a siete idiomas (croata, inglés, francés, alemán, italiano, polaco y español) en la que se puede estar perfectamente informado de todo lo relacionado con las apariciones marianas: últimas apariciones, actualidad de los «videntes», una descripción detallada de la virgen (aproximadamente 1,65 m. de altura, unos 60 kg. de peso, de entre 18 y 20 años, de piel blanca, siempre de pie…), los mensajes transmitidos, llamativas estadísticas (por ejemplo, más de 18 millones y medio de «santas comuniones distribuidas»), programación semanal de oraciones, guía del «santuario», programación de encuentros internacionales (el próximo mes de marzo se celebrará ya la décimo tercera edición de los «encuentros internacionales de líderes de centros de paz, grupos de oración, de peregrinos y de asociaciones caritativas de Medjugorje», al que se puede uno inscribir por el módico precio de 60 euros por persona). Todo un ejemplo de prudencia con unos acontecimientos que, si bien, no tienen por qué ser verdaderos, la cuestión sobre su «veracidad» es ya irrelevante.
La historia de los milagros o sucesos maravillos es cruel y no deja en muy buen lugar al crédulo prójimo que prefiere ver la intervención divina detrás de asuntos que más tienen que ver con el genio (o el ingenio) humano. De nada ha de servir que se muestre con hechos irrefutables las mentiras de los milagros, porque el milagro no es únicamente ese suceso increíble, que se sale fuera de la norma, el milagro es toda una nebulosa de creencias, normas, &c. tan difícil de penetrar y destruir que ni la realidad misma puede con ella. ¿Si no cómo explicar el caso de la sangre del santo Genaro? Cuando Nápoles se entrega a la licuación del contenido del relicario de plata, debería tener en cuenta que su amado santo no sólo resistió, según dicen, las llamas de la hoguera en la que le arrojaron, las fauces de las bestias salvajes a las que le entregaron, sino también a las conclusiones de L. Garlaschelli, F. Ramanccini y S. della Sala en la revista Nature, que proponen la tixotropía como explicación más que probable del fenómeno de la licuación.
Claro que, como dice el axioma escolástico, «argumento que prueba mucho, nada prueba», y los ardorosos intentos de feroces anticlericales por apartar la licuación del camino del milagro, han hecho que se tenga el mismo respeto por la hipótesis mentalista (aquella que otorga al deseo de los fervorosos napolitanos de ver licuada la sangre la causa del milagro; algo así como un concilio de mentes unidas con un mismo propósito: de sólido a líquido –totalmente ridícula, sobra decirlo–), que por el trabajo de los investigadores italianos, que concluyen: La naturaleza química de la reliquia de Nápoles sólo puede ser establecida abriendo el vial [en el que se encuentra la sangre del santo], pero un análisis completo está prohibido por la Iglesia Católica. Nuestra repetición de este fenómeno parece mostrar este sacrifico como innecesario. ¿Innecesario? Quizá abierto el vial y demostrado el engaño se fortifique la fe del napolitano, porque no se trata aquí de ir contra el hecho concreto, sino contra la creencia que lo sustenta.
Bien sabe Roma que es difícil encontrar, en los tiempos que corren, un suceso maravilloso, y que éste antes que ayudar a la Santa Madre Iglesia, puede hundirla en el ridículo. Y el mismo Feijoo, tratando precisamente sobre «La multitud de milagros» así lo afirmaba, desde una ciudad con reliquias que no hacen milagros, desde Oviedo: «¡Cuántos Párrocos, por interesarse en dar fama de Milagros a alguna Imagen de su Iglesia, le atribuyen Milagros que no ha habido! … debiera tener presente para su observancia la sabia disposición del Santo Concilio de Trento, que manda no admitir milagro nuevo alguno, sin preceder examen, y aprobación del Obispo.» (Feijoo, Cartas eruditas y curiosas, 1:43.) Il portale de la cittá, www.civitavecchia.com, da cuenta del suceso «paranormal […] que ha suscitado la atención del Santo Padre», así dice, en la sección dedicada a «Atracciones de la ciudad», junto a otros indudables atractivos turísticos como Il mare, il porto turistico Riva di Traiano, un piccolo centro termale, y varios itinerarios turísticos por dentro y fuera de la cittá.
La cuestión está en conocer los motivos que han llevado a las portadas de los algunos importantes periódicos la noticia del milagro sin que éste haya sido reconocido por Roma. La primera de las razones quizá sea que el autor del famoso informe que confirmaría el suceso como de «naturaleza divina» ha sido elaborado por Vittorio Messori, periodista italiano que ya entrado en años abrazó la religión católica, y editor literario del best-seller, Cruzando el umbral de la esperanza, de Juan Pablo II. Otro de los nombres relevantes que figuran en el informe es el de Girolamo Grillo, Obispo de Civitavecchia-Tarquina, cuyo interés para la investigación, según lo que el periódico el Corriere della Sera ha filtrado, radica en su «escepticismo».
Dice Messori en sus papeles que la virgen lloró entre las manos de Grillo, ¿qué podía hacer el obispo? Un geólogo quizá hubiera sacrificado la figura y la hubiera roto en mil pedazos, para someterlos a un minucioso análisis, un químico quizá hubiera obtenido una muestra del líquido que brotaba de la figura para analizarlo… pero el obispo, ¿qué podía hacer el obispo?: «casi desmayado, me dejo caer en una silla, he podido morir del impacto; sufrí un shock tremendo, que me dejó trastornado también durante los días siguientes». Bien es cierto que la figura fue sometida a varios análisis, pero la duda vuelve a planear sobre el incauto escéptico cuando descubre que esos análisis fueron realizados en la conocida Clínica Gemelli (a causa de los continuos ingresos de Juan Pablo II), unida a la Universidad Católica del Sagrado Corazón, fundada en 1921, entre otros, por el franciscano Agustín Gemelli. Fray Gemelli fue un encendido defensor de los milagros de Lourdes «contra algunos círculos médicos ligados a la masonería, los cuales trataban de difundir entre el pueblo y la clase culta sus negaciones y su agnosticismo» (extraído de la biografía de Agustín Gemelli que las páginas de la Universidad Católica ofrece). Vitorio Messori, el que algunos llaman «confidente del Papa», Girolamo Grillo, el Obispo de Civitavecchia y el «prestigioso experto mariano», el teólogo Stefano de Fiores, son tres de los pilares sobre los que se sustenta la afirmación de que, efectivamente, estamos ante un milagro. ¿Se desvanecería el milagro si la investigación fuese llevada a cabo por budistas, musulmanes o, mejor, ateos? Seguramente alguna vocación tambalearía, pero, al igual que ocurre con la sangre de San Genaro, el milagro hunde sus raíces en una nebulosa tan espesa que aún demostrándose falso, seguirá figurando como attrazione de la cittá.
por APRA | May 11, 2016 | Crítica a las Religiones |
Por: Javier Garrido (Médico)
EL EXTRAÑO EXPERIMENTO DEL DR. MACDOUGALL
Tomado de Lucido numero 13 de la Asociación Racional Escéptica de Venezuela
UNO DE LOS TÓPICOS HABITUALES de los diletantes del misterio a la hora de confrontar la perfidia de los incrédulos, es un mítico experimento que demostró “científicamente” la existencia del alma humana.
En algún momento del impreciso pasado, un médico acucioso habría acometido la macabra tarea de pesar a personas agonizantes, encontrando que éstas perdían, en el preciso instante de la muerte, 21 gramos.
Los incrédulos suelen responder, por supuesto, con incredulidad. Para el sentido común semejante experimento linda con lo inverosímil, cuando no con lo grotesco o lo puramente literario.
Ejemplos de esto último no faltan: recordemos aquí ese extraordinario cuento de Edgar Allan Poe, La verdad sobre el caso del señor Valdemar, que fue leído en su momento como un reporte científico auténtico de la detención de la muerte por medio de la hipnosis. Y sin embargo, a pesar de lo extravagante que pueda parecer, ese experimento sí se llevó a cabo, y sus resultados incluso se publicaron en una revista médica. Su autor fue el Doctor en Medicina Duncan MacDougall, de Haverhill, Massachussets.
El año, 1907. En su artículo, el Dr. MacDougall comenzó esbozando una muy materialista hipótesis sobre la “sustancia del alma”, partiendo del supuesto de que “si las funciones psíquicas continúan existiendo como una individualidad o personalidad separada después de la muerte del cerebro y del cuerpo, entonces tal personalidad sólo puede existir como un cuerpo ocupante de espacio”. Y como se trata de un “cuerpo separado”, diferente del éter continuo e ingrávido, debe tener peso, igual que el resto de la materia. Esa sustancia, obviamente, se desprende del cuerpo en el momento de la muerte, y por lo tanto la pérdida de peso debe ser medible. A continuación, pasó a poner a prueba su hipótesis. Instaló un lecho sobre un marco ligero construido en una romana de plataforma “muy delicadamente balanceada”. Sus sujetos de experimentación fueron seis enfermos terminales, de los cuales solo señala su diagnóstico, su sexo, y que se encontraban agonizantes.
Cuatro pacientes habían sido diagnosticados como tuberculosos, uno sufría coma diabético y del último no se precisa dato alguno; cada uno de ellos fue mantenido en observación (garantizándose su comodidad) hasta que sobrevino la muerte. Durante ese lapso, MacDougall reajustó periódicamente el fiel de la balanza de acuerdo a la disminución de peso esperable por las pérdidas insensibles. Estos fueron (resumidamente) los resultados:
Paciente N° 1: pérdida de “tres cuartos de onza” (unos 21,3 gramos) “súbitamente coincidiendo con la muerte”.
Paciente N° 2: pérdida de “una onza y media y cincuenta granos” (o sea 45,84 gramos) en “los dieciocho minutos que transcurrieron desde el cese de la respiración hasta que estuvieron seguros de su muerte” (sic).
Paciente N° 3: pérdida de “media onza coincidiendo con la muerte, y una pérdida adicional de una onza pocos minutos mas tarde” (42,65 gramos en total).
Paciente N° 4: MacDougall consideró esta prueba sin valor, debido a que la balanza no pudo ser bien ajustada “por la interferencia de personas opuestas a su trabajo”.
Paciente N° 5: en este caso, se registró una pérdida inicial de “tres octavos de onza” (10,66 gramos) “simultáneamente con la muerte”, pero luego el fiel de la balanza regresó espontáneamente a su posición inicial y se mantuvo allí por quince minutos a pesar de retirar los pesos (!).
Paciente N° 6: esta prueba también resultó invalidada al fallecer el paciente antes de que la balanza fuera calibrada.
MacDougall también efectuó un experimento control, consistente en envenenar a quince perros sanos (!) para pesarlos en el momento de la muerte, con resultados uniformemente negativos. Pero antes de hacernos una mala imagen del doctor, reconozcamos que al menos se queja de su escasa fortuna para conseguir perros que estuvieran muriendo de alguna enfermedad. Objeciones Ante todo, evitemos las explicaciones fáciles, como sospechar que la pérdida de gas intestinal o del aire pulmonar da cuenta de la (supuesta) pérdida de peso que MacDougall observó en sus experimentos. La segunda posibilidad fue descartada por él mismo, pues verificó que inspiraciones y espiraciones forzadas no alteraban el equilibrio de la balanza. En cuanto a la primera, ya sean veintiuno o cuarenta y pico los gramos de gas, estos equivalen a un volumen de muchos litros, fácilmente detectables tanto pre como postmortem.
En realidad, es inútil pretender buscarle explicaciones “naturalistas” a la pérdida de peso que (supuestamente) se observó, por la sencilla razón de que todo el experimento está viciado por severas fallas. Empezando por una descripción en general confusa de los procedimientos y una muestra demasiado pequeña: se pudieron analizar los datos de apenas cuatro pacientes. Por otra parte, no se utilizó un criterio claro para definir “el momento exacto de la muerte”. Dadas las limitaciones de la época, este elemento crucial resultaba muy difícil de determinar, y esto queda bien patente en el caso del paciente N° 2: este siguió presentando espasmos faciales durante quince minutos después del cese aparente de la respiración, y solo tras cesar los espasmos se le auscultó para comprobar la ausencia de latidos cardíacos. ¿Cuál fue el “momento exacto de la muerte”?
Esta vaguedad conduce, además, a una insólita flexibilidad a la hora de registrar las variaciones del peso: en un caso se considera positiva una pérdida de peso “instantánea”, pero en otros se asumen como positivas las pérdidas ocurridas a lo largo de varios minutos, sin límite fijo ni relación clara con el deceso. ¿Pero podemos, al menos, confiar en la forma en que se hicieron las mediciones? Pues ni siquiera eso. MacDougall afirma que sus escalas eran sensibles a “dos décimas de una onza” (5,68 gramos), lo que no es óbice para que en un caso nos ofrezca una precisión de “50 granos” (3,2 gramos), lo que resulta tan poco serio como medir milímetros con una regla graduada solo en centímetros. Obviamente, la seguridad de las medidas ni de lejos se aproxima a la que se pretende.
Si seguimos adelante observamos también que los resultados ni siquiera resultan congruentes entre ellos. Uno de los pacientes presentó una pérdida de peso instantánea y nada más, dos a lo largo de varios minutos, y el último hizo malabarismos con la romana durante quince largos minutos.
Para conciliar esto con la hipótesis inicial es preciso tramar muchas explicaciones ad hoc, como la influencia del temperamento del paciente (ya cadáver para ese momento).
Conclusión ¿Qué queda, al final, de este experimento? Pues poca cosa: en realidad solo una colección de datos que se debaten entre la incongruencia y la anécdota, con una posibilidad inmensa de errores instrumentales.
Para poner esto en perspectiva, consideremos simplemente que MacDougall intentó medir variaciones de peso del orden del 0,05 %, lo que no resulta fácil en condiciones clínicas ni siquiera hoy en día. Habla en su favor que no pretendiera haber probado algo: expresamente reconoce que se requiere una gran cantidad de experimentos “antes de que este tema pueda ser zanjado más allá de cualquier posibilidad de error”.
Los consabidos “21 gramos” quedan reducidos a pura leyenda basada en un experimento mal hecho, que hasta la fecha nadie parece ansioso de repetir.
por APRA | May 11, 2016 | Crítica a las Religiones |
Por: Frank R. Zindler
TRADUCIDO POR MALCOLM CARTAGENA.
Prólogo
En La Calle
Evangelista: Hermano, usted está en un apuro si pone su fe en la ciencia. La ciencia nunca le puede dar la verdad absoluta. La ciencia siempre tiene que corregir sus errores. ¡La ciencia no puede salvar!
Pagano: probablemente usted está acertado en que la ciencia no nos puede dar conocimiento absoluto. Pero en tanto nos dé información suficientemente sólida como para seguir sosteniendo nuestras vidas, ¿Qué más necesitamos? De todos modos, no parece haber ninguna otra fuente de información que sea más segura y gran cantidad que son mucho menos seguras que la ciencia del hombre. En cuanto a salvar, el récord de la penicilina no es demasiado malo.
El Evangelista: Amigo, hay algo más cierto que la ciencia. Hay una fuente de la verdad absoluta e indefectible. Usted no tiene que ir más con las adivinaciones de la ciencia. Usted puede ir directamente a la fuente de todo conocimiento.
Pagano: ¿Realmente? Qué es?
Evangelista: La Santa Biblia, hermano, el Libro de Libros!
Pagano: ¿Cuál Biblia es “La Santa Biblia “? Quiero decir, hay gran cantidad de Biblias diferentes que flotan alrededor. Está el Corán …
Evangelista: Pecador, yo hablo acerca de la Biblia Cristiana, no las Biblias falsas de los paganos supersticiosos.
Pagano: Bien, aún si admito que las Biblias cristianas son mejores que las Biblias musulmanas o mormonas, ¿cómo sabe usted cuál Biblia cristiana es la correcta? Las Biblias Católicas contienen setenta y tres libros, las Biblias protestantes tienen sólo sesenta y seis.
Evangelista: Los Católicos son esclavos del Diablo, hermano.
Ellos tienen algunos libros falsos junto con los verdaderos. La Biblia verdadera es la versión del Rey Jaime traducida sin error de las lenguas originales al propio inglés de Dios. Usted no creerá que Dios permitiría que cayésemos en un error con la transmisión de su propia palabra. ¿ No? La versión del Rey Jaime ha sido preservada sin errores para traer el mensaje de la salvación a los pecadores como nosotros.
Pagano: ¿No bromea? ¿Cómo justifica el hecho de que algunos de “nosotros” son Católicos? ¿ Por qué dios permitió que la transmisión de su palabra a los Católicos se corrompiera? ¿Por qué dios permitió que a los protestantes se les vendieran las primeras ediciones de la versión del Rey Jaime, que todavía contenía los setenta y tres libros encontrados en la Biblia Católica?
Tres Problemas
Los verdaderos creyentes que desean poner toda su fe en la Biblia encaran tres problemas:
(1) ¿Cómo puede uno saber cuales libros están “inspirados” y deben formar parte del canon bíblico? (2) ¿Cómo pueda uno saber cuál, si cualquiera de los manuscritos contradictorios existentes (MSS) de un libro dado preserva la expresión “verdadera”?
(3) Suponiendo que uno tiene el manuscrito correcto (MSS) de un libro dado, ¿cómo puede uno saber lo que significan las palabras particulares en griego, hebreo, o arameo?
Como veremos, no hay manera de que estas preguntas se puedan contestar con absoluta certeza.
A lo sumo, los creyentes deben confiar en las probabilidades, no las certezas, que surgen de una investigación científica de los hechos circundantes a los textos y las tradiciones bíblicas. Los creyentes tendrán que enfrentar el hecho de que no hay ninguna manera de saber en cuál Biblia creer, ni mucho menos qué creer en ella.
Los creyentes todavía tienen que poner su “fe” en otros seres humanos. ¿Cuáles Libros?
Como recién se mencionó el primer problema que tienen que encarar los creyentes es el problema de cuáles libros pertenecen a la Biblia, cuáles no, y cómo decidir. Verdaderamente, es extremadamente raro para los individuos decidir, estos dilemas por sí mismos.
Generalmente ellos heredan un conjunto de “libros santos” de las familias en las que nacieron.
Los niños católicos heredan un número algo más amplio que los niños protestantes, y los niños judíos obtienen todavía treinta y cuatro menos que los niños Católicos.
A los que menos se les da es a los niños Samaritanos. Ellos sólo obtienen el Génesis, El Exodo, Levitico, los Números, Deuteronomio, y si toman su sopa quizás Joshua. Si para ser “salvado” uno necesita encontrar información, digo, en la Revelación, 2 Paralipomenon, o Baruch, ¿no es raro que dios permita que nazca tanta gente en ambientes deficientes de libros necesarios para la salvación? ¿Cómo es entonces, que hay tal diversidad de opinión en cuanto a cuáles libros son “canónicos,” en otras palabras, deben formar parte de la colección oficial de escritura “inspirada”? ¿Qué principio divino ha dejado a los Samaritanos con Biblias que contienen sólo cinco o seis libros, a los judíos con treinta y nueve, a los protestantes con sesenta y seis, y a los Católicos con setenta y tres? ¿Por qué los cristianos antiguos tenían aún más libros en sus Biblias?
En el caso de los Samaritanos, el número pequeño de libros en su Biblia no refleja nada más significativo que el hecho que los samaritanos, que vivían en la parte septentrional de Palestina, fueron separados del centro principal de la evolución cultural judía el reino sureño de Judah antes que los profetas y otras escrituras fuesen consideradas “Escritura” por cualquiera. Hoy en día el resto lastimoso de creyentes que se llaman a sí mismos samaritanos reclaman que todo libro fuera del Pentateuco (los primeros cinco libros de la Biblia, los llamados Cinco Libros de Moisés) no son inspirados y, por lo tanto, son no canónicos.
Una excepción posible es el sexto libro de la Biblia, el Libro de Joshua, el que parece ser dado la posición cuasi bíblica. No sólo son los libros posteriores del canon judío “no escriturales,” en el punto de vista Samaritano aún la versión Hebrea del Pentateuco (el “Texto Masoretico,” el llamado Textus Receptus o ” texto recibido” del que nuestro Rey Jaime (King James) y Biblias posteriores traducidas) no es bueno tampoco. Difiere del texto Samaritano ¡En más de seis mil lecturas variadas! Pero ¡ay! para las creencias de los Samaritanos y los judíos, el tamaño pequeño de la Biblia Samaritana y las seis mil lecturas variadas del Texto Masoretico no son debidas a ningún principio divino discerniblemente de selección: Ellos son meramente accidentes de la historia y la guerra políticas.
A través de la historia judía hasta el Concilio de Jamnia (celebrado cerca de la actual ciudad de Joppa, cerca del fin del primer siglo A.D.), la lista de libros pensados para “ensuciar las manos” (en otras palabras, fueron inspirados) diferidos como una función de geografía y afiliación política. Por los tiempos en que se formó la iglesia cristiana, los judíos greco parlantes habían acumulado unos pocos libros más que ensucian las mano que los que tenían los que permanecieron en casa, primos arameo o hebreo-parlantes. Cuándo los cristianos adoptaron el “Viejo Testamento” Griego para si mismos (inclusive los libros novedosos que fueron con él), los judíos Palestinos tuvieron que defenderse. En el Concilio de Jamnia, los judíos eliminaron tales libros como Baruch, Ecclesiasticus, y tantos Libros como Maccabeos. Por un escaso voto, ellos evitaron estrechamente eliminar a Ezekiel, Proverbios, Ester, Eclesiastés, y Cantares de Salomón.
En el caso del Libro de Daniel, los judíos eliminaron los últimos dos capítulos, asentando una docena. ( El Libro Católico de Daniel contiene todavía catorce capítulos.) Kaine E Diatheke Figura 1. Una página de Kaine E Diatheke, un Nuevo Testamento griego publicado por la Sociedad Britanica y Extranjera de la Biblia (© 1958), mostrando el “texto preferido” y “aparato crítico” para Mateo1:11,16,18. A. El texto tradicional de verso 16 Dice: “Y Jacob engendró a José, esposo de María, de quien nació Jesús, el llamado Cristo.” B. El comienzo de las variadas lecturas para el verso 16, con símbolos para los varios manuscritos seguidos por sus lecturas diferentes. C. El símbolo para el manuscrito de Sinaiticus (s) Siríaco (sy), un documento del siglo tercero a cuarto que refleja el estado del texto bíblico en el segundo siglo, antes de que los creyentes en el mito del nacimiento de virgen hubiese triunfado en alterar todos los textos del evangelio. D. El griego magníficamente abreviado dice: “Y José engendró a Jesús, el llamado Cristo.
Así como la lista de libros santos difería de comunidad judía a comunidad judía, así la lista de libros considerados santos entre los cristianos tempranos difería de iglesia a iglesia, aunque los cristianos preferían generalmente el Viejo Testamento griego más grande al más pequeño Hebreo. Además de las escrituras judías, cada comunidad cristiana desarrolló sus propias escrituras del Nuevo Testamento, creando más de una docena de evangelios diferentes y un número incierto de epístolas y apocalipsis.
No sorprende saber que no se conoce ningún “Padre de la Iglesia” que declarara la canonicidad de los libros de la misma manera que el evangelio completo bautizado por el fuego de la Santa Iglesia Pentecostal de Dios en Cristo de hoy. El ilustre Ireneo (B. ca. Ac. 130), por ejemplo, consideraba al Pastor de Hennas como inspirado, pero rechazaba a Hebreos, Jude, David, 2 Pedro, y 3 Juan. Clemente de Alejandría (ca. Ac. 150-213) incluyó el Apocalipsis de Pedro, la Epístola de Barnabas, y el pastor de Hermas en su Biblia. Tertulliano (B. ca. Ac. 160) mejor recordado por su dictamen, Certum, est quia impossible est (“yo lo creo porque es imposible”) eliminó todos los libros del Nuevo Testamento menos los cuatro evangelios, hechos, trece epístolas de “Pablo”, Revelación, y Juan. Como ciertas iglesias (tales como las de Roma, Alejandría, Antioquía, y Constantinopla) ganaron en poder político, cada una hizo esfuerzos arduos para suprimir “la herejía,” y los concilios de la iglesia fueron convocados (a menudo por El Emperador Romano más que por Papas o Patriarcas) para votar sobre cuáles libros eran canónicos y para antemizar a los que no podrían comprar suficientes votos para estar en el lado ganador. La historia de estos concilios es tanto desorientadora como abominable.
El concilio de Laodicea (A. D. 363) incluyó Baruch en el Viejo Testamento, pero prohibió la Revelación del Nuevo. El Concilio de Cartago (ca. Ac 397) incluyó Ecclesiasticus, Sabiduría, Tobit, Judith, y 1 y 2 Maccabeos. La enumeración de la infalible más reciente del canon Católico sucedió en el Concilio de Trento (A. D. 1563), en el medio de la Reforma alemana. La Iglesia Ortodoxa griega cerró su canon en algún momento en el décimo siglo, cuando admitió finalmente el libro de La Revelación (aunque todavía no use las citas de este libro en sus leccionarios). La Iglesia Ortodoxa Siria adoptó a regañadientes La Revelación aún un siglo más tarde. Aunque no cada concilio de la iglesia debatiera qué libro pertenecía a la Biblia, es no obstante verdadero que las ediciones decididas por los concilios previos ayudaron a formar las decisiones que definieron el canon.
El contrario a la opinión ingenua que las deliberaciones de los concilios de la iglesia fueron infundidos por el poder de la guía divina, la mayor parte del los concilios y sus repercusiones eran asuntos bastante horrorosos. El concilio de Nicaea, por ejemplo, fue convocado en AC. 325 por El emperador romano Constantino el primer emperador cristiano. Después de convertirse al cristianismo, Constantino mato a su esposa, su hijo, un sobrino y su esposa, y estranguló a Licinius (su coemperor) y su hijo después de prometerles la vida. Cumplidas estas tareas convocó a los obispos y patriarcas del reino para definir la naturaleza de la Trinidad y decidir a cuál de las facciones en disputa de los creyentes debería darse la patente real para la ortodoxia.
La pregunta candente del concilio era el argumento entre Arius y el obispo Alexander de Alejandria. Arius proclamaba que Jesús era esencialmente distinto del Padre, habiendo sido creado ex nihilo por el último. Alexander, sin embargo, proclamaba “como Dios es eterno, así es su Hijo cuando el padre, entonces el Hijo está presente en Dios sin nacimiento, jamás engendrado, un engendrado no engendrado.” Por un voto areglado, Arius fue condenado como hereje, excomulgado, y exiliado. Tres años después, sin embargo, Constantino se suavizó con la herejía (o cambió de opinión en cuanto a quiénes eran los herejes) y volvió a llamar a Arius a Constantinopla.
En el mismo día en que Arius debía volver a entrar triunfante a la Catedral, sus intestinos estallaron repentinamente en un excusado, obviando cualquier necesidad de redefinir la ortodoxia. Los ortodoxos lo consideraron un milagro; los Arianos sabían que fue asesinato. Figura 2. ¡Ningún nacimiento virgen aquí! parte de la genealogía de Jesús en los manuscritos de Syriacus Sinaiticus se refirieron a él en Fig. 1 C. (Imprimió el texto © 1894 por Agnes Smith Lewis, los cuatro Evangelios en el Siríaco, Trascripción del Palimpsesto Sinaitico, Prensa de la Universidad de Cambridge). Siríaco se lee de derecha a izquierda. Los asteriscos marcan la palabra Siríaca `wld, ” engendrado” los subrayados muestran nombres repitiendose en la fórmula: A engendró a B, B engendró a C, C engendró a D, etc. Los versos quince a dieciséis leen dicen: ” Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matthan, Matthan engendró a Jacob, Jacob engendró a José; José, a quien era prometido una mujer joven, María, engendró a Jesús[ (l) yshw`, el apellido subrayado] que se llama Messiah.
El veneno no era la única manera de decidir las preguntas de la teología. En el Concilio ” ecuménico” de Ephesus (A. D. 431), San. Cirilo, el Papa de Alejandria, sobornó a suficientes obispos para poder convocar el Concilio antes de la llegada del Patriarca de Antioquía, cuya oposición él temía. Sin la oposición de la delegación de Antioquía era cuestión sencilla condenar a Nestorius como hereje, y proclamar a la Virgen María como theotokos, o “madre de dios.” En el Segundo Sínodo de Ephesus (A. D. 449), Dioscoros, el Papa de Alejandría (sucesor de Cirilo), condenó a Flavian, el Papa de Constantinopla, y luego pateó a su rival en Cristo tan severamente que él murió tres días después. Convocando una muchedumbre de monjes y soldados esgrimiendo palos, espadas, y cadenas, Dioscoros convenció a los obispos que habían planeado votar por Flavian a votar “correctamente.” Tales eran los medios por los cuales se determinaba la verdad en la Iglesia Católica ortodoxa.
Entre los protestantes estaba cada pecador por sí mismo cuándo vino a decidir que libros pertenecían a la Biblia. Entre los protestantes “reformistas,” eran comunes las opiniones que difieren en mucho de las sostenidas por los protestantes. Luther no pensaba que Ester pertenecia en la Biblia, pero pensaba, elevadamente de 1 Maccabeos y Sirach. Él tuvo una opinión baja de los Hebreos, y pensaba que la Revelación era de escaso valor, no siendo apostólica ni profética. La Epístola de Jaime la llamó “una epístola de paja.” El reformista suizo Zwingli decretó no Bíblica a la Revelación. John Calvin denunció ese libro de delirios como incomprensible, y prohibió a los pastores de Ginebra procurar interpretarlo. ¿Cuáles Manuscritos? Aunque fingiéramos que podríamos saber de algún modo con toda seguridad que el evangelio de Mateo, es sinceramente inspirado y, así, un libro legítimo para ser incluido en el canon, ¿cómo podríamos decir si cualquiera de los muchos MSS de Mateo contiene la expresión correcta e inspirada? La mayoría de los creyentes verdaderos no saben nada de nada acerca de este problema, porque es un secreto bien mantenido entre los eruditos de la Biblia que ninguno de los dos MSS de Mateo ni ningún otro libro bíblico son parecidos.
Peor todavía, para cada libro existen familias diferentes de tipos MS, a menudo de antigüedad aproximadamente igual, pero difiriendo uno de otro en maneras típicas. Para tratar de seguir todas el las diferentes expresiones en Mateo y otros libros de la Biblia, las ediciones eruditas del Nuevo Testamento griego contienen un llamado aparatus criticus, un sistema complicado de notas a pie de página que indican las mayores lecturas variadas para cada pasaje en el ” texto preferido” [ve Figs. 1 y 3].
Con respecto al texto preferido de la Biblia griega, los lectores pueden preguntarse ¿Quién decide y cómo las lecturas preferidas? El espacio no permite una discusión de los principios científicos (y a veces muy no científicos) implicados. Podemos sólo observar que es tanto irrisorio como triste ver a los fundamentalistas más inteligentes aprendiendo diligentemente griego para “leer la palabra de Dios en la lengua original.” Ellos poco sospechan, al mirar fijamente las paginas libres de notas a pie de página de sus testamentos griegos Westcott Hort, las miles de decisiones científicas y no-tan científicas que se tuvieron que tomar para que ellos vean o no vean lo que hay en cada página.
Los apologistas de la Biblia tratan de eliminar los centenares de miles de variadas lecturas en el existente MSS diciendo que las diferencias son triviales y no afectan los pasajes esenciales para la doctrina cristiana. “Meramente diferencias ortográficas,” dicen. La falsedad de esta afirmación puede verse no sólo en los ejemplos dados en Figs. 1-3 ( variaciones que afectan la doctrina del nacimiento virgen, así como también la doctrina de que discípulos verdaderos pueden beber veneno y acariciar cobras), sino también en los pasajes que golpean en el corazón de la doctrina de la Trinidad. Cuando Erasmo de Rotterdam publicó primer Nuevo Testamento griego de Europa en 1516 él omitió el texto Trinitario de la prueba, 1 Juan 5:7: Porque hay tres que se registran en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo: y estos tres son uno.
Es innecesario decir, Erasmo fue criticado robustamente por la omisión. Él se defendió declarando que él habría incluido el verso ( muy conocido en la Biblia latina) si hubiese sido capaz de encontrar un solo MSS griego que lo contuviera. Poco después a Erasmo se le presentó ¡una Biblia Griega que contenía el verso! Sospechando un fraude, pero incapaz de probarlo, Erasmo agregó el verso,a ediciones posteriores de su Biblia, el libro destinado a llegar a ser el Textus Receptus el libro del que los traductores del Rey Jaime derivarían la versión inglesa “autorizada” de 1611. dura suerte para la Trinidad, ` la intuición de Erasmo era correcta. Hasta hoy ningún MS Griego más viejo que el siglo quince a dieciséis ha sido jamás encontrado conteniendo el pasaje.
Ahora se sabe que el verso fue un invento español del siglo cuarto, apareciendo finalmente en el MSS de la Vulgata latina (la Biblia oficial de la Iglesia Católica romana) alrededor del año 800. El descubrimiento de que las Biblias más viejas omiten a 1 Juan 5:7 deja a los cristianos sin “la prueba de la Trinidad Bíblica”. Mientras que hay todavía otros versos que son compatibles con la doctrina trinitaria, ninguno es la prueba de ello. A menos que los apologistas cristianos consideren la Trinidad como trivial, ¡ellos deben admitir que las diferencias en MSS son importantes! La magnitud de las diferencias entre diferentes MSS del mismo libro, pueden ser asombrosas. Uno de los rollos del Mar Muerto, el rollo Jeremías 4QJer-b es un octavo más corto que el texto Masoretico de ¡Jeremías! Aún en tiempos antiguos existían las diferencias salvajes en el MSS de los libros individuales.
El Padre de la Iglesia Irenaeus nos dice que el MSS del el evangelio de Mateo usado ca. Ac. 185 por los Ebionites (Los cristianos judíos originales de Jerusalén) careció de los primeros dos capítulos los capítulos conteniendo la genealogía imaginaria de Jesús, la historia del nacimiento virgen, los hombres sabios, y la matanza de los inocente de Herodes. Ahora se entiende porque los cristianos primitivos no creían en el cuento de María y el ángel. Figura 3. El fin del Evangelio de Marcos, de la Biblia griega usado en la Fig. 1, mostrando el estado de confusión total en que finaliza el Evangelio. A. El texto latino del manuscrito la antigua versión latina, Africana del siglo cuarto al quinto, el Codex Bobbiensis (k) que añade al verso 3 de Marcos. 16 los versos: “Repentinamente en la tercera hora del día había oscuridad sobre la tierra entera, y los ángeles descendieron del cielo y se pararon con el dios vivo, [y] subieron [al cielo] junto con él, y e inmediatamente hubo luz.
Entonces ellas [mujeres] se acercaron a la tumba.” B. La nota diciendo que el verso 8, así como también los versos 9-20, son omitidos por un manuscrito egipcio Fayumico temprano (fa). C. La nota diciendo que el verso 8 es el verso concluyente los manuscritos más viejo y mejores, inclusive los famosos Codex Sinaiticus, Codex Vaticanus, y el Syriacus Sinaiticus mostrados en Fig. 2. Esto significa todos los cuentos de post Resurrección de la “conclusión larga” tradicional, están ausentes, junto con Marcos. 16:18 el pasaje tan amado del manejo de la serpiente, beber veneno por creyentes verdaderos en el Sur. Los manuscritos más viejos finalizan su cuento con las mujeres que huyen del sepulcro, “ya que ellas tenían miedo.” Verdaderamente, las notas a pie de página que se relacionan al fin de Marcos continúan dos páginas más después de la que se muestra.
Una de las notas posteriores nos dice que, algunos manuscritos contienen un fin alternativo “corto” a Marcos. 16: 9-20 que dice: “Pero ellos informaron brevemente a Pedro y a ésos con él todo lo que se les había dicho. Y después de esto, Jesús mismo envió por medio de ellos, del este al oeste, la sagrada e imperecedera proclama de la salvación eterna.” ¡Otra nota a pie de página nos dice que hay varios manuscritos que incluyen ambos finales! Podemos notar otra rareza con respecto al “texto recibido” usada para producir la Biblia del Rey Jaime: Porque el Libro de la Revelación nunca fue popular en la Iglesia Ortodoxa griega, fue difícil para Erasmo encontrar MSS del libro. Verdaderamente, él no pudo encontrar un solo MS que contuviese los últimos seis versos.
Consecuentemente, ¡él tuvo que componer su propio griego traduciendo los últimos seis versos al griego del latín vulgar! Hasta hoy no se encontró jamás ningún texto griego que reproduzca la versión de Erasmo` de los últimos seis versos de la Biblia. Asi de fuerte es la traducción de la Biblia del Rey Jaime. Mientras discutimos el Libro de la Revelación el libro amado del presidente Reagan y de los gematriastas (numerologistas bíblicos; la palabra rima con “pederastas”) que le aconsejan que deberíamos notar que “el número del nombre de la bestia” [Rev. 13: 18] no puede ser 666 después de todo. ¡En algunas fuentes muy antiguas el número es 616! Indudablemente para consternación de los gematriastas, que procuran guiar la política exterior nuclear Americana sobre bases de indicios bíblicos, ni solo ni en combinación los nombres “Madalyn,” “Murray,” o “O Hair” suman a 616 ó 666 al escribirlos en el alfabeto griego.
En 651, “Murray” se acerca a 666: ¡cerca pero no justo! Finalizaremos esta discusión de variedad de MSS considerando el problema de versiones traducidas de la Biblia. El problema de saber qué significados dar a las palabras en idiomas extranjeros se considerará en la próxima sección de este ensayo. Lo qué nos concierne aquí es un problema de interés aún mayor a los que quieren saber lo que el “texto original” de la Biblia dijo una vez. Entre el tercer siglo A.C. y el primer siglo D.C, los eruditos judíos greco parlantes en Alejandría y en otra partes tradujeron las escrituras hebreas al griego, produciendo una serie de ediciones del Viejo Testamento griego conocido colectivamente como el Septuagésimo (Abreviado LXX). Una comparación del LXX con el texto Hebreo Masotérico muestra diferencias fundamentales en diferencias de contenido que no pueden renunciarse como errores de traducción, sino se pueden ver como evidencia de que el texto hebreo usado por los traductores difirió profundamente del texto hebreo hoy conocido.
Entre las muchas diferencias entre el LXX y el texto de Masoretico estan las discrepancias numéricas. Enoch tenía sesenta y cinco años de edad cuando él engendró a Matusalén en Hebreo, pero tenía 165 cuando él lo hizo en griego. Después del nacimiento de Lamech, Matusalén.Vivió 782 años en Hebreo, pero 802 en griego. No sólo hay diferencias numéricas entre los textos el griego y Hebreos versos y párrafos se agregan o son borrados y, en el caso de Jeremías, las profecías individuales son dispersadas tan diferentemente en las dos versiones que es muy difícil comparar las dos en absoluto. El problema para los creyentes verdaderos es este: La versión griega refleja un texto hebreo más de mil años más viejo que el texto Hebreo usado como estándar para el Rey Jaime. ¿No deberíamos seguir al griego aún si es una traducción en vez del hebreo? Se debe notar que los autores del Nuevo Testamento, al citar el Viejo Testamento, lo citaron en griego pareciéndose al LXX mucho mas a menudo que el Masoretic Textus Receptus.
Si el LXX fue suficientemente bueno para Jesús, ¿No debería ser suficientemente bueno para los Presbiterianos?. El descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto ha confundido además el asunto. Estos Rollos Hebreos y Arameos desplazan la fecha a un tiempo tan distante atrás como al tiempo en que comenzó la traducción del LXX y temporalmente superpuso el período en el cuál la traducción se completó. ¿Estos rollos asientan el asunto de cual es mejor, el LXX o el Texto Masoretico? ¡De ninguna manera! Algunos de los rollos, tal como el Rollo Magnífico de Isaiah, están extremadamente cerca del Texto Masoretico. Es por eso que los fundamentalistas nunca parecen cansarse de contarnos acerca de este rollo y de cómo justifica su Biblia (ellos no le contarían acerca del Rollo Corto de Jeremías, mencionado arriba, que se parece al LXX).
En el caso de Jeremías, se han encontrado rollos semejantes a ambos: el LXX y los textos Masoreticos se han encontrado MSS del éxodo que se asemejan no sólo a LXX, sino también a la versión samaritana.Apenas por añadidura, algunos rollos reflejan todavía a otras, hasta desconocidas tradiciones textuales. ¿Cuál es el MS correcto? La pregunta en si misma ha llegado a no tener sentido en esta etapa en la comprensión científica de los textos bíblicos. Las tradiciones orales diferentes fueron reducidas gradualmente a escribir en tiempos diferentes y en lugares diferentes. Difiriendo una de otra en el momento que fueron puestas por escrito, las varias formas escritas de una historia dada continuaron diferenciandose mientras los textos individuales se copiaban y recopiaban, y los escribas cometían errores y “correcciones” Periódicamente los escribientes descubrian MSS contradictorios relacionados con el mismo cuento. Entonces entraba en juego la “armonización” combinando el escribiente los textos contradictorios en una narrativa ” armoniosa”. Un ejemplo extremo de esto se ve en cierto MSS posteriores de los evangelios de Mateo y Lucas, donde las dos genealogías de Jesús en el Textus Receptus difieren una de otra y han sido “armonizadas” casi totalmente en una identidad cien por ciento.
Después de todo su estudio, los eruditos de la Biblia han llegado a una sencilla conclusión: Tratar de encontrar la “correcta lectura” de la mayoría de los MSS bíblicos es tan desesperado y tan sin sentido como tratar de encontrar el “votante promedio”. ¿ Cuál Diccionario usar? Uno de los problemas más desconcertantes que enfrenta un creyente es uno que casi nunca se reconoció aún que exista. Cómo puede uno saber lo que una palabra dada significa . ¿Un antiguo MS? No es suficiente tener un buen diccionario griego o hebreo. El mas brillante de los escritores de diccionario no puede estar segurodel significado de cada palabra como se usa en cada cultura y subcultura , en cada período en la historia. Si encontramos la palabra hebrea zabach, “sacrificio,” por ejemplo, en una oración antigua que dice “Rey Ishkibibbel sacrificó mucho y Jahweh lo protegió a él y a su orinal” ¿significa lo mismo que la oración en un moderno periódico de Jerusalén que dice: “Shmuel sacrificó mucho y tuvo sus niños en el colegio”? No se necesita ir a textos antiguos para ver la magnitud de este problema. Las obras de William Shakespeare (1564-1616) datan de tiempos relativamente modernos y ellos están en inglés. Aún es a menudo bastante imposible saber con toda seguridad qué quiso decir Shakespeare con ciertas líneas.
En el tercer acto de Hamlet, apenas después del famoso “ser, o no ser”el soliloquio, Hamlet dice a Ofelia, “vete a un convento.” (go thee to a nunnery) ¿Qué podría ser más sencillo de entender? Fue bastante impactante, hace treinta años, cuando supe que el término del Argot ¡ Isabelino para el burdel era convento(nunnery)! En todos los años desde entonces He sido incapaz de decidir si Hamlet quería que Ofelia fuera a un convento o a un burdel. Cualquier significado se adecua al contexto. Hamlet podría estar preocupado de que Ofelia pudiese llegar a ser “una procreadora de pecadores” y debería retirarse de las tentaciones del mundo retirándose a la religión. O considerando de la presencia de palabras tales como ramera, y obseno en el contexto inmediato, y considerando que Hamlet denigra el “libertinaje” de Ofelia es plausible que Hamlet, en repugna, diga a Ofelia que se uniera a la profesión más vieja del mundo.
Mientras la ambigüedad de este pasaje meramente entretiene o molesta, dependiendo de cuánto uno desea entender a Shakespeare ,la situación sería gravemente mortal si Hamlet fuera un libro de la escritura en vez de un trabajo del arte. ¿Qué si una creyente verdadera trató de imitar a Ofelia y fue al lugar incorrecto? Ella podría pasar la eternidad en “un lugar incorrecto,” verdaderamente, si ella fue a un convento, digamos, en vez de una ¡casa de gatas! Aunque sea a menudo difícil de discernir el significado de palabras en las escrituras inglesas de Shakespeare, puede ser bastante imposible literalmente saber el significa de ciertas palabras en antiguos MSS bíblicos.
En la (NEB) nueva Biblia inglesa, una traducción de modulador/producida por un panel reputado de eruditos de Oxford Cambridge, no es en absoluto raro encontrar páginas con notas a pie de página diciendo “lectura Probable” o “Hebreo incomprensible,” o con pasajes salvajemente diferentes de los del Rey Jaime. En la traducción del Rey Jaime de Job 39:13-14, por ejemplo, leemos: ¿Diste tu las buenas alas a los pavos reales? O alas y ¿plumas al avestruz? Que dejará sus huevos en la tierra y los calentará en el polvo… En la Nueva Biblia inglesa leemos: Las alas del avestruz son raquíticas * sus alas y plumaje son tan escasos** que ella abandona sus huevos en el suelo, permitiéndolesseguir siendo entibiandos por la arena. Las dos notas a pie de página asociadas dicen: * Son raquíticas: la lectura probable; Hebreo incomprensible. **Probable Lectura; Hebreo [significa] santa o cigüeña. Aunque ni Oxford ni Cambridge sobrellevaran el problema de Job 39:13-14, la Nueva Versión Internacional (NIV), una producción fundamentalista, decidió de algún modo traducir nuestro verso: Las alas del avestruz se agitan alegremente, pero no pueden compararse con las alas y plumas de la cigüeña…. Mientras la falta de notas a pie de página podría dirigirnos a suponer que los fundamentalistas nunca dudan en cuanto a lo que “la palabra de dios” significa,
En la introducción a la Nueva Versión Internacional nosotros encontramos la admisión, como en otros documentos antiguos, el significado preciso de los textos bíblicos es a veces incierto. Esto es más a menudo el caso con los textos hebreos y arameos que con el texto griego. Aunque los descubrimientos arqueológicos y lingüísticos en este siglo ayudan a la comprensión de los pasajes difíciles, algunas incertidumbres permanecen…. [Oxford Biblia Internacional Nueva Versión internacional de estudio Scofield de Oxford, E. Schuyler inglés, Presidente, Comité Editorial de Revisión, la editorial de la Universidad de Oxford, 1984, P. xix] ¿Cómo puede ser esto? Parte del problema deriva del hecho que el hebreo y el arameo antiguo esta escrito con un alfabeto defectuoso, en otras palabras, un alfabeto en que la mayoría de las vocales no se escriben.
Fue solo mucho mas tarde en la historia de la escritura de la biblia hebrea (emtre los siglos V al IX) que los puntos de las vocales (llamadas “pizcas y particulas”) se añadieron a los textos consonánticos. Desgraciadamente, no hay manera de saber que las vocales correctas se suministraron. De hecho, durante el siglo IX y X, había una larga enemistad heredada entre dos familias de eruditos judíos, los Ben Ashers y los Ben Naphtalis, sobre la vocalizacion de las escrituras. Desgraciadamente, los Ben Ashers vencieron a los Ben Naphtalis tan completamente que casi toda historia de ellos fue expurgada, y quedamos con un sentido falso de seguridad con respecto a la uniformidad aparente de puntos de vocales en el texto Hebreo hoy.
Es fácil de ver qué lío nosotros tendríamos en el inglés si no indicaramos las vocales al escribir. Si nos encontramos con la palabra de dos letras “By”, por ejemplo, cómo sabriamos si la palabra pensada era “By,” “Bay,” ” boy,” “buoy,” “buy,” o “obey”? Por supuesto el contexto si hubiera Uno, ayudaría a resolver vocalizaciones y significados. Pero lo qué si en el caso de By, la verdadera palabra destinada fuera una palabra rara tal como¿ “Bey”? Las dificultades causadas por la falta de letras de vocales en hebreo son compuestas por el número increíble de legomena hapax, palabras que ocurren sólo una vez en la Biblia entera. Una prueva rápida del vocabulario hebreo y arameo del Viejo Testamento revela que hay más de 1,500 palabras (aproximadamente veinte por ciento del vocavulario entero del Viejo usado sólo una vez.
Esto incluye la palabra dibyonim, traducida como “excremento de paloma” en el Rey Jaime, pero que la Concordancia Analítica de los jóvenes a la Biblia nos asegura que significa “guisante del polluelo asado” aunque la Nueva Biblia inglesa lo traduce como “frijoles de cigarra,” y la Nueva Versión Internacional traduce “vaina de semillas”! Imagínese la perplejidad de un erudito de la Biblia por no decir nada de un verdadero creyente encontrándose con una oración tal como “a menos que usted pusiera el shnurq sobre el altar antes de abandonar pan , usted morirá seguramente.” Suponiendo que la palabra shnurq no aparece en ningún otro contexto, nosotros podemos concluir sólo que un shnurq es probablemente algo más pequeño que un hipopótamo. La incertidumbre espantosa que resulta de no saber que poner en el altar podría forzar a un creyente verdadero a abandonar el pan! ¿ Por qué Molestarse? Aunque fuimos sólo capaces de discutir unos pocos de los problemas encarados por personas que quieren creer en la Biblia, debería ser obvio que los problemas son insuperables.
Cuándo las votaciones se lanzaron en los grandes concilios eclesiásticos que asentaron el canon, ¿qué certeza tenemos que Jahweh no estaba contando gorriones caídos en algún lugar en vez de contar los votos antes de ser emitidos – o ver si los obispos correctos fueron envenenados antes del voto? Qué certeza tenemos que el falsificador que deslizo la Trinidad en la tercera edición de Erasmo hizo su ¿Falsificación bajo la inspiración de una contradicción triple en aritmética? ¿Qué certeza tenemos de que la gente que escribe los diccionarios ¿De griego y hebreo biblico sabe qué definiciones poner en ellos? ¿Cómo sabremos si leemos acerca de garbanzos o excremento de paloma? Es claramente inútil tratar de encontrar la Biblia en qué creer, y de cuál obtener “la verdad.” por lo tanto ¿porque molestarse en probar? La búsqueda de la verdad absoluta es pueril, un remanente de un período precientifico de la evolución cultural. Aunque las “verdades” de la ciencia no sean absolutas, lo hacen agradablemente en un pellizco.
Y en cuanto a la salvación, ¡el récord de la Penicilina no es demasiado mala aunque pueda causar urticaria!
por APRA | May 11, 2016 | Crítica a las Religiones |
Por: *Dr. Serafín Mercado* Investigador de la Facultad de Psicología de la UNAM
CONSIDERACIONES ACERCA DE SU IMPROBABLE EXISTENCIA
Todas las culturas han creado religiones, han creído en algún tipo de seres sobrenaturales; los dioses, e incluso algunas de estas religiones han sido monoteístas, planteando la existencia de un solo dios. Sin embargo, si en lo general las religiones, todas, tienen mitos que les son comunes, como la explicación del origen del mundo y el universo, el origen de la vida y, fundamentalmente, el origen y naturaleza del hombre y, hasta donde yo se, todas han postulado un alma y una vida más allá de la muerte como forma de dar cuenta de la conciencia y para explicar y atenuar la terrible experiencia de la muerte; en lo específico han sido muy disímiles tanto en la naturaleza y número de los dioses como en los atributos de estos, su ubicación y sus poderes; siendo así que la explicación de los orígenes del universo, de la tierra, de la vida y del hombre han sido distintas una de otra, siendo cada una un relato particular, surgido de la peculiar solución lograda por la cultura en cuestión.
En este artículo me centraré en la versión de origen judaico que predomina en occidente, es decir, el cristianismo en todas sus variantes y el judaísmo mismo, con objeto de analizar la naturaleza de estas creencias y de su compatibilidad con el conocimiento científico y la reflexión filosófica actuales; aunque este análisis es válido en principio para cualquier otra religión. El centrarnos en este subconjunto es por ser más conocido tanto para los lectores como para el autor. Tenemos evidencia arqueológica e histórica de que el hombre siempre ha querido hacer sentido del mundo. La conciencia expandida que evolucionó al desarrollarse el gran y complejo cerebro que tenemos, la conciencia ampliada de uno mismo, del tiempo presente, pasado y futuro y la posibilidad de manejar la realidad en términos de categorías y relaciones categóricas, entre ellas, sobresaliendo las relaciones de causa y efecto, hizo que no sólo buscara adaptaciones y soluciones a los problemas de supervivencia, sino explicaciones a todo lo existente, incluyéndose a sí mismo.
La cultura, hija del lenguaje y madre de la historia humana, hizo posible la acumulación de observaciones, explicaciones y prácticas sociales que permitieron un cierto grado de consenso en cada cultura acerca de la naturaleza y origen de las cosas, consenso que quedó imbricado en la estructura político-económica de esos pueblos. Ciertas versiones de la explicación quedaron sancionadas por las autoridades políticas y religiosas, las cuales frecuentemente eran las mismas o estaban muy relacionadas entre sí. Con la aparición de la escritura en sus diferentes formas aparecieron los libros sagrados: La Biblia, el Popol Vú, los Vedas, el Corán, etc., aunque en la mayoría de los pueblos la transmisión de estas “verdades” fue simplemente oral. La interrogación que me planteo aquí es, dado lo reiterativo de la pregunta y la similitud de la respuesta, ¿habrá algún tipo de verdad detrás de las explicaciones religiosas?.
Evidentemente, estas explicaciones son todas dadas antes del descubrimiento del método científico y de su aplicación masiva al análisis de la realidad en todos sus ámbitos. Este método es quizá el aporte cultural más importante de occidente, descansa en la capacidad analítico sintética de Homo, en su lenguaje y en el descubrimiento de los multiplicadores de este: la escritura, la imprenta y ahora la computadora y las redes de cómputo. Su fundamento es simplemente el requerimiento de un análisis crítico de las ideas ante la realidad y en relación a su coherencia. Se busca lograr métodos precisos, cuantitativos y un lenguaje sin ambigüedades; así como procedimientos que permitan ahondar en la naturaleza de los fenómenos, más allá de la apariencia superficial.
En la actualidad la aplicación del método científico ha permitido dar explicaciones congruentes con la evidencia acumulada y coherente tanto internamente como con otras teorías científicas, en términos de la lógica, lo que ha permitido dar respuesta a casi todas las preguntas abordadas por las diferentes religiones, siendo este conocimiento el modo de descalificar los mitos religiosos, no sin lucha y sangre, por la enorme reacción político religiosa a las implicaciones de estas nuevas visiones. Ahora contamos con una teoría heliocéntrica muy bien sustentada empíricamente y con enorme coherencia interna con otros cuerpos de conocimiento. De acuerdo con ella la tierra no es el centro del universo, sino tan solo un humilde planeta de tamaño intermedio que gira alrededor de una estrella no muy espectacular. Esta teoría esta contenida en una visión más general del universo, su naturaleza, su dinámica y su evolución formado de un número nunca soñado por los antiguos judíos de estrellas y galaxias.
Esta explicación, apoyada en un mar de evidencia acumulada durante siglos de observación y experimentación, no sólo astronómica, sino física, química y de ciencias de la Tierra misma, la cual le da una enorme credibilidad. Esta perspectiva está en desacuerdo con las explicaciones mitológicas de todas las religiones que conozco y en específico con la tradición judaico-cristiana de occidente. El origen del universo data de unos miles de millones de años, cuando se da el Big Bang (La Gran Explosión) y se supone que la Tierra, al igual que el Sol y los otros planetas se formaron de polvo interestelar hace unos 4600 millones de años. Hay dudas acerca de si el Big Bang no implica colapsos previos de la materia, de los cuales los hoyos negros (concentraciones de materia tan densos que ni la luz puede escapar) son tal vez el principio de uno nuevo o si la materia solamente explotó una vez. La vida empieza hace unos 3500 millones como un proceso químico en el que por azar se llega a formar una molécula capaz de reproducirse a sii misma, usando componentes más básicos.
Desde ese momento empieza la evolución de la vida hasta llegar a como la conocemos ahora. La vida ha quedado elucidada como un proceso fundamentalmente químico y su evolución, explicada por el proceso de selección natural, lo que se ve atestiguado por la enorme acumulación de evidencia de fósiles que han podido ser fechados con muy diversos métodos, pudiéndose seguir con bastante detalle el rastro de los cambios evolutivos de las especies hasta nuestros días. El origen del hombre es un caso especial, pues en todas las mitologías religiosas él ocupa un lugar privilegiado, distinto al de plantas y animales y que implica un estatus diferente, ignorando las características similares entre nosotros y otros animales y el increíble parecido que tenemos con gorilas y chimpancés, no sólo anatómico, fisiológico y conductual, sino genético. Estas propuestas van contra la sólida evidencia acumulada acerca de la evolución del hombre mismo, la cual hace patente nuestra procedencia animal y nuestra pertenencia a la naturaleza, sin un estatus especial; así pues las cuestiones fundamentales relacionadas a los orígenes quedan explicadas por la ciencia; exégesis que en nada coincide con el Génesis bíblico, por ejemplo.
Por otra parte, la vida queda aclarada como un fenómeno físico-químico, más químico que físico. También vemos que la ciencia aporta evidencia contundente de que la mente es un producto de la actividad del sistema nervioso y que el tamaño y complejidad del cerebro humano da cuenta de sus extraordinarias capacidades cognoscitivas. Vemos como se han ido develando los procesos de percepción, memoria, consciencia, pensamiento, emociones, deseos, volición y conducta. Actualmente la evidencia es impresionante en el sentido de que nuestra experiencia y conducta son consecuencia de la función de integración ecológica del sistema nervioso animal. De esta manera se da un golpe letal a las teorías del alma inmortal y su relación con la vida eterna y la idea de un dios o dioses. La sociedad humana y la cultura vienen a ser explicadas como consecuencia de la peculiar forma de evolución de Horno Sapiens, y las implicaciones éticas de la religión pasan a ser formas de imposición política de normas vigentes para un período y convenientes para un grupo hegemónico.
Esto ha contestado la pregunta del origen del universo, del origen y naturaleza de la vida y del origen del hombre. El documentar esto con mayor acuciosidad no es tarea de un artículo, sino de muchos volúmenes muy gruesos; pero el lector se puede remitir a una gran variedad de síntesis para la divulgación científica que le podrían dar un cuadro más detallado y repleto de evidencias para secundar lo aquí aseverado. También encontramos que hay un factor que hace sumamente atractiva la religión, como es el hecho de que al crear almas inmortales y una cohorte de dioses, santos (politeísmo disfrazado) y sacerdotes, los que hacen posible invocar el poder divino. Es muy reconfortante para Homo creer que hay una fuente externa de poder que lo protege de los males y peligros y que le concede privilegios si se le propicia adecuadamente. Sin embargo no hay evidencia de que los creyentes estén más protegidos del mal que los no creyentes, sino al contrario y de que la mediación de Dios y su cohorte de santos, ángeles, etc., en realidad rompa las leyes de la naturaleza. La credulidad implica un rezago respecto a la inteligencia científica contemporánea y una actitud acrítica que permite aceptar como hechos meros accidentes y patrañas.
Así, de la amplia cobertura explicativa de la idea de Dios como creador y manipulador del universo y sus habitantes, queda tan solo el problema de los orígenes de todo. El problema de los orígenes radica en una limitación cognoscitiva producto de la peculiar experiencia humana. Homo produce una gran cantidad de artefactos, los cuales tienen su origen en la extraordinaria capacidad planeadora y transformadora de nuestra especie. Una mesa, por ejemplo, es producida al cortar el tronco de un árbol (o de varios), del cual se sacan tablas, las cuales son cortadas y rebajadas para conformar las diferentes partes de una mesa,las cuales, unidas entre sí con taquetes, clavos, tornillos y pegamentos, forman el mueble como un todo, para después ser lijado y pintado o barnizado con objeto de darle la apariencia que nos apetece. La mesa como tal tiene origen en la idea y actividad de su o sus creadores. Sin embargo, en realidad la mesa no es más que un tronco de árbol modificado y adicionado de otros elementos, una reorganización espacial de la madera del tronco de un árbol. A pesar de ello, nosotros generamos una expectativa de que todo lo que vemos tuvo que ser creado por alguien.
Un principio básico de la naturaleza es que materia y energía no se crean o se destruyen, solo se transforman, incluso entre sí. Así la idea creacionista viene de la miope perspectiva de observar que nosotros manufacturamos objetos múltiples y que los animales y plantas nacen y consideramos que el origen de todo es una manufactura inicial por un ser especial. No se toma en cuenta que la creación natural de nuevos seres es tan solo transformaciones espacio temporales de materia y energía ya existentes, todo dentro del marco de las leyes naturales. Además, esta solución tiene un problema fundamental, que si atribuimos a un creador el origen del universo y de todo lo en el existente, incluyendo las leyes que le rigen y hemos descubierto, entonces, surge la pregunta de ¿quien creó al creador? Las soluciones han sido diversas a este dilema. Una es que el creador se autocreó; pero esta no resuelve nada, ya que no es concebible que algo que no existe cree algo. A lo más considero esta solución como una tomadura de pelo de uno de los sistemas religiosos más autoritarios. La segunda es que Dios es infinito. Sin embargo es más simple y sin complicaciones considerar la posibilidad de que el universo en sí sea infinito y no necesitamos agregar una complicación más como la de implicar a Dios.
Aunque es necesario explicar el Universo y sus leyes, si metemos a dios, es mucho más complejo explicarlo a él a su vez. El cerebro humano es el ente más complejo que hemos descubierto en el universo, superado solo por la sociedad, que es una estructura de cerebros en interacción y por el Universo mismo, que los contiene a los dos; podríamos suponer que Dios es mucho más complejo que eso. Un problema en esta visión es el hecho de que equiparamos las leyes científicas a las leyes de la sociedad humana. Estas últimas son el producto de la imposición de normas emergidas de la necesidad de regular las relaciones sociales, a través de los sistemas jurídicos, que hacen posible la preservación del grupo y su funcionamiento y el estado de cosas actual en la sociedad, generalmente conservando el estatus y privilegios de los grupos en el poder.
Las leyes naturales en realidad son simplemente conjeturas acerca de las regularidades causales que se dan en la naturaleza, y estas no tienen por que haber sido dictadas por nadie ni impuestas, simplemente son y nosotros las descubrimos. Ante estos argumentos, la idea de Dios no sólo no resuelve el problema del origen, que sin lugar a dudas no está resuelto aún, sino que lo dificulta más, creando un problema de regresión infinita (El creador que crea al creador, que crea al creador, … ), o la introducción de elementos que en realidad no aportan nada a la solución y que, por lo tanto, son inútiles. Vemos la naturaleza esencialmente irracional de esta postura al obtener una respuesta contundente a este tipo de reflexiones: “Todo es cuestión de fe”, es decir, se exige creer acríticamente. Podemos ver que la idea de Dios es un atavismo cultural que se mantiene por lo pequeño o nulo que es el conocimiento y comprensión por la población mundial en general de la ciencia y sus implicaciones, siendo el conocimiento científico compartido tan sólo por élites académicas, incluso muchas veces aún a esos niveles, parcializado por la especialización.
Esto hace ver lo necesario de la formación de una cultura científica general en la población como base de una inteligencia social. Esto es básico, pues es perfectamente reseñado en la historia el surgimiento de prácticas irracionales, autoritarias e incluso genocidas en ciertas épocas de la historia de los pueblos, que fueron razón de conflictos, derramamiento de sangre y para el estancamiento del progreso cultural. También vemos a los diferentes mitos religiosos y sus textos como la preservación de un pensamiento que ha sido superado contundentemente por el método crítico de la ciencia y por la evidencia que la sustenta. Mitos como los de la creación y de Adán y Eva se enfrentan fútilmente a lo que conocemos acerca de la naturaleza y el origen de la vida y en especial del hombre. Vemos que la Biblia, a pesar de ser la supuesta revelación de Dios al hombre, no menciona nunca la existencia de otros continentes, de muchas especies animales y vegetales desconocidos para los judíos de esa época, de la naturaleza atómica de la materia, de las partículas subatómicas, de energías desconocidas como el magnetismo y la electricidad, por no mencionar la energía atómica. No se mencionan virus y bacterias ni su papel en la patología o el papel del sistema nervioso en la consciencia, la conducta y las emociones.
Podemos tomar un ejemplo más, aunque en realidad toda la Biblia se encuentra plagada de casos similares. En la Biblia se menciona el caso de un “Diluvio Universal”, del cual, por cierto, no existe evidencia geológica. Después de cierto tiempo de la creación y todo lo demás que siguió, Dios está muy enojado porque los hombres son muy malos. El omnisapiente Dios, que no puede cometer error alguno, se arrepiente de haber creado al hombre y la vida. Sin embargo, en un arranque de piedad, él recurre a Noé y su familia para salvar la vida en el mundo. Dios ordena a Noé que construya un arca y que la llene con una pareja de animales de cada especie.. Si Noé construyó el arca de las dimensiones especificadas en la Biblia, trescientos codos de longitud, cincuenta de anchura y treinta de altura, sin duda no habrían cabido allí todas las especies terrestres que hoy conocemos y de las cuales no tenían idea los judíos en esa época.. Su lista es sorprendentemente: 20 de las aves, de las bestias (supongo mamíferos) y de los reptiles según su especie; no menciona batracios, insectos, gusanos y especialmente los microbios, que sin duda desconocían.
Tan sólo de los mamíferos existen alrededor de 6,000 especies conocidas. El problema no es solo del tamaño, en la Biblia no solo no se menciona que se salvaran las plantas terrestres, las cuales hubiesen perecido, lo cual muestra la ignorancia biológica de la época, sino que no se considera lo que los animales comerían y beberían en el transcurso, el que los carnívoros habrían devastado a sus presas habituales y, por supuesto, no se consideró el efecto de la reproducción de las especies. Por lo tanto, Noé y su arca no son más que una hermosa leyenda y una forma muy efectiva de inducir el temor a Dios, pero no corresponde en lo más mínimo a la realidad. En conclusión, las ideas de las religiones y de Dios (o los Dioses) son el producto de una etapa de desarrollo cultural de la humanidad, completamente invalidado por los desarrollos de los cuatro o cinco últimos siglos de ciencia. Que la idea de Dios no aporta nada a la solución de los problemas, sin duda aún irresueltos, acerca de los orígenes del universo. Creo que podemos prescindir de la idea de Dios con grandes ventajas para el pensamiento filosófico y el avance del conocimiento científico.
La religión, en su época, fue un buen intento para explicar el mundo, el universo, la naturaleza, la vida y al hombre, su sociedad y su cultura. Ahora no se sostiene ante el embate del conocimiento científico. Las explicaciones religiosas fueron adueñadas por las clases en el poder y distorsionadas para detentar, justificar y legitimar ese mismo poder. También ha sido origen de muchos conflictos humanos, incluyendo innumerables guerras en la historia humana. Creo que es un buen momento para tratar de rebatirlo, idea de algunos de los pensadores tras las Revoluciones Francesa y Marxista. Sin embargo, creo que esto no se logrará sin una buena educación científica como respaldo y un gran valor ante las fuerzas e intereses reaccionarios detrás de la religión. La educación elemental y media son el pilar sobre el cual hay que erigir la nueva consciencia, la nueva inteligencia social.
por APRA | May 11, 2016 | Crítica a las Religiones |
Lo que ahora llamamos papas eran al principio los obispos de Roma (un obispo entre obispos hermanos de otras ciudades). Luego ellos se hicieron papas, con poder sobre toda la Iglesia.
Luego se hicieron tan poderosos que fueron capaces de destronar a reyes y emperadores. Se hicieron tan poderosos que fueron capaces de obligar a los reyes a usar su poder secular para hacer cumplir la Inquisición, que era conducida por sacerdotes y monjes Católicos.
En 1870, el Papa, fue declarado, infalible.
El proceso de aumentar el poder papal fue influenciado por documentos falsificados que cambiaron la percepción de la gente de la historia del papado y de la Iglesia.
Una de las falsificaciones más famosas es el ” Pseudo-Isidorian Decretals, ” que fueron escritos alrededor del 845 Año de Cristo. (También conocidos como ” Falso Decretos “.)
Consisten de 115 documentos que supuestamente han sido escritos por los primeros papas.
La Enciclopedia Católica admite que estas son falsificaciones.
Dice que el objetivo de estos documentos falsificados era permitir a la Iglesia ser independiente del poder secular, e impedir al laicado gobernar la Iglesia. En otras palabras, su objetivo era aumentar el poder del Papa y la Iglesia Católica. Además de los documentos que eran falsificaciones totales, han sido alterados documentos genuinos. (Ciento veinticinco documentos genuinos tienen material falso agregado) lo que aumento el poder del Papa. Muchos documentos tempranos han sido cambiados para decir lo opuesto a lo que decían al principio. Una de las falsificaciones es una carta que falsamente ha sido atribuida a San Ambrosio.
Decía que si una persona no está de acuerdo con la Santa Sede, entonces él o ella es un hereje.
Esto es un ejemplo de cómo el poder Papal ha sido promovido proclamando fraudulentamente la autoridad de los Primeros Padres sumamente respetados. Otra falsificación famosa del siglo noveno fue la “Donación de Constantino”.
Demandará que el Emperador Constantino diera las provincias occidentales del Imperio romano al Obispo de Roma. El Papa acostumbraba reclamar autoridad en asuntos seculares. Cuando los Cristianos griegos intentaban discutir cuestiones con la Iglesia de Roma, los Papas a menudo usaban documentos falsificados para destruir sus reclamos. Esto pasó con tanta frecuencia que durante 700 años los Griegos se referían a Roma como ” la casa de las falsificaciones “.
Durante trescientos años, los “Decretos Pseudo-Isidoros” y otras falsificaciones han sido usadas por los Papas Romanos para reclamar autoridad sobre la Iglesia en el Este.
El Patriarca de Constantinopla rechazó estos falsos reclamos de primacía. Esto terminó en la separación de la Iglesia Ortodoxa de la Iglesia Católica Romana. En medio del siglo veinte, un monje llamado Gracian escribió el “Decretum”, que se convirtió en la base para el Derecho canónico (el sistema legal para controlar la Iglesia Católica). Contenía numerosas citas de documentos falsificados.
Gracian sacó muchas de sus conclusiones de aquellas citas. Gracian sacó 324 pasajes que supuestamente habían sido escritos por los papas de los primeros cuatro siglos. De aquellos pasajes, sólo once son genuinos. Las otras 313 citas son falsificaciones.
En el decimotercer siglo, Tomás de Aquino escribió la ” Summa Theologica ” y numerosos otros trabajos. Sus escritos son la base para la teología escolástica. Aquino uso el “Decretum” de Gracian para las citas de los padres de la Iglesia y los primeros papas. [Note 9] Aquino también usó documentos falsificados que él pensó eran genuinos. [Note 10] La importancia de la teología de Tomás de Aquino puede verse en la encíclica del Papa Pío X sobre el sacerdocio.
En 1906, Pío dijo que en su estudio de filosofía, teología, y Escritura, los hombres que estudian para el sacerdocio deberían seguir las direcciones dadas por los papas y la enseñanza de Tomás de Aquino. [Esta encíclica papal está disponible en línea Nota 11 que da direcciones.]
William Webster es el autor ” de la Iglesia de Roma en el Foro de la Historia “. (Recomiendo este libro.) Su sitio web tiene un artículo titulado ” Falsificaciones y el Papado: la Influencia Histórica y el Empleo de Falsificaciones en la Promoción de la Doctrina del Papado “.
El artículo da información detallada sobre los ” Decretos Pseudo-Isidoros ” y otros documentos falsificados, mostrando su influencia sobre el papado y sobre la Iglesia católica.
Cuatro citas de su artículo están debajo.
” En medio del siglo noveno, comenzó un cambio radical en la Iglesia Occidental, que dramáticamente alteró la Constitución de la Iglesia, e instaló el trabajo fundamental para el desarrollo completo del papado. El papado nunca podría haber surgido sin una reestructuración fundamental de la Constitución de la Iglesia y de las percepciones de la gente de la historia de aquella Constitución. Mientras los hechos verdaderos de historia de Iglesia fueran bien conocidos, esto serviría como un parachoques contra cualquier ambición ilegal. Sin embargo, en el 9o siglo, ocurrió una falsificación literaria que revolucionó completamente el antiguo gobierno de la Iglesia Occidental. Esta falsificación es conocida como los “Decretos Pseudo-Isidoros, ” escrito alrededor del 845 Año del Señor.
Los “Decretos” son una completa fabricación de la historia de la Iglesia. Ellos exponen precedentes para el ejercicio de la autoridad soberana de los papas sobre la Iglesia universal antes del siglo cuarto y hacen parecer que los Papas siempre ejercieron el dominio soberano y tuvieron la autoridad final hasta sobre Concilios de Iglesia.
Los hechos históricos revelan que el Papado nunca fue una realidad en lo que se refiere a la Iglesia universal. Hay muchos historiadores Católicos eminentes que han declarado sobre ese hecho así como sobre la importancia de las falsificaciones, sobre todo los de “Pseudo-Isidoro”. Uno de esos historiadores es Johann Joseph Ignaz von Dollinger.
Él fue el historiador Católico más renombrado del siglo pasado, quien enseñó la historia de la Iglesia durante 47 años como Católico Romano (Webster cita extensamente de Dollinger) además de “Decretos Pseudo Isidoros” había otras falsificaciones que han sido exitosamente usadas para la promoción de la primicia de la doctrina Papal. Un caso famoso es el de Tomás de Aquino.
En 1264 Año del Señor. Tomas fue autor de un trabajo titulado ‘Contra los Errores de los Griegos’. Este trabajo se ocupa de las cuestiones de debate teológico entre las Iglesias griega y romana en aquellos días sobre tales asuntos como la Trinidad, la Procesión del Espíritu Santo, el Purgatorio y el Papado. En su defensa del papado Tomas basa prácticamente todo su argumento en las citas falsificadas de los Padres de la Iglesia…. Estas citas falsas tuvieron enorme influencia sobre muchos teólogos Occidentales en siglos sucesivos. Los reclamos de autoridad del catolicismo romano finalmente avanzan sobre la institución del papado.
El papado es el centro y la fuente de la que fluye toda autoridad para el catolicismo romano.
Roma hace mucho ha proclamado que esta institución ha sido establecida por Cristo y ha estado vigente en la Iglesia desde el principio mismo. Pero el registro histórico da una imagen muy diferente.
Esta institución ha sido promovida principalmente por la falsificación del hecho histórico por el extenso empleo de falsificaciones como lo demuestra el contrito Tomás de Aquino con el Papado.
por Ricardo Montanía | May 11, 2016 | Artículos de Ricardo Montanía, Crítica a las Religiones |
Por: Ricardo Montanía
EMAIL ANONIMO.
Ya desde los primeros tiempos del “cristianismo”, este fue muy bien definido por escritores romanos: “Una nueva y maléfica superstición”, “Una superstición desenfrenada y perversa”. Les escribo desde Costa Rica, un pequeño país de América Central, de “herencia española”, y por lo tanto, con “intelectualidad que huele a sacristía”, para robarle una expresión al escritor español Abel Paz. En Costa Rica se han dado una serie de sucesos que revelan la podredumbre de las sectas cristianas, como el tal Pastor Zacarías, un descarado estafador encarcelado por abusos sexuales contra feligresas, mientras que supuestamente les “sacaba el diablo”, les introducía el pene desvergonzadamente.
Otro caso, más sonado por tratarse de la “mayoritaria” secta católica, fué el del padre Minor Calvo, un fanaticoide de la peor especie y metido a “empresario radiofónico”. Llegó al atrevimiento de amenazar con violencia física si se exhibía la película ” La Ultima Tentación de Jesucristo”. A base de contribuciones de miles de babosos (majes en buen lenguaje costarricense), se daba una vida de lujos. Su desenmascaramiento empezó cuando en el programa radial de crítica política “La Patada”, se reveló un reporte policial en el cual se revelaba que el tal Padre Minor fue sorprendido a altas horas de la noche en un sitio solitario en compañero de un jovencito de claras inclinaciones homosexuales. La “explicación” del tal Minor merece un lugar en el Museo Mundial de las Salidas Estúpidas “Solo le estaba enseñando a manejar al jóven”, si claro, con el auto detenido, vidros polarizados y tremendo nerviosismo, al ser sorprendido por los policías.
Lo anterior desató la furia de Minor, por cuanto este Torquemada Televisivo, había basado su “mensaje” en un hipócrita ataque a cualquier liberalidad, por ejemplo atacaba modelos profesionales que ni siquiera han enseñado un seno. El tal Padre Minor no resultó más que un homosexual ebrio de poder, verdadero “genio del odio”, para utilizar una expresión nietzschiana, típico producto de una madre estúpida y dominante, igual que los casos probados de dos homosexuales perseguidores e inquisidores, Adolfo Hitler y Edgar J. Hoover, el fatídico Director del F.B.I. Adolfo Hitler fue monaguillo y sus actitudes antisemitas correspondían más a un antijudaismo no tanto político como típicamente cristiano, “al combatir a los judios cumplo con la tarea del Señor”, como escribió en Mein Kamp. Uno de los amantes de Hitler parece haber sido el pandillero Ernst Roehm, asesinado en la “Noche de los Cuchillos Largos ” por conveniencias políticas y también para encubrir el pasado homosexual del planeador del asesinato masivo, “industrial”, de 6 millones de judios y al menos unos tres millones de prisioneros de guerra soviéticos, la mayoría dejados morir de hambre.
Edgar J. Hoover engañó a la sociedad estadounidense con la imagen de “niño bueno que adoraba a su madre”, mientras montaba un sistema de espionaje esbirro y represión dentro de la “democracia de Estados Unidos”, digno de un Beria o un Himmler. Y tremendas orgías homosexuales armaba Hoover con su asistente, en realidad su amante, en hoteles de lujo, todo con los impuestos que los gringos idiotas pagaban mientras se maravillaban de las hazañas de los “Hoover`s Kids”, en su lucha contra la “nefasta penetración comunista” y otras conspiraciones imaginarias, pero muy útiles para mantener a la sociedad estadounidense en “la tensión de la lucha contra un enemigo extranjero poderoso y de esa forma justificar la tiranía interna”, como lo describe muy bien George Orwell en su “1984”.
Y volviendo al padre Minor, las revelaciones sobre sus inclinaciones homosexuales solo fueron el principio, al detectarse anomalías en el manejo financiero de las enormes sumas que diariamente recibía su estación radiofónica por las contribuciones de los ingenuos “fieles”, se empezó a crear un cerco en torno al valiente periodista Parmenio Medina Pérez, el corajudo denunciante, hasta que este fue asesinado el 7 de Julio del año pasado, y este crimen permanece en absoluto misterio y terminará en total impunidad, pues en Costa Rica, “democracia ejemplar”, los vividores de la politiquería, los curas y pastores parásitos, valga la redundancia, son una misma banda de gansters. Si es de interés de quienes editan la página WEB Herencia Cristiana, este escandaloso caso de corrupción politiquera-teocrática, puedo suministrarles más información. Como escribió Friedrich Nietzsche en su genial libro El Anticristo: “Contra el sacerdote no se tienen razones, se tiene el presidio”.
por APRA | May 11, 2016 | Crítica a las Religiones |
Por: Bernardo Gui. Inquisidor
UN INQUISIDOR EXPERIMENTADO DESCRIBE A LOS ALBIGENSES.
Sería demasiado largo describir con lujo de detalles la manera en que estos mismos herejes Maniqueos predican y enseñan a sus seguidores, pero hemos de considerarlo brevemente aquí. En primer lugar, ellos generalmente dicen de sí mismos que son cristianos buenos, que no juran, ni mienten, ni hablan la mal de otros; que no matan a hombre ni a animal, ni nada que tenga aliento de vida, y que tienen la fe del Señor Jesucristo y su evangelio tal como la enseñaron los apóstoles. Ellos afirman que ocupan el lugar de los apóstoles, y, por motivo de las cosas antes mencionadas, es que la Iglesia Romana, a través de los prelados, los clérigos, y los monjes, y especialmente los inquisidores de la herejía, los persigue y les llama herejes, aunque son buenos hombres y buenos cristianos, y que son perseguidos así como lo fueron Cristo y sus apóstoles por los Fariseos. Además, ellos hablan al laicado acerca de la perversa vida de los clérigos y prelados de la Iglesia Romana, indicando y exponiendo el orgullo, codicia, avaricia e inmundicia de sus vidas, y otros tales males a su entender.
Ellos invocan con su propia interpretación y según sus habilidades la autoridad de los Evangelios y las Epístolas contra la condición de los prelados, eclesiásticos, y monjes, a quienes ellos denominan Fariseos y falsos profetas, quienes dicen, pero no hacen. Después atacan y vituperan, uno por uno, todos los sacramentos de la Iglesia, especialmente el sacramento de la eucaristía, diciendo que no es posible que contenga el cuerpo de Cristo, porque aunque fuese tan grande como el monte más alto, los Cristianos ya lo habrían consumido para esta fecha. Afirman que la hostia viene de la paja, que pasa por las colas de caballos, a saber, cuando la harina es limpiada por un cedazo (de pelo de caballo); y además, pasa por el cuerpo y tiene un fin vil, lo cual, ellos dicen, no podría acontecer si Dios estuviera allí. Del bautismo, afirman que el agua es material y corruptible y es por lo tanto la creación del poder malo, y que no puede santificar el alma, pero que los eclesiásticos venden esta por avaricia, tal como venden la tierra para enterrar a los muertos, y el aceite a los enfermos cuando los ungen, y tal como venden la confesión de pecados hecha a sacerdotes.
Por lo tanto ellos declaran que la confesión hecha a los sacerdotes de la Iglesia Romana es inútil, y que, puesto que los sacerdotes pueden ser pecadores, ellos no tienen potestad de soltar ni de atar, y, siendo impuros en sí mismos, no puede hacer limpios a otros. Afirman, además, que la cruz de Cristo no se debe adorar ni venerar, porque, según insisten, nadie venera ni adora el patíbulo sobre el cual un padre, pariente, o amigo ha sido colgado. Ellos también declaran que los que adoran la cruz deben, por razones semejantes, venerar todas las espinas y las lanzas, porque cuando el cuerpo de Cristo estaba en la cruz durante la pasión, así mismo estuvo la corona de espinas en su cabeza y la lanza del soldado en su costado, Ellos proclaman muchas otras cosas escandalosas con respecto a los sacramentos. Además ellos leen de los Evangelios y las Epístolas en la lengua vulgar, aplicándolas y exponiéndolas a su favor y contra la condición de la Iglesia Romana en una manera que lo tomaría demasiado tiempo describir con lujo de detalles; pero todo relacionado con este tema se puede leer de modo más completo en los libros que ellos han escrito e infectado, y pueden aprenderse de las confesiones hechas por aquellos de entre sus seguidores quienes se han convertido.
Del Manual del Inquisidor de Bernardo Gui [muerto en 1331], de principio del siglo XIV, traducido en Conferencias sobre la Historia europea, de J. H. Robinson (Boston: Ginn, 1905), págs. 381-383
por APRA | May 11, 2016 | Crítica a las Religiones |
Por: Pepe Rodríguez
TOMADO DEL CAPÍTULO 16 DE MENTIRAS FUNDAMENTALES DE LA IGLESIA
La «Inmaculada Concepción», un dogma de fe fundamental de la Iglesia católica… que no fue impuesto a los creyentes como tal hasta el año 1854.
El día 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX proclamó el decreto siguiente:
«Nos, por la autoridad de Jesucristo, nuestro Señor, de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y por la nuestra propia, declaramos, promulgamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santa Virgen María, en el primer instante de su concepción, debido a un privilegio y una gracia singulares de Dios Omnipotente, en consideración a los meritos de Jesucristo, el Salvador de la humanidad, fue preservada libre de toda mancha del pecado original, ha sido revelada por Dios, y por lo tanto ha de ser firme y constantemente creída por todos los fieles.»
Diecinueve siglos después de su nacimiento y de su parto prodigioso, la honra de María era definitivamente puesta a salvo de dudas y murmuraciones afirmando oficialmente que su pureza no era ninguna suposición teológica sino una revelación de Dios.
La tardanza quizá fuese excesiva, pero cabe recordar que a Jesús, base del cristianismo, no le declararon oficialmente como consustancial con Dios hasta el año 325. La religión católica, como el vino, ha ido aumentando su grado de divinidad gracias al paso del tiempo. Según el Catecismo católico, «para ser la Madre del Salvador, María fue “dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante” (LG 56). El ángel Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como “llena de gracia” (Lc 1,28).
En efecto, para poder dar el asentimiento libre de su fe al anuncio de su vocación era preciso que ella estuviese totalmente poseída por la gracia de Dios».364 Parece obvio que estar «llena de gracia» divina debe significar algo notable, pero carece absolutamente de fundamento el deducir de Lc 1,28 que María «fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción»365 Desde la pésima traducción de la Vulgata, los. católicos reproducen el pasaje de Lc 1,28 como: «Presentándose a ella [el ángel Gabriel], le dijo: Salve, llena de gracia, el Señor es contigo», pero la traducción correcta es la de: «… le dijo: ¡Te saludo, gran favorecida! El Señor esté contigo», que aporta un matiz bien distinto.
El sentido claro dc lo que la Iglesia ha traducido por «llena de gracia» es el dc mujer «muy favorecida» o especialmente escogida para lo que se le anunciará a continuación; y el ángel muestra su deseo cortés —habitual en los saludos hasta el día de hoy— de que el Señor «esté» con María, pero no afirma que ya «es» con ella. Leyendo todo el relato de la anunciación, no se encuentra en parte alguna que María «estuviese totalmente poseída por la gracia de Dios». Lucas prosigue: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios,366 y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo. (…) El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra,367 y por esto ci hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de Dios» (Lc 1,30-36). ¿Dónde se dice que concebirá sin mácula ninguna?
De hecho, el propio comportamiento de María después de parir a Jesús denota que ella misma fue la primera en creer que sí tenía mancha o pecado. «Así que se cumplieron los días de la purificación conforme a la Ley de Moisés, le lleva ron a Jerusalén para presentarle al Señor, según está escrito en la Ley del Señor que “todo varón primogénito sea consagrado al Señor”, y para ofrecer en sacrificio, según lo prescrito en la Ley del Señor, un par de tórtolas o dos pichones»(Lc 2,22-24); «al entrar los padres con el niño Jesús para cumplir lo que prescribe la Ley» (Lc 2,27) quedó demostrado que María fue al templo a ofrecer un sacrificio expiatorio porque se sentía impura según la Ley de Dios.368 Para analizar en su justa medida el personaje de María, hoy fundamental en la Iglesia católica, hay que tener en cuenta que su figura apenas tiene presencia en los textos del Nuevo Testamento. María sólo fue citada por su nombre 18 veces (dos en relatos referidos a la vida pública de Jesús y el resto en los episodios de su infancia) y en 35 ocasiones fue mencionada como «madre» de Jesús.
Eso es todo. Y, tal como ya mostramos en el capítulo 3, no hay nada sólido en las Escrituras que permita tan siquiera suponer que la madre del nazareno le concibiese milagrosamente y mantuviese su virginidad perpetuamente
¿Cómo es posible que Dios no inspirase la verdadera importancia y virtud de María a los redactores de los Evangelios?
En este sospechoso silencio de Dios se fundamentó la oposición a la doctrina de la «inmaculada concepción» que mantuvieron, entre otros, padres de la Iglesia tan importantes como san Bernardo, san Agustín, san Pedro Lombardo, san Alberto el Grande, santo Tomás de Aquino y san Antonio, o papas como León 1 (440)369, 369 Gelasio(492)370 o Inocencio III (1216).
La lenta carrera dc María hacia la gloria celestial tuvo su más poderoso y fundamental impulso en el siglo y, con la vehemente defensa que el patriarca Cirilo de Alejandría —tal como ya vimos en el capítulo 6— hizo de María como Theotákos —madre dc Dios o Dei genitrix—, una proposición que acabó siendo ratificada por la Iglesia católica al proclamarla como Mater Dei.
De modo oficial, sin embargo, María no fue «preservada libre de toda mancha del pecado original» hasta el año 1854, como ya señalamos, y no se aseguró su asunción a los cielos ¡hasta 1950! Casi un siglo después del celebrado pronunciamiento de Pío IX, otro pontífice homónimo, Pío XII, hablando ex cathedra, eso es de modo infalible, decretó, el 1 de noviembre de 1950, que:
«Por la autoridad de Jesucristo, nuestro Señor, de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y por la nuestra propia declaramos, promulgamos y definimos que es un dogma divinamente revelado: que la Inmaculada Madre de Dios, María siempre virgen, al terminar su vida terrenal, fue elevada a la gloria celestial en cuerpo y alma.
Por tanto, si alguno se atreve (Dios no lo permita) a negar voluntariamente o a dudar lo que ha sido definido por nosotros, sepa que ha apostatado completamente la fe divina y católica.»
Sin duda resulta chocante que Pedro y Pablo, cuya autoridad invocó Pío XII, no le dedicaran a María ni una sola línea —ya en la tierra como en el cielo— en sus escritos neotestamentarios.
Mircea Eliade y Joan P. Couliano, expertos mitólogos, han resumido el proceso evolutivo de la figura de María con estas palabras: «La posición que se impondrá está expresada, en el siglo u, por el Protoevangelio de Santiago:371 María permaneció virgo in partu y post partum, es decir, fue semper virgo.
En el conjunto de los personajes del escenario primordial cristiáno, María terminó asumiendo un papel cada vez más sobrenatural. Así, el segundo concilio de Nicea (789) la coloca por encima de los santos, a los cuales se les reserva simplemente la reverencia (douleia), mientras que a María se le debe tributar la “superreverencia” (hyperdouleia). Insensiblemente María se convierte en un personaje de la familia divina: la Madre de Dios. La dormitio virginis se transforma en Maria in caelis adsumpta; María, a quien los franciscanos excluyen del pecado original, termina convirtiéndose en Mater Ecclesiae, mediatrix e intercessor en favor del género humano ante Dios.
De esta manera el cristianismo instaura en ci cielo un modelo familiar mucho menos riguroso e inexorable que el patriarcado Solitario del Dios bíblico.»372 Pero este proceso no fue todo lo lineal ni limpio que parece sugerir el párrafo anterior. En el siglo ni los padres de la Iglesia le habían reprochado a María pecados tan graves como «falta de fe en Cristo», «orgullo», «vanidad», etc.
Durante el siglo iv se valoró a María por debajo del más insignificante de los mártires; así, por ejemplo, en las oraciones litúrgicas culturales se veneraba a los santos citándolos por su nombre, pero María sólo fue incluida en esas prácticas a partir del siglo V. La primera iglesia dedicada a María no se construyó hasta finales del siglo IV, en Roma -ciudad en la que actualmente hay más de ochenta consagradas a ella-, y no hubo señal alguna de culto mariano hasta pasado el concilio de Éfeso (431), donde el padre de la Iglesia Cirilo de Alejandría logró imponer el dogma de la maternidad divina de María mediante cuantiosos sobornos. El concilio de Éfeso fue convocado por el emperador Teodosio II en 373 pero, debido a los problemas de desplazamiento y enfermedad (incluso muerte) que afectaron a numerosos obispos, se retrasó quince días su fecha de comienzo.
Por fin, aún faltando por llegar obispos importantes y contraviniendo la voluntad gubernamental, Cirilo —a quien Teodosio II acusaba de ser «soberbio» y tener «afán disputador y rencoroso»— decidió inaugurar el sínodo por su cuenta, asegurandose con tal maniobra el tener una mayoría favorable a sus intenciones contrarias a Nestorio. El documento que salió de la primera sesión de ese sínodo fue una victoria rotunda para Cirilo, ya que se le hizo saber al obispo Nestorio, ausente del plenario, que: «El santo sínodo reunido en la ciudad de Éfeso por la gracia del más pío de los emperadores, santo entre los santos, a Nestorio, el nuevo Judas: Has de saber que a causa de tus impías manifestaciones y de tu desobediencia frente a los cánones del santo sínodo has sido depuesto este 22 de junio y que ya no posees rango alguno en la Iglesia.» Con la euforia del éxito contra la herejía nestoriana —que se celebró por las calles con gran pompa y alboroto—, los textos conciliares se olvidaron de mencionar lo que les adjudica la Iglesia y no aparece en ellos ninguna definición dogmática de María como Theotákos, como madre de Dios.
Pero el concilio tendría una segunda parte cuando, días después, al llegar por fin a Éfeso los obispos sirios —«los orientales»—, reclamaron la presencia de Candidiano —comisionado imperial y protector del concilio, que había sido imperiose et violenter expulsado del sínodod Cirilo— y se reunieron, junto con los prelados que se habían opuesto a Cirilo, en legítimo concilio. De sus deliberaciones salió la de-posición de Cirilo y del obispo local Memnón (cuyas hordas de monjes fanáticos obligaron a Nestorio a refugiarse bajo la protección militar) y la excomunión de los restantes padres conciliares hasta que no condenasen las doctrinas de Cirilo que habían aprobado, puesto que eran «frontalmente opuestas a la doctrina del Evangelio y de los apóstoles». Este decreto conciliar, emitido en campo contrario, encrespó los ánimos de las multitudes controladas por Cirilo y Memnón y la situación se volvió caótica. Inmediatamente se cruzaron decretos de uno y otro concilio en los que se deponían y excomulgaban mutuamente.
Finalmente tuvo que intervenir el tesorero imperial y, mediante un decreto del monarca, depuso y arrestó a Cirilo, Memnón y Nestorio. Fue precisamente en esta fase tan virulenta del concilio de Éfeso cuando Cirilo presentó oficialmente su dogma de María como Theotókos o madre de Dios..374 aunque, ciertamente, lo hizo después de dilapidar la fortuna de la Iglesia de Alejandría repartiendo eulogias —«donativos»— con el fin de lograr no sólo liberarse de su arresto sino ganarse las simpatías de la corte imperial hacia su propuesta. San Cirilo, que fue distinguido como Doctor Ecclesiae —el maximo título dentro de la Iglesia católica— hace apenas un siglo,375 «untó con gigantescas sumas a altos funcionarios, usando así sus “conocidos recursos de persuasión”, como dice Nestorio con sarcasmo —que no le duraría mucho, desde luego—, de sus “dardos dorados”.
Dinero, mucho dinero: dinero para la mujer del prefecto pretoriano; dinero para camareras y eunucos influyentes, que obtuvieron singularmente hasta 200 libras de oro. Tanto dinero que, aunque rebosante de riqueza, la sede alejandrina hubo de tomar un empréstito de 1.500 libras de oro, sin que ello resultase a la postre suficiente, de modo que hubo que contraer considerables deudas. (…) En una palabra, cl doctor dc la Iglesia Cirilo se permitió, sin detrimento de su santidad sino, más bien, al contrario, poniéndola cabalmente así de manifiesto, “maniobras de soborno de gran estilo” (Gaspar), pero, al menos, maniobras tales —escribe complacido cl jesuita Grillmeier— “que no erraron en sus objetivos”. Disponemos de inventario de aquellas maniobras constatables en las actas originales del concilio. Una carta de Epifanio, archidiácono y secretario (Synce/lus) de Cirilo al nuevo patriarca de Constantinopla, Maximíano, menciona los «regalos”, una lista adjunta los desglosa exactamente, y el padre de la Iglesia Teodoreto, obispo de Ciro, informa como testigo ocular.
El dogma costó lo suyo, no cabe duda. A fin de cuentas ha mantenido su vigencia hasta hoy y el éxito santifica los medios».376 En relación con el pasado mítico pagano en el que tanto y tan bien se ha inspirado todo lo que es fundamental en el cristianismo, Karlheinz Deschner señala con razón que «de seguro que también jugó su papel el que el dogma de la maternidad divina de María tomase cuerpo precisamente en Éfeso, es decir, en la sede central de la gran deidad madre pagana, de la Cibeles frigia, de la diosa protectora de la ciudad, Artemisa, cuyo culto, rendido por peregrinos, era algo habitual desde hacía siglos para los efesios. Artemisa, venerada especialmente en mayo, como Intercesora’, “salvadora” y por su virginidad perpetua, acabó por fundir su imagen con la de María»377 Regína Vírginum. Amén. 364 Cfr. Santa Sede (.1992>. Op. cit., p. 115, párrafo 490. 365 Ibíd,p. 115, párrafo 491. 366
La traducción más correcta del original es «has hallado favor a los ojos de Dios». 367 La traducción más correcta del original es «y el poder del Altísimo te envolverá en [con] su sombra». 368 La Ley se contiene en el capítulo 12 del Levítico. «Cuando dé a luz una mujer y tenga un hijo, será impura durante siete días. (…> El octavo día será circuncidado el hijo, pero ella se quedará todavía en casa durante treinta y tres días en la sangre de su purificación; no tocará nada santo ni irá al santuario hasta que se cumplan los días de su purificación. (…) Cuando se cumplan los días de la purificación. (…) presentará ante el sacerdote (…) un cordero primal en holocausto y un pichón o una tórtola en sacrificio por el pecado (…> Si no puede ofrecer un cordero, tomará dos tórtolas o dos pichones» (Lev 12,1-8). 369 «Sólo el Señor Jesucristo entre los hijos de los hombres nació inmaculado», afirmó León 1 (Cfr. Sermón 24 de Nativ. Dom.). 370 Corresponde sólo al Cordero Inmaculado el no tener pecado alguno (Cfr. Gelassi Papae Dicta, vol. 4 Colosenses 1241. 371 En este texto apócrifo (considerado falso por la Iglesia), que se ocupa exclusivamente de la historia de María, se relata que: «cl Gran Sacerdote (1..) oró por María. Y he aquí que un ángel del Señor se le apareció, diciéndole: Zacarías, Zacarías, sal y convoca a todos los viudos dcl pueblo, y que éstos vengan cada cual con una vara, y aquel a quien el Señor le envíe un prodigio, de aquél será María la esposa. (…) Y José, abandonando sus herramientas, salió para agruparse a los demás viudos, y todos congregados, fueron a encontrar al Gran Sacerdote.
Este recogió las varas dc cada cual (…) penetró en cl templo y oró, (…> salió, se las devolvió a sus dueños respectivos, y no notó en ellas prodigio alguno. Y cuando José tomó la última, he aquí que una paloma salió de ella, y voló sobre la cabeza dcl viudo. Y el Gran Sacerdote dijo a José: Tu eres cl designado por cl Señor, para tomar bajo tu guarda a la Virgen dcl Altísimo. Más José se negaba a ello diciendo: Soy viejo, y tengo hijos, mientras que ella es una niña. No quisiera servir dc irrisión a los hijos de Israel. (…) Y José, lleno dc temor, recibió a María bajo su custodia… » (Cfr. Protoevangclio dc Santiago, capítulo IX, párrafos 1 a 3). En los capítulos siguientes se cuenta cómo José, tras seis meses de ausencia de su casa, se encontró a María embarazada y se planteó denunciarla por su infidelidad, pero tras ser «confortado» por un ángel aceptó su concepción por obra del Espíritu Santo (capítulos X a XXII).
De este texto procede buena parte dc las leyendas que rodean cl nacimiento de Jesús tal como se lo conmemora aún mediante los belenes navideños. 372 Cfr. Eliade, M. y Couliano, I.P. (1992). Diccionario de las religiones. Barcelona: Paidós, p. 118. 373 Este sínodo, tal como fue la norma en los ocho primeros «concilios ecuménicos», fue convocado por el emperador, no por el papa. Por esta razón, el papa Pío XI, en su encíclica Lux Veritatis (25 de diciembre (le 1931), faltó a la verdad cuando dijo que el concilio se reunió por mandato del papa Celestino 1 (»Iussu Romani Pontificis CaeLestini 1»). 374 «Ita non dubitaverunt sacram virginem Deiparam appeIlare (Cfr. De incamatione, en Denzinger, H. (1957). Op. cit., pp. 57). 375 Por decreto de la Sagrada Congregación para los Ritos fechado el 28 de julio de 1882. 376 Cfr. Deschner, K. (1992). Op. Cit., pp. 51 – 52 377 Ibíd,p.52.
por APRA | May 11, 2016 | Crítica a las Religiones |
Por: Sanjuana Martínez
LA IGLESIA CATÓLICA SANTIFICA A ESCRIVÁ DE BALAGUER.
Proceso
Durante el papado de Juan Pablo II hay un beneficiario: el Opus Dei.
Su estatus de “diócesis supranacional” institucionalizó su poder y radicalizó la guerra intestina en el Vaticano. Los ejemplos concretos son contados por el grupo Los Discípulos de la Verdad en el libro A la Sombra del Papa enfermo.
Los escándalos en el pontificado de Juan Pablo II y la lucha por la sucesión, publicado por Ediciones B. En el capítulo “Los pecados del Papa Wojtyla” el libro hace un recorrido por los escándalos de corrupción, los negocios ilegales y los apoyos del Vaticano a los regímenes dictatoriales de, entre otros, América del Sur.
En el apartado titulado “El obispo 007” detalla las responsabilidades de Juan Pablo II en el escándalo financiero del banco pontificio IOR-Ambrosiano, dirigido por Monseñor Paul Marcinkus, confirmado en su puesto por Wojtyla. “La quiebra del Banco Ambrosiano fue una colosal estafa que costó a los acreedores y a los contribuyentes italianos 287 millones de dólares y a los fieles de la Iglesia al menos 241 millones de dólares.
La estafa fue posible por la objetiva connivencia de la banca papal, y el IOR sólo pudo ser cómplice gracias a la anuencia –implícita o explícita– de Juan Pablo II.
El escándalo del IOR-Ambrosiano costó la vida a Roberto Calvi. Si se trató de un suicidio, “monseñor Marcinkus estuvo entre quienes empujaron a Calvi a su desatinado gesto”.
En cualquier caso, “el pontífice polaco no pronunció una sola palabra de cristiana congoja ni de humana piedad por la muerte violenta del banquero católico-masón, que durante tantos años había negociado en nombre y por cuenta de las finanzas vaticanas.
“Tampoco tras la bancarrota y la muerte de Calvi (en junio de 1982) el Papa Wojtyla estimó oportuno renovar la cúpula, los métodos y las finalidades de, a todos los efectos, su banca personal. Es más: atribuyó a monseñor Marcinkus el nuevo cargo de gobernador del Estado vaticano.
Un amigo del Santo Padre, entretanto, se afanaba para impedir que salieran a la luz nuevas pruebas de las responsabilidades de la banca papal en el asunto del IOR-Ambrosiano”.
Luego, en el capítulo “La telaraña del Opus Dei”, el libro detalla casos ilustrativos de la expansión del poder del Opus Dei en el Vaticano. “La facción masónico-curial tenía cada vez mayores dificultades a causa del asunto del IOR- Ambrosiano (banco del Vaticano). La Iglesia de Roma había sido arrastrada a un escándalo de los que marcan época: una bancarrota de mas de mil millones de dólares, un escenario de masonería y criminalidad financiera internacional, un banquero ahorcado en Londres con una puesta en escena paraesotérica.
Un drama cuyo principal protagonista había sido el arzobispo Paul Marcinkus, banquero personal de Juan Pablo II y representante destacado de la facción “masónica” de la Curia vaticana… “También el escándalo del petróleo, que estalló en Italia en el otoño de 1980, con el arresto del general comandante de los `carabinieri` Raffaele Giudice, afiliado a la P2 (Logia masónica) y artífice de una estafa petrolera a la Hacienda Pública de más de dos billones de liras, acabó por rozar a comienzos de 1983, al Vaticano a través de uno de los presuntos jefes de la ente masónico-curial, el vicario de la diócesis de Roma, cardenal Ugo Poletti.
“En diciembre de 1982 el vicario de Juan Pablo II había sido interrogado por los magistrados de la fiscalía de Turín en la basílica de San Juan en Laterano (es decir, en territorio vaticano), en relación con una carta que había enviado años antes el presidente del Consejo de Ministros, Giulio Andreotti, para solicitar el nombramiento del general Giudice al mando de los `carabinieri`.
El purpurado negó haber escrito semejante misiva y se proclamó del todo ajeno a los hechos. “De la fiscalía de Turín trascendió la noticia de que los magistrados estaban en posesión tanto de la carta de Poletti como de la respuesta del honorable Andreotti, y la prensa se hizo eco de la filtración. Entonces el purpurado dispuso difundir a través de la Vicaría de Roma un desmentido oficial.
“El desmentido de la Vicaría era una ostensible mentira. En efecto, en el curso de un segundo interrogatorio, el 13 de enero de 1983, los magistrados enseñaron al desfachatado vicario del Papa una copia de las dos cartas (tanto la manuscrita de Poletti como la respuesta del honorable Andreotti) y el purpurado no pudo más que admitir su autenticidad”.
Según los autores, en el verano de 1974 Giudice recibió el nombramiento de comandante general de los “carabienieri”. “(…) El frente central del desencuentro entre las dos facciones eran los nombramientos de obispos y cardenales, así como los distintos cargos cúrales.
También aquí el nuevo poder del Opus Dei se manifestó con decisión, discreto pero inexorable, sellado por las periódicas audiencias, públicas y privadas concedidas por el pontífice al prelado de la Obra, monseñor Álvaro del Portillo. “Juan Pablo II, durante el consistorio del 2 de febrero de 1983, nombró cardenal a monseñor Alfonso López Trujillo, arzobispo colombiano, enemigo jurado de la Teología de la Liberación y muy próximo al Opus Dei.
El 12 de abril designó arzobispo de Madrid al prelado de origen vasco Ángel Suquía Goicoechea, muy cercano al Opus Dei y el siguiente 20 de agosto nombró obispo al sacerdote peruano del Opus Juan Antonio Ugarte Pérez, con el cual ascendían a cinco los obispos oficialmente miembros de la Obra (y todos hispánicos)”.
El incidente en Nicaragua
El libro describe la posición de la Iglesia sobre los sacerdotes Miguel d`Escoto y Ernesto Cardenal, los dos miembros del gobierno sandinista, en ocasión de un viaje del Papa a Managua en 1979: “Mientras ejerzan sus funciones públicas (los dos sacerdotes) se abstendrán en público y en privado del ejercicio del ministerio sacerdotal”, decía la Santa Sede en abierta oposición a los cargos desempeñados por ambos hombres. “La facción opusdeísta quería que la peregrinación papal a Managua fuera una ejemplar cruzada antimarxista, en tanto que la masónico-curial estaba empeñada en tutelar la realpolitik en un país cuya situación sociopolítica y religiosa era compleja e incandescente.
Este enfrentamiento había comportado la llamada al Vaticano del nuncio apostólico en Managua, el arzobispo Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, para consultas.
“En la capital nicaragüense, el 4 de marzo, Juan Pablo II fue recibido por el gobierno sandinista, que dirigía Daniel Ortega. Frente al Santo Padre el ministro sacerdote Ernesto Cardenal se arrodilló, pero el pontífice le reservo un estallido de ira: “¡Ponga en orden su situación con la Iglesia!”.
Lo intimidó con evidente brusquedad al tiempo que lo señalaba con el dedo.
“Poco después, durante la solemne misa al aire libre en la plaza Diecinueve de julio de 1979, Juan Pablo atacó frontalmente a la Iglesia Popular y a la Teología de la Liberación (`compromisos ideológicos inaceptables`, `opciones temporales`, `concepciones de la Iglesia que suplantan a la verdadera`), y reclamó tanto del clero como de los fieles la obediencia a los obispos y al Papa.
Desde la multitud se elevaron exclamaciones de desacuerdo, que el pontífice acalló con un imperioso `¡Silencio! ¡Silencio!` Alguien vociferó: `¡Queremos la paz, la queremos en esta vida!` y Juan Pablo II repuso con impaciencia: `¡La Iglesia es la primera en querer la paz!`.
El discurso del pontífice se vio interrumpido una y otra vez por otros gritos y protestas.
Eran muchos los católicos nicaragüenses que sostenían a la Junta sandinista y a la Iglesia Popular, pero el Santo Padre se mostraba inflexible…
La “restauración”
“El 6 de noviembre (de 1984), el prefecto del exSanto Oficio, cardenal Joseph Ratzinger, salió a la luz. Lo hizo de una manera inusual: mediante una entrevista realizada por el periodista afín al Opus Dei, Vittorio Messori, y sus palabras cayeron en el pantano curial como piedras.
El jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe anunció que la “primavera conciliar” de la Iglesia debía darse por concluida. “Atento a distinguirse de las posiciones más reaccionarias, el Panzerkardinal no llegaba a la osadía de abjurar abiertamente del espíritu innovador del Concilio Vaticano II, pero opinaba que había dado lugar a degeneraciones ya inaceptables… “La facción opusdeísta acogió como una liberación el expeditivo diktat restaurador del heredero de los inquisidores, pero sin ninguna sorpresa.
En efecto, se trataba de una inflexión ampliamente acordada tres años antes (cuando se había confiado al Panzerkardinal el neuráligco sillón de prefecto del exSanto Oficio), y en curso desde hacía algún tiempo.
Una restauración que, por un lado, asumía plenamente las posiciones anticonciliares del Opus Dei contra los denominados `desórdenes` y `decadencia modernista` de la Iglesia, y por el otro ponía fin a las volubles incertidumbres doctrinarias del pontificado wojtyliano provocadas por la facción masónico-curial.
Una coincidencia integrista que permitirá al cardenal Ratzinger permanecer pegado al sillón de prefecto del exSanto Oficio durante todo el largo pontificado wojtyliano, y ser uno de los candidatos fuertes de la Obra para la sucesión del Papa polaco.
“Después de la `restauración` sancionada y oficializada por el cardenal Ratzinger, la escalada del Opus Dei al poder vaticano inició una nueva etapa decisiva el 4 de diciembre de 1984, cuando Juan Pablo II nombró como nuevo director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede —y, por tanto, único portavoz papal —a un periodista español licenciado en medicina: el laico Joaquín Navarro-Valls, miembro numerario de la Obra.
“Esta designación, deseada por el Opus (el anterior director de la Oficina de Prensa vaticana, el padreRomeo Paniciroli, estaba ligado a la coreada curial) provocó fortísimas tensiones en el interior de los Sagrados Muros, porque en aquel punto la `cercanía` del Opus Dei al Papa Wojtyla se había convertido en una verdadera tutela cotidiana.
“La reforma mediática”
“El poder vaticano de la facción masónico-curial, afectado otra vez de manera marginal, se veía agredido por la Obra mediante una estrategia envolvente: el pontífice mediático de los viajes pastorales se dirigía al mundo a través de un portavoz del Opus Dei.
“En efecto, la Oficina de Prensa de la Santa Sede se transformó enseguida por obra de Navarro- Valls en un gabinete de dirección mediática. “Además de aportar a la Oficina de Prensa del Vaticano comprensión de los medios de comunicación occidentales que había escapado a los miembros del clero que le habían precedido, Navarro-Valls se ganó enseguida la confianza del Papa, con quien mantenía contactos más frecuentes que cualquier otra persona, a excepción de monseñor Dziwisz. “El responsable del nombramiento de Navarro-Valls como portavoz del Papa había sido monseñor Martínez Somalo, apoyado por el secretario del pontífice, monseñor Dziwisz.
Las denodadas resistencias del cardenal Casaroli y de monseñor Silvestrini habían resultado vanas. La facción curial intentó ponerse a la radical “reforma mediática”, pero sin éxito. La Oficina de Prensa, en manos del Opus Dei, se separó de la entonces Pontificia Comisión para las Comunicaciones Sociales y se convirtió en un departamento autónomo de la Secretaría de Estado, bajo las directas órdenes del pontífice. “Joaquín Navarro-Valls reestructuró los dicasterios y potenció las estructuras de la Oficina de Prensa, que transformó en un supereficiente megáfono opusiano dedicado a la mistificación y a las `verdades oficiales`.
“El portavoz papal del Opus Dei se convirtió en la sombra parlante de Juan Pablo II en el Vaticano, y sobre todo en sus giras por el mundo, durante esos frenéticos viajes pastorales de los cuales el teólogo Raimundo Panikkar dijo que no eran explosiones populares espontáneas, sino manifestaciones organizadas mediante acuerdos tecnológicos y políticos con la ayuda de millones de dólares y de todo el aparato organizativo de la Iglesia… “La facción opusdeísta lanzó un nuevo ataque antimasónico el 23 de febrero de 1985, desde las páginas de L`Observatore Romano. Tenía como diana implícita a la facción curial y a sus sectores `progresistas`… “Junto con la `primavera conciliar`, la facción opusdeísta había puesto una losa también sobre el deshielo Iglesia-masonería y devuelto la doctrina vaticana a los tiempos de León XIII, el pontífice que en 1892 había escrito: `Recordemos que el cristianismo y la masonería son inconciliables, de modo que inscribirse en una significa apartarse de la otra…` “Teología segura” “A mediados de los años 80 el creciente poder del Opus Dei en el Vaticano constituía sólo un aspecto del expansionismo de la organización integrista –no por casualidad definida como el “pólipo de Dios”– dentro de la Santa Iglesia Romana.
“La lenta labor de la Obra avanzaba silenciosa e inexorable, tanto en el interior como en el exterior de los Sagrados Muros, con la partícipe bendición de Juan Pablo II”.
El libro recoge, un artículo del vaticanólogo Giancarlo Zizola sobre la Obra: “Con el favor del Papa Wojtyla, en los últimos tiempos el Opus Dei se ha enriquecido con nuevos campamentos base a partir de los cuales proseguir su escalada hacia más sólidas posiciones de poder.
El Papa ha autorizado, por ejemplo, la fundación de una nueva facultad de Teología en Roma, el Centro Superior de Estudios Eclesiásticos, filial de la Universidad de Navarra, la más poderosa institución cultural de los rectores de las universidades pontificias existentes: la Gregoriana de los jesuitas, la Angelicum de los dominicos, la Antonianum de los franciscanos, las universidades Salesiana, Urbaniana y Lateranense. Todos respondieron de manera negativa.
Sin embargo, la decisión papal fue positiva. Como título académico el Opus Dei había propuesto la licenciatura. Juan Pablo II hizo aún más: ordenó el doctorado, el máximo.
El objetivo de la nueva fundación universitaria era institucionalizar, en el paisaje `pluralista` de las teologías desarrolladas y enseñadas en Roma, una `teología segura` de estilo tradicionista, pero con el lenguaje modernizador del `estilo Opus`. El Opus Dei no tiene problemas financieros. En noviembre consiguió organizar un encuentro internacional sobre Iglesia y mundo económico en el Vaticano, junto con elcardenal Joseph Höffner de Colonia, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, que ha confiado al Opus una parroquia de la ciudad, el Instituto de Economía Alemana (órgano científico de la patronal alemana), la Fundación Adenauer y la Unión Internacional Cristiana de Directivos de Empresas.
Un simposio faraónico, que concluyó con una teologización de la economía de mercado, también como modelo para los países en vías de desarrollo, y con un ataque frontal a la Teología de la Liberación (estaban invitados el cardenal Eugenio Sales y los obispos Karl Romer y Boaventura Kloppenburg,adversarios de esa corriente en América Latina)”. “La expansión de la telaraña opusdeísta sobre la Iglesia acentuaba la preocupación y la alarma en vastos sectores de la jerarquía eclesiástica. “En realidad, las evidentes ambigüedades del Opus Dei eran tantas y tales que suscitaban alarma, como demostró Giancarlo Rocca al publicar 53 documentos secretos de la Obra fechados de 1934 a 1983. “Las revelaciones publicadas por Rocca que más han irritado al Opus conciernen, probablemente, a las pruebas del control jerárquico interno sobre todas las actividades económicas, aunque ocultadas bajo diferentes etiquetas. El Opus siempre había negado esta responsabilidad.
Los documentos atestiguan, en cambio, que hasta las sociedades auxiliares (incluidos los bancos) propiedad de grupos de afiliados al Opus están bajo control de la autoridad jerárquica del instituto y deben ser visitadas al menos cada cinco años por el administrador general. “El Opus siempre ha negado tener el secreto como vínculo básico. Ahora se sabe que en 1974 Álvaro del Portillo, entonces procurador general del Opus, pidió al Vaticano la posibilidad de cubrir con el secreto `casas, obras y afiliados`, incluso en relación con los obispos, y que obtuvo una respuesta favorable de la Congregación de los Religiosos. Se hacía creer que los miembros del Opus gozan de la más absoluta libertad. En cambio, revela Rocca, “para ellos existe la obligación, sancionada por un juramento particular, de pedir consejo a su superior en cuestiones de cierta gravedad que afectan al ejercicio de su profesión o sobre otros asuntos, aunque no sean materia directa del voto de obediencia”.
Otro punto: los miembros están constreñidos al secreto de su número, ni siquiera pueden revelar a sus propias familias de origen que han entrado en el Opus. Incluso el reglamento, el ceremonial y la ordenación están cubiertos por el secreto.
“El artículo 7 de las constituciones de 1950 establece que, a pesar de que el Opus no tenga una específica forma de acción externa colectiva, actúa con los socios “mediante el ejercicio de funciones o cargos públicos, o a través de asociaciones legítimamente constituidas”. “Dichas asociaciones –precisa el art.9– pueden ser `culturales, artísticas o pecuniarias` y se llaman `sociedades auxiliares`, las cuales están sujetas `a la autoridad de la jerarquía del instituto`…
“El creciente poder `secreto` laico-eclesiástico del Opus Dei no sólo provocaba turbación en la jerarquía de la Iglesia. El 25 de febrero de 1986, los parlamentarios Franco Bassanini y Stefano Rodotá dirigieron una interpelación al presidente del Consejo de Ministros y al ministerio del Interior italianos para saber `si responden a la verdad las noticias de la prensa sobre la pertenencia al Opus Dei de funcionarios civiles y militares del Estado, así como de directivos de entes y empresas públicos, y si es cierto que dicha asociación está regida por estatutos o códigos secretos”…
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